Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

¡Opera!. Pensar que durante muchos años no me gustaba, encontraba ridículo eso de gente que dice las cosas cantando. Bueno, todavía no paso una ópera de Wagner con sus recitativos interminables, los gordos heldentenores y robustas sopranos, todavía no soy tan sofisticado.

Pero hay óperas que me encantan y aunque no disfruto mucho del canto lírico me fascina ver y escuchar óperas cantadas a plena voz. La historia de la ópera es curiosa, nació en Italia como "ópera seria" un género aburrido para entretener a los aristócratas, que llevaba a la escena cosas de la antiguedad, historias de emperadores romanos y cosas por el estilo.

Creo que fue Mozart el primero en convertir el género de ópera en un espectáculo popular y masivo. Introdujo el humor y el drama con historias originales, que en esa época pasaron a ser un equivalente de las actuales telenovelas. Mozart se consiguió a un libretista italiano, Lorenzo Da Ponte, que le escribía magníficos culebrones de acuerdo a sus indicaciones. Muchas veces la música desvirtuaba el argumento como en el aria "la ci darem la mano" donde la letra retrataba la vileza de don Giovanni, pero con la música Mozart la convirtió en una canción de enamorados



Don Giovanni es una de mis óperas favoritas y su formato es el mismo que tomaron las que llegaron después con los italianos: tienen recitativos donde los cantantes narran lo que está pasando y arias donde hablan de sus pensamientos y sentimientos más fuertes. Las arias son canciones autocontenidas y pueden ser bellísimas o chistosas como esta -también de Don Giovanni- donde el criado Leporello enumera las mujeres que ha tenido su patrón, miren que buena es



Hasta Mozart la música era cuestión de nobles y reyes que se deleitaban con su familia escuchando a los músicos, mantenidos para la iglesia y para que animaran sus fiestas. Con las óperas cómicas la música pasa a ser un espectáculo masivo que puede escuchar todo el que pague su entrada. Esta democratización de la música se incrementó mucho después con el romanticismo, donde el público se aumentó con las clases media y media alta, además de la nobleza.

Otras dos óperas de Mozart que dicen que son magníficas son Las Bodas de Fígarto y La Flauta Mágica, esta última solo la he escuchado superficialmente, algún día me tomaré el tiempo de disfrutarla, de las Bodas de Fígaro pueden ver Non piu andrai farfallone amorosso, que vale la pena escuchar, es una gran aria.

Varios años después de Mozart, con el romanticismo en Italia aparece el Bel Canto, que son óperas brillantes, centradas en las arias para lucir a los cantantes. Los grandes compositores de bel canto fueron Verdi, Rossini, Donizetti, Bellini. Las óperas Bel Canto para mí son las mejores, porque destacan el virtuosismo y la expresión dramática de los cantantes.

Hay muchas óperas del estilo Bel Canto, pero mi favorita es una cómica que se llama l´elisir d´amore de Gaetano Donizetti. La historia es muy buena: al tonto del pueblo le venden un falso "elixir" que supuestamente hará que las mujeres se vuelvan locas por el. Seguro que comprenderán por que me gusta tanto. De esta ópera es el aria Una Furtiva Lagrima, que aquí aparece cantada por Juan Pedro Flores, el video y audio son horribles pero fue una interpretación histórica, donde lo obligaron a hacer un bis



Otra aría que me encanta es el dueto Ardir! Ha forse il cielo. entre Nemorino y Dulcamara, esta vez canta Luciano Pavarotti creo que es bueno comparar a los dos para ver más o menos de que se trata el Bel Canto



La comparación entre los dos cantantes es interesante. El tenor peruano Juan Pedro Flores debe ser uno de los mejores intérpretes de Bel Canto que existe, porque tiene una voz ligera y brillante, registro, timbre, virtuosismo, en fin, es como "el señor Bel Canto". Pavarotti en cambio,, con una voz incomparable, mucho más rica pero, para mi gusto no tiene la chispa del Bel Canto de Flores, a mi me suena un poco metálica y predecible, en fin, cada cual con su gusto. El timbre y por que alguno nos gusta más que otro es una de las características más misteriosas de la música cantada.

