En nuestra Cámara de Diputados existe un procedimiento llamado "hora de incidentes". Como si fuera poco los interminables e inútiles discursos, en esta hora de incidentes los honorables pueden decir lo que se les antoje.
Como podrán imaginar en esas ocasiones se habla toda clase de disparates. Para no ser menos, aquí va mi primera hora de incidentes
Mall chinos y barberías colombianas
Por si no lo han notado, son dos fenómenos muy parecidos. Ambos aparecieron de la noche a la mañana, ambos están localizados en lugares descabellados desde el punto de vista de las ventas, ambos son fenómenos masivos, pero sobre todo, tanto en los mall chinos como en las barberías es completamente imposible entender como se financian.
Los mall chinos están abiertos hasta tarde e incluso en días feriados donde no entran ni las moscas y nunca están abarrotados de compradores como los supermercados.
Yo tuve tienda y me acuerdo cómo nos poníamos todos nerviosos cuando pasaba una hora y no entraba nadie. Recuerdo bien como me empezaba a sangrar la úlcera pensando como iba a pagar los sueldos, el teléfono, el arriendo y todo lo demás. A los chinitos todo eso parece no inmutarles.
También están los horarios de atención inusuales en ambos casos, A veces uno pasa por calle Colón donde está lleno de barberías abiertas hasta altas horas de la noche. Dicen que venden drogas, quien sabe pèro a mi me parece que son una especie de clubes sociales donde se juntan.
No me parece probable que vendan drogas allí, en mi atolondrada juventud algo conocí sobre el negocio aquel y por lo que entiendo, me parece que las barberías que he visto tampoco se dedican a eso.
Otra cosa que no me cuadra para nada de estos negocios es que veo imposible el retorno de la inversión, También entiendo algo de contabilidad y estoy segurísimo que las inversiones que se han hecho en los locales chinos no se van a recuperar en muchos años, si es que algún día llegan a recuperarse,
En fin, los mall chinos y las barberías colombianas son dos negocios que -para mi- resultan imposibles que sean legítimos ¿lavado de activos, contrabando, actividades encubiertas? Quien sabe, pero es evidente que no son negocios honestos.
Lo más curioso es que estos dos tipos de negocios tan groseramente irregulares parecen estar bendecidos por las autoridades del estado a todo nivel.
Los que hemos tenido una tienda sabemos lo que cuesta conseguir la recepción final del Departamento de Obras, la patente municipal y están los inspectores del Servicio de Impuestos internos, que no paran de acosas a cualquier comenrciante honrado común y corriente.
Sin embargo, por alguna inmunidad asombrosa los mall chinos y las barberías se reproducen a una velocidad extraordinaria y funcionan sin que nadie ose molestarlos o entorpecerlos.
Yo recuerdo muy bien lo que me costaba robar cada año una cantidad miserable de los impuestos haciendo mil piruetas faramallas contables. Pero resulta que ningún mall chino acepta tarjetas de crédito, esas transacciones que van directo al SII.
Incluso muchos de estos mall ¡no dan boleta! ¿Saben lo que le pasaría a un comerciante chileno si lo pillan no dando boleta? Lo clausuran enseguida.
Es raro, sumamente raro todo esto. Los chinos, venezolanos y colombianos se nos están infiltrando como aceite, por todas partes. Sin que nos demos cuenta están cambiando -frente a nuestras narices- todo el modelo que ha funcionado en Chile por más de un siglo.
A punta de coimas nos están convirtiendo en un país donde reinan la informalidad y la corrupción. Incluso a nivel de parlamentarios existe una "bancada china", donde están todos los diputados del Partido Comunista. Para qué les digo más.
La princesa hace el servicio militar
Yo he escrito varias veces que es una estupidez eso de creer que hay sistemas de gobierno mejores o peores. La democracia obviamente no es el mejor sistema que existe, como pretenden los socialdemócratas.
Tampoco lo es la monarquía, como algunos ingenuos creen, ni ningún otro, Como sea que lleguen al poder los gobiernos pueden ser de excelentes o pésimos, No se pueden ordenar los sistemas de mejor a peor, porque han existido gobiernos buenos y otros aberrantes en todos los sistemas.
Pero lo que si es cierto es que hay cosas buenas y malas que son características de algunos sistemas. Entre lo bueno de las monarquías mencionaría eso que los reyes son preparados desde niños para gobernar.
Veía el paso por Chile de la princesa Leonor de España mientras hace su servicio en la marina, en su paso tiene que hacer el curso tal como cualquier recluta y se cuidan mucho que no reciba privilegios especiales. Ya ha hecho lo mismo en el Ejército de Tierra y cuando termine con esto le tocará hacerlo en el Ejército del Aire.
El cargo de reina de España incluye la comandancia en jefe de las Fuerzas Armadas con el rango de capitán general, que es el más alto en ese país. Los que dicen que los reyes son decorativos se olvidan que una orden suya puede movilizar a todas las Fuerzas Armadas, así fue como Juan Carlos sofocó el intento de golpe de estado en 1981.
En Chile, y muchas otras democracias -partiendo por los Estados Unidos- el sistema permite que cualquier estúpido, ladrón o perturbado mental sea presidente, con el único requisito de obtener la mayoría de los votos.
