Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

La web como un catálogo de Sears

lunes, 12 de abril de 2010


Whisky sin soda y sexo sin boda, nunca termino de aprender, acabo de leer esta poética frase en la web de una amiga, que buena.

Voy como avión con la tesis, entre ayer y hoy terminé un capítulo que -al menos a mi- me dejó muy satisfecho, no pienso mostrar nada hasta que tenga gran parte hecho para que sea un asunto de "tómelo o déjelo", si hay algo que no me gusta es que el profesor guía me haga "aportes" y mientras más completo esté más superficiales serán los aportes... a menos que me mande al diablo con todo.

¿Alguien se acuerda de los antiguos catálogos de Sears Roebuck o de Radio Shack? un par de veces llegaron a mis manos cuando yo era chico: unos libros gruesos como guías telefónicas, con miles de fotos y toda clase de cosas que invitaban a comprar, nunca soñé despierto tanto como cuando hojeaba esos catálogos, hechos para seducir a la gente. El mercado objetivo original eran los granjeros de USA, que en los años 40 vivían en lugares remotos y hacían grandes compras por correo para todo el año, pasó el tiempo, llegó Internet y los Malls -que fueron sucesores de la idea de esos catálogos- y fueron dejando obsoletos a esos libros maravillosos.

Hace un rato me llegó un minuto de nostalgia y busqué el catálogo Sears online y claro, me llevé una tremenda desilusión, un sitio web común y corriente, lento, con abuso del Adobe Flash, sin la menor gracia, ni la sombra de lo que eran los antiguos catálogos impresos. ¿Como podría traspasarse la impresión que provocaba el catálogo en papel a un sitio web? Creo que esa es la pregunta del millón.

El catálogo de Sears -que luego fue copiado por Radio Shack y otros- no era solo un folleto de propaganda, como esos libritos chillones que nos regalan en los supermercados sino que había toda una concepción detrás que impulsaba a comprar, esos catálogos fueron los antecesores de los supermercados y los malls porque ofrecían cosas muy parecidas:
  • Una enorme variedad de ofertas, entre tantas cosas era imposible no encontrar algo que nos gustara
  • Comodidad, las compras por correo sin moverse de la casa fueron una revolución en su momento, igual que ahora ir al mall donde se encuentra de todo en un mismo lugar, se pasea, etc.
  • Atracción, la buena presentación y el arreglo de las fotos enciende el apetito por comprar las mercaderías.
Mi duda es si podría replicarse el atractivo de un catálogo Sears en la Web, no lo creo, al menos yo jamás he visto una web que se acerque en atractivo a esos catálogos que impresionaban a primera vista por la cantidad de hojas y la facilidad para hojearlos, dos cosas imposibles de reproducir en una página web.

¿Por que los sitios web son tan malos? acaba de aparecer uno del Club de Empresas de Arica que no dan ganas de verla dos veces, parece un árbol de pascua con flash, fotos que se mueven, pocos contenidos, mal contraste, en fin. El sitio del Gobierno Regional también es malo, contiene información que solo le interesa... al Gobierno Regional, se miran el ombligo lo mismo que algunos sitios asociados con mucho diseño gráfico y nada de sustancia ¿donde está la carne?.

Cuando se sube algo a Internet hay que tener presente el catálogo de Sears, ese es el ideal al que deberíamos llegar: contenidos masivos, atractivos, convenientes y fáciles de usar, el sitio web que tiene 3 de estas 4 características se llama Google y bueno, ya saben como le va. Pero la mayoría de los sitios web que existen no tienen nada de eso, son para verlos una sola vez y olvidarse. En fin, a otra cosa:

Huida de la benevolencia

Hsu Yu se encontró con un amigo al abandonar la capital, en la carretera principal, en dirección a la frontera más cercana.

"¿Donde vas?, le preguntó el amigo.

"Dejo al Rey Yao. Está tan obsesionado con la idea de la benevolencia, que temo que al final ocurra algo ridículo. En cualquier caso, sea divertido o no, este tipo de cosas terminan con las personas devorándose crudas las unas a las otras.

De momento hay un gran oleada de solidaridad. El pueblo cree que es amado y responde con entusiasmo. Están todos apoyando al Rey, porque piensan que los está haciendo ricos. Las alabanzas no cuestan dinero, y están todos compitiendo a ver quien obtiene más favores. Pero pronto habrán de aceptar algo que no les guste y todo se vendrá abajo.

Cuando la justicia y la benevolencia flotan en el aire, unas cuantas personas están realmente preocupadas por el bienestar de los demás, pero la mayoría son conscientes de que es un buen momento, maduro para ser explotado. Sacan partido de la situación. Para ellos, la benevolencia y la justicia son trampas para cazar pájaros. Así, quedan rápidamente asociadas al fraude y la hipocresía. Entonces todo el mundo empieza a dudar. Y es entonces cuando realmente empiezan los problemas."
(Chuang Tzu)

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4 Comments:

Blogger edoherrera said...

Un buen sitio es el del mit.
Posgrado desde mi android en el metro de stgo,saludos

13 de abril de 2010, 09:28

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Cierto, especialmente para preparar clases y hacer programas!!! Es utilísimo.

Creo que el MIT con su concepto de "repositorio" y los "cursos abiertos" han entendido bien para que sirve realmente Internet

13 de abril de 2010, 09:34

 
Anonymous Anónimo said...

Buenos recuerdos de los catálogos Sears y Raidio Shack y más aún porque yo los veía cuando nuestro país, México, tenía completamente cerrada la frontera al mercado internacional, eran tiempos de los famosos programas de subtitución de importaciones. Por lo que lo poquísimo que podíamos comprar era de contrabando. Eso si, aunque nos costara un dólar en cada visita comprábamos el nuevo catálogo, que lo único que hacia era hacernos sufrir, por aquello que no podíamos comprar. Al no poder comprar cosas, yo compraba y coleccionaba catálogos, los cuales fueron a parar a la basura en un pleito matrimonial. Otra revista que hacía que se me salieran las lagrimas era Mecánica Popular, de todo lo que allí salía, nada se conseguía en México.
Hace como dos años conseguí en la librería Gandhi un catalogo de de principios de siglo en una edición nueva, empastada, parece ser que con motivo de los cien años o algo así. Si te interesa el dato te lo paso. Mi Mail es gor_uanl@Yahoo.com.mx

23 de octubre de 2011, 02:17

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

¡Cierto anónimo! los catálogos eran como cajas de deseos con cosas que nunca podríamos tener. En mi lista de cosas imposibles estaban los jeans "Lee" y unas camisas que en lugar de botonos tenían cierre eclair, los miles de gadgets electrónicos de Radio Shack, los planos completos para hacerse una casa "hágalo usted mismo", los aviones y barcos a escala para armar, ah tantas cosas.

En Chile también estaban prohibidas las importaciones en los sesentas y una botella de whisky Vat 69 era el máximo de los lujos, los tipos que la conseguían la guardaban por años esperando una ocasión especial para probarla.

Para que hablar de la MEcánica Popular cuando tenía una sección del "taller soñado" donde los gringos mostraban unos talleres que parecían laboratorio de la NAsa. Ahora que podemos tener todo eso ni nos interesa. Lo que son las cosas. ¡Saluti!

23 de octubre de 2011, 11:34

 

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