Tomas Bradanovic

Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, fotografía de autor, literatura, dibujo, escultura, pornografía, política, cocina regional, minas, copete y otras cosas por el estilo. Las increibles, absurdas y a menudo aburridas aventuras de nuestro hombre en Arica from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil.

Los dos sistemas del mundo universitario

domingo, 30 de diciembre de 2012


Las universidades aparecen en la Edad Media, cuando el sistema de aprendices y los gremios se especializa y atiende grupos más grandes de alumnos. Es un proceso histórico bien documentado, lo malo que pocos se han tomado la molestia de conocerlo, de esa historia vienen los principales modelos y paradigmas de universidad que existen hoy.

La Universidad de París se fundó a mediados del siglo XII, se trataba de una universidad controlada por los profesores quienes seleccionaban a los alumnos. En la Universidad de Bolonia en cambio, que es más antigua (1088) eran los alumnos quienes contrataban a los profesores. Hay una divertida anécdota que aparece en Euclid´s Window, ya la he publicado antes pero la colocaré de nuevo:

"En Bologna los estudiantes contrataban y despedían a los profesores, los multaban por no hacer clases o llegar atrasados. Si la clase no era interesante, si iba muy lenta, o demasiado rápida o simplemente el profesor no hablaba lo suficientemente fuerte, los alumno se iban o empezaban a arrojar objetos. En Liepzig la universidad tuvo que promulgar una regla que prohibía tirarle piedras a los profesores durante la clase"

Curiosamente  las universidades latinoamericanas son mucho más antiguas que las norteamericanas. La Universidad de Santo Domingo (1538) y la de San Marcos en Perú (1551) son de las más antiguas, cuando en Norteamérica no soñaban con tener universidades. En América Latina la universidad tenía la misión de servir a las necesidades del gobierno y la iglesia, de allí viene la tradición estatizante y clasista que se conserva hasta hoy. El modelo clásico de Latinoamérica era la universidad napoleónica, profesionalizante, dedicada a suplir las necesidades del estado y su burocracia.

Completamente distinto fue lo que pasó en las universidades y colleges de Estados Unidos, que eran de origen muy modesto, normalmente gobernados por un board de no académicos (el presidente solía ser un clérigo). El propósito en esas universidades no era dar recurso humano a la burocracia del estado, ni siquiera formar profesionales. En los Estados Unidos hasta muy entrado el siglo XIX los profesionales se formaban en colegios técnicos. Las universidades formaban en artes y letras hasta la aparición de las universidades estatales.

Las universidades públicas en Estados Unidos son de aparición tardía y no están sujetas al control ni directrices de ninguna clase del gobierno central, solo de los estados, son gobernadas por juntas de regentes responsables ante el estado pero no tienen que dar cuentas de ninguna clase a las autoridades a nivel federal, aunque el board de directores acepte guías generales de las autoridades estatales. No tienen ninguna clase de control sobre su "calidad académica" como ocurre en América Latina, donde están bajo la tutela de los ministerios de educación.

Las universidades en América Latina y Estados Unidos son como la noche y el día. Su orientación es tan distinta que cuesta creer que pueda existir alguna compatibilidad o punto de encuentro. Aunque los programas de estudio sean casi idénticos (como ocurre en ingeniería por ejemplo) el concepto es distinto y el egresado sale con un perfil muy diferente.

En Chile el que obtiene un título universitario piensa que está en una posición social y cultural superior solo por tener el diploma, el sistema es muy credencialista y para muchos trabajos es requisito poseer un determinado diploma que acredite cierta cantidad de años de estudio.

En Estados Unidos a nadie se le ocurre que deba existir un ministerio que "acredite" a las universidades y nadie se escandaliza porque existan universidades muy chicas, muy pobres, o que se otorguen títulos estrafalarios como los doctorados en divinidad, quiropractia y otros por el estilo que en Chile serían impensables. El concepto de "universidades garage" que es un anatema en Chile, en Estados Unidos es cosa normal y a nadie le asusta porque, aunque exista la Ivi League y todo eso, en general a la gente se evalúa por lo que demuestra, mucho más que por lo que diga un pedazo de papel.

