(Publicado originalmente el 2 de julio de 2020)
Odio la palabra "elite" pero no encontré un sinónimo equivalente, que diablos. El asunto es que desde los tiempos antiguos han llegado inmigrantes a Chile, varios han hecho fortuna y han escalado en el aprecio social.
Odio la palabra "elite" pero no encontré un sinónimo equivalente, que diablos. El asunto es que desde los tiempos antiguos han llegado inmigrantes a Chile, varios han hecho fortuna y han escalado en el aprecio social.
Es un fenómeno más o menos común en América Latina, que
lleguen inmigrantes por ejemplo desde Europa, con valores y tradiciones
apreciadas entre nosotros, entonces les va bien y se hacen prominentes en la
sociedad, se juntan en la Casa Degli Italiani, el Club Alemán, el Hvatski Dom
o como se llame y en un tiempo se convierten en miembros prominentes de la
sociedad.
De allí es que, especialmente a partir del Siglo XX, se ha venido
formando una especie de "aristocracia inmigrante", especialmente en América
Latina gracias a lo cual los que tenemos apellidos extranjeros -que son
menospreciados en otras partes del mundo- sean apreciados socialmente tanto o
más que algunos apellidos nacionales.
La colonización alemana por ejemplo,
creó gran prosperidad en el Sur de Chile, también muchos inmigrantes que
llegaron de otros países buscando fortuna, como
mi abuelo Tomo, se enriquecieron en Chile.
- Partiendo por la mayor fortuna de Chile que es de la familia Luksic herederos del grupo Quiñenco, que opera en los sectores minero, bancario, turístico y varios más. El fundador fue don Andrónico Luksic Abaroa, hijo del inmigrante croata Policarpo Lukšić Ljubetić y de doña Elena Abaroa, boliviana. Con 15.400 millones de dólares estimados es la mayor fortuna de Chile y una de las mayores de América Latina y el mundo, número 74 del ranking Forbes 500 de este año.
- Luego tenemos a Horst Paullman, inmigrante alemán nacionalizado chileno con una fortuna de 3.000 millones de dólares del grupo Cencosud, operador de cadenas de supermercados, centros comerciales y tarjetas de crédito.
- Siguiendo con inmigrantes tenemos a Álvaro Sahieh Bendeck, inmigrante de Colombia con ascendencia libanesa, también con un estimado de 3.000 millones de dólares, su grupo económico es Corpgroup y opera en los sectores financiero, retail, inmobiliario, hotelero y medios de comunicación.
- Roberto Angelini Rossi, heredó de su tío Anacleto Angelini, inmigrante italiano, el grupo Copec, dedicados a recursos naturales y energía, con activos estimados en 2.200 millones de dólares. Su hermana Rossana Angelini Rossi tiene por su parte un patrimonio similar en el mismo grupo.
- Luis Enrique Yarur Rey, sobrino nieto del inmigrante palestino don Juan Yarur Lolas, fundador del Banco BCI tiene una fortuna estimada en 1,500 millones de dólares.
Un caso interesante: la inmigración de árabes cristianos
Es un fenómeno que debe haber partido más o menos en los años cincuenta, con la llegada de libaneses, palestinos y sirios que -hasta donde yo entiendo- fueron los primeros en crear una aristocracia inmigrante bien definida, tal vez algo tenga que ver su milenaria tradición fenicia.
El año 1960 yo vivía en el barrio de Recoleta en Santiago, donde llegaban todos los "turcos" como los llamábamos. Establecían su tienda o mini fábrica en el primer piso y vivían en el segundo.
Mis vecinos de entonces,
compañeros de la Escuela y luego del Liceo Valentín Letelier, hoy son todos
potentados: los Manzur, Abu-Gosh, Haddad y tantos otros eran todos clase media
emergente, trabajando como mulas de carga, ahorrando e invirtiendo hasta el
último peso, toda la familia, todo el año.
La cosa es que tenían el don fenicio del comercio, la venta y la negociación, rápidamente les empezó a ir bien y se empezaron a mudar a los potreros que habían entonces en el sector oriente de Santiago.
La cosa es que tenían el don fenicio del comercio, la venta y la negociación, rápidamente les empezó a ir bien y se empezaron a mudar a los potreros que habían entonces en el sector oriente de Santiago.
