06 diciembre 2010

La decadencia de occidente


Preparando mi salida a Las Peñas. Hoy en la tarde iremos a la playa a inaugurar la temporada, ojalá que salga el sol nomás porque hasta ahora está todo nublado, es La Niña que se nos viene, tal vez tendremos un verano lluvioso en el altiplano, con el clima nunca se sabe. Mi vecino sigue con el martillo neumático tratando de quebrar la roca frente a su casa, ya lleva como dos meses y avanza con la velocidad de un glaciar, ni me imagino cuanto ha gastado en electricidad y en pagarle a los tipos que están trabajando, been there, seen that.

Mi casa que me tenía tan orgulloso está horrible, se convirtió en un conventillo. Un monumento a la decadencia pero que diablos, todo tiene que decaer, hasta yo me voy a quedar pelado en corto plazo. A propósito de decadencia,

En mi aburrimiento me puse a ojear La Decadencia de Occidente de Oswald Spengler, que tiene la gracia de ser de los pocos alemanes que escribe sin abusar de esos párrafos interminables. Lo único que me llamó la atención fue en el comienzo del ensayo, cuando se refiere al uso de analogías para interpretar la historia:

El medio por el cual concebimos las formas muertas es la ley matemática. El medio por el cual comprendemos las formas vivientes es la analogía. De esta suerte distinguimos en el mundo polaridad y periodicidad.

Siempre se ha tenido conciencia de que el número de las formas en que se manifiesta la historia es limitado; de que las edades, las épocas, las situaciones, las ersonas, se repiten en forma típica. Al estudiar la aparición de Napoleón, raro es que no se dirija una mirada a César y otra a Alejandro; la primera de estas miradas es, como veremos, morfológicamente inadmisible; la segunda es, en cambio, certera. Napoleón mismo advirtió que su posición tenía ciertas afinidades con la de Carlomagno. La Convención hablaba de Cartago, refiriéndose a Inglaterra; y los jacobinos se llamaban a si mismos romanos. Se ha comparado, con muy diferente legitimidad, a Florencia con Atenas, a Buda con Cristo, al cristianismo primitivo con el socialismo moderno, a los potentados financieros del tiempo de César con los yanquis

Aparte de Hermann Hesse y Goethe siempre me ha molestado la literatura alemana, inflados de trascendencia, petulantes, me cargan. Spengler no es la excepción, parece que la modestia no es su fuerte: dicta leyes eternas y verdades trascendentales con mucha generosidad, ah, que se vaya al diablo, que se cree hablando con soltura sobre las ecuaciones de Maxwell, como si entendiiera de que se trata la maldita cosa.

A propósito de párrafos largos me acordé de los libros de Franz Kafka y como esa sensación de ahogo que produce el leerlos tal vez se debe a la forma en que usaba la puntuación: unas secuencias enormes de puntos seguidos y rara vez un punto aparte, así cualquiera se ahoga leyendo. Tal vez sea una tontera mía, pero sería interesante analizar el uso de la puntuación en Kafka. Aunque en realidad otros escritores alemanes hacían lo mismo, Thomas Mann por ejemplo o el propio Hesse, ah ya estoy divagando.

Mejor pasemos a otra cosa más importante. Veo con alarma como ha bajado el consumo del pisco en Chile, la piscola solía ser nuestra bebida nacional, insumo básico para cualquier borrachera, reunión de amigos, fiesta o conversación que se respete, ha sido reemplazada por el ron y el vodka, licores mucho más insalubres y peligrosos porque, al no dejar resaca o dejarla en menor grado, permite que nos alcoholizemos mucho más.

El vodka es especialmente peligroso porque casi no tiene sabor ni olor, pero si alto contenido de alcohol, podemos tomarnos perfectamente con un amigo -o amiga si andamos de suerte- una botella de vodka en una noche y no pasará nada en apariencia, excepto que habremos ingerido casi un cuarto de litro de puro alcohol etílico sin darnos cuenta.

Me acuerdo en los buenos viejos tiempos, cuando nos nutríamos del noble pisco Capel de 30 grados, nuestro amigo el Yoyo se tomaba todos los días una botella en memoria de su fallecido padre, decía que no era por borracho sino que como hijo respetuoso debía seguir la tradición familiar. Y cada día en la mañana siguiente andaba con una cruda de diablos jurando que no tomaba nunca más. Si hubiese hecho esa gracia con vodka o ron no habría llegado a los cuarenta.

El alcohol destilado de la uva es mucho menos peligroso que aquel que se destila de la caña de azucar o de otros jugos, mientras estos últimos producen una "cabeza" y una "cola" de alcohol metílico que es altamente tóxico, el alcohol de uva al parecer solo se destila como saludable etileno, tal vez Ulschmidt nos pueda aclarar o desmentir esto que es algo que he escuchado desde chico.

