Ya vimos las dos grandes políticas de vivienda social de nuestra historia reciente: la Operación Sitio entre 1965-1970 y la política de viviendas básicas entre 1976 y 1989.
Ambas fueron políticas muy exitosas ya que la Operación Sitio permitió solucionar el enorme problema de los damnificados, mientras que las viviendas básicas fueron las que prácticamente eliminaron las tristemente célebres poblaciones callampa en Chile.
Es interesante notar que ambas partían de ideologías totalmente opuestas: la Operación Sitio tenía el respaldo ideológico de la "Promoción Popular", mientras que las viviendas básicas seguían el principio de "un bien fundamental que se adquiere con el esfuerzo y el ahorro".
Pese a estas diferencias ideológicas, ambos modelos siguieron prácticamente la misma solución que era que el Estado solo entregaba un "pie" básico que debía ser completado en el tiempo por las propias familias beneficiadas.
El éxito de ambas políticas fue extraordinario considerando la magnitud del problema y la forma en que evolucionaron las cosas. En el año 2000 Chile tenía una porción de su población con vivienda propia bastante alta.
Es fundamental observar las cifras de las últimas dos décadas y media. Entre el año 2000 y 2025, la política habitacional chilena ha pasado de un enfoque de cantidad (erradicación de campamentos) a uno de "integración social y calidad".
Es decir, se empezó a considerar que el Estado estaba en cierto modo "obligado" a entregar viviendas que cumplieran con cierto estándar y ubicadas en barrios "no segregados".
Durante Aylwin y Frei las viviendas sociales se caracterizaron por las "casas Copeva", que en el papel eran mucho mejores que las viviendas básicas entregadas antes, pero en realidad eso se hizo a costa de bajar la calidad constructiva al mínimo.
Se podría decir que fue la era de las viviendas "Aliexpress" con el agravante de los escándalos de corrupción que involucraron al gobierno con familiares de las autoridades.
Hubo toda clase de aberraciones en ese período, incluida la construcción de poblaciones sobre un gran vertedero de residuos altamente tóxicos en Arica. Hasta el día de hoy tenemos niños que nacieron con malformaciones y enfermedades graves, poblaciones quebradas y cosas por el estilo.
En la década del 2000 (Gobiernos de Lagos y Bachelet I): Fue el periodo de mayor volumen constructivo para reducir el déficit heredado. Se entregaban entre 90.000 y 110.000 subsidios anuales para la clase media.
Aquí nació también el programa "Fondo Solidario de Vivienda" para las familias más vulnerables, una de las peores políticas públicas que generaron problemas desastrosos que persisten hasta el día de hoy. Especialmente el regalo de viviendas que luego fueron revendidas o arrendadas para volver a postular a lo mismo.
Este fenómeno lo describí en la entrada "Cuando el Estado se dedica a regalar casas y departamentos". Las viviendas "sin deudas", es decir regaladas, son vendidas a vil precio por los beneficiarios, después ponen a postular a sus parientes y les vuelven a regalar un departamento de 40 mil dólares o más. Y así hasta el infinito.
Es una política ruinosa; sé de alguno que ha comprado casi 80 de estos departamentos "dignos" y "sin deuda", vive como príncipe solo de los arriendos. Los departamentos, pensados para familias indigentes, hoy son ocupados por gente de clase media que los arrienda. Negocio redondo.
En la década del 2010 (Gobiernos de Piñera y Bachelet II): El foco cambió hacia la reconstrucción tras el terremoto del 27F (2010), donde se gestionaron más de 220.000 soluciones de reconstrucción. Posteriormente, se introdujo el Subsidio de Integración Social (DS19), que permitió que familias de distintos ingresos vivieran en un mismo barrio.
Resulta que pese a que entre subsidios y viviendas sociales se han entregado casi 3 millones de "soluciones habitacionales" en el período, hoy tenemos un déficit de 750.000 viviendas, mayor que en cualquier otro periodo de nuestra historia.
Lo peor es que toda esa política ha tenido un costo gigantesco que no tiene relación con los pobres resultados obtenidos. El Estado de Chile tiene tres agujeros negros que se tragan el presupuesto: los ministerios de Educación, Salud y Vivienda.
Todo esto por corrupción, ineficiencia e incentivos perversos que trajo el cambio ideológico de la "vivienda digna sin deuda", la que se ha convertido en una oportunidad para robarle al Estado, aumentar el déficit y el malestar social.
En el periodo 2020 - 2025 se produjo el aumento explosivo del déficit y la aparición de nuevos campamentos gracias a las políticas de Bachelet que detonaron la inmigración ilegal. Entonces se implementó el Plan de Emergencia Habitacional (PEH).
Si algo ha caracterizado las políticas de vivienda entre 2000 y 2025 ha sido la ideología típica de la "sociedad de derechos" que pone énfasis en que es el Estado quien está obligado a regalar viviendas terminadas, grandes, con excelente equipamiento e incluso en barrios donde el suelo es muy caro, basados en la idea que la "vivienda digna" es un derecho de todos.
Pero hasta un niño se puede dar cuenta que eso es materialmente imposible. No existe dinero en el país capaz de financiarle viviendas de esa clase a todos los pobres —más encima regaladas— no hay que pensar mucho en qué termina esa demagogia.
Es algo que pasa en todas las "sociedades de derechos", donde la gente en teoría tiene derechos casi ilimitados, pero en la práctica no tiene ni el derecho más básico.
P.D. me atrase´un poco porque aproveché de tomar una pausa que refresca. No me saluden, o si quieren me saludan pero no les voy a contestar














