Un argentino que vive en Japón explicaba en Youtube por qué allá casi no existen los robos, al menos los de cosas importantes. Puedes olvidar la billetera o un maletín en Tokio y es muy probable que si un japonés lo encuentra, lo pase a dejar intacto en el puesto policial más próximo.
Es algo impensable en casi cualquier país del mundo, donde la naturaleza humana dice que si alguien se encuentra algo de valor en lugar de devolverlo lo aprovecha. Para qué hablar de la cantidad de ladrones que tenemos en Iberoamérica y casi en cualquier parte del mundo.
A mi me llamó mucho la atención porque trabajé algunos años con japoneses, pasé unos días por Tokio, hice muchos amigos allá y mi impresión fue siempre que los japoneses eran deshonestos y ventajistas, que hablaban mucho de moral y corrección pero al primer descuido te pegaban la puñalada por la espalda.
Es decir, eran como cualquiera de nosotros, no tenían una moral superior -como a veces se les atribuye- para nada ¿por qué entonces no roban en las calles y devuelven las cosas que encuentran, siendo tan deshonestos como cualquiera?
Este amigo argentino, que vive allá, daba una explicación muy buena y que a mi me pareció que es la correcta. Decía que el japonés no es religioso ni le preocupa mucho si algo es correcto o no, pero lo que si era muy supersticioso, el japonés promedio o normal vive lleno de supersticiones.
Y bueno, una de esas supersticiones era la creencia en el karma, porque desde chicos les inculcaban la idea que las cosas malas que hacen se les devuelven.
La verdad es que esa creencia no solo existe en Japón sino en todo el mundo. La sabiduría popular está llena de dichos como "el que la hace la paga", "los pecados no se pagan en el otro mundo sino en este", "el mal se devuelve con intereses" y cosas por el estilo.
La diferencia es que para nosotros son exhortaciones morales mientras que para los japoneses es una superstición, como pasar bajo una escalera, viajar en martes 13, cuando se nos cruza un gato negro y cosas así.
Lo curioso, aunque tal vez no debería asombrarnos tanto, es que una superstición sea mucho más poderosa que un principio moral o una enseñanza normativa. No se abstienen de robar porque sea malo, sino porque trae mala suerte.
Y eso concuerda perfectamente con su deshonestidad e hipocresía en muchas otras cosas, como la facilidad para engañar a sus mejores amigos, a su pareja y para que hablar de sus clientes, Curiosamente no creen que eso les traiga mala suerte y lo hacen tranquilamente.
Cuando yo estuve en Tokio y salíamos a emborracharnos con cerveza a un barcito microscópico del que eran asiduos, yo les sacaba en cara su hipocresía: tanto que hablaban de lealtad a la compañía y la famosa compañía nos cagaba a la primera oportunidad.
Le decía "¡recuerden Pearl Harbor" Cuando iban los portaaviones a atacar, el embajador japonés hacía juramentos de amistad en Washington. Ellos se reían mucho y decían que nosotros, los chilenos éramos los malandras. Incluso a mi me pusieron el sobrenombre de "shameless", el sinverguenza.
Claro, porque ellos no veían ese nulo respeto por la palabra como algo incorrecto, sino solo cosas del negocio. Recuerdo que les echaba en cara que cuando acordabamos que iban a hacer algo me decían "de acuerdo"· y después hacían todo lo contrario.
Entonces me decían "es que no entiendes la cultura japonesa, tu eres mi amigo y yo jamás sería tan grosero como para decirte que no a algo que me has pedido, entonces de acuerdo significa si, entendí lo que me pides, pero por amistad no te podemos decir que no lo vamos a hacer, no podemos ofenderte".
Bueno, todo esto lo comentábamos en broma, en parte porque estábamos borrachos y además nos teníamos confianza como para decir unas cuantas verdades sin ofendernos, pero la verdad es que esa explicación se me quedó pegada y me sirvió mucho cuando hice negocios con aimaras muchos años después.
Creo que los japoneses y aimaras tienen culturalmente mucho en común, menos en el colectivismo, en eso si que no se parecen para nada. En lo supersticiosos la semejanza es sorprendente.
Pero ya me fui por las ramas otra vez. Volviendo a lo que quería comentarles yo nunca he creído que exista el karma, pese a lo que creen los japoneses y a las abundantes enseñanzas morales al respecto, que vengo escuchando desde que era muy chico.
La idea del karma en el budismo creo que se explica en base al principio de acción y reacción: cada acción tiene una reacción igual y opuesta. Eso puede ser muy cierto en algunos fenómenos físicos inanimados, como el culatazo producido por un disparo, pero para las acciones humanas no tiene ningún sentido.
Por eso la mayoría de las religiones, que en buena parte se han inventado para mantener un orden social, prometen premios y castigos después de nuestra muerte. Si el karma fuese real en este mundo entónces no se necesitaría cielo ni infierno, bastaría con esperar un poco para ver como al malulo su mal se le devuelve.
Pero ese mal que se devuelve no concuerda con lo que vemos todos los días. Es verdad que a veces cuando hacemos algo malo sufrimos las consecuencias y otras pocas -muy pocas desafortunadamente- cuando hacemos algo bueno después se nos devuelve.
Pero eso no es una ley ni mucho menos. Éste perro mundo está repleto de canallas y miserables que mueren felices y forrados, partiendo por casi todos los políticos ¿qué karma pagó Fidel Castro en vida? ¿O Mao Zedong? Los ejemplos son tatos que ni vale la pena seguir nombrando.
Muchas veces el crimen si paga, aunque otras no, el asunto parece ser mayormente al azar, eso de "el que la hace la paga" se cumple solo a veces. Por eso creo que en lugar de andar moralizando con el supuesto castigo que le espera a los malos, sería mucho mejor expandir el rumor de la mala suerte.
Porque la suerte es irracional, igual que los premios y castigos a nuestras acciones. Creo que la moral es una de esas cosas en que la racionalidad sirve de poco y nada, es mucho mejor la superstición.
Así es que yo voy a adoptar mis nuevas supersticiones, como por ejemplo que cagar a alguien trae mala suerte, lo mismo trabajar, levantarse temprano, ser abstemio y varias otras cosas que se me están ocurriendo, ¡Que vivan las supersticiones!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
"Send me a postcard, drop me a line
Stating point of view
Indicate precisely what you mean to say
Yours sincerely, wasting away
Give me your answer, fill in a form
Mine for evermore
Will you still need me, will you still feed me
When I'm sixty-four"