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22 abril 2026

¿Por que no somos como como Singapur?

Todavía leo en Internet y escucho a uno que otro amigo que pone en duda que bajar el impuesto a las empresas creará más puestos de trabajo y más prosperidad general, preguntan ¿adonde está la evidencia de eso? ¿Existe alguna razón para creer que menos impuestos crea más trabajos?

Bueno, no hay uno sino miles de ejemplos que muestran como los impuestos bajos crean prosperidad y bienestar para todos. Todos los que vivimos entre los años setenta y noventa lo pudimos ver con nuestros propios ojos acá mismo en Chile, aunque muchos lo niegan por ceguera ideológica o ignorancia.

Pero esto no solo se vió en Chile, sino que en muchas otras partes del mundo. La prosperidad actual del Perú fue a causa de la eliminación de muchos impuestos durante Fujimori. 

Lo mismo se puede decir de casi todos los países ex URSS de Europa Oriental, donde José Piñera prestó una importante asesoría para las reformas. Irlanda, Vietnam y muchos otros países son ejemplos de lo mismo.

Pero el caso más espectacular fueron las reformas de Deng en China, que ofrecían en sus zonas especiales un impuesto corporativo del 15% y las empresas establecidas en esas zonas no pagaban impuestos a las ganancias los dos primeros años y solo la mitad de la tasa los tres años siguientes.

El que tenga ojos que vea, los resultados están a la vista. Aunque hay un ejemplo mucho más poderoso, que es la historia de Singapur, un lugar pequeñísimo y sin recursos naturales, donde deben importar hasta el agua dulce y hoy es uno de los países más ricos del mundo.

En 1965, Singapur era una miserable caleta de pescadores, que fue parte de la Federación de Malasia, de donde fue expulsada, los malayos no veían con buenos ojos un lugar con tantos chinos y en un acto de ceguera política los expulsó, dejando al pequeño país al garete.

Hay registros visuales que muestran a Lee Kuan Yew llorando de desesperación, en público, al saber que habían quedado abandonados. Pero Lee -el Padre de la Patria- sacó fuerzas de flaqueza y con su Partido de Acción Popular se hizo cargo del gobierno.

Sus primeras medidas fueron para atraer a la inversión extranjera que necesitaban desesperadamente, ofreciendo 5 y hasta 10 años sin pagar impuestos a las empresas que llegaran a invertir en el país, además de todas las garantías de invariabilidad tributaria.

Esto los convirtió en un paraíso para la inversión extranjera, porque además, las tasas de impuestos sobre las ganancia normales eran muy bajas. Así Singapur se convirtió en la base segura para las operaciones de grandes empresas del mundo en Asia.

Estableció la tolerancia cero ante la corrupción, con una policía especial que reporta directamente al primer ministro. Las penas son altísimas especialmente para funcionarios y jueces que están entre los mejor pagados del mundo (ganan casi tanto como en Chile, para que saquen la cuenta).

En Singapur corromper a un funcionario o a un juez es el equivalente en Chile de tratar de sobornar a un carabinero, peor, porque la ley es mucho más dura contra los funcionarios corruptos. Además existe esa especie de tabú cultural establecido entre todos los funcionarios sobre rechazar la corrupción.

A propósito en Singapur existe la pena de muerte, aunque se aplica para los narcotraficantes y asesino, no para los corruptos. Sin embargo las sanciones anticorrupción son las más duras del mundo, incluyen el despojo de los bienes y una muerte civil -que si funciona- a todo evento.

Finalmente la inversión pública en infraestructura en Singapur es gigantesca, gracias a que se ha minimizado al límite la corrupción y a la enorme inversión que llega, el estado tiene plata de sobra para gastar pese a cobrar muy pocos impuestos.

Lee Kuan Yew todavía vive, siempre ha mantenido un perfil muy bajo y es un chinito muy simpático y extremadamente inteligente. He visto algunas charlas que ha dado sobre China y son de una lucidez espectacular. 

¿Por que no podemos ser como como Singapur? Bueno, Singapur no es una democracia tal como la entienden los groupies de la Ilustración. Lee fue primer ministro reelegido contínuamente entre 1859 y 1990. después, entre 1990 y 2004 se convirtió en Senior Minister y entre 2004 y 2011 se convirtió en Senior Mentor en el gobierno de su hijo Lee Hsien Loong.

Mi buen amigo Ian Thomson vivió en Malasia y Singapur como funcionario de Naciones Unidas -se trajo muy buenos recuerdos y una malaria que todavía lo persigue- el caso es que me comentaba que sin duda Singapur es una dictadura, aunque con elecciones y apoyada por prácticamente todos los ciudadanos.

En el fondo es un país donde las cosas se hacen correctamente y al que no le gusta lo paga carísimo, no hay mucho espacio para libertades políticas, especialmente para aquellas que traten de cambiar un sistema que es extremadamente conservador.

En Chile, durante el Gobierno Militar los Chicago Boys aplicaron medidas similares a las que levantaron a Singapur y nos dieron 10 años continuos de crecimiento a altas tasas. Hoy el gobierno de Kast ha presentado un proyecto de ley miscelánea de "reconstrucción nacional" que recoge algunos de esos elementos.

Claro que es bastante tímida, incomparable con El Ladrillo o las primeras leyes de Singapur, pero por algo se empieza. Por de pronto el gobierno ha tenido una gran victoria al conseguir el apoyo del Partido de la Gente en la idea de legislar. 

Si logra aprobar esta ley será una gran cosa, pero corre el peligro de quedarse corta y por su timidez corre el riesgo que no logre reactivar la inversión extranjera. Así, aprobarla sería una victoria a lo Pirro. ¿Por qué no se atreve el gobierno a hacer lo correcto?

Por miedo, por lo mismo que no se ha atrevido a eliminar los ministerios de cultura, de la mujer, de seguridad pública, de tierras y colonización, entre otros ni se ha atrevido a cerrar Enap, desmantelar el sistema de notarios y conservadores y tantas otras reparticiones que solo sirven para que engorden sanguijuelas con la plata de los impuestos.

Pero en fin, la intención es lo que vale. Ojalá que les vaya bien y puedan aprobar esta ley y se envalentonen y puedan avanzar con otras iniciativas que todos sabemos que hay que corregir pero no se atreven por miedo a la oposición.

Ojalá también que se consolide la alianza con el Partido de la Gente para poder implementar varias leyes restauradoras de la prosperidad y la inversión, a ver si podemos empezar a soñar a ser algún día como Singapur.

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