Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. "Be yourself, but bigger"

Domingos musicales: el cuarteto de cuerdas

domingo, 29 de abril de 2018


Nunca me han entusiasmado mucho los conjuntos de cuerdas, me resulta difícil seguir el sonido porque los instrumentos se funden con facilidad, no son tan definidos como por ejemplo en un piano. Pero como nunca es tarde para aprender un poco, tomé el curso The World of String Quartet, del Curtiss Institute of Music, enseñado por el profesor Arnold Steinhardt para conocer un poco más de que se trata el asunto y como se compone y ejecuta la música con esos instrumentos.

En realidad hay un quinteto de cuerdas que siempre me ha gustado, desde el primer día que lo escuché tuve el deja-vu de haberlos escuchado antes y fue la primera composición clásica a la que me aficioné y la primera que memoricé completa, se trata del quinteto La Trucha de Shubert, del que ya he escrito acá otras veces. Es un quinteto raro porque incluye piano, violín,viola, cello y contrabajo. Yo creo que es la composición ideal para acercarse a la música clásica.

Pero los cuartetos de cuerda son diferentes, tienen primer y segundo violín, viola y cello. Escribe Steihardt
"En armonia musical, el número cuatro tiene un alto valor. Una sola nota sin adornos puede agradarnos, pero está desnuda y solitaria. Al agregar otra tres tonos más arriba, un intervalo de tercera, tenemos una tonalidad mayor o menor. Ahora le agregamos el quinto grado de la escala y ¡voila! Hemos formado una triada, el ladrillo básico de la armonía tonal y al tocar esas tres notas al unisono tenemos un acorde que nos da la sensación de un sonido "lleno". Si a esta triada le agregamos una cuarta nota, por ejemplo la octava más arriba de la nota base del acorde, le hemos puesto techo a nuestra casa, las cuatro notas al unisono nos dan esa sensación de comnpletidad,

 Existe una sensación básica cuando cuatro voces tocan al unísono. Los corales de Bach son armonías a cuatro voces. La expresión "in perfect four part harmony" psarece tener una calidad atractiva, natural e inevitable, algo que parece venir de una serie de sobretonos que existe en la propia naturaleza.

En su forma más básica y más frecuente, un cuarteto operando sobre la armonía en cuatro partes no es muy diferente de las voces en un coro -bajo, tenor, alto y soprano


El escritor alemán Wolfgang Von Goethe describió un cuarteto de cuerdas como una conversación entre cuatro seres racionales.

Pero hay más que eso, un cuarteto de cuerdas es como una caja de sorpresas. Cada instrumento tiene cuatro cuerdas, llevando a la posibilidad extrema de escuchar 16 notas al mismo tiempo. En el comienzo del último movimiento del cuarteto Nº4 de Bela Bartock, por ejemplo, los tres instrumentos más altos tocan 11 notas al unísono, a los que se une el cello en la tercera barra agregando otras tres notas. Cerrando los ojos se podría pensar que es imposible que ese sonido enorme e imponente viene solo de cuatro instrumentos, dos violines, una viola y un cello".

Con la música pasa algo similar a el alfabeto, que con apenas veinte  y tantas letras, ha permitido crear toda la literatura universal y permite representar el saber y las fantasías de la humanidad en muchos siglos. No solo eso sino que además deja infinitas combinaciones para el futuro. En un cuarteto de cuerdas se nota eso de "menos es más" porque nos permite darnos cuenta de la cantidad de combinaciones maravillosas que se pueden lograr a partir de muy pocos elementos.

La música de cámara usa normalmente la forma de concierto, aunque el nombre es engañoso porque concierto significa entenderse, ponerse de acuerdo y no todos los conciertos son así. Más bien podría llamarse "conversación" que puede ser muy amistosa, donde los instrumentos se apoyan y acompañan, o también puede ser una pelea feroz, donde discuten para imponerse, el concierto tiene infinitas posibilidades expresivas.

En la forma normal y clásica, el primer violín es el virtuoso, que toca la melodía principal de cada motivo mientras los demás lo acompañan, adornan o le hacen contrapunto, tiene las notas más altas y es el que toca durante más tiempo. El segundo violín hace la contra, que apoya a la melodía principal por contraste, también puede dialogar tocando partes de la melodía principal. La viola rellena con un sonido amplio y -especialmente en las composiciones románticas- toca solos. El violoncello es el más bajo y el que controla el flujo de la música marcando el tempo.

Pero esa es la forma clásica, de Haydn, el papá del cuarteto de cuerdas, o Mozart, el más grande de los cásicos. Llega Beethoven y todo eso se fue al diablo porque rompió con todo. Después de escribir la 9ª Sinfonía, dedicó lo que le quedaba de vida a escribir cuartetos de cuerdas. Muchos de sus cuartetos suenan a primera vista disonantes, violentos y estrafalarios, pero -dicen los que saben- tienen una perfección técnica increíble.

En el curso vimos el último movimiento del concierto P. 59 Nº3 "Rasumovsky" que coloco al final de esta entrada, dice el profesor que tiene marcas de tiempo tan rápidas que se consideran casi imposibles de ejecutar. No se sabe si esto se debió a que se estaba quedando sordo o que su metrónimo estaba fallado, pero es una tortura para los ejecutantes y lo peor de todo es que para nosotros -auditores comunes- nos suena como si fuese fácil tocarlo, eso porque en su velocidad nos perdemos de escuchar parte de las notas.

Al final escuchando las sonatas para piano me interesé en los cuartetos de cuerdas, que raro es esto de la música, creo que no hay un lenguaje más universal, hasta un niño puede seguir los conciertos más complicados sin sospechar de la complejidad que hay detrás del sonido.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Tomas, a mi me gusta mas los tríos, (si me entiende);
hablando de música clásica, me gusta este trío de Schubert
https://www.youtube.com/watch?v=e52IMaE-3As
Mire hay una pagina donde puede ver y escuchar que música es popular en youtube por país, aquí le dejo el link:
https://pudding.cool/2018/01/music-map/ (es interesante la gran miscelanea musical)
Al principio me parecía aberrante el reguetón, pero aprendí que la música es la expresión de cada época que la humanidad vive según su cultura de formación.
Atte.: Pedro
Saludos

29 de abril de 2018, 23:19

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Hola Pedro, el Opus 100 de Shubert es buenísima, muy melódico, Shubert fue el único importante que compuso después de Beethoven, todos los demás compositores quedaron mudos hasta que salió el romanticismo, era genial escribiendo canciones (lieder) que después las ampliaba para ensambles raros, como este trio y el quinteto de La Trucha, son muy inusuales. Era muy bueno para el trago y la farra, se murió muy joven (como a los 30) de gonorrea ¡gran tipo!



30 de abril de 2018, 00:23

 

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