Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Comportamiento para dummies

sábado, 16 de julio de 2016


Cada día tomamos miles de decisiones, desde las cosas más triviales, como cuando cruzar la calle o cuando frenar si estamos manejando, hasta decisiones de mucha importancia, como escoger una profesión o nuestra pareja, la gran mayoría de las decisiones las tomamos sin pensar, de manera automática e intuitiva, usando ese piloto aautomático que los psicologos lo llaman pensamiento heurístico basado en nuestra experiencia de vida así como en cosas que traemos programadas desde que nacimos. Esto se ve claro -por ejemplo- cuando estamos aprendiendo a manejar y estamos muy conscientes de cada decisión que tomamos, luego, cuando ya adquirimos la práctica manejamos casi sin darnos cuenta. La cosa es que estoy tomando el curso "Behaivor Finances", de la Universidd de Duke en Coursera y quería comentarles algo sobre eso.

La economía del comportmiento (behaivor economics) estudia los comportamientos económicos desde la psicología, un enfoque muy distinto al de la economía neoclásica o marginalista, que se basa en modelos matemáticos. Se estudia por qué tomamos ciertas decisiones económicas y sobre todo que es lo que nos mueve a tomar decisiones irracionales. 

Porque los modelos matemáticos de la economía neoclásica se basan en un supuesto muy fuerte: que las personas siempre se comportarán de manera racional, es decir, sus decisiones serán siempre las que tienen mayor probabilidad de maximizar su utilidad. Esto que parece tan obvio no ocurre en el mundo real, donde las decisiones irracionales no son raras, de hecho, las podemos ver a cada rato. Según los economistas del comportamiento esto ocurre porque tenemos ciertos sesgos en la mente que nos hacen tomar "decisiones equivocadas". Algunos de estos sesgos los podemos reconocer y corregir, pero otros están tan "cableados" en nuestro hardware que aunque los reconozcamos difícilmente los corregiremos.

Este es el segundo curso de economía del comportamiento, el primero fue el divertidísimo "Beguiners Guide for Irrational Thinking" de Dan Ariely, la verdad es que es un asunto interesantísimo porque nadie llega a entender bien la economía si solo considera modelos matemáticos con comportamiento perfectamente racional, la economía es en gran parte un asunto de psicología, los modelos matemáticos permiten apenas hacer algunas suposiciones simplificadas de esos fenómenos que son tremendamente complejos. Toda economía basada en matemáticas es una enorme simplificación de la realidad, por eso a los economistas les va normalmente pésimo cuando tratan de hacer negocios.

Pero desde el curso con Dan Arieli me quedó la sensación que había algo fallado en la economía del comportamiento. Algo me molestaba aunque no podía entender que era. Bueno, en este segundo curso me acabo de dar cuenta adonde está la falla. El gran error es la suposición que existen buenas decisiones (las racionales) y malas decisiones (las irracionales). Eso es una herencia de las teorías marginalistas, neoclásicas, que suponen que los asuntos económicos son algo mecánico, que obedece a leyes mecánicas. Según los marginalistas, la economía puede ser muy complicada pero es completmente determinista, solo hay que encontrar las leyes.

Cualquiera que entienda como son los negocios sabe que la economía solo puede existir en condiciones de incertidumbre, no puede ser determinista ni estar sujeta a fórmulas porque si así fuera, el que encuentra las fórmulas correctas se quedaría con toda la riqueza del mundo y ahí se termina la economía.

La economía neoclásica comete un error al presentar modelos matemáticos y presumir que las personas siempre se comportan racionalmente o "se equivocan". La economía del comportamiento también se equivoca al suponer que existen las buenas y las malas decisiones. Ninguna decisión es buena o mala a priori, eso solo se sabe ex-post y las decisiones irracionales, es decir las que tienen menos probabilidades de dar buen resultado, cuando resultan bien son las que dan el máximo de ganancia. El mundo económico se parece mucho más a una ruleta que a un reloj y por eso los que se hacen millonarios rara vez han estudiado economía, deciden muchas veces irracionalmente y los que aciertan son los George Soros o Bill Gates, muy rara vez un Milton Friedman o un Keynes se hace millonario en los negocios.

