Anoche me topé con una buena entrevista a Mario Vargas Llosa en la televisión peruana, en un programa que se llama
Vano Oficio conducido por
el escritor Ivan Thays. Se veía enterito Vargas Llosa y eso que a estas alturas debe tener como seis mil años, no necesito decirles que es mi escritor favorito en castellano, lejos, lo disfruto más que cualquier otro. Interesante la entrevista, habló de sus libros y de otros escritores, particularmente de Borges, Onetti y Arguedas.
Empecé a leer a Vargas Llosa el año 1971 para olvidarme de mis muchos problemas cuando vivía en Chiloé, Los Jefes y La Ciudad y los Perros estaban todavía fresquitos, o por lo menos eran los primeros libros del boom que llegaban y la biblioteca del Liceo de Ancud los tenía casi todos, ese año leí Rayuela, Cien Años de Soledad y un montón de libros por el estilo, terminé con esa biblioteca en dos años completos.
Casi de pasada y sin decir nombres Vargas Llosa mencionó en la entrevista la inmensa popularidad de Isabel Allende, por motivos totalmente ajenos a la literatura como un ejemplo de que no siempre el éxito va ligado con el talento, hay muchos otros ejemplos por el estilo pero Isabel Allende, la realista mágica diet, es el más característico de todos y muestra que solo con buena redacción a alguien le puede ir muy bien escribiendo libros. El marketing otra vez.
Antes de leer a Vargas Llosa el Perú me parecía un país chato y poco atractivo, huachafo para decirlo en sus propias palabras, creo que si no hubiese leído La Casa Verde, jamás habría llegado a sentir la tremenda empatía que ahora tengo con los peruanos, miren este párrafo, así termina ese libro:
"La Selvática y Angélica Mercedes acompañan al doctor Zevallos hasta la puerta, besan la mano al Padre García y regresan a la chichería. Tomados del brazo, el Padre García y el doctor Zevallos caminan dentro del terral, bajo un sol animoso, entre piajenos cargados de leña y tinajas, perros lanudos y churres, quemador, quemador, quemador, de voces incisivas e infatigables. El Padre García no se inmuta: arrastra los pies empeñosamente y va con la cabeza colgando sobre el pecho, tosiendo y carraspeando. Al tomar una callecita recta, un poderoso rumor sale a su encuentro y tienen que pegarse a un tabique de cañas para no ser atropellados por la masa de hombres y mujeres que escolta a un viejo taxi. Una bocina raquítica y desentonada cruza el aire todo el tiempo. De las chozas sale gente que se suma al tumulto, y algunas mujeres lanzan ya sus exclamaciones y otras elevan al cielo sus dedos en cruz. Un churre se planta frente a ellos sin mirarlos, los ojos vivaces y atolondrados, se murió el arpista, jala la manga al doctor Zevallos, ahí lo traían en el taxi, con su arpa y todo lo traían, y sale disparado, accionando. Por fin, termina de pasar el gentío. El Padre García y el doctor Zevallos llegan a la Avenida Sánchez Cerro, dando pasitos muy cortos, exhaustos.
-Yo pasaré a buscarlo -dice el doctor Zevallos-. Vendremos juntos al velorio. Trate de dormir unas ocho horas, lo menos.
-Ya sé, ya sé -gruñe el Padre García- .No me esté dando consejos todo el tiempo"
Los libros de Vargas Llosa me recuerdan a los de Hemingway porque los disfruto igual, están tan bien armados que la experiencia de leerlos es como comerse un buen asado, uno termina satisfecho, el final de La Casa Verde que copié arriba es uno de los que más me ha impresionado. Cada vez que estoy en Perú veo algo de M.V.Ll. en la kombi, en el policía -cachaco- que le dice "¡oiga profe!" a alguien que se acaba de pasar una luz roja, el pueblo de Macusani es el mismo de Lituma en Los Andes, en fin, cada vez que voy al Perú entro a un cuento de Vargas Llosa y al revés, cada vez que leo una novela suya entro un rato al Perú, aunque la esté leyendo en mi casita en Arica. En Chile nunca tuvimos un novelista así y seguramente nunca lo tendremos, Chile es un país de poetas y de mentirosos.