En Chile, y América Latina en general, el modelo es al revés. Se supone que la enseñanza debe ser muy exigente y difícil (por el concepto elitista de universidad generadora de la alta burocracia pública), aunque todos sabemos que la "exigencia" no se traduce en una calidad profesional superior. También se supone en Chile que alguien que obtiene un diploma no necesita demostrar nada: las credenciales hablan por el, porque certifican que pasó muchos años estudiando y aprobó complicadas pruebas como en una pista de obstáculos. Yo escuche eso muchas veces de mis profesores de ingeniería: que la dificultad por si misma nos hacía mejores profesionales. Lo dudo muchísimo, no coincide para nada con mi experiencia.

El modelo caótico, libre y desregulado de Estados Unidos ha sido mucho más fecundo que nuestras universidades napoleónicas, que partieron siglos antes pero siguen siendo refugio de los mediocres y flojos como yo mismo. Creo que buena parte de mi flojera y falta de interés por el trabajo viene de haber comprobado que en nuestros países casi todo es falso y los que llegan a altos cargos en la academia, la política y los negocios son invariablemente los mediocres. ¿Para que molestarse en trabajar y entrar a competir en un sistema que premia a los peores? Mejor no hacer nada y vivir rascándose la guata. Creo que mucha gente que se cree valiosa piensa igual que yo y por eso somos un país tan penca. Pero en fin, al menos vivimos felices.

12 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Tom

Ahora comprendo porque me siento un flojo institucionalizado.

Saludos

30 de diciembre de 2012, 1:17 a. m.

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

"Lazy with a clue" jajaja!

30 de diciembre de 2012, 1:43 a. m.

 
Blogger Ciro Cárdenas A. said...

En Chile tenemos peculiaridades divertidas.

Para nosotros, la "carrera", el grado académico y la profesión son todas lo mismo.

En USA, Canadá, Australia-Nueva Zelandia, Europa y buena parte del mundo, cada cosa es algo distinto:

La "carrera" está referida a la trayectoria profesional o laboral de una persona, que incluso puede carecer de grado académico.

Lo que entregan los colleges locales o universitarios son grados académicos, que en el caso de carreras técnicas certifican una destreza que puede tener reconocimiento local, estatal o nacional, pero que en la mayoría de los casos no dice relación con la profesión o actividad laboral de alguien.

La profesión es aquello a lo que uno se dedica, existiendo una lista casi infinita con muchas que carecen de formación académica. En el área informática, hay profesiones ejercidas por personas que ni siquiera han terminado la formación escolar (un amigo cuyo hijo se dedica a la producción gráfica de películas, me contaba que vio en Los Ángeles a adolescentes profesionales en la animación de pelaje animal). En muchas instalaciones, los ingenieros son los encargados de conducir o controlar una máquina.

Una reforma educacional en Chile debería partir por disociar estos conceptos, sobre todo en un país donde no es nada raro ver ingenieros "comerciales" que no patean en ingeniería, a graduados en lengua inglesa que no hablan el idioma o a "cientistas políticos" incapaces de asegurar proficiencia científica de ningún orden.

30 de diciembre de 2012, 6:32 a. m.

 
Blogger Ulschmidt said...

Como sea, plantear un giro cultural de 180 grdos es lo mismo que quedarse en la queja plañidera: uno nunca lo va a realizar, queda allá arriba en el monolito de los Ideales Inalcanzables.
A partir de nuestras universidades hay que modificarlas para que corrijan y mejoren.
A mí me parece que la corriente de la Reforma Universitaria, que es algo que ocurrió a principios del siglo XX en Sudamérica, sigue siendo un camino. Le sustrajo el control a la Iglesia de muchas Universidades pero planteó el gobierno autónomo, la autarquía, y la participación de los claustros de estudiantes, profesores y graduados. También las cátedras libres.

30 de diciembre de 2012, 7:30 a. m.

