Tomas Bradanovic

Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, fotografía de autor, literatura, dibujo, escultura, pornografía, política, cocina regional, minas, copete y otras cosas por el estilo. Las increibles, absurdas y a menudo aburridas aventuras de nuestro hombre en Arica from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil.

Honor, orgullo, vanidad y egolatría

jueves, 12 de enero de 2006


Me reconozco un vanidoso y me divertí mucho escribiendo el Diccionario de Vanidades, en verdad no recuerdo haber conocido a nadie auténticamente humilde aunque si a muchos presuntos humildes, de esos que tienen el ego más grande de todos.

La vanidad es un defecto, un pecado según los curas, aunque no es mortal, es un pecadito como la cobardía ¿quien no es cobarde para algunas cosas? todos lo somos. Y en la raíz de la vanidad está la inseguridad: necesitamos que nos admiren porque no estamos seguros de valer ni diez pesos.

En fin, todo eso es sabido y ya lo escribí en algún lado, también que la egolatría es una perversión de la vanidad. A lo que quería llegar es que desde estas dudosas bases se asientan cualidades mucho mejores que son el orgullo y el honor.

Porque el orgullo no es otra cosa que la sublimación de la vanidad, es una especie de vanidad interna porque admiramos lo que somos independiente de como nos miren los demás. A medida que dejamos de sentirnos inseguros la vanidad se va convirtiendo en orgullo y entonces "nos merecemos" actuar bien, cumplir siempre lo que decimos, salir adelante cuando la cosa se pone difícil.

El orgullo tiene sus lados brillantes y otros oscuros (si mal no recuerdo este si que es pecado mortal), para los aristocratas ser orgulloso era un requisito de su condición con lo bueno y lo malo que esto acarreaba, lo que se refleja muy bien en tantas novelas victorianas. Y finalmente llegamos al honor que es la forma destilada del orgullo, el honor es lo que creemos que nos merecemos.

Claro que la aristocracia pasó de moda y en la sociedad de masas el pobre diablo es el rey, ese no necesita pasar más allá de la egolatría y algo de vanidad, una vanidad muy barata claro, basada en la ropa o el aspecto físico, esa es la vanidad de los chantas y ese es su techo. Son incapaces de tener orgullo y tampoco tienen de que enorgullecerse, mucho menos tener honor. Y ser aristócrata o un pobre diablo (o PyTH) no tiene nada que ver con la plata o clase social, hay de los dos tipos en todas las clases sociales, lástima que los últimos tienen cada día más poder.

Ah, y la ilustración corresponde a la palabra "orgullo" (kouman) escrito en kanji, los japos si que saben de esas cosas.

7 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hola Tomás, el dia que tengas contacto, si ya no lo has tenido, con el mundo del baile y los bailarines, sabrás de verdad qué es orgullo, vanidad y egolatría.Sobre todo en el baile de academias de barrios, o sea, baile para pasar el rato, nada profesional.
Còmo los mediocres se refugian en la técnica para resaltar sobre los talentosos naturales y como estos los humillan sin querer(o queriendo) con cualquier cosita que hagan.Es un espectaculo muy sabroso para el buen observador(Yo es que soy muy mala y me encanta verles morder el polvo, o dicho politicamente correcto, me gusta ver como el tiempo pone las cosas en su sitio, y ya se sabe.....los capricornios tenemos muuuuuuuuuuucho tiempo).
Saludos
Canaria

12 de enero de 2006, 18:09

 
Blogger tombrad said...

Sabes que yo soy HORRIBLE bailando, a menos que esté borracho como cuba jamás salgo a bailar porque me paralizo, me pongo tieso y cada pequeño movimiento que hago me miro como desde afuera y pienso "RIDICULOOOOO!!!!" y me voy quedando inmóvil, es todo un (penoso) espectáculo. Todo lo que digo anti-baile es de puro envidioso nomás, porque jamás pude aprender a bailar nada.

12 de enero de 2006, 18:52

 
Anonymous Anónimo said...

Bueno, no sabia que no supieras bailar.De todas formas no es ningun delito. Lo delictivo es no saber y creer que si. Te lo decia como ejemplo de un mundillo donde lo que tu razonabas hoy está a la orden, donde los que verdaderamente tienen motivos para ser orgullosos suelen ser los más discretos, precisamente porque pasando lo mas desapercibido posible, es como unico pueden sobrevivir entre tanto mediocre vanidoso.
Canaria

12 de enero de 2006, 22:01

 
Blogger tombrad said...

Hubo tres cosas que no aprendí cuando chico: ni a bailar, ni a nadar ni a andar en bicicleta.

Hace unos 10 años aprendí a nadar y ahora soy un hombre-pez pero para bailar o andar en bicicleta CERO :-(

12 de enero de 2006, 23:20

 
Blogger Wonko the Sad Clown said...

Muy bueno el diccionario!!

13 de enero de 2006, 14:20

 
Blogger tombrad said...

jajaja fue muy divertido escribirlo, pensaba hacerlo más largo pero me dió flojera

13 de enero de 2006, 15:24

 
Anonymous Francisco said...

Tomás, volver al pasado no es malo, sobretodo si se retoma el tema original.
Lo que si queda claro con respecto al honor, es que era diferente hace 350 años. Hay una frase del poeta Tirso de Molina, en la obra "El Pendiente al Revés", Que dice:
"Que no es mujer de valor
la que perdiendo el honor,
queda viva o queda cuerda".

ja
Francisco

14 de enero de 2006, 18:02

 

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