(Publicado originalmente el 5 de julio de 2006)
Sentado frente a mi escritorio, atestado de cosas inútiles, me pongo a escribir mi entrada de hoy 5 de julio, son las 12:08 AM. Acaba de empezar un nuevo día y que mejor manera de saludarlo que escribiendo alguna tontera en el blog.
Como cada aburrida noche de invierno la ciudad está en completo silencio,
solo escucho el tictac del reloj que me avisa como me va corriendo el tiempo,
las teclas y nada más, ni un maldito grillo cantando en el patio, nada.
En fin, esto me da tranquilidad para divagar y escribir sobre cualquier cosa que se me pase por la cabeza. Por ejemplo hoy en la mañana leyendo las trivialidades de un Psicology Today (el Reader´s Digest del siglo XXI) me encuentro con esta observación:
En fin, esto me da tranquilidad para divagar y escribir sobre cualquier cosa que se me pase por la cabeza. Por ejemplo hoy en la mañana leyendo las trivialidades de un Psicology Today (el Reader´s Digest del siglo XXI) me encuentro con esta observación:
La mayoría de las personas tienen expectativas exageradas sobre su
apariencia física y rara vez se encuentran contentas con la manera en que lucen,
este descontento viene de la comparación entre su entorno, lo que suponen como
una buena apariencia y lo que ven diariamente en el espejo, es curioso que en
cuanto a las expectativas de inteligencia a casi nadie se le ocurriría
compararse con Einstein, sin embargo en cuanto a apariencia si hacen la
comparación con supermodelos o celebridades..
El caso es que hasta yo, que no soy muy vanidoso igual me preocupo de la pelada. Que estupidez más grande, un día me voy a pelar al cero y me liberaré definitivamente de esa maldita piedra en el zapato.
El caso es que hasta yo, que no soy muy vanidoso igual me preocupo de la pelada. Que estupidez más grande, un día me voy a pelar al cero y me liberaré definitivamente de esa maldita piedra en el zapato.
Pero como dijo San Agustín, "Dios mío, hazme
casto.... pero no todavía", creo que dejaré la pelada al cero para más
adelante.
Y a propósito de Dios yo nunca he sido un tipo religioso pero si estoy lleno de supersticiones, soy de esos que dicen no soy supersticioso porque trae mala suerte y ciertamente rezo cada día con la fe del carbonero que tengo desde hace muchos años.
Y a propósito de Dios yo nunca he sido un tipo religioso pero si estoy lleno de supersticiones, soy de esos que dicen no soy supersticioso porque trae mala suerte y ciertamente rezo cada día con la fe del carbonero que tengo desde hace muchos años.
Me dan risa ambos: tanto al
tipo que habla de Dios como si le hubiera dado la mano y también el ateo que asegura
que Dios no existe con sus patéticos ejemplos "racionales".
Ya quisiera ver a estos
racionales enfrente de un milagro que -a propósito- yo he visto varios. Pero ya
me estoy desviando del asunto principal que son mis supersticiones.
Mi primera superstición es que la suerte viene en series, las cosas buenas o malas nunca pasan solas, van en ráfagas como la ruleta.
Mi primera superstición es que la suerte viene en series, las cosas buenas o malas nunca pasan solas, van en ráfagas como la ruleta.
Otra idea más o menos racional
es que en cosas de suerte, en los grandes números, deben pasar más o menos igual
número de cosas malas que buenas así es que si me va ben un tiempo, luego tiene
que irme mal, para reestablecer el equilibrio, y viceversa.
Otra superstición
que tengo es que los muertos me pueden ayudar, siempre que estoy en un lio gordo
me acuerdo de mis amigos y parientes muertos: santo remedio.
También tengo supersticiones
menores como no pasar debajo de una escala, algún amuleto de buena suerte como
el chachito que me regalaron en 1991
cuando estuve en la peor de mis ruinas. Todavía le prendo cigarros y ya está todo comido por la nicotina.
Y a propósito de amuletos, una vez vino un primo mío que importaba camiones de Alemania a buscar unos que había embarcado por Arica, bueno, fue una gran alegría porque no nos veíamos desde unos 20 años y cuando llegaron los camiones me dijo que por que no le ayudaba a limpiar las cabinas.
Y a propósito de amuletos, una vez vino un primo mío que importaba camiones de Alemania a buscar unos que había embarcado por Arica, bueno, fue una gran alegría porque no nos veíamos desde unos 20 años y cuando llegaron los camiones me dijo que por que no le ayudaba a limpiar las cabinas.