Pero incluso con este defecto fundamental, la economía del comportamiento tiene muchas cosas interesantísimas que enseñarnos, especialmente sobre los sesgos. Todo parte de una observación psicológica muy antigua que se conoce como la Ley de los Rendimientos Decrecientes y fue la base de la economía neoclásica, se puede explicar con esta Curva de Utilidad del Dinero
Usando el lenguaje del comportamiento "utilidad" es sinónimo de "felicidad", la curva muestra entonces cuanta felicidad nos da el dinero, en el eje vertical está la felicidad y en el horizontal los incrementos de dinero. De esta curva podemos ver que mientras más dinero tendremos mayor felicidad U(10) es mayor que U(5), pero a medida que incrementmos el dinero, cada incremento de dólar nos da menos felicidad U(10)-U(5) es menor que U(5)-U(0). Estos incrementos en microeconomía se llaman "marginales". Por ejemplo si yo soy muy pobre y me suben el sueldo en 100 dólares tendré una gran felicidad, pero si recibo un sueldo multimillonario y me suben los mismos 100 dólares casi ni lo notaré y mi incremento de felicidad sera´insignificante.

Esto es todavía microeconomía clásica. La economía del comportamiento entra a partir de otros fenómenos psicológicos que se han observado recientemente de manera sistemática. Por ejemplo resulta que nos afectan mucho más las pérdidas que las ganancias: una pérdida de 1000 dólares nos puede producir una gran infelicidad mientras que una ganancia de 1000 dólares nos produce una felicidad comparativamente menor. Este es uno de los primeros sesgos de comportamiento que se descubrieron y su efecto es que -en general- tendemos a sentir una aversión irracional al riesgo.

Supongamos que nos ofrecen el siguiente trato: alguien tira una moneda y si sale cara perdemos mil dólares, pero si sale sello ganamos dos mil. La mayoría de la gente no aceptaría el juego, porque la pérdida de 1000 dólares duele más comparado con la felicidad de ganar 2000, aunque, siendo las probabilidades 50-50 el juego es claramente conveniente, digamos, a partir de unos 10 lanzamientos. Ese es un ejemplo típico de una decisión irracional producida por nuestra natural aversión al riesgo.

En fin, lo dejo hasta aquí nomás porque me he alrgado demasiado, tal vez otro día lo sigo, es un tema muy interesante y entretenido.

8 Comments:

Blogger EDO said...

Y sabiendo esto muchos especialistas en Marketing hacen uso de las tecnicas mas increibles para sacarte dinero de tu bolsillo. Hacen publicidad con una mina super rica, usan las tecnicas de fijacion de precio para hacerte creer que eres el mas inteligente del mundo y te cagan como quieren o usan los colores.En fin...sabiendo como se comporta el cerebro estos tipos te sacan el billete del bolsillo.

Lo otro importante en esto es el tema del costo de oportunidad...si muchos tomaran la mejor decision en un 80%....estarian ricos.

A todo esto no creo que en tu ejemplo de la moneda al lanzamiento numero 10 te hagas de lucas.

15 de julio de 2016, 21:26

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah, eso es disinto, se llama "neuromarketing" y a mi modo de ver es pura venta de humo, los mensajes subliminales y cosas por el estilo. Claro que hay cuestiones que atraen pero son más o menos básicas y obvias, sin embrgo hay hasta doctorados en neuro marketing. El costo de oportunidad está completamente ligado al azar y el riesgo. Es como decir que si alguien compra boleto ganador en la lotería frecuentemente se haría muy muy rico. El cálculo ex-ante del costo de oportunidad es imposible excepto para cosas triviales.

15 de julio de 2016, 21:34

 
Blogger Ulschmidt said...