Bueno, despues de algunos años el Bel Canto empezó a pasar de moda,y fue por un tiempo desplazado por las óperas de Wagner -que como ya dije no me gustan así es que no hablaré mucho de ellas- Wagner fue un gigantesco innovador y entre muchas otras cosas inventó la música "incidental" las bandas sonoras de cine le deben todo. Escribía leit motivs (ideas musicales) que eran recurrentes cada vez que en el drama aparecía una cierta idea o un personaje. En fin, si a alguien le interesan los tenores heroicos y las walkirias corpulentas le puede echar un vistazo a su música de cine, en Youtube está lleno de eso. A propósito nosotros tuvimos un gran tenor wagneriano, don Ramón Vinay, chillanejo igual que Claudio Arrau, una voz increíble.

Yo me quedo con las óperas de Mozart y del Bel Canto, la ópera es un asunto de fanatismo y yo tengo los míos, mi cantante favorita de todas las épocas es la gran María Callas, nadie como ella para cantar las grandes óperas italianas. Me imagino como habría sido La Traviata con Juan Pedro Flores y María Callas, lástima que los tiempos fueron diferentes.

14 Comments:

Anonymous Ricardo said...

Hola Tomás, aunque me gusta mucho Mozart y Rossini, prefiero mil veces la ópera barroca, con sus temas mitológicos y la belleza y virtuosismo de las arias da capo.


Saludos

1 de marzo de 2015, 01:35

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah Ricardo, es que tu eres un conocedor serio de la música, yo ni mencioné la ópera barroca, que debe haber sido la primera que existió.

Claro, esas óperas eran basadas en el virtuosismo y las historias parece que tenían menos importancia, eran menos "teatrales" (en contraste con la máxima teatralidad que deben haber sido las de Wagner). Son para conocedores, la verdad es que yo no tengo seso como para disfrutar el canto lírico por si mismo, no entiendo nada de las lieder de Shubert por ejemplo, me pierdo a los cinco minutos.

Una cosa que siempre me ha chocado en lo poco que conozco de las óperas barrocas es lo de los castrati ¿cual habrá sido la razón de la locura por esos que cantaban como mujer? ¿no suena mejor una soprano cantando en esos registros? debe haber alguna ventaja técnica de estar entre tongoy y los vilos en cuanto a voz, pero yo no la puedo apreciar

1 de marzo de 2015, 02:02

 
Blogger Frx said...

Con el tema recordé una película que hay sobre Mozart donde él trabajaba en una nueva versión de una obra musical a la cual le agregó elementos cómicos. No me acuerdo el motivo de por qué el rey no quería darle visto bueno eso sí, pero me acuerdo que el filme contaba la vida de Mozart desde la perspectiva de Salieri.

1 de marzo de 2015, 03:15

 
Blogger Jose Luis Pizarro said...

Para mi (o nosotros deberia decir) uno de los grandes placeres de nuestra vida en Italia es justamente la musica, que aqui se siente y se palpa en cada instante, y no me refiero solo de la clasica o la operistica, sino tambien de la popular (vg. el Festival de Sanremo) Este 27 se presento en el Auditorium de Roma el director Antonio Papano con la orquesta de la academia de Santa Cecilia en una interpretacion concertistica de la Aida que recibio 15 minutos de aplausos. En el corto mas abajo el director invita al concierto y presenta a los cantantes Lo que llama la atencion en estos jovenes interpretes es la prestancia fisica. Nada que ver con l@s viej@s sopranos o tenores que eran unas enormes vacas que apenas se podia mover en el escenario (la Monserrat Caballet, tenia una voz maravillosa per un fisico... puf). Me recuerdo la impresion que nos hizo hace unos años una Madame Butterfly cuando vimos aparecer lo que ser una fragil geicha, o en otra oportunidad, un Radames que apenas se podia bajar de carro del vencedor.
Desde Maria Callas (que se sometio a una dieta barbara y perdio 30 kilos, comenzo a imponerse la idea que la o el cantante debia tener no solo voz, sino tambien un fisico de artista.
===
https://www.youtube.com/watch?v=N9U9Iybtgis

1 de marzo de 2015, 05:32

 
Blogger Jose Luis Pizarro said...

Agrego sobre los castrati:
Los papas renacentistas tuvieron mucho que ver en esa dramatica "moda", no solo porque (decian) que tenian una mejor voz, sino porque era "inaceptable" que las mujeres estuvieran en un escenario.
Existe una pelicula que retoma el drama de Farinelli, uno de los mas grandes de estos, que se puede ver en Youtube:
https://www.youtube.com/watch?v=tBFJeCvBQag

1 de marzo de 2015, 05:36

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Frx, la película Amadeus no la vi, dicen que era re buena, aunque no muy histórica.

