Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Domingos musicales: aprender de oído

domingo, 3 de julio de 2016


Lo más lindo de aprender -o por lo menos tratar de entender- la teoría musical es que se puede hacer de manera desordenada, no lineal. Muchos años atrás, en los ochenta, le pagué unas clases a un amigo que había estudiado en el conservatorio, el trató de enseñarme con el método y duré exactamente dos clases. La primera era para dar una introducción al ritmo: el tipo daba palmadas regularmente y yo tenía que ajustarme a su tempo, marcar al tiempo 1, después el tiempo 3, el 4 etc.

Pero si hay algo para lo que yo soy negado es para el ritmo y la clase fue una tortura: ¡no!, ¡no!, ¡noooo! gritaba desesperado mi profesor cada vez que me equivocaba, es decir siempre. Creo que fue una pésima experiencia tanto para profesor y alumno. Estuvo muy de acuerdo cuando al día siguiente yo le dije que abandonaba porque no tenía dedos para el piano.

Así pasaron muchos años en que estuve convencido que jamás podría tocar nada. Con el tiempo -en los noventas creo- me compré un Casiotone de 4 octavas donde tocaba una y otra vez la "Vereda Tropical" que era la única canción que malamente podía sacar. Seguía completamente convencido que tocar un instrumento estaba fuera de mi alcance. Y eso que el piano es -lejos- el instrumento más fácil de aprender. Algunos dicen que la guitarra es más fácil pero yo lo dudo, el piano es completamente visual y toda la teoría musical se puede "ver" directamente mirando las teclas, no hay un instrumento más explicativo y fácil que ese.

Debe haber sido a mediados del 2000 cuando conocí al Stanko Mestrovic, que era profesor de teclado y en un ratito solucionó el complejo de inferioridad que yo tenía con las teclas: me enseñó a tocar "El Reloj" con la progresión 1-6-2-5, que sirve para acompañar miles de otras canciones. Así fue como pasé los diez años siguientes tocando "El Reloj" una y otra y otra vez. Pero me aburría estar tocando siempre lo mismo, además el Tomás Jr. ya había arendido  tocar y a mi me podría la envidia de pensar que alguien tan inferior pudiera tocar mejor que yo. Así es que empecé a experimentar.

Y de la nada descubrí la progresión 1-4-5, de allí al Blues de 12 Barras había un paso, lo que me tuvo ocupado otro par de años. Avanzaba con velocidad geológica, pero ya podía sacar algunos sonidos coherentes.Curioseando en Youtube, la mejor escuela de música para aficionados del mundo, aprendí los acordes mayores, menores y séptimas, así como las escalas mayores ¡Que maravilla! Al menos en teoría ya podía acompañar miles de canciones si veía la carta con los acordes.

Resulta que jamás llegué a dominar el ritmo ¿y que? Igual puedo aporrear las teclas y si bien no toco como Oscar Petersen puedo presumir un poco delante de alguien que no sepa absolutamente nada. Al final eso era lo que quería. Lo importante es que la música, como cualquier otro lenguaje, se puede aprender con método o sin método y los métodos lógicos, que van enseñando en una secuencia rígida de cosas cada vez más complicadas es la forma más árida y aburrida de aprender que existe. Es como enseñar a hablar a un bebe dándole clases de gramática, exactamente lo mismo.

Porque cuando uno aprende con un método logicamente estructurado, creo que se pierde lo más importante: la maravilla de descubrir algo solo de oído que después vemos que no es magia negra, sino que obedece a cierta lógica. Es lo que me pasó con los modos musicales que se explican en el videode arriba. Yo hace mucho tiempo había encontrado, solo probando, que usar progresiones de séptimas con solo las teclas blancas daban un sonido muy especial, así fue como -solo de oido- saqué el acompañamiento de "As Time Goes By" con acordes de séptima mayores y menores. Ahora veo que no hay magia ni casualidad, todo tiene su explicación lógica ¡y sirve para muchas otras cosas!.

Que maravilloso lenguaje es la música: tiene solo 11 letras, que son las notas de la escala, pero con esas podemos hacer infinitas combinaciones, formando palabras (compases) y frases musicales completas que tienen melodía, armonía y ritmo. Así como voy tal vez algún día voy a poder manejar el ritmo, cosa que sin ninguna duda yo no llevo en la sangre.
 .
Todo niño debería aprender música, con los precios actuales de los teclados debería haber uno en cada casa (en mi casa hay tres de 4, 5 y 8 octavas) Tocar música, al menos en teclado es algo maravilloso que está al alcance de todos. Si sabemos construir los acordes, cosa que se aprende en un rato, y nos aprendemos un par de progresiones sencillas, podemos empezar a tocar enseguida. No me explico como esos payasos que hablan tanto de la educación, no se interesan de enseñar cosas prácticas y valiosas como es tocar un instrumento. El Tomás Jr. podría reclamar que no me debe nada porque nunca le he pasado un peso ni lo he ayudado con ninuno de sus problemas, pero cuando era chico le pasé mi viejo Casiotone para que practicara, creo que eso le abrió un mundo. Cualquier cosa que haga para tratar de agradecerme será poco.

A propósito, el Tomás Jr. me dice que toco mal porque no escucho suficiente música. Tal vez tiene razón, escuchar música es lo primero, permite grabarse patrones en el cerebro antes de tratar de tocar cualquier cosa. Así es que, sin más trámite, los dejo con esta pequeña improvisación de Oscar Peterson, esto si que vale la pena de escuchar:

4 Comments:

Blogger Frx said...

Me acordé cuando saqué buena parte de la Marcha Imperial de Star Wars sin nunca haber visto una sola partitura. Tocaba siempre la misma parte en todas las clases de música.

3 de julio de 2016, 14:55

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es que la memoria del oído es maravillosa. La capacidad para memorizar los intervalos, debe ser la manera más fácil de aprender, después venga la teoría

3 de julio de 2016, 14:58

 
Blogger Oscar Cabello said...

¡Me fascina Rachmaninov!

https://youtu.be/rEGOihjqO9w

Y me impresionan los concertitas de piano, que en piezas tan compejas como esa, no necesitan partitura. Y acá hay otro video impresionante:

https://youtu.be/qq2gGD0l0bA


3 de julio de 2016, 20:29

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Lo más impresionante es que esa música la podamos apreciar nosotros, que no tenemos idea de toda la complejidad técnica que hay detrás de esa música. La escuela Rusa de Piano es cuento aparte, muchos de esos conciertos se escribieron para gente con manos gigantes, capaces de tocar décimas con una sola mano.

A propósito de nisños prodigio chinos Lang Lang fue uno de esos, hoy es probablemente el mejor intérprete musical vivo, aunque tiene sus detractores. Muchos niños prodigio desarrollan el problema del virtuosismo, un virtuoso no necesariamente es músico extraordinario, algunos virtuosos llegan a ser grandes músicos pero no todos.

Los niños parten como virtuosos, normalmente tocan de manera mecánica muy exacta, como una pianola. Lo más impresionante es como abarcan las teclas con la mano tan chica, yo que tengo manos de empanada a duras penas hago una octava, la novena ya se me va en collera y los niños con mano minúscula las tocan sin problema, quien sabe como será el truco

3 de julio de 2016, 21:11

 

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