La mayoría de la gente no entiende la meritocracia. Es natural que así sea, porque los meritorios son tan pocos que tal vez nunca hayan conocido alguno. En una sociedad volcada totalmente hacia los resultados y el éxito, las personas meritorias no abundan mucho que digamos.
Así como en democracia manda el populacho y en aristocracia mandan los mejores, la meritocracia existe donde mandan los más meritorios pero ¿quienes son esos? ¿Cómo podemos identificarlos?
Pensemos un poquito primero qué diablos es el mérito. Un meritorio no es alguien que ha tenido éxito en la vida, que tiene plata o un buen trabajo o el que le va bien en todo lo que hace, ese es un tipo exitoso, puede que su éxito lo deba al mérito o no. Simplemente podría tratarse de un palurdo con suerte.
Un meritorio tampoco es necesariamente el mejor de todos, eso también depende de los resultados -que podrían estar influidos por la suerte, la herencia y mil cosas más- el concepto de "mérito" se refiere a otra cosa: como dice su nombre consiste en "merecer" algo.
Seguramente han escuchado expresiones como "le dieron su merecido", "se merece eso y mucho más" y cosas así. Resulta que el mérito es algo que te adjudican los demás y consiste en como te perciben frente a los demás del grupo.
Entonces el mérito aparece cuando existe una competencia y alguien se esfuerza más que los demás. No es algo objetivo ni fácil de medir, se parece mucho a la reputación, a la buena o mala fama.
Algo de esto ya lo escribí en mi entrada La meritocracia según los socialistas y en algunas otras entradas que ya ni recuerdo, pero nuca está demás repasar esas ideas, y releyendo esa entrada veo que se me pasaron algunas cosas importantes que aprovecharé de colocar ahora.
Decía que la meritocracia funciona principalmente en grupo, pero no siempre. Me acuerdo que en la universidad casi todos mis compañeros copiaban o hacían algunas trampas en las pruebas y trabajos.
Yo nunca creí que eso fuese malo o inmoral porque sabía que las pruebas y gran parte de lo que nos enseñaban era inútil para la profesión, así es que bastaba con un conocimiento superficial y cumplir los requisitos -que eran muy exigentes- como fuera.
Y el tiempo me dio la razón, porque los que hacían más trampas con los años fueron los profesionales más exitosos. Pero habíamos unos tres o cuatro que tomábamos las pruebas como una diversión, una especie de deporte de competencia y jamás hicimos trampa.
Y no era por cuestiones morales de hacer lo correcto ni nada de eso, simplemente nos gustaba competir y creernos mejores, eso nos daba cierta reputación entre compañeros y los profesores que sabían como era la mano.
Al final el mérito no es otra cosa que una especie de reputación, de chiflados que son más competitivos y quieren sentirse mejores que los demás.
Pero resulta que la meritocracia tiene un valor social muy importante, y eso es lo que se me olvidó poner en todas las veces que he escrito sobre eso. Hay que entender que los tipos que son meritorios no son necesariamente los mejores ni los más brillantes, pero si los que más les gusta competir.
Yo considero -sin falsas modestias esta vez- que cuando estudié -en condiciones difíciles- fui muy meritorio, nunca me lo reconocieron, jamás me dieron una beca -que necesitaba desesperadamente- y ni siquiera me dieron felicitaciones, hasta donde recuerdo nunca me tiraron ni un mísero hueso.
Por eso creo que entiendo en qué consiste el mérito, se que no es gran cosa y principalmente se basa en la necesidad que nos reconozcan, pero si cumple con una importante función social, porque cuando aplaudimos y premiamos al mérito, más gente trata de esforzarse y conseguir cosas que creían imposibles.
Yo siempre fui muy malo para las matemáticas, con mi déficit de atención, mala memoria y la concentración de una mosca me abrumaba con los problemas más sencillos. Pero cuando uno está convencido de ser meritorio, se obliga a conseguir cosas imposibles, por la buena o por la mala.
Despertar ese deseo de "hacer méritos" en las personas y premiarlos por eso tiene un valor social tremendo, porque muchos que por nacimiento o mala suerte parecen condenados a ser nadie, si les entra el bichito del mérito bien podrían convertirse en un don nadie, como este servidor.