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ciro, es cierto. Acá carrera, grado, profesión son una sola cosa: un pedazo de cartulina con un escudo y filetes dorados que se coloca en un marco y certifica lo que tu "eres". Es muy curioso cuando los padres dicen "quiero que mis hijos "sean" más que yo y se refieren a que tengan ese diploma de cartulina, con el que supuestamente "son" más. Es una ridiculez pero es así.

Ulschmidt no es tan difícil como parece, basta con una sola cosa para producir un tremendo cambio: quitar al estado el control y la tutela monopólicas, es lo único que se necesita para producir un cambio enorme. A favor de esto existe nuestra naturaleza de copiones, que nos gusta copiar todo desde USA y los resultados porque los profesionales en nuestros países somos bastante malos, no por falta de conocimientos sino porque salimos de la universidad con la mentalidad de empleados públicos. Con muy poco interés de seguir aprendiendo o hacer una cierta "carrera" de la profesión. Cuando alguien saca su grado académico en nuestras latitudes por lo general piensa que ya aprendió todo lo que debería saber y espera se recompensado por eso. Eso explica tanta insatisfacción entre los jóvenes profesionales en Chile por ejemplo, que sienten que no son "adecuadamente" recompensados.

Lo del gobierno universitario también es radicalmente diferente en USA porque allá prácticamente no existe ese concepto de "comunidad universitaria", tampoco de "autonomía" ni menos el "gobierno triestamental". Esas son solo figuras que pueden ocurrir en universidades estatales manejadas por la política. En Chile esas formas de gobierno tienden a desaparecer desde los ochentas, cuando se produjo la apertura a la creación de universidades privadas, ahora se habla mucho de la necesidad de implementar "gobiernos corporativos" en las universidades estatales como única forma de terminar con la sinverguenzura y abusos de las instituciones tomadas por profesores y alumnos.

Curiosamente en Chile al menos, la "autonomía universitaria" no promovió la libertad de cátedra sino al contrario, ha creado camarillas de poder dentro de las universidades que mantienen las cátedras depuradas de acuerdo al pensamiento político predominante. Así hay universidades marcadamente de izquierda o derecha donde no existe posibilidad de disenso.

Yo creo que en el fondo y aunque se niege, esta es una tensión entre universidades públicas y privadas. La mayoría de las universidades privadas no tradicionales en Chile siguen o se orientan al modelo norteameriicano, mientras que las estatales se aferran al modelo tradicional latino americano.

Creo que está muy bien que coexistan los dos modelos pero está muy mal que las universidades estatales exijan la consolidación de su monopolio. En Chile eso es imposible por antihistórico, la educación superior privada se consolidó desde los años 80 y no hay posibilidad que desaparezca. La crisis actual es de las universidades del estado que se ven amenazadas.

Sobre la factibilidad de un cambio en 180 grados en Chile tenemos un antecedente muy importante que es la educación particular subvencionada que empezó también en los años 80 y ya practicamente se comió a la educación estatal en los niveles básico y medio. Creo que se está viviendo la misma tensión en la educación universitaria hoy y esa es la amenaza que perciben las universidades estatales en Chile.

30 de diciembre de 2012, 9:53 a. m.

 
Blogger Ciro Cárdenas A. said...

Tomás, lo que se inauguró en los ochenta fue la universidad de libre iniciativa, que abrió el acceso a la educación superior para todos. La educación escolar particular con subvención estatal partió mucho antes, con la ley de instrucción primaria obligatoria de comienzos del siglo pasado que consideraba las iniciativas privadas como "cooperadores a la función educativa del estado" y, por lo tanto, con financiamiento estatal de la escolaridad. Al amparo de esta ley se formaron entidades educacionales privadas de gran prestigio: aparte de las escuelas y "colegios" de órdenes religiosas, varias otras, como la Fundación Matte, las escuelas Ossandón, etc.

Con todo, lo importante que ocurrió en las postrimerías del gobierno militar fue la descentralización de las escuelas de gestión pública (estatales), que pasaron a control de los municipios.

Esto representaba un avance significativo en la escolaridad, porque quitaba al gobierno central el control y dominio de las escuelas, razón por la que fue resistido hasta el final por la mentalidad militar que veía "desorden" en iniciativas de este tipo.

