Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

El escándalo de la acreditación

jueves, 13 de diciembre de 2012

Los corruptos que se quedaron cesantes el 2009 han tenido variedad de temas para reclamar y uno de los últimos en la lista es el asunto de la supuesta venta de acreditaciones a algunas universidades privadas. Creo que es un buen momento para hablar acerca del escándalo de las acreditaciones, pero del verdadero escándalo y no de los clichés que repiten como loros los ignorantes y que difunden con entusiasmo los periodistas que sueñan con el regreso de la mami Bachelet.

Hay que hacer un poco de historia porque la mayoría de la gente no tiene idea de comos se ha ido gestando todo este asunto. Al revés de los cuentos románticos sobre "la educación de antes", la universidad hasta los años setenta cayó en una crisis terminal de la que parecía muy difícil recuperarse. Las universidades eran ferozmente elitistas y las pocas plazas que ofrecían eran copadas por los hijos de la oligarquía económica y política. La cantidad de presidentes del Instituto Nacional y de la Universidad de Chile -que enorgullece a algunos tontos nostálgicos- muestra como nuestra sociedad clasista se reflejaba en las universidades.

Esto provocó una cadena de protestas conocida como "la reforma universitaria" que degeneró rápidamente en una especie de soviets controlados por los partidos políticos. Gran parte del año se pasaba en huelgas, mítines, tomas. Los intentos de universidad popular y gobierno tripartito llevaron a que no se enseñara ni se aprendiera nada. La situación se puso tan mala que el propio Allende empezó a hacer llamados a que se terminara el activismo dentro de las facultades.

Obviamente solo se terminó con el golpe militar en 1973, con la estricta prohibición de hacer política dentro de las aulas. Una de las señales más potentes fue cuando se abrió la puerta para la creación de universidades privadas en 1981. La apertura para crear nuevas universidades y la desvinculación de las "sedes regionales" de las grandes universidades estatales obedecía a dos principios, según una carta que envió Pinochet al ministro de educación en 1979:

1.- la no gratuidad "(Alcanzar) la educación media, y en especial, la superior, constituye una situación de excepción para la juventud, y quienes disfruten de ella deben ganarla con esfuerzo... y además debe pagarse o devolverse a la comunidad nacional por quien pueda hacerlo ahora o en el futuro..". El principio a fomentar era el esfuerzo, la universidad debía ser pagada y si alguien no tenía en el momento actual debería pagarse en el futuro.

2.-desincentivar la actividad política "Si la educación es pagada, los jóvenes se dedicarán más a los estudios. La gratuidad de la educación superior fomenta el activismo".

Las nuevas universidades privadas aumentaron la oferta de manera enorme y no estaban sujetas a la prueba de admisión estandarizada (Prueba de Aptitud Académica), siguiendo el modelo norteamericano tenían una amplia libertad para auto gestionarse y se dejaría la supervivencia en manos del prestigio que otorgara el mercado a cada una.

El sistema tuvo resultados espectaculares en cuanto a cobertura hasta 1990 y la auto gestión también funcionó perfectamente. Contra los pronósticos muchas universidades privadas adquirieron prestigio al punto que hoy superan a las públicas en distintas áreas. Hasta entonces solo los alumnos de universidades "tradicionales" (públicas más privadas antiguas) tenían acceso a crédito fiscal para pagar la matrícula. Los que ingresaban a una universidad privada "no tradicional" debían pagarla, todos.

En 1990 junto con la democracia muchos políticos crearon universidades pequeñas, la mayoría tenía el propósito más o menos evidente de vender certificados o de enriquecerse haciendo negociados con sus conexiones en el gobierno, como hizo la UNIACC con las "becas Valech". Junto con la creación de todas estas universidades garaje vino la segunda movida maestra: se cerro la puerta a la creación de nuevos establecimientos, con lo que se consagró un jugoso monopolio para beneficiar a estas universidades de último minuto.

Pero hubo una tercera movida todavía más audaz, si mal no recuerdo fue durante el gobierno de Ricardo Lagos, cuando muchas de estas universidades garaje tenían grandes problemas para sobrevivir, se abrió la puerta para que los alumnos de universidades privadas también tuviesen crédito con aval del estado, incluso podían tener acceso a aportes fiscales en igualdad de condiciones.

Como el gobierno no podía financiar al 100% de los estudiantes de universidades públicas y privadas, independiente de su rendimiento académico, apareció entonces la figura de la "acreditación": solo los alumnos de universidades acreditadas tendrían acceso al crédito avalado por el estado. El sistema de acreditaciones nació corrupto, porque fue creado por las universidades tradicionales con la expresa intención de favorecerse ellos mismos, que se pudieron como "modelo" para todas las demás.

Yo conozco muy bien los criterios por haber escrito por completo un proyecto de acreditación, Se trata de un sistema diseñado especialmente para favorecer a unos y perjudicar a otros. Además abrió otro campo monopólico para la creación de entes acreditadores. Fue un sistema diseñado por coimeros y con la intención clara de ganar mucha plata arbitrando. Es un sistema ex profeso para repartirse y administrar el poder y los millones.

Todas las ideas detrás de la creación del sistema son equivocadas, jamás va a incentivar las mejoras de calidad que pretende, solo puede incentivar la corrupción porque parte de la base que no deben ser los beneficiarios sino un funcionario quien decida que institución merece y cual no merece recibir los millones fiscales. Mientras exista ese sistema siempre será corrupto.

Además ha sido un estrepitoso fracaso ¿alguien se atrevería a decir que las universidades son "de mejor calidad" después de los procesos de acreditación?  Yo se que hay estúpidos capaces de creer cualquier cosa, pero que exista alguien tan tonto como para creer eso... lo dudo.

Cuando la solución es tan simple, basta con volver a la idea original de la carta de Pinochet de 1979: la educación universitaria no debe ser gratis porque solo lo que se paga es apreciado. Además el acceso debe estar estrechamente ligado al rendimiento académico: si alguien tiene un rendimiento extraordinario que no pague un solo peso, si tiene un buen rendimiento que pague la mitad y la otra mitad se endeude, si tiene mal rendimiento que pague cash o que le vaya a pedir plata al banco.

La universidad no debe admitir mediocres y si hablamos del problema de la educación ese es el verdadero y fundamental problema: que se están admitiendo mediocres que jamás debieron pisar una universidad. Ese es el problema de fondo, los demás son cuentos y cortinas de humo.

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