Me compré un megalibro de un antropólogo hace varios meses y constituyó uno de mis mayores fracasos de lectura: lo abandoné muy pronto, mientras que normalmente soporto más de la mitad de cualquier lectura aunque no sea lo que pensaba al principio.
Bueno, era un estudio sobre las empresas familiares no-agrícolas (lo de agrícola sesga por la tierra, posesión que ata a más generaciones a un tipo de vida y economía)
Para las empresas no-agrícolas, la sobrevivencia de las empresas es muy baja. La mayoría de las empresas fracasan en los primeros años o décadas, pero luego sigue habiendo una caída generación tras generación.
No se llega a la tercera generación con menos de un 80% de fracasos, entendiendo por tal el cierre de la empresa.
Y la figura del fundador que "lo hizo todo" es central en esto. Padre aventurero, hijo caballero, nieto pordiosero. Algo de eso. Hay un tipo dominado por la mística del "hombre-que-se-forjó-a-si-mismo" que toma riesgos más allá de lo normal, apuesta siempre a seguir creciendo, se tiene una enorme fe en su rubro y su especialidad al menos y contagia e impone al entorno.
Los otro manejan el riesgo diferente. Son más de conservar "lo que nos dejaron los viejos". Se enfrentan además con la maldición de la empresa familiar exitosa: necesidad de profesionalizar la gerencia, y de sacar fuera de la gerencia a miembros de la familia que no sirven para ella. Cuando deberían ir a una administración "racional" a menudo fracasan.

16 de julio de 2016, 12:54

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt, ese tema toca una de las pocas fibras sensibles de mi corazón de plomo. Desde hace algunos años me creo autorizado para dar consejos a gente que tiene empresas, especialmente pequeñas, lo he hecho muchas veces y tengo dos cursos online sobre lo mismo.

Resulta que yo mismo soy el nieto pordiosero y conozco desde muy cerca ese proceso, aunque no tuve nada que ver (desgraciadamente) con los prósperos negocios que tuvo mi señor padre porque era demasiado chico en esos años. También he tenido negocios y he fracasado en ellos y buena parte de mi perra vida he estado aconsejando a gente con pequeños negocios, bien sea por plata o pagado con bolitas de dulce. El tema me apasiona, me he dedicado a pensar sobre eso tal vez más que sobre cualquier otra cosa porque pienso que es un proceso muy bonito y -con razón o no- siempre trao de dictar cátedra sobre ess cosas.

Según mi opinión y experiencia todo negocio que empieza depende enormemente del azar. Esa es una de las cosas que casi nunca se enseña en ningún lado, la componente de azar en los negocios que parten es mucho más grande que en los establecidos. La baja sobrevivencia de los negocios nuevos se explica porque un negocio que parte no puede sostenerse vivo con solobuena gestión, necesita riesgos y mientras más temprano está en su desarrollo más grandes son los riesgos que necesita correr. Si no fuera así, la gente con muchos recursos los invertiría siempre en negocios nuevos, que tienen altas tasas de retorno mientras duran. En realidad ocurre todo lo contrario, la gente con plata trata de invertir en lo menos riesgoso posible, por el mecanismo ese de la aversión psicológica al riesgo.

Como los negocios que parten son por definición de alto riesgo, es normal que el 80% o más de estos fracase, en Chile por ejemplo la tasa de desaparición de empresas nuevas es cercana al 80% pero ANTES DE 3 AÑOS, es decir en mucho menos de una generación. Y no hay nada que hacer sobre eso, es parte del riesgo inherente de los negocios (si no todos seríamos empresarios millonarios)

¿Que pasa con el 20% restante? Que crecen aceleradamente hasta que llegan a un punto donde ya no pueden seguir siendo administrados como negocio de alto riesgo, ese es el paso de micro a pequeña empresa donde también hay que correr riesgos pero a la vez hacer algo de gerencia y llevar ciertos controles administrativos, formalización, etc. Ese es un paso sumamente difícil a menos que se haga según el modelo de los inmigrantes, que se mantienen como microempresas sin crecer por 40 o más años, lo que les da mucho más margen para euivocarse, como pasa de manera inevitable en un cambio tan violento.

En este paso muere otro alto porcentaje de empresas y a medida que la empresa va creciendo se debe ir poniendo más conservadora, hasta llegar a ser todo lo contrario de lo que era cuando empezó, es un proceso contínuo de delicados equilibrios en el mix de riesgos. Durante todo ese camino ocurre lo que mencionas sobre "conservar lo que nos dejaron los viejos", un proceso donde aparecen todavía más dificultades cada día.

