La Operación Sitio de Frei Montalva solucionó en gran medida el problema de los damnificados por terremotos e inundaciones, al crear unas 80.000 viviendas autoconstruidas o de bajo costo.
Sin embargo, persistía el problema de las "poblaciones callampa": unas 200 mil familias que vivían en condiciones precarias junto a las riberas de ríos y canales como el Mapocho, el Canal San Carlos y el Zanjón de la Aguada, que en ese entonces funcionaban como las principales cloacas de la ciudad.
Durante el gobierno de la Unidad Popular prácticamente no existió una política de vivienda, ya que las autoridades estaban enfocadas en consolidar el "Poder Popular", por eso no se dedicaron a menudencias como el déficit de viviendas. El déficit aumentó otra vez aceleradamente.
Con la llegada del Gobierno Militar, la primera gran medida fue encargar en 1975 el "Mapa de la Extrema Pobreza", un trabajo extraordinario de Odeplan y la U Católica que permitió, por primera vez, censar y caracterizar a la población en situación de vulnerabilidad.
Gracias a este estudio, se determinó que aproximadamente el 21% de los chilenos (1.916.000 personas) vivía en extrema pobreza, existían 212.000 viviendas insalubres y 153.000 familias residían en poblaciones callampas. Con estos datos en mano, se procedió a diseñar la nueva política de viviendas sociales.
Pocos lugares en el mundo ofrecen un laboratorio de ideas tan fascinante como el Chile entre 1965 y 1989. Todo comenzó con la Operación Sitio y culminó con la política de viviendas sociales del Gobierno Militar.
Fue un período de cambios filosóficos drásticos, donde las soluciones propuestas hoy nos parecerían, como mínimo, sorprendentes. Ambas políticas, partiendo de filosofías muy distintas, llegaron a una solución pragmática para resolver una necesidad fundamental: la vivienda propia.
En el centro de la política habitacional de los años 80 se encontraba el concepto de "vivienda básica". Se trataba de una solución mínima: un núcleo inicial diseñado para ser ampliado por la propia familia a lo largo del tiempo. Sus especificaciones eran precisas: una superficie de 24 m² en un terreno de 100 m², lo que garantizaba el espacio para futuras expansiones.
Aunque la Operación Sitio ya había implementado algo similar por falta de recursos, el enfoque del Gobierno Militar fue distinto, pues representaba una elección filosófica sobre el rol del Estado.
En lugar de entregar una casa "terminada", el Estado proporcionaba un punto de partida, un "pie" sobre el cual la familia construía su futuro con su propio esfuerzo. Esto transformaba la vivienda de un bien estático entregado por el gobierno en un proceso dinámico co-creado con sus habitantes; de un producto final a un proyecto de vida.
El programa arquitectónico mínimo contemplaba: un recinto de estar-comedor-cocina, zona de dormitorio y un baño con lavatorio, WC y ducha. Previamente, se habían implementado soluciones aún más radicales, entregando sitios urbanizados que contaban únicamente con una "caseta sanitaria" (cocina y baño básicos).
Esta política fue un espejo de la filosofía política del periodo: la vivienda se concibió como "un bien que se adquiere con el esfuerzo y el ahorro".
Bajo un enfoque subsidiario y de mercado, el Estado ayudaba a las familias a acceder a la propiedad, pero la responsabilidad principal recaía en el individuo. El objetivo era combatir la marginalidad incentivando la inserción en el mercado inmobiliario.
El terremoto de 1985 impulsó la creación del "Plan Extraordinario de Viviendas Básicas: Chile Reconstruye", una política de respuesta rápida que movilizó al aparato público. Solo mediante este plan se entregaron 21.484 viviendas de emergencia en sectores urbanos y 8.000 soluciones en el sector rural.
El resultado final de esta "Operación Sitio 2.0" fue la práctica desaparición de las poblaciones callampa en Chile. En Arica, por ejemplo, la toma "Venceremos" de los años 60 se transformó en la "Población 11 de Septiembre", que hoy busca convertirse en comuna.
Esta población llegó a tener cinco etapas y sigue creciendo; en ella conviven desde viviendas modestas hasta edificaciones de departamentos y casas de mayor estándar, siendo heredera directa del programa de viviendas básicas.
Para que vean que yo se de lo que estoy escribiendo, les contaré que el año 1981, cuando vivía con mi mamá y nos habíamos quedado -otra vez- sin casa, nos asignaron una de estas viviendas básicas, donde viví hasta 1990 más o menos. O sea conocí en persona ambos programas.
Estas fueron las versiones 1.0 y 2.0 de la Operación Sitio. En una próxima entrega, comentaré la política de viviendas sociales implementada a partir de 1990, los incentivos perversos que ha creado y su fracaso total como solución eficiente o viable al déficit habitacional.
Y pensar que al termino del GM las poblaciones callampas estaban casi erradicadas del todo... hasta que llegaron los miserables del Fraude Amplio...
ResponderBorrarEsa es la parte que viene: la política de viviendas sociales entre 1990 y 2025 ¡es un temazo que a mi me interesa mucho!
BorrarQué interesante. Me gustaría ver los planos de las viviendas en tiempo de Frei, un plano "estático", y del Gobierno Militar que es un plano "dinámico". ¿Puede usted averiguarlo y ponerlos en una entrada?
ResponderBorrarAdemás debe incluir las viviendas de Alessandri de la CORVI (1961) . que eran estupendas. Antes de los tiempos de las tomas...
ResponderBorrar