José Luis, debe ser genial vivir en Italia, yo no he estado nunca allá pero me encanta el idioma, la gente y las únicas películas que me gustan son de Ettore Scola. Lo del físico de los cantantes, para cantantes normales me imagino que basta con un físico normal pero las voces extraordiarias muchas veces necesitan un cuerpo grande, el cuerpo es el instrumento, la caja de resonancia y hace gran diferencia en los detalles un cambio de peso, alguna vez leí que Callas tuvo que suplementar con dramatismo lo que había perdido de timbre al adelgazar. Claro, en la ópera idealmente se necesita una mezcla imposible de voz y apariencia.

Un piano vertical de living nunca podrá sonar como un Grand Steinwaiy justamente por el tamaño de la caja. Juan Pedro Flores de contextura normal es muy bien dotado vocalmente, pero no tiene la riqueza de timbre para tenor heroico por ejemplo.

Yo no distingo mucho entre distintos timbres pero creo que Pavarotti es uno de los pocos casos evidentes de riqueza vocal por la comodidad con que canta todas las notas al volumen que se le antoje. Los grandes tenores antiguos suplían con interpretación dramática, como el estilo quejumbroso de Caruso o Beniamino Gigli. En fin, el canto moderno es como los atletas olímpicos, cada día aparecen mejores y superan barreras que todos pensaban imposibles gracias a nuevas técnicas y estilos.

Lo que nunca he entendido de los castrati es el furor que despertaban entre el público, la plata que ganaban incluso cuando las mujeres ya podían cantar (creo que estaban prohibidas solo en Italia). Incluso hoy día cualquier buen contratenor tiene su futuro económico asegurado de por vida. Debe ser una cuestión medio morbosa, yo prefiero a una soprano en todo caso, para lo que sea.

1 de marzo de 2015, 11:20

 
Anonymous Ricardo said...

Sólo soy un aficionado a la música así que sólo puedo opinar con una pobre base.

Las óperas barrocas se apoyaban en el virtuosismo de sus intérpretes y la extravagancia de sus puestas en escena, por lo que muchos de ellos prácticamente improvisaban sus partes en el escenario para el goce de los espectadores. Los libretos eran en general muy mediocres y la acción era bastante poco continua debido a que se estructuraban en base a arias independientes y largos recitativos acompañados por el basso continuo. Todo ellos acabó con la "reforma" de Gluck le otorgó más continuidad a la acción y controló la libertad de acción de los cantantes, entre otros cambios. Esto dio pie para comenzar el cambio de temática de lo clásico mitológico o lo realista-romántico del bel canto. Pero lo que sí tenía la ópera barroca era la capacidad de los compositores de explorar las posibilidades del sentimiento humano en escena a través del canto. La música del barroco nace cómo una forma de resucitar el antiguo teatro clásico por lo que la declamación y la retórica eran lo fundamental. Es por ello que no existen masas orquestales como podemos apreciar en un Verdi o un Wagner, sino que la voz humana como un instrumento solista más con plena libertad para desarrollar sus capacidades de expresar afectos.

Sobre los castrati, aunque fueron famosos y divos en la época del barroco, siguieron siendo empleados hasta bien entrado el siglo XIX, incluso Rossini aún los contrataba. Como bien dijeron unos mensajes atrás, fue la prohibición de la Iglesia sobre usar mujeres en templos y escenarios que se vio la necesidad de usar varones en roles tanto masculinos como femeninos. Esa voz era única, una voz juvenil en cuerpos maduros que más encima era potenciada debido a los cambios que sufrían sus cuerpos productos de su alteración hormonal. Cuando las mujeres volvieron a los escenarios, los castrati eran tan populares que compartieron su rol de div@s con ellos. Su arte desapareció con las nuevos gustos de la época en el romanticismo decimonónico. Sólo sobrevivieron en coros religiosos hasta comienzos del siglo XX.

Ahora bien, la discusión ahora es como interpretar ópera barroca teniendo cantantes varones en roles masculinos para registros de contralto, mezzo y soprano. Aparte de usar cantantes femeninas en esos roles, el uso de contratenores, que se originaron en Inglaterra a mediados del siglo XX, está bastante difundido y hay algunos que están al nivel de cualquier diva actual. Unos usan falsete, otros una mezcla de voz de cabeza y pecho, otros tienen desórdenes endocrinos que les permiten ser "castrados naturales" etc. Generalmente tiene voz de contralto o mezzo, los de voz soprano son llamados sopranistas y usan mucho falsete, los franceses tienen los "haute-contre" que sería como un tenor muy agudo. Personalmente prefiero esos cantantes en música sacra para recintos pequeños pues el volumen de voz es limitado. Pero no se puede negar que escuchar y ver a un cantante varón en roles como Julio César, Rinaldo u Orfeo, en registro de contralto o mezzo tiene su gracia también, aunque no sea lo mismo que un castrato.