El pisco chileno, guardado en roble y de color amarillo intenso es fabricado para mezclarse con gaseosas como Coca-Cola o Sprite, este último se conocía como traco o trago de copetinera. No es para hacer pisco sour ni para tomarlo solo como el peruano, pero permite hacer otros tragos interesantes aparte de la reglamentaria piscola.

El pichuncho es la versión chilena del martini seco, con pisco y vermouth mitad y mitad; una amiga de hace años era adicta al pantera rosa, un trago raro y empalagoso hecho con pisco, fanta y leche condensada; pariente cercano es el canario hecho con pisco y jugo de naranja. Como decía antes el pisco chileno no es bueno para tragos de coctelería como el pisco sour, maracuyá o guayaba sour, para esos es mucho mejor el peruano que es frutal, pero nada como un Capel o Mistral para combinar con bebidas.

En fin, todo termina en decadencia, hasta la piscola. Quien se lo iba a imaginar, cuando íbamos al Cali y comprábamos un combinado que era una botella de pisco mezclada con una de Coca-Cola y la podíamos disfrutar sin problemas en la Isla del Alacrán a vista y paciencia de todos. Ahora todo cambió, el pisco de 30 grados ya no es más la bebida oficial del borracho chileno y si los carabineros nos pillan con una botella abierta adentro del auto capaz que nos lleven presos. Ya nada es como antes, es la decadencia de Occidente, Sprengler tenía razón después de todo.

6 comentarios:

  1. Spengler es un aleman loco! Pero adictiva su lectura. Yo suelo abrirlo en cualquier parte y leerlo, sin hilarlo. Es muy bueno para dormir.
    Destilar celulosa o mas bien peptinas es el peligro con el metilico, creo, pero no se mucho. Acá lo que toman con coca es Fernte, un preparado de hierbas, y cuando yo era joven tomaban whiscolas que deben haber sido lo mejor - echarle coca cola - a los fuleros whiskys nacionales. Pero un escocés se moriría por la herejía supongo.

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  2. Si, pero que petulante! parece que esa es la enfermedad profesional de algunos alemanes, eso de creerse el faro de la humanidad. Lo voy a probar cuando ande con insomnio jaja buen dato.

    Ah por eso el alcohol de caña debe producir metileno, la caña tiene celulosa seguramente. El Fernet Branca es extraordinariamente bueno, aunque traicionero porque los 40 grados de alcohol ni se notan. Fernet con Coca-Cola es uno de los grandes aporte argentinos a mi futuro alcoholismo, muy bueno.

    El whisky jamás me ha gustado mucho, especialmente algunos como el Jack Daniels que le encuentro sabor a kerosene. Claro que si hay estado de necesidad igual lo tomo!

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  3. En USA también hay un trago endiablado que no se de que lo hacen se llama Southern Confort y es fuertísimo

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  4. Creo que "La Decadencia de Occidente" se escribió tras la Primer Guerra Mundial y Spengler pensaba, en el fondo, que si Alemania había perdido estaba todo perdido. Algunos de sus vaticinios extrañamente se cumplieron: dijo que el socialismo de Federico y de Bismarck (esto es un reformismo, ciertas concesiones laborales) iba a triunfar a la larga sobre el socialismo de Marx. Y así fue: el modelo bávaro o la socialdemocracia siguen campantes y Marx ya espichó.
    Y en cuanto al Psico creo que el momento de relanzarlo es el rally Dakar que pasará por allí cerca. También su cerveza ariqueña. Basta conque los corredores le dediquen una noche de borrachera en medio de Atacama y adquirirá fama mundial, ya verá.

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  5. Pucha que es bueno el vodka, el unico trago que no deja caña ni olor...es espectacular¡¡¡ ademas de ser un trago puro y limpio..tengo la virtud de vivir aca en La Serena, y veo con mucha pena que los asociados a la pisquera capel han intentado (sin muchos resultados), diversificar su oferta a traves de multiples experimentos: caipiriña capel, mango colado, pisco tipo ron, sour en distintas variedades, etc...es mas, ahora traen hasta su propio vodka¡¡¡...Creo que con el pisco pasa mucho por desconocimiento y siempre es asociado al picanterio, paso a ser un trago picante igual como se considera ya el ron, viene su decadencia..seria bueno que capel u otras compañias exploren el ambito gourmet, con ediciones especiales y destiladas (doble, triple, etc), ya que algunas solo se ven aca en la zona...existen unos piscos espectaculares por aca como Los Nichos, y unos sour que hacen con albahaca en pisco elqui espectaculares¡¡¡...

    Un abrazo.

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  6. Tomas
    Revise el enlace pero dice tomo1 hay un tomo dos? si es así tienes el enlace?

    Una de las cosas que añoro de Arica es la Fiesta de Las Peñas.

    Saludos

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