Porque -a veces- el mérito sirve para alcanzar resultados y lograr éxitos. No siempre porque es la suerte la que manda en esas cosas, pero muchas veces ayuda y tener más gente exitosa ayuda a mejorar la sociedad mucho más de estar lleno de fracasados.
En pocas palabras una sociedad buena es donde hay una buena cantidad de personas exitosas y la gente meritoria mejora un poquito esa capacidad de conseguir sus objetivos.
Pero la social democracia, que ha reinado desde los años cincuenta, tiene en su raíz las ideas socialistas y como consecuencia de eso el veneno de la igualdad que desprecia el mérito. ¿Recuerdan esa canción "tu que andas diciendo que hay mejores y peores"? Eso es básicamente el socialismo.
Las ideas de la "inclusión" universal, donde competir es malo, nadie debe llegar primero sino que todos juntos porque todos somos iguales. Para ellos la meritocracia es mala porque segrega, hay que quitarle los patines a los que van más rápido ¡qué ejemplo más claro!
¿Qué pasa si castigamos al mérito y tratamos de ayudar a los que no se esfuerzan? ¿Si eliminamos la competencia para que todos sean iguales? Esto no tiene solo una respuesta teórica, sino que es un proceso que hemos visto desde hace treinta y seis años, cuando "llegó la alegría" a Chile.
El resultado es que un fulano que no tiene idea de derecho llegó hasta ser egresado de esa carrera, fracasó dos veces en su exámen de grado, no pudo obtener el título y luego de eso fue elegido presidente de la república.
Nunca, hasta donde recuerdo, había visto tantos ignorantes, tontos, que no alcanzan a ser mediocres, elevados inmerecidamente en altos cargos. Todos los presidentes y autoridades políticas desde 1990 hasta hoy.
Eso es lo que pasa cuando endiosamos la inclusión y dejamos de premiar el esfuerzo, se va formando generación tras generación de tontos cada vez peores. Por eso hay que volver a la meritocracia, ponerla en valor, premiar al mérito y los que no quieren esforzarse -es decir el 80% según Pareto- que se vayan al diablo.
Desde el mismo día en que eligieron a boric, me acordé de la novela "Desde el Jardin". Allí se le atribuyen méritos que no tiene a un pobre tipo al que le faltan un par de palos pal puente. Y se lo eleva a los mas altos cargos del país.
ResponderBorrarBoric por su parte, un tipo sin educación practica, lleno de frases rimbombante sin sustancia, rodeado de pelafustanes iguales básicamente.
Egresados de carreras y universidades mediocres, sin ninguna experiencia laboral, llega a estar a cargo del país.
Es algo de locos que la historia se encargará de estudiar.
Creo que el mérito, entendido como el reconocimiento de tus pares a un periodo largo haciendo las cosas correctamente, es lo mas alejado de la izquierda joven chilena.
El problema de fondo, a mi juicio es el chileno, el votante, que es indescifrable. ¿Será por falta de educación? ¿Es muy influenciable sin ideas propias? Un año gana en Viña una canción que graba Sinatra y al año siguiente, florcita motuda con "te respiro gente".
Como dice el Quico...ufff me doy.
Lo que describes es exacto, una buena descripción de como ha ido evolucionando la política en Chile, pero ojo, eso no es unmonopolio raro de la izquierda, también existe lo mismo en grandes sectores de la derecha, Diego Shalper por ejemplo, Los hermanos Ossandón y otros que no quiero mencionar porque en general me caen biien, pero no tienen ningún mérito para estar donde están.
BorrarEs algo que no solo se ve en Chile, en casi todo el mundo está pasando, que hayan elegido dos veces a Trump como presidente, que Orban estuvo 10 años gobernando, Petro y Castillo también fueron elegidos con voto popular y para qué decir el nefasto Lula.
Todo esto me lleva a pensar que tal vez se trata de una nurva generación perdida que surgió de los 50 años de hegemonía absoluta de la social democracia, hasta el año 2000 más o menos, que se derrumbó a demoler sistemáticamente el cultivo de la meritocracia.
Esto se fue incrementando con el tiempo, fue un efecto acumulativo que ha hecho que las generacioned jóvenes salgan cada vez peores, más inútiles, mediocres, oportunistas y enfocados en el "éxito" en lugar de preocuparse de hacer las cosas correctamente.