Lamentablemente, a los pocos meses asumió el progresismo y lo primero que hizo Lagos (como ministro de educación de Aylwin) fue restituir el control centralizado de las escuelas mediante la imposición del "Estatuto Docente", que aseguraba a los profesores condiciones excepcionales de estabilidad y crecimiento de su renta, mutilando a los municipios la capacidad de administrar a ese personal. Esta fue una movida política significativa porque entregó ese gremio al control político, que partió siendo dirigido por la DC y luego lo tomó el PC (constante histórica en Chile), con los devastadores efectos en la calidad de la educación que produjo cientos de miles de "analfabetos funcionales" que hoy se ganan la vida haciendo contorsiones en las esquinas con semáforo.

30 de diciembre de 2012, 10:35 a. m.

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Si, la educación privada en Chile es de tradición muy antigua pero viene de las peleas entre masones y la iglesia que en cierto momento se empezaron a repartir la torta. Chile colonial era estado e iglesia en una relación tensa pero más o menos estable. Luego aparecen los masones que en Chile tuvieron una expresión política bien marcada y también entraron a la repartija.

Yo recuerdo que en los sesentas (estudié en la Rafael Sanhueza Lizardi, una de las escuelas Matte más emblemáticas) era impensable que un privado pudiese soñar que le permitieran abrir una universidad con orientación empresarial. Eso era imposible, las universidades debían ser todas del estado o pro-bono y esto último dejaba limitado a las congregaciones religiosas o masónicas.

Claro, existía la educación privada, pero era un monopolio con nombre y apellidos así es que en el fondo tenían los mismos vicios que la educación estatal. Por eso las universidades "tradicionales" enfrentan todas los mismos problemas y los mismos sustos, sean públicas o privadas ven amenazada su protección monopólica por parte del estado. Creo que esa es una de las cuestiones claves del problema de hoy.

Cuando se abre la puerta a universidades empresa, que son permitidas en USA y otros países del mundo, esto causó una revolución similar a cuando se permitieron los colegios particulares subencionados con un empresario que tiene un negocio llamado "colegio" y debe preocuparse de satisfacer a sus clientes para no quedar sin matrícula.

Ese fue un cambio coperniciano y cuando Lagos hace el estatuto docente, para tirar un salvavidas a la educación municipalizada (que era un remanente del modelo de educación fiscal, dependiente del ministerio o del gobierno) en verdad les tiró un salvavidas de plomo, que ha ayudado a que estas escuelas se hundan mucho más rápido. Es otro ejemplo de las consecuencias inesperadas de la política.

Yo creo que el monopolio fiscal en la educación se está descomponiendo rápidamente en Chile y por eso las protestas: están aterrados porque ven como van perdiendo mercado y no sacan nada con pedir ayuda y más monopolio al estado porque cada vez que les dan una ayuda esto los hunde un poco más en la ineficiencia y desprestigio.

30 de diciembre de 2012, 11:58 a. m.

 
Blogger Ciro Cárdenas A. said...

Bueno, eso es cierto. La centro izquierda controla TODAS las universidades llamadas tradicionales (incluyendo la PUC, que fue "limpiada" de influencia vaticana a comienzos de los 60 por Raúl Silva Henríquez) y no está para nada dispuesta a que siga avanzando el "cáncer" de la oferta independiente de educación superior.

Tienen, además, la ventaja de contar con el apoyo de instituciones privadas del mismo color político (ARCIS, UDP, etc.) y de algunos ejecutivos de universidades independientes (que ven "conveniente" encaramarse al arreglo del CRUCH).

La única institución que ha mostrado una trayectoria recta y firme es la U. Gabriela Mistral, que no ha entrado en componendas ni reconocimientos oficiales, que no busca ni ha pedido. Pero se ven solitarios en esa parada.

30 de diciembre de 2012, 1:20 p. m.

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro que si, yo no veo problema que existan universidades de diversos colores políticos y confesiones (aunque tienden a ser siempre las peores). Bienvenida la universidad de los comunistas, de los socialdemócratas, los masones, jesuitas opus-dei o lo que sea me parece legítimo.