A otra cosa, me están llegando muchas consultas de turistas que vienen por el día en los cruceros, resulta que ven la
Alternative Guide y se entusiasman pensando que podrían hacer en las 7-8 horas que pasarán en Arica ¿Que diablos se puede hacer durante las 8 horas de estadía en la ciudad? Eso es algo que debió resolverse antes de salir a vender la parada de los cruceros. Pienso, pienso y no se me ocurre nada ¿que cosa interesante podrían hacer en tan poco tiempo en nuestra aburridísima ciudad? El almuerzo campestre en Azapa es lo mejor que se me ha ocurrido, me lo imagino en la parcela del pueblo o en un lugar como la parcela del Doctor Aguirre o como la casa de Gabriel Abusleme, con Viera en la cocina y Mila a cargo de los postres, harto vino un poco de canciones e historias de la zona, ahh soñar no cuesta nada. Por mientras que sigan dando vueltas de un lado para otro en el centro o que tomen el peligroso viaje al Lago Chungara, es lo que hay nomás. ¿Arica destino turístico? no todavía, falta mucho. Claro que no faltan folletos ni viajes a "ferias mayoristas" de funcionarios públicos y apitutados, eso sobra.
El asunto del plomo está que arde, es solo un caso de la cadena de encubrimientos asociados a la contaminación y la salud ambiental en Arica, en la Población Santa María hubo un caso parecido con los metales pesados bolivianos, los vecinos estuvieron expuestos durante años pero como no son pobres nadie les hizo caso, luego trasladaron esos metales al puerto y los tuvieron al aire libre, justo al lado de donde se vende el pescado, recién ahora, después de muchos años hicieron un galpón hermético pero por problemas administrativos no lo han ocupado, allí siguen todos los metales, al aire libre en pleno centro de la ciudad. El señor Burns viviría muy feliz en Arica, se sentiría como en su casa.
Pasa exactamente lo mismo que con la basura: no nos interesa, a la gente de Arica -y sospecho que en general a los chilenos- nos importa un comino la contaminación y la basura, de otra manera no se explica la pasividad increíble de la gente. Durante una campaña contra la mosca de la fruta en los ochentas, pasaba durante todo el día un avión rociando insecticida Malathion sobre la ciudad, durante un año o más llovió insecticida todos los días y nadie decía nada, hasta la Corte Suprema apoyó el abuso cuando a unos locos ecologistas se les ocurrió poner un recurso de protección. Recuerdo perfectamente cuando autorizaron la Población Los Industriales II, todos sabían que iba a constriurse encima de un basural, los maestros trabajaban correteando a los ratones.
Es culpa de toda la ciudad, no es verdad que la gente no supiera que los residuos eran peligrosos, todos lo sabíamos, después vino la cadena de mentiras y encubrimientos de las autoridades que sigue hasta ahora. La ministra de vivienda desinforma, miente tratando de elidir la responsabilidad de los gobiernos de la época, el ministro de salud miente, ayer salió en televisión asegurando que los pobladores lo aplaudían ¡hay que ser muy cara de palo!, muchos pobladores mienten porque no tuvieron problemas de contaminación pero ven su oportunidad de recibir compensaciones y casas nuevas a cero costo. Para que hablamos de los políticos, todos se apuntan con el dedo y se sacan trapitos al sol cuando ni uno solo se ha atrevido jamás a nombrar a los dueños de Promel, ni uno. Están más arreglados que mesa de cumpleaños.
De los ecologistas mejor ni hablo, esos infelices si que me hacen hervir a sangre y no estoy en edad de pasar esas rabias, me puede subir la presión hijtos cof, cof, mejor me voy a la casa a tomar un tecito con mi guatero al lado, hacen como 16 congelados grados celcius, todavía no pasa agosto ¡hay que cuidarse! igual que el Padre García de La Casa Verde. Hasta mañana.