Yo tengo una educación pro-meritocrática. Como la mayoría de mi generación creo. Funcionaba mas o menos en el sistema educativo, no llegué a estudiar nunca en la época donde los políticas pretendían "garantizar" el acceso "a todos". Rendí exámenes de ingresos y entré dentro de cupos por puntajes, etc.. En el resto de la realidad no tanto: conseguí mi primer trabajo porque un amigo ya estaba dentro de la empresa y me hizo los contactos. En contrario, años después, un seleccionador me confesó que yo había dado los mejores resultados y presentado los mejores antecedentes pero que en la empresa ya había un recomendado o favorito de alguien (digamos que el karma me volvió).
ResponderBorrarCuando me tocaba discutir mi primer sueldo, era tan tímido o quedado con eso que acepté lo que me propusieron. Pero los otros jefes y t´tecnicos no querían dejar degradar la escala en la cual ellos mismos estaban, unos escalones más arriba. En la siguiente promoción me mejoraron sin pedirlo. Y me mantuvieron así , con mejoras periódicas, siempre.
Un día me tiraron una "changa parguaya" (trabajo complicado o difícil, que de ordinario se le da un trabajador migrante recién llegado o desfavorecido) Había que instalar un nuevo equipo, que en Argentina había vendido sólo una firma francesa, la Fives Lille, a un sólo ingenio, el Providencia, en Tucumán, una provincia lejana a la nuestra. Y no querían importar ni pagar derechos de patente ni comprar original: sólo piratear una copia de artefacto. Tenían contactos con el Providencia, negocios en común, y me agregaron a una delegación que iba a visitarlos y por cortesía nos mostraron su equipo. Tomé apuntes y al volver dibujé el esquema e hice los cálculos. Se construyó, se puso en marcha.... y anduvo bien. Hasta muy bien. Recibí una felcitación de la alta gerencia, pero nada más. Los gerentes mas cercanos, los que me mandaban de verdad a diario, a diario, me dieron unas palmaditas oero se les notaba cierto fastidio. Había quedado yo demasiado bien, y todo porque me delegaron la tarea que no querían arriesgar ellos mismos. Igual no me llegó ninguna promoción ni mejora por ello, tampoco sirvió para que me tuviesen en cuenta "más adelante" porque esa empresa entró en crisis al año y cerró al poco tiempo.
En general vivimos en sociedades en Latam donde cultivamos en discruso meritorio pero hacermos la red de parientes y amigos y conocidos y nos movemos en eso. Hay que reconocerlo en las buenas y las malas. Uls
Es verdad Ulschmidt, en todo el mundo los contactos personales son mucho más importantes que las pruebas de selección y creo que hay buenas razones para eso. Yo mismo he elegido en pruebas a gente que ha salido pçesima en cambio la mayoría -si no todos- los recomendados han resultado buenos, la recomendación es un sistema de "avales" muy eficiente.
BorrarY eso no anula la meritocracia, todo lo contrario, es una expresión de esta. Muy pocos recomiendan a alguien que creen incapaz para el trabajo, yo he recomendado muchas veces a gente que ha trabajado bien para mi u a veces he recomendado amigos o familia que me han dejado mal, la meritocracia es una forma del prestigio.
En el trabajo asalariado muy rara vez hacer méritos sirve para que te promuevan de puesto, eso pasaba muchos años atrás cuando alguien entraba de junior, iba escalando y terminaba como gerente.
Pero desde hace años las empresas funcionan de otra manera. Si alguien hace muy bien su trabajo esa es la mejor razón para no moverlos ¿para qué? Si ya está probado en eso mejor ni tocarlo.
Cuando alguien quiere un mejor trabajo normalmente tiene que salir a buscarlo a otra empresa, esa es una tendencia que existe desde hace muchos años y tiene sentido desde el punto de vista del empleador.
Y eso es global, en todo el mundo las pruebas de selección son la parte menos importante del proceso, excepto para los niveles de entrada donde si pueden ayudar un poco más.
A todo esto lo del karma es una historia perfecta: el mérito a veces ayuda y a veces perjudica, depende...
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