Allí don Jorge
Yarur y muchos más construyeron grandes casas, algunas muy ostentosas con sus
piscinas de mosaico. Las hijas mujeres en general eran como halcones buscando
algún chileno que valiera la pena para casarse, en caso que no lo hiciera con un
paisano, la mayoría de los matrimonios eran muy estudiados con el futuro del
negocio en mente.
Así fue como en Chile decir "turco" se convirtió en sinónimo de "plata". Creo que ellos formaron la primera aristocracia de inmigrantes que tuvimos, como grupo y tal vez la única claramente identificable que dura hasta el día de hoy, donde Alvaro Sahieh -como vimos- es una de las mayores fortunas del país.
Una historia de la inmigración libanesa me la contaba un muy querido amigo ya muerto hace años, don Pedro Chadid, que recordaba sus años trabajando como vendedor de telas en la Amazonía peruana, en los años de la Segunda Guerra Mundial, cuando había un activo mercado de caucho a causa de la guerra, cambiaba telas y mercaderías a los indios amazónicos por bolas de jebe.
Así fue como en Chile decir "turco" se convirtió en sinónimo de "plata". Creo que ellos formaron la primera aristocracia de inmigrantes que tuvimos, como grupo y tal vez la única claramente identificable que dura hasta el día de hoy, donde Alvaro Sahieh -como vimos- es una de las mayores fortunas del país.
Una historia de la inmigración libanesa me la contaba un muy querido amigo ya muerto hace años, don Pedro Chadid, que recordaba sus años trabajando como vendedor de telas en la Amazonía peruana, en los años de la Segunda Guerra Mundial, cuando había un activo mercado de caucho a causa de la guerra, cambiaba telas y mercaderías a los indios amazónicos por bolas de jebe.
En
Perú conoció don Juan Yarur Lolas que había hecho grandes negocios en Bolivia
vendiendo suministro textiles en la Guerra del Chaco.
Terminada la guerra se vinieron para Chile y el resto es historia. Juan Yarur se hizo cargo de un gran proyecto textil y las familias Yarur, Sumar, Hirmas, Said se convirtieron en magnates de la industria, con fábricas enormes, miles de trabajadores y poblaciones en torno a ellas.
Terminada la guerra se vinieron para Chile y el resto es historia. Juan Yarur se hizo cargo de un gran proyecto textil y las familias Yarur, Sumar, Hirmas, Said se convirtieron en magnates de la industria, con fábricas enormes, miles de trabajadores y poblaciones en torno a ellas.
Siendo
extranjeros, fueron presa fácil de los politiqueros y sindicatos. Allende
negoció con ellos cuando presidente y así se hizo dueño de Radio Portales, la
más importante de esos años que era de propiedad de Raúl Tarud. Negoció
también varias expropiaciones de las industrias textiles. Al final, como
buenos fenicios, no salieron tan mal parados.
Dicen que en Chile hay más palestinos que en la propia Palestina y que
en cualquier otro lugar del mundo, muchos son poderosos y respetados
socialmente, creo que ya pueden decir que tienen una aristocracia más o menos
consolidada, además que localmente se llevan muy bien con los judíos,
especialmente en lo negocios donde esas sociedades son comunes, son un ejemplo
para el resto del mundo.
Qué es una aristocracia
Quiero terminar la serie con algo que ya mencioné al comienzo: una
aristocracia no es otra cosa que una clase o grupo de personas que recibe más
privilegios que los demás, normalmente por su riqueza obtenida por trabajo
propio o heredada.
En todo el mundo y durante toda la historia, cualquiera que
tiene privilegios trata de cuidarlos y mantenerlos el mayor tiempo que sea
posible, es lo natural, lo que hacemos todos inclusive sin ser aristócratas,
así es que los discursos de odio de clase -a mi modo de ver- son propios de
los eunucos, envidiosos, ignorantes e hipócritas.
Bottom line
A mi, que no me interesa el poder ni ambiciono riqueza, me dan
absolutamente lo mismo los privilegios que tengan los demás. Estoy convencido
que los poderosos y aristócratas son iguales a cualquiera de nosotros en todo
aspecto aparte de la plata, no veo por que habría de envidiarlos si esas son
cosas que dependen fundamentalmente de la buena o mala suerte.
Si no soy hijo
de la Reina de Inglaterra, no veo razón para envidiar o desearle mal al
Príncipe Charles, si ni siquiera nos conocemos ¿Qué culpa tiene el tomate que está tranquilo en la mata?.
Creo que los resentidos solo se hacen daño a si mismos con su envidia y su
odio. He dicho.

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