Saludos

1 de marzo de 2015, 15:37

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah Ricardo, muchas gracias por los datos. La mayoría de los comentarios enriquecen las entradas originales pero en este caso (como antes) los tuyos han sido esclarecedores. No tenía idea de la mayoría de esas cosas y la ópera barroca apenas la entiendo, muy buenos aportes, chas gracias!

1 de marzo de 2015, 15:44

 
Blogger Pablo said...

Aunque me gusta mucho la música clásica, especialmente Haendel, no tengo mucho interés en la ópera. No es de mi agrado. Cosa de gustos nomas.
Todo esto me hace recordar una situación vivida en mi época de colegio. Principios de los 90, para un adolescente promedio, la música clásica era sinónimo de aburrimiento, de gusto de viejo, etc. Un día nos hacen ir a todos al gimnasio porque la sinfónica de la U de Conce daría un pequeño concierto, ya que era común que hicieran giras por los colegios de la zona. Todos fuimos obligados, éramos como 8 cursos de educación media, con una cara de 3 metros esperando que terminarán luego las 2 horas. Empezaron tocando melodías conocidas, y explicando como sonaba cada instrumento. De a poco nos fuimos interesando, al final las 2 horas pasaron volando, y la ovación que le dimos cuando terminaron nunca la había visto. Terminamos todos aplaudiendo de pie como 5 minuto. Desde ese día creo que muchos empezamos a ampliar nuestro gusto musical

1 de marzo de 2015, 19:40

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

A mi tampoco se me dió la ópera enseguida, pasé mucho años que la encontraba ridícula, pero las óperas de Mozart o del Bel Canto deben ser las obras más fáciles de apreciar por la gente común y corriente, creo que el el futuro esas óperas volverán a ser enormemente populares.

La clave está en leer primero la historia, para saber de que se trata y luego verla subtitulada para saber lo que están diciendo. Después de haberla visto una vez subtitulada en nuestro idioma, la puedes seguir en italiano -o el idiona original que sea- libreto en mano, ¡es una delicia! Ahora con Internet se encuentran con subtítulos en español y en el idioma original, además las historias están en todas partes, no como antes cuando conseguir un libreto era imposible para la gente normal.

Creo que la ópera puede volver a ser muy popular, como fue al principio.

1 de marzo de 2015, 20:29

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah esos conciertos en las escuelas son fabulosos, a mi me tocó uno de la Filarmónica de Santiago cuando chico con ese miemo esquema: como suena cada instrumento, las bromas, el director y todo eso y -ahora que lo mencionas- a mi también me empezó a interesar la música clásica desde entonces.

1 de marzo de 2015, 20:31

 
Anonymous Ricardo said...

A propósito de Haendel, Il Caro Sassone, que mejor defensa de la ópra barroca que su aria de Alcina "Ah! mio cor", interpretada por la soprano francesa Sandrine Piau acompañada por la orquesta barroca Les Talens Lyriques conducida por Christophe Rousset.

https://www.youtube.com/watch?v=rZzsjgW3IRM


Saludos

1 de marzo de 2015, 21:07

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Excelente ejemplo, a diferencia de lo que vino después más que "canciones" son recitativos con tremendo virtuosismo de las cantantes. La puesta en escena también espectacular!

2 de marzo de 2015, 01:59

 
Blogger Sergio Meza C. said...

Como en todas las demás cosas, no valorizo a la ópera por ser ópera. Hay cumbiones de mejor calidad "artístico-poéticas" que algunas arias.
Hay partes de algunas operas que son descollantes como hay óperas completas que son magistrales y/ o geniales cosa que percibo aparte de si " me gustan" o no. No porque algo me guste va a ser de gran calidad, así como no porque algo me disguste va a ser de mala calidad. La calidad y el gusto personal no se relacionan en absolutamente nada. El gusto y la belleza, si se tocan, lo hacen de espaldas.
El gusto ni siquiera es pista de belleza. El gusto y la afinidad que se tiene hacia algo es una patética trampa que engaña y desvía de la especie de "ámbito de verdad" que entrega la belleza, entendida como "despliegue de certezas integrales"

2 de marzo de 2015, 12:51

 

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