28 abril 2011

Mancha roja en los colegios



Mi amiga Mila me mandó una extraña consulta por mail: me preguntaba si habían campos de obstaculos en Arica, de esos que usan los militares para entrenar, comentaba que en Virginia el ejército y la policía prestan sus campos a civiles cuando no los están ocupando para que vayan a divertirse y hacer un poco de ejercicio y quería saber si sería posible algo así acá en Arica.

Bueno, Mila sirvió en la USAF por mucho tiempo y me decía que una de las experiencias militares más divertidas era el entrenamiento en esos campos y se preguntaba si no sería una buena manera, por ejemplo, de que los adolescentes combatieran la tendencia al sobrepeso que es tan notoria en Chile.

Le dije que no sabía nada de eso pero me quedó dando vueltas si no sería buena idea implementar un campo de obstáculos para que se incorpore a las actividades extra escolares en los liceos y mientras más lo pensaba más buena me parecía la idea.

-Intermedio: recordando los tiempos aquellos (uhhh)-

El año 1965 yo estudiaba la primaria en el Liceo de Hombres Valentín Letelier de Santiago regido con mano de hierro por su gran rector don Lucho Galecio. En ese tiempo no existía el concepto de bullying y en el resto de los colegios si los alumnos tenían problemas entre ellos simplemente lo arreglaban a trompadas en la calle después de clases.

Pero en el Valentín Letelier la cosa era distinta, existían las infames "Brigadas de Disciplina" de los cursos superiores y si detectaban cualquier problema entre dos alumnos se les ponía casco protector, guantes y la pelea era solemne, ante todo el curso en el ring del gimnasio: niños de 13 años dando y recibiendo trompadas. Ah que tiempos aquellos cuando el bullying ni se había inventado.

-fin del intermedio-

El bullying, ahora quieren que los colegios sean jardines llenos de paz y amor desconociendo que nuestra naturaleza belicosa viene de nacimiento y que tratar de reprimirla es la idea más estúpida que puede existir, es el resultado de los malditos hippies y los hijos de los hippies que se creyeron todos esos cuentos azucarados a la John Lennon, que diablos, acuérdense como se murió nomás. Toda esa basura pacifista ha llevado a que los niños sean más choros, pero también más cobardes, ahora pelean armados, sobre seguro y en patota.

Los niños son físicos, las luchas son una entretención favorita, no cuesta nada que un juego pase a algo más serio y empiece a correr sangre. Eso no se evita con estúpidos sermones sino que permitiendo encausar la violencia que todos llevamos en cosas como deporte o actividad física.

Los militares por su parte saben mucho de eso, no hay lugar donde la disciplina es más delicada que en los cuarteles, donde está lleno de tipos con armas cargadas y cualquier conato de indisciplina puede terminar en matanza.

Los campos de obstáculos no solo sirven para la preparación física sino para liberar energía, adquirir confianza en si mimo, auto disciplina y muchas cosas más. Además a diferencia de otros deportes como el fútbol, que suelen terminar en mochas, en un campo de obstáculos no hay contacto físico, cada cual compite contra sus propias limitaciones.

Creo que armar un campo de obstáculos para uso de los colegios secundarios sería una estupenda idea de costo marginal. Creo que Sgt. Mila (USAF Ret.) feliz colaboraría en el diseño y en trabajar con los muchachos un par de horas al día, es una de esas ideas por las que quisiera tener plata para implementarlas ¿como no va a haber alguien que se anime?. Ah, y se me olvidaba algo que mencionó Mila: con el clima de Arica el campo puede funcionar los 365 días del año ¿que mejor ventaja?.

Ah bueno, yo se que todavía quedan algunos con urticaria hacia todo lo militar como el veterano ese que quiso suprimir las bandas de guerra de los colegios, pero que diablos, no se le puede dar el gusto a todos. Además esto no tiene nada que ver con el chauvinismo sino que con la entretención y la auto disciplina. Hasta mañana.

P.D. y el video es de la divertida marcha "Mancha Roja" de los paracaidistas chilenos, la misma que tenía que cantar el cabezón Gonzalez cuando lo hacían correr por la pista mientras un sargento mayor lo ayudaba pateando con entusiamo su abultada retaguardia.

2 comentarios:

  1. Ah, competir contra las propias limitaciones es aburridísimo. Lo mas bonito es ganarle al equipo contrario!
    Una vez, preocupados por la tendencia al sobrepeso y esas cosas, los profesores de gimnasia de la aldea en que habito propusieron particionar el pueblo en cuatro puntos cardinales, repartir camisetas rojas, verdes, azules y amarillas y organizar una serie de deportes amateur. Y así vimos a un montón de panzones tratando de volver a encestar el aro de basquet, etc... El asunto es que estaba prevista una rotación de manzanas para que los colores fueran cambiando... pero la gente se negó. Loa amarillos no devolvieron sus camisetas de un año a otro y los rojos juraron jamás dejar de ser rojos. La gente discutía en las esquinas, hubo algunas peleas de puños y los noviazgos entre niñas verdes y muchachos azules estaban mal vistos. Tras la tercer justa anual hubo que suspender todo para restaurar la concordia.

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  2. jajaja buena historia, bueno, por eso yo odio todos los deportes de equipo. Creo que no hay mejor manera de fomentar el odio, la discordia y los sentimientos más cochinos de la gente que ponerlos en equipos deportivos. Es tan nefasto que incluso esa basura se extiende -amplificada- a los espectadores, que ni compiten pero se tornan en hinchas llenos de odio y falso orgullo.

    Yo tengo la experiencia de carreras de fondo y natación en cambio que son una especie de droga, esos tipos que andan trotando por la calle te aseguro que son tanto o más adictos que un alcoholico, algo parecido ocurre a los que levantan pesas.

    Y es una sensación muy rara, cuando uno está a punto de caerse y le llega un segundo aire es muy parecido a la droga, tanto corriendo como nadando. Me imagino que esas carreras de obstáculos deben ser cosa parecida

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"Send me a postcard, drop me a line
Stating point of view
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Will you still need me, will you still feed me
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