Al principio le dije que no -ni siquiera me gusta limpiar mi auto- pero
después de un rato me convenció y me puse a barrer la enorme cabina de uno.
Entonces, detrás de un asiento me encontre un
"Gluckpfennig" idéntico al de la foto.
¡Un
penique de la buena suerte! que son unas monedas alemanas de fantasía con un
trebol de cuatro hojas y todo eso.
Mi primo -todavía más supersticioso que yo- me
dijo que como el camión era de él, era el dueño del penique, yo le
contesté cordialmente que se lo pidiera a su abuela porque yo me lo había
encontrado y era mío.
En fin, la discusión cordial que empezó como una broma, pasó a otra no tan amistosa y mi
primo se fue muy enojado. Desde hace unos 10 años nunca más nos hablamos.
¿Y como me fue con el Gluckpfennig? Los años que siguieron fueron mi época de oro, en dos años gané varios millones que me permitieron comparar al contado mi casa, el CRX y muchas otras cosas.
¿Y como me fue con el Gluckpfennig? Los años que siguieron fueron mi época de oro, en dos años gané varios millones que me permitieron comparar al contado mi casa, el CRX y muchas otras cosas.
Luego la moneda se me perdió, y entonces me fuí
definitivamente a pique ¿coincidencia? Quien lo sabe En
fin, espero que al que lo encontró le haya traído tanta buena suerte como a mi y
que a mi primo se le haya pasado la bronca.
P.D. actualización al 2026: mi primo Ricardo murió de cáncer hace como 10 años, o tal vez más. Nunca nos abuenamos.

Hay veces en que tratamos de "explicar" nuestra suerte, al punto de atribuirle a la tenencia de objetos o algunas "costumbres" como "recoger una moneda con la mano derecha" o el "molido" (monedas) dejarlo al lado de un gato chino (de esos que mueven la patita), una de mis costumbres favoritas, porque es una manera de juntar pesos para tener un fondo de respaldo en caso de quedarme corto.
ResponderBorrarTambien he experimentado el tema de las energías. Mi ex me llamó y un montón de cosas malas comenzaron a pasarme: me falló el telefono, me falló el auto y he tenido unos dias de mierda. Aunque la negatividad casi siempre la llevamos nosotros mismos en como enfrentamos las cosas.
jajaja, ya sabes entonces José, alhunas llamadas no hay que contestarlas porque trae mala suerte!! Buena historia!
BorrarLa teoría de que las cosas de mala suerte, o de buena suerte, vienen en rachas, es muy sostenida. Hace pocos días escuché a un filósofo seguidor de Ortega y Gasset sostenerla otra vez. Es una cosa de la vida real - la creencia, de la ocurrencia no puedo decir mucho.
ResponderBorrarHe trabajado relacionado con la economía agrícola mas o menos toda mi vida. Escribí contratos de arrendamiento y cosas así por años. El precio del arrendamiento, durante años malos de sequías o excesos
.... baja. Durante los años buenos, sube. Uno debería pensar que el año que viene no sabemos cómo será, no hay razones para apostar a que se repetirán condiciones particularmente buenas o malas... pero ocurre. Los propietarios piden un poco más y los inquilinos lo conceden, mayormente. Caso opuesto los inquilinos piden rebajas y los dueños los conceden. A la larga los arriendos aumentan, creo que porque la tecnología a largo plazo ayuda a producir más en la misma superficie, pero los escalones de esa suba vienen marcados por la irracional esperanza en que todo seguirá anormalmente mejor, o a veces anormalmente peor. Uls
BorrarClaro Ulschmidt, la sabiduría popular lo dice "las cosas malas vienen de a tres... igual las buenas".
BorrarTambién muchas cosas que creemos azar pueden tener que ver con variables ocultas o desconocidas, por ejemplo pequeños incidentes, intuiciones personales que se acumulan. Wilson diría que todas son efecto de variables desconocidas, yo no lo creo.
Esta historia del penique de la suerte me gusta mucho porque es totalmente cierta y no le puse ninguna exageración para darle color al relato. Además alimenta a ms supersticiones.
Nunca gané tanta plata como después de encontrame el penique, seguí ganando mientras lo tuve y me fui a pique justo después que lo perdí.
¿Coincidencia? Quien sabe, yo creo que no, Por algo mi primo se enojó tanto.