Una postdata a mi entrada sobre Sony Cantolla. Supe a través de Daniel que la había leído
Jorge García, que fue el gerente de ventas a nivel nacional y trabajó con don Enrique Cantolla desde sus inicios. No se como se me pasó mencionarlo.
Pocas empresas chilenas -al menos las que conozco- tienen ejecutivos de calidad, la mayoría son tipos normales o subnormales que llegan a los puestos a pura ambición, adulación y zancadillas. Jorge fue uno de los casos especiales. Hijo de inmigrantes españoles, cuando era muy joven conoció a don Enrique Cantolla y se formó con el. Luego de la quiebra de Sony Cantolla se fue al Perú con la primera generación de ejecutivos chilenos a administrar el Grupo Carsa, en pleno apogeo del terrorismo de Sendero Luminoso. Junto con el fueron Daniel Viera, Nelson Navarro, Rodrigo Larraín y otros pocos que formaron un núcleo de chilenos que abrieron ese mercado. Después lo reclutó Sony Corp. de Japón donde estuvo a cargo de sus negocios en Chile hasta retirarse. Dejó grandes amistades en el norte. Yo lo conocí en algunas reuniones de la parcela del pueblo, pero sabía de su reputación como genio de la organización y el control.
Otro ejecutivo que conocí por su reputación fue Enrique Pinto, uno de los mejores gerentes de venta de Chile que trabajó en Embonor, la embotelladora de Coca-Cola que partió en Arica y hoy es un consorcio importante a nivel latinoamericano. El "viejo Pinto" era mitológico para los que estuvieron bajo sus órdenes y una leyenda en Coca-Cola, mi amigo el Pepe Drago que trabajó con el, pasaba horas contando historias y analizando su personalidad, lo mismo varios otros amigos que fueron empleados bajo su gerencia. Su hijo Alejandro es actor, director y productor de teatro que después de una exitosa carrera en Europa y USA se vino de vuelta a Chile hace pocos años, la otra vez lo vi en el diario. Jorge García y Enrique Pinto hicieron escuela en los campos del control y las ventas.
Es raro encontrar buenos ejecutivos, los mejores son self made que han hecho carrera desde las ventas. Los que salen de la universidad normalmente son mediocres, farsantes y chaqueteros. Creo que las escuelas de administración están en deuda, aunque claro, siempre hay honrosas excepciones. En fin, a otra cosa.
El parlamento acaba de aprobar en medio de gran polémica la inscripción automática y el voto voluntario. Hasta hoy en Chile la inscripción había sido voluntaria y el voto obligatorio para los que están inscritos (so pena de multa). Para entender el contexto hay que recordar que esta fue una promesa de campaña de Sebastían Piñera y una de las banderas de lucha de la derecha. Mucha gente apoyó esta idea en su momento, porque les parecía irritante que fuera obligatorio tener que ir a votar, al menos para los inscritos.
Pero el dato más importante del contexto es otro, desde principios de los años 90 los jóvenes dejaron de inscribirse para no ser obligados a votar y hoy apenas 1 de cada 5 jóvenes habilitados para votar están inscritos. El padrón se está envejeciendo y encogiendo, porque los viejos se mueren y los políticos electos son cada vez menos representativos porque hay 2 millones 400 mil jóvenes no inscritos y vota apenas un 60% de los habilitados para hacerlo.
Esto calza bastante bien con las cifras de la encuesta CEP que muestran una aprobación de 17% de la oposición y 24% del oficialismo. O sea la gente se niega a votar por los candidatos del gobierno y mucho más por los de la oposición, por eso solo participa un 60% del universo legalmente habilitado.
O sea estamos eligiendo presidente, parlamentarios y alcaldes que no tienen representatividad popular. Si pensamos que esos cargos significan enormes ganancias económicas y de poder a los que participan -consiguen la llave de la caja de fondos de un país muy próspero- completamos el cuadro que motivó a hacer esta ley. Tenemos una democracia que no es representativa bajo cualquier criterio matemático que usemos.
Esto no es nuevo ni raro, hay que recordar que Allende salió electo con apenas el 36% de los votos emitidos y los sistemas proporcionales siempre han distorsionado fuertemente la representatividad, creo que solo un sistema uninominal sería matemáticamente representativo, aunque no soy muy entendido en el asunto se que está lleno de sofismas y trampas. Además la alta abstención es un fenómeno mundial, siempre en democracia una parte importante de la gente considera que no vale lapena participar en las elecciones, ocurre en Chile y en casi todos los regímenes democráticos.
Pero hoy, con los medios sociales donde es más fácil enrostrar a un diputado o a un alcalde y decirle "tu no representas a nadie, a tu familia con suerte" esto presenta una amenaza a la lucrativa actividad del servicio público, y los políticos se vienen rompiendo la cabeza sobre como solucionar esta amenaza a sus propios intereses.
Una de las razones del desprestigio de la política -que probablemente es LA razón más importante- es la percepción de que los políticos han ido construyendo un sistema de leyes excluyente con enormes barreras de entrada, que fomenta el clientelismo y el nepotismo de una manera que no tiene nada que envidiar el fallecido nor-coreano.
Cada cierto tiempo se publican mapas de la política donde las mismas familias se reparten los cargos y se turnan como en una silla musical ¿para que votar si todos sabemos de antemano quienes van a salir?. La inscripción automática y voto voluntario es un paso más para tratar de conseguir la representatividad que no tienen por vía de la cuchufleta. Piensan que como habrán más inscritos tendrán más votantes. La lógica dice que será todo lo contrario.
La lógica dice que con el voto voluntario votarán los mismos de siempre, probablemente un poco menos. O sea los que esperan algo de los políticos, como por ejemplo cuidar puestos de trabajo como empleados fiscales (una cantidad inmensa en Chile), acceder a puestos fiscales o recibir beneficios del gobierno. La poca representativida del sistema se basa casi exclusivamente en la coima o en los beneficios económicos que se esperan del estado. Por eso nadie quiere un estado más pequeño, todo lo contrario.
Otro escenario probable es que la no votación se haga masiva. Es posible pero no probable porque hay muchísimos que tienen la motivación "como voy yo ahí" para votar. En caso que esto ocurra lo más probable es que venga una presión política inmensa en hacer el voto obligatorio para todos bajo penas draconianas, como ocurre en el Perú y otros países organizados como republiquetas (bah, solo bromeo).
Eso sería jugar con fuego políticamente. Nadie sabe lo que puede pasar si se hace una ley y produce una rebelión que es pacífica y muy sencilla: simplemente no ir a votar pese a que es obligatorio. Basta que un par de millones de indigandos lo haga (los mismos millones que hoy no están inscritos, más yo mismo) y no habrá gobierno capaz de controlarlo. Eso podría poner a los políticos de rodillas, tal como los pondría -por ejemplo- si un par de millones dejara de declarar el IVA durante un par de semanas, eso puede tumbar a cualquier gobierno en horas.
Los políticos no aprenden. creen que pueden seguir indefinidamente creando leyes y cuchufletas para retener descaradamente el poder ¿hasta cuando podrán hacerlo? ¿a que nivel de desprestigio podrían llegar? Yo creo que no es descabellado pensar que puede llegar el momento en que solo voten las familias de los políticos y los directamente beneficiados. Tal vez ese momento llegó hace rato y no me había dado cuenta. Y tal vez pueda ver el día que salga electo mi candidato, por el que he votado durante tantos años: Walt Disney para Presidente.
Etiquetas: voluntario, voto