Pero donde está podrido este asunto es en el momento en que cerraron la puerta a la creación de nueva universidades y a la novedosa interpretación del "lucro" que apareció el año pasado junto con las protestas y es la estupidez más grande.

Negar la posibilidad que los inversionistas retiren utilidades equivale a prohibir de facto a cualquier universidad privada independiente ¿a título de que? solo de la majadera estupidez (o tal vez la maquiavélica astucia) de los que dicen que solo deben existir universidades "institucionales" que defienden a las grandes corporaciones de poder político: estado, iglesia, masonería.

Eso es una burla a la libertad de enseñanza y ha producido toda la corrupción que vemos hoy, que cada día es más difícil de tapar y que hace que las universidades tradicionales se sientan tan amenazadas.

La UGM es un caso interesante porque ellos siempre se han mantenido en la línea de ser una universidad privada y pagada por los alumnos. Es sumamente competir en un entorno donde el estado soborna con las platas del crédito fiscal, pero se las han arreglado para sobrevivir.

Yo creo que la única solución factible para este lío es volver a abrir la creación de nuevas universidades para crear competencia, esa es la verdadera solución al problema de la mala calidad académica.

Lo otro es que hay que terminar con el subsidio a la oferta en términos de crédito fiscal. Deben ser los propios alumnos los que accedan a un crédito, más restringido y sujeto a rendimiento académico. Ellos deben ser los tenedores del crédito y elegir libremente sin ninguna comisión de acreditación ni nada por el estilo. Con esas dos medidas se termina buena parte de los problemas de la educación superior.

Lo que pasa es que hay poderosos grupos especiales de interés aterrorizados porque ven la posibilidad de perder sus privilegios. Los sueldos de los rectores de universidad tradicional se acercan a los de los parlamentarios que son los más altos de Chile. Misma cosa los profesores de planta y toda esa plata solo la consiguen por el privilegio monopólico que hoy reciben del estado. Cortas ese privilegio y se terminó el problema. Además las colegiaturas bajarían automáticamente.

Tenemos un sistema capturado por una banda de sinverguenzas, esa es la verdad de la milanesa, y no lo quieren soltar.

30 de diciembre de 2012, 3:02 p. m.

 
Blogger Nervio said...

Para que las cosas cambien hay que enseñar economía en las escuelas.

6 años de enseñanza básica, 4 de enseñanza media, de alli dos años de "tecnico superior" en cft o bachiller para el que quiera ir a la u (como un college corto).

y carreras de ingeniería graduadas, con salida intermedia de técnico, ingeniero de ejecución, ingeniero civil con master/magister.

La ultima idea nunca ha tenido buena acogida entre los colegas mas viejos. Pero es una forma de desgranar el choclo y/o favorecer que los cabros trabajen desde antes en temas relacionados a loq ue estudian.

30 de diciembre de 2012, 3:28 p. m.

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Si, hay miles de combinaciones posibles de currículum, la que dices tiene ventajas y para algunos sería excelente, para otros tiene algunos problemas.

El asunto de la continuidad de estudio y las salidas intermedias es bueno pero genera una presión para estudios interminables. Una vez yo trabajé en el diseño de un programa que partía de técnico y llegaba al doctorado. Era muy bueno y muhos doctores que conozco estudiaron así pero como política única presentaba varios problemas.

Por eso yo creo que lo mejor es abrir la puerta, crear nuevos esquemas libremente sin restricción, tal como el que tu dices y muchos más, sin que ningún iluminado del ministerio meta su cuchara (ya hemos visto como hacen puras estupideces) y que la gente esté consciente que su futuro profesional no depende, no es culpa ni tiene por que estar garantizado de ninguna manera por el gobierno.

30 de diciembre de 2012, 3:40 p. m.

 
Anonymous Anónimo said...

está interesante lo de chávez. hace unos días era todo un atleta y ahora está en cama y entubado. cómo podrá hablar alguien que está entubado? otro misterio para resolver en los próximos días.

30 de diciembre de 2012, 10:24 p. m.

 

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