El verano avanza inexorable, y se acerca el día maldito en que tendré que empezar a trabajar e ir a clases, ¡diablos!, para colmo me espera un curso de
Etica Empresarial ¡rediablos!
hasta ahí nomás llegaste tomasito, creo que es el curso que me va a causar más sufrimiento ¡una tortura peor que contabilidad!, me voy a cortar la lengua de tanto mordérmela. Ah solo puedo aprovechar los pocos días felices que me quedan, creo que la última semana ni me voy a levantar, me llevo el notebook a la camita y listo, todo el día como vaca echada. ¿De que voy a escribir hoy? Ni idea, a ver a ver ¡ya sé! de política económica, hace tiempo que no escribo nada de eso (jota-a, jota-a). En fin, aquí voy de nuevo:
¡Más impuestos! ¡lo que Chile necesita son más impuestos! lo dijo Rolf Luders, uno de nuestros buenos economistas, biministro durante los militares con
canazo incluído. Creo que es una voz muy autorizada para hablar de esas cosas en Chile, no solo por credenciales académicas sino por las experiencias que pasó durante esos años económicamente increíbles.
¿Por qué uno de los
guaripolas de los Chicago Boys pide más impuestos? Seguramente porque sabe que
no existen los almuerzos gratis. El aparente "milagro" de dar asistencialismo sin caer en déficit fiscal solo se ha podido financiar por los enormes ingresos adicionales del cobre, que en lugar de fomentar la competitividad se han ido en robos y regalos. Si Piñera piensa "continuar y fortalecer el sistema de protección social" deberá mantener -o peor, subir- los impuestos que más rentan al fisco, o en su defecto seguir comiéndose los ingresos del cobre en asistencia social, ambas alternativas garantizan -creo yo- seguir igual de mal como hasta ahora. Así todo cambiaría para seguir todo igual,
Conversaba -por mail, claro- con mi amigo Juan sobre el problema de la inmigración, él vive en USA donde el asunto parece un zapato chino cada vez más complicado de resolver. Lo mismo me contaba unos días atrás Dieter sobre la situación en Alemania, la inmigración ilegal se está convirtiendo en un asunto cada vez más difícil de controlar.
Pero fíjense que hace dos o más siglos atrás, este problema no existía. Al contrario, USA abría sus puertas para que gente de todo el mundo llegara a poblar su territorio, los inmigrantes tradicionalmente fueron un excelente negocio para los países que los acogieron y USA se enorgullecía de ser un
melting pot de culturas y razas de todo el mundo, eso les daba su diversidad y riqueza nacional. En Argentina la inmigración italiana, alemana o de otros países europeos fue valiosísima.
Imaginen cuan distinto hubiese sido nuestro sur sin la inmigración de alemanes que trajo Pérez Rosales, o los inmigrantes árabes, croatas (cof, cof) italianos o de tantos otros países. Si miramos nuestra
sociedad pirula de hoy, estamos llenos de familias inmigrantes que llegaron a pata pelada, han ganado plata y/o respeto social, dando trabajo y generando crecimiento, somos muy pocos (cof, cof)
los muertos de hambre. Y les apuesto una mano que en unas cuantas generaciones más tendremos una colonia peruana enriquecida y poderosa, con industrias, negocios y su propio Club Regatas en Santiago, sería lo más natural.
El inmigrante llega sin plata, pero lleno de ambición, dispuesto a hacer todos los trabajos que los locales no hacen y por mucha menos plata, lo que enfurece a socialistas y sindicalistas, pero muestra la realidad innegable que son más competitivos. Los locales, que no se rebajan a menos de recibir un
salario digno, les pasa lo de
la que se murió esperando, y se mueren sin un cinco, mientras los que trabajan
por lo que sea se van enriqueciendo, es la historia de la inmigración.
¿Por que entonces los países cierran su frontera y ponen mil trabas a la inmigración legal?. Mi idea es que esto empezó en el momento en que el estado comenzó a hacerse responsable -al menos en el discurso- del bienestar de las personas, (más o menos) desde que el gobierno de Bismark implantó la seguridad social a finales del siglo 19.
Las leyes de bienestar social están inspiradas en una idea simple: que el estado tiene una responsabilidad sobre el bienestar material y el cuidado de la salud de las personas. Antes del estado de bienestar existía solo la filantropía privada, de origen religioso o ético.
Si el estado es responsable no solo de cosas básicas como el orden público o la seguridad nacional, sino que pasa a hacerse cargo -al menos retóricamente- del bienestar económico y aún de curar a las personas que se enferman, entonces hay una poderosa razón para impedir que llegue gente de otra parte a aumentar esa carga. Me dirán que la seguridad social es pagada -al menos teóricamente- por los propios trabajadores, en unos pocos lugares y en limitadas circunstancias puede ser así, pero desde el momento en que se hace obligatoria por ley es el estado quien se está haciendo responsable de los problemas de las personas.
Fíjense que curioso lo que pasa entre Arica y Tacna, hay muchísimos tacneños (yo conocí a varios, dicen que son miles) que buscan a algún abuelo chileno para obtener la doble nacionalidad. Y esto no significa que dejen de sentirse peruanos ni mucho menos, simplemente tienen varios beneficios estatales que en Perú ni podrían soñar, como el plan Auge que los cubre por varias enfermedades catastróficas, una pensión de ancianidad aunque nunca hayan ahorrado un peso, etc. ¿Que mejor que vivir en Perú y venir a tratarse gratis en Chile si le da cáncer, con impuestos pagados por chilenos? No pretendo hacer denuncias ridículas ni nada de eso, solo hago notar una de las consecuencias cuando el estado toma el papel de benefactor, hay otras miles, por ejemplo de los hijos de inmigrantes ilegales nacidos en USA o Europa.
Como el hombre es un ser relativamente racional y cuando tiene la oportunidad de tomar algo a cambio de nada lo normal es que lo haga, así es como se van creando enclaves de inmigrantes que viven directa o indirectamente de la seguridad social. Si son inmigrantes ilegales lo primero que hacen es tener la mayor cantidad de hijos en el país anfitrión, pues son su escudo contra la expulsión y su fuente de ayuda estatal legal.
Se crea entonces otra clase de emigración, los inmigrantes antes eran obreros o campesinos que venían a hacer fortuna cumpliendo con todas las leyes, pero ahora que la inmigración legal se dificulta, los migrantes son cada vez más delincuentes, tipos que no les preocupa vivir fuera de la ley y su manera de hacer fortuna es la que corresponde a su condición: formando pandillas para robar, traficar drogas, asaltar, etc. El inmigrante ilegal desde el momento que entra a la mala al país ya es un delincuente y si eso no le importa es probable que tampoco le importe quebrar otras leyes.
No quiero decir que todos sean pandilleros o ladrones, pero si que la calidad del inmigrante cambia y en promedio muchos se dedicarán a robar, traficar o a vivir de la seguridad social de los hijos nacidos en el país anfitrión. Creo que es uno de los muchos ejemplos de consecuencias inesperadas de políticas que tratan de hacer el bien y terminan consiguiendo todo lo contrario.Ah y el título, claro, es de:
We come from the land of the ice and snow,
From the midnight sun where the hot springs blow.
Hammer of the gods will drive our ships to new land,
To fight the horde, sing and cry: Valhalla, I am coming! Etiquetas: impuestos, inmigracion