Ya que nos quejamos tanto de la política creo que nuestros países serían muy diferentes si entre los requisitos para ser presidente estuviera el de haber hecho el servicio militar. Solo sabe mandar el que sabe obedecer, es un dicho muy antiguo entre los milicos y una gran verdad.
El CI mide muy bien la estupidez
Nadie en este mundo entiende lo que constituye la "inteligencia", es una cualidad que hasta hoy no se ha podido caracterizar con precisión. En general, parece que estamos impedidos de entender las cosas que ocurren en nuestro cerebro, o al menos las importantes como la consciencia, inteligiencia, intuición y cosas así
En cambio es mucho más fácil identificar, y hasta evaluar, la estupidez, que podríamos definir como esa capacidad que nos permite pensar o tomar decisiones que nos perjudican aún cuando nuestra intención es beneficiarnos.
Por ejemplo es más o menos claro que si alguien que desea hacerse millonario gasta todo lo que tiene comprando boletos de la lotería, está actuando de manera estúpida, porque lo que alcance a comprar será un porcentaje ínfimo de sus probabilidades de ganar.
Incluso si tuviese un golpe extraordinario de suerte y ganara, eso no haría que su decisión sea inteligente, solo sería una estupidez, una locura que resultó bien, algo muy difícilmente replicable.
Por eso en mis entradas de este Templo del Ocio, yo abuso de epítetos como "estúpido" "tdiota" "pelotudo" y otros por el estilo. Aunque estoy consciente que casi siempre se me pasa la mano con eso, creo que si se puede reconocer muchas veces las decisiones estúpidas, no así las inteligentes.
Mucha gente actúa como si quisiera fracasar, aunque la verdad es que se mueren por tener éxito. Un ejemplo de estos son los que se vanaglorian de tener un alto coeficiente intelectual, diciendo que por eso sus decisiones son mejores que las de los que tienen un C.I. más bajo.
Esa es una actitud típicamente estúpida, porque tratando de conseguir que los demás los respeten, lo que realmente logran es ser vistos como pelmazos, cutres, chantas. O sea consiguen exactamente lo opuesto a lo que pretenden.
Las pruebas de C.I. son simplificaciones que sirven para medir un conjunto muy acotado de habilidades en campos muy estrechos como memoria, capacidad de cálculo, encontrar secuencias o encajar formas. Alguien con un C.I. muy alto puede ser un pésimo gerente, o muy bueno, el C.I. no tiene nada que ver con eso.
En lo que estaba pensando es en las personas que presumen de tener un C.I. muy alto como Donald Trump y Elon Musk. Lo más probable es que se trate de un invento fruto del complejo del pene pequeño "dime de que te jactas y te diré lo que te falla"
La cosa es que el C.I. es inútil para medir lo que entendemos como una persona inteligente, sin embargo es muy útil para identificar a un idiota cuando presume de eso.
La profe erótica
Que noticia más sabrosa "La Fiscalía investiga denuncias contra profesora de Carahue por imágenes eróticas filtradas a estudiantes".
La cosa es que las fotos están por todas partes así como el nombre de la pobre señorita a las que -según ella y le creo- las difundió una ex pareja. Es algo que se irá haciendo cada vez más común a medida que pase el tiempo.
Que puedo decir, la señorita profesora es lo que se clasificaría como "gordibuena" en el slang porno. Las fotos, que me enviaron -y que yo me negué absolutamente a mirarlas- muestran a una rubia voluptuosa, calata, excepto por una lingerie del estilo dominatrix. Le falta el puro látigo.
Bueno, esto me lo contó un amigo que tuvo la inmoralidad de ver las fotos, cosa que yo no acepte obviamente. Ah, yo debi ser niño en esta época, donde existe el bendito xvideos y otros portales donde uno se podría encontrar -en una de esas- con su señorita profesora.
Como dije, esto va a ser cada día más frecuente, es mejor que nos acostumbremos porque será pan de todos los días. Capaz que un día de estos aparezca el administrador de este Templo del Ocio "a pot pelé" en un motel, donde fue alguna vez durante su escabrosa juventud. Vaya a saber uno, nadie está libre.
El espejo retrovisor
¡Que entretenido es escuchar a Warren Buffet! Ni le creo ni lo que reza, pero está lleno de historias interesantes ahora que se acerca a los 100 años, debe ser una delicia conversar unas cervezas con ese tipo.
Entre sus historias contaba que muchos años atrás compró una fábrica de autos llamada Marmon, que habían inventado el espejo retrovisor.
Resulta que hasta comienzos del Siglo XX nadie había pensado en la necesidad de ver que estaba pasando atrás del auto que conducíamos. En las carreras de autos iban dos personas, un piloto que corría y un mecánico que iba mirando para atrás para informar al piloto como estaba la cosa,
Uno de los primeros autos Marmon corrió -y ganó- las 500 Millas de Indianápolis porque ese auto no llevaba dos personas sino solo un piloto y el espejo retrovisor. Eso fue en 1911.
Impresionante pensar que algo que inventaron para aligerar el peso del vehículo y ganar una carrera se estandarizó al punto que hoy no existe auto ni vehículo alguno que no tenga espejos retrovisores. Eso se llama las conseciencias inesperadas.