Tenía que estar a las 8 de la madrugada en el consultorio para que la doctora me diera los resultados de los últimos exámenes. Antes me habían hecho otros, pero el médico no se convenció que estuviera sano a mi avanzada edad y me mandó a hacer otros más.
Cuando salieron los nuevos resultados se los pasé a Gemini y me dijo que todo estaba bien, que yo estoy más sano que un yogurt. Y efectivamente, la doctora fue leyendo los resultados y me dijo exactamente lo mismo que me había dicho el doctor Gemini, palabra por palabra,
No había visto el electrocardiograma, pero la doctora lo miró y dijo "tienes un buen corazón", no perdí la oportunidad de decirle "si, desde chiquitito, toda la vida he tenido un gran corazón". Le hizo gracia, pero la verdad es que a mí me desilusionó un poco ese resultado.´
Se lo comenté a la doctora "yo pagaría por morirme de un infarto, esa es la enfermedad que quiero para estirar la pata, tal como mi mamá, mi suegro y todas mis tías". Y no es chiste, si me ofrecieran morirme mañana mismo de un infarto mientras duermo, yo diría "¿adonde hay que firmar?".
Muy simpática la doctora, venezolana, creo que yo la ubicaba cuando acompañé al McDonnell a otro consultorio y me parece que ella trabajaba de enfermera, porque todavía no daba el EUNACOM. Lo irónico que ahora los médicos en el consultorio ganan como 800 dólares al mes, que debe ser lo mismo que gana una enfermera.
Acompañando al McDonnell conocí varios doctores extranjeros y me llamó la atención el diferente enfoque y trato con los médicos chilenos. Los extranjeros (porque conocí de varios países) generalmente tienen un trato de proveedor-cliente y siempre le encuentran la razón al enfermo, rara vez le llevan la contra.
Los médicos chilenos en cambio tienen otro enfoque; tratan a sus enfermos como niños, les dan órdenes y consejos con gran seguridad y cuando el enfermo les dice que no va a hacer lo que ellos dicen generalmente se ofenden un poco, o mucho.
Es muy curioso, ambos enfoques tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Un médico extranjero puede llevarte a la muerte porque hace al pie de la letra lo que el paciente desea, mientras que un médico chileno puede resultar muy desagradable de tratar... y también puede equivocarse y llevarte al cajón.
Pero eso también depende de la personalidad del enfermo. En Chile la mayoría van al doctor como a un gurú y aceptan ciegamente lo que les ordena, muy rara vez les discuten alguna decisión.
Yo no me los tomo tan en serio, en general no creo mucho en la ciencia y creo que hasta el médico más sabio puede cometer errores terribles. El hecho de haber estudiado, practicado y leído muchos años no los dota de infalibilidad, al menos es lo que creo yo.
Pero la mayoría de la gente en Chile piensa exactamente lo contrario "¿cómo le voy a discutir yo, un ignorante, a un tipo que ha estudiado tantos años? Mi opinión ignorante no vale nada, tengo que hacer lo que me dice, el debe saber".
Es razonable pensar así, tiene su lógica. Pero en estas cosas yo no soy razonable y me guío mucho por el instinto. Si me equivoco y me muero que sea por una equivocación mía, no de otro, por más años que haya estudiado.
Yo soy muy irracional en asuntos de salud porque creo que los estados de ánimo afectan al cuerpo -lo mismo que una creencia- mucho más de lo que la medicina admite. Claro que con esa idea no se puede hacer ciencia, pero que diablos.
Un ejemplo; yo llevo más de un año midiéndome la presión en la mañana y en la noche y se más o menos bien cuales son mis números. Pero basta que entre al consultorio, aunque esté despreocupado, para que se me dispare el pulso y la presión.
Es rarísimo porque ya no me asusta nada ir al consultorio, me acostumbré, sin embargo igual somatizo inmediatamente. Yo le decía a la doctora "pero si yo estoy sano, tengo la presión baja". Me dijo ¿a ver? Me tomó la presión dos veces y marcó 190-90 con 188-95.
"¿Y esto?" me dijo, traté de convencerla que era efecto de entrar al consultorio pero no me creyó mucho "con estos números te debería doblar la dosis de Losartán" me amenazo, menos mal que no era chilena y me dijo, "ya, anda y tómala 3 días en tu casa y al próximo control la traes".
A eso me refiero a la diferencia entre la medicina extranjera y en Chile. Resulta que volví a mi casa a pata, unos 2 kilómetros con cerros y escalas, al llegar me tomé la presión y me dió exactamente 122-81 con 60ppm, lo mismo que me ha estado dando todos estos días.
Es una tendencia muy fuerte que tengo a somatizar los estados de ánimo. Eso tiene su lado malo pero también un lado bueno. Resulta que a mi todos los placebos me funcionan: si yo creo que tomar pichí me va a quitar el dolor de estómago, o cualquier otra cosa descabellada, siempre me funciona. Lo que sea, basta con que lo crea.
Esa es una de las razones por las que le tengo cero fe a los estudios clínicos de doble ciego. Tengo muchas más razones, principalmente matemáticas, pero esa es algo de lo que estoy convencido. Cuando veo una publicación que dice "estudios clínicos han demostrado que" pienso enseguida "blow me this eye".
Yo estoy convencido que tanto examen me va a hacer mal, pero ya me inocularon el bichito de la curiosidad. Si tengo la oportunidad de experimentar con cosas que no conozco, me pongo obsesivo y no la dejo pasar.
Hasta hace poco más de un año, yo nunca había ido a un médico en mi vida ni me había hecho un examen. Estaba -y estoy- convencido que si me preocupo por las enfermedades inevitablemente me voy a enfermar.
Entiendo que a otras personas les funciona exactamente al revés. Hacerse exámenes y seguir ciegamente lo que les dice el médico les da seguridad y eso los mantiene sanos. Creo que eso muestra que todos somos diferentes y creer que alguna clase de ciencia puede funcionar igual para todo el mundo es un gran error.
En fin, me pesaron y me di cuenta que desde que salí de la universidad en 1986 he mantenido casi exactamente el mismo peso: 75 kilos, bueno, en los 90 cuando tuve negocio engordé un poco y pasé los 80.
Lo del peso es otra rareza, antes era el tonto del pan, me alimentaba de puras masas, pero desde los 67 años más o menos empecé a eliminarlo. Todavía como masas pero ni de lejos lo que comía antes. Cuando me empecé a sentir mal hace unos 4 años, me dio por los ejercicios, primero muy suaves pero ahora hago bastante.
Ahora que como muy poco -un solo plato al día- y hago ejercicios, debería haber bajado de peso. Pero nada, sigo fijo en los 75, Claro que la diferencia es que antes era una masa de gelatina y hoy soy puro músculo.
Recuerdo que hace un par de años me entretenía pegándome en la guata y viendo como quedaba oscilando, era muy divertido, ahora es como pegarle a la pared. Yo creo que el leve hipotiroidismo y anemia los tengo porque estoy comiendo muy poco, pero en fin, de hambre no se muere nadie. Me consta.
Ah que manera de divagar, podría seguir escribiendo estas tonteras por horas ¿quién dijo que escribir era difícil?, ahora si salen puras hue-tonteras no es culpa mía, Bueno, pensándolo bien si es culpa mía. Mejor me voy a meter al sobre, hasta mañana amigos.