Allí es cuando deben separar la gerencia del directorio, la gerencia debe ser profesional, encargada que lo administrativo se maneje de la manera más racional posible y el directorio pasa a ser estratégico, es decir los que toman los riesgos determinando cuales son admisibles y cuales no. Hasta la empresa grande más conservadora, aunque haga los negocios más seguros y (por eso) crezca muy poco, igual debe correr riesgos, incluso esas empresas también están sujetas al riesgo y la quiebra, nadie está libre.

16 de julio de 2016, 13:35

 
Anonymous Wilson said...

Muy interesante lo del valor de las ciencias. He estado leyendo papers de nuticion y ha habido un cambio simplemente brutal de conceptos , hasta ayer, aceptados. Incluso se revisan ensayos antiguos y se observa desde sus limitaciones no explicitadas antes, hasta derechamente errores conceptuales. Igualmente se percibe un tremendo rezago de las posturas oficiales pegados en antiguos paradigmas, impermeables a nuevas evidencias. Y eso en una disciplina biologica, donde se hacen ensayos aleatorios, doble ciego y blablabla. Ni que decir lo lejano de eso que se encuentran disciplinas "blanduchas", basicamente sociales, donde no hay ni siquiera ratoncitos para probar hipotesis.
Sin embargo se produce un fetichismo sobre teorias y concenso de expertos, validando como cierto lo que es solo el estado del arte; parece que tenemos una especie de horror al vacio y tratamosde tener certezas y preferimos una idea discutible a la incertidumbre.
La wiki tiene un listado, enorme, de sesgos cognitivos. La mayor parte de ellos se pueden aplicar a la vision en politica, economia,sociologia,relaciones personales etc. Una vez montados en en nuestros sesgos, la corteza cerebral, los justifica.
https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Sesgos_cognitivos

16 de julio de 2016, 14:17

 
Blogger EDO said...

No es neuromarketing. Se trata de conocer como funciona el cerebro humano. En el tema de fijacion de precios siempre se considera la variable sicologica. Por ejemplo si tienes un miserable cafe y le pones una bonita etiqueta, un lindo lugar y creas un concepto boutique como lo hizo starbucks puedes vender basura de cafe a precio de oro. Y asi miles de ejemplos en donde la conducta racional se va al suelo en lo que se refiere a gastar el dinero.

Aqui es bueno analizar cual es la mentalidad de la gente rica y la gente pobre. Por eso por ejemplo si le quitara toda la plata a un rico y lo dejara en la pobreza es probable que se vuelva a levantar pues hace elecciones que lo llevaran a la riqueza nuevamente.

16 de julio de 2016, 14:28

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Wilson, yo he llegado al convencimiento que los modelos matemáticos funcionan muy bien en la física básica (o sea aproximada), no tan bien en la física avanzada (Teoría de Cuerdas y cosas así ya empiezan a oler a chamullo), mucho menos bien en la biología, que asume sujetos "promedio"... y sobre las otras disciplinas mejor ni hablar, para mi la microeconomía clásica con sus curvas a mano alzada, es un perfecto ejemplo de seudociencia. Solo tienen aceptación porque los conocimientos matemáticos de los que estudian economía son bastante superficiales, aunque puedan ser muy buenos en las complicaciones de la parte mecánica.

También pasa otro fenómeno: hay muchos buenos matemáticos de origen, que son incapaces de comprender o aceptar las complicaiones del mundo real (como cuando Einstein dijo esa desafortunada frase "no creo que Dios juege a los dados"). Marshall, Keynes, Friedman y muchos otros fueron en principio matemáticos que se pasaron a la economía, pero tenían una clase distinta de ignorancia: el fetichismo de los modelos ideales. Seguramente fue parte del deslumbramiento que causó Newton en su época pero eso ya debería haber pasado hace rato.

Existen dos clases de ignorancia en esto: los que no entienden csi nada y tienen conocimientos matemáticos muy superficiales y los que saben mucha matemática pero se cegaron con la aplicación de los modelos. omo dices le tenemos terror la incertidumbre y una especie de fascinación por las cosas mecánicas.

16 de julio de 2016, 15:15

 
Blogger Frx said...

Es verdad, uno suele temerle tanto a los riesgos o más bien a la posibilidad de perder que aunque fuese una victoria segura, uno preferiría no apostar. De hecho, muchas manías y decisiones suelen ser a base de traumas.

16 de julio de 2016, 17:38

 

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