NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mystery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often spring from boredom. "Be yourself, but bigger"
21 febrero 2026
Refrito: por qué confiamos
(publicado originalmente el 5 de junio de 20271)
Un premio Nobel políticamente incorrecto
Es una sensación muy agradable cuando alguien dice las mismas cosas que uno mismo piensa sobre cualquier tema, a mi pocas veces me pasa, pero me encontré con esta charla de Ivar Giaever, sobre el calentamiento global. Bueno, la cosa es que dice varias cosas que tenía en la cabeza sobre lo mismo.
Por ejemplo que la discusión sobre el calentamiento global se salió del ámbito científico hace tiempo y se ha convertido en pseudociencia. La razón es muy sencilla: cuando cualquiera presenta su teoría como "irrefrutable" o "científicamente comprobado" es aviso seguro que se trata de charlatanería. Ninguna teoría científica -seria- usa esos argumentos o los del "consenso científico irrefrutable", las teorías deben estar soportadas por hechos, y el calentamiento global de origen humano, causado por emisiones de CO2 es apenas una opinión, los hechos que la soportan están muy lejos de "demostrar" la teoría y menos sus supuestas consecuencias.
En fin, la charla está muy bien articulada, primero critica que no esté abierta a la confrontación. En este caso se trata más bien de buscar datos que se ajusten a una hipótesis a priori. También pone en duda que las variaciones de temperatura sean significativas, dice que de existir un cambio el clima no es nada extraordinario porque el clima siempre cambia. Que el supuesto cambio podría deberse a cientos de causas distintas de las emisiones de CO2. Que las emisiones de CO2 no son contaminantes ni malas para la salud e incluso lo más probable es que su efecto sea beneficioso para las plantas. Al fin entre tanto cuento y manipulación política-económica, este viejo profesor pone una cuota de lógica.
Nace una religión
La discusión sobre el calentamiento global se transformó en un asunto de fe desde que Al Gore apareció evangelizando a los tontos, hoy no existe real discusión científica, sino una seguidilla de ataques entre creyentes y negacionistas donde -lamentablemente- están metidos personajes de la ciencia, que han terminado debilitando la confianza en la respetabilidad científica. No hay que olvidar que hasta el siglo pasado la ciencia fue muy respetable.
Necesitamos confianza
La mayor parte de las cosas que creemos y aceptamos como ciertas lo hacemos por fe, ninguna persona común se toma la molestia de verificar por si mismos si existen realmente los átomos por ejemplo, simplemente confían en la reputación de la institucionalidad de la ciencia y el consenso científico. Sin saber una palabra de química y muy poco de física yo acepto muchas cosas solo por fe, porque tengo confianza en que los científicos son serios, porque así me adoctrinaron en la escuela, en mi casa, etc. Y está bien que así sea, necesitamos confiar porque si no confiamos viviríamos paralizados, nadie puede comprobar todo por si mismo.
Tres capas de confianza
La confianza hasta el siglo XX por lo menos existía en tres capas o niveles. En el primer nivel están las personas cercanas, los que conocemos y confiamos o desconfiamos. Tenemos amigos y familiares a los que les creemos y otros a los que no les creemos ni lo que rezan. Incluso pasa con personajes públicos como políticos, periodistas, doctores, etc. Todos tenemos confianza en algunos y recelos con otros. Ese es el primer círculo.
Una segunda capa es la confianza en las instituciones. Cuando entran a robar a nuestra casa llamamos a carabineros, porque confiamos que ellos apresarán a los bandidos y no usarán sus armas para intimidarnos y robarnos a nosotros. Tenemos también cierto nivel de confianza en los científicos porque -según la historia- la mayoría han sido altruistas y correctos. Cuando ponemos una demanda judicial contra alguien vamos a los tribunales porque confiamos que los jueces serán imparciales y para las elecciones votamos por tal o cual político porque pensamos que puede ser bueno, o "menos malo" que sus oponentes.
La tercera capa de confianza es nueva y más extraña, se trata de una confianza "peer to peer" -entre iguales- que tenemos hacia personas u organizaciones que operan en Internet, a quienes no conocemos personalmente pero si tienen una reputación, el sistema de reputaciones online es muy interesante.
Internet ha ido creando lazos de reputación tales que nos hacen confiar -por ejemplo- en los vendedores de eBay para pagarles por adelantado, aunque no los hayamos visto nunca en la vida ni tengamos idea donde diablos estará su negocio, nos basta con revisar su reputación para adquirir esa confianza online. De la misma manera confiamos en un chofer de Uber o en un dueño de departamento en AirBab, para pagarle por adelantado solo por su reputación.
Crisis en las instituciones
Cada cierto tiempo entramos en crisis de confianza más o menos profundas en las instituciones. Yo admiro y quiero mucho a la institución de Carabineros de Chile y siempre les he tenido confianza y aprecio, pero cuando veo el desfalco de generales, coroneles y demás del alto mando, o la actuación del general director, no puedo evitar que esa confianza se erosione un poco. Cosa parecida debe ocurrir a algún católico practicante al enterarse de los crímenes de ciertos curas y órdenes religiosas, para que hablar del mal comportamiento de jueces, fiscales o políticos, que están en los niveles más altos de desprestigio en Chile por estos días. La gente está dejando de confiar en muchas instituciones, porque perciben que están maleadas o en proceso de corromperse.
De nuevo la necesidad de confianza
Pero como vimos antes sin confianza nos paralizamos, la confianza es lo único que nos permite movernos hacia el cambio y mejorar pero tiene riesgos, es como un salto al vacío con los ojos vendados, la necesitamos aunque sea peligrosa.
Yo creo que la capa de confianza colectiva que necesitamos para funcionar, será proporcionada cada vez más por la reputación online, especialmente en tiempos como este donde las instituciones pasan por una crisis. Yo tengo confianzas y desconfianzas, simpatías y antipatías creadas o reforzadas por la reputación en línea, uno a uno. Desconfío de Salfate, Baradit, Mosciatti, Copano, etc. En cambio confío en Kaiser, Piñera, Buchi, etc. ¿En que baso estas confianzas? Supongo que en parte confío en los que piensan parecido a mi y desconfío en los que piensan opuesto, es en gran medida un asunto de simpatías personales, reforzada por otras simpatías o antipatías colectivas. Me imagino que la actitud de los demás hacia mí será más o menos lo mismo.
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