15 abril 2026

¡Qué bonito es construir!

Cuando uno está construyendo parte con un presupuesto y un set de ideas y tareas por hacer, pero a medida que las cosas van avanzando empiezan a aparecer otras, y otras y otras, con lo que los gastos crecen, y crecen y crecen. Esto pasa incluso en las construcciones más modestas, como es mi caso.

En principio saqué la cuenta para reforzar los departamentos de atrás con pórticos de acero, después me di cuenta que la fachada de vidrio con marco de pino oregón estaba horrible y pensé en cambiarla por una estructura de metalcon y siding, nuevas ventanas y puertas.

Sacamos la cuenta con el Tomás Jr. y determinamos que alcanza y sobra. Todo muy bien hasta allí, mi presupuesto total eran alrededor de 3.500 dólares, entre material y mano de obra.

Para hacer el trabajo -después de dar muchos tumbos- recurrí a un amigo de mi juventud perdida, el Coco Ayala que es técnico mecánico pero lleva muchos años como contratista y sabe hacer prácticamente todo. El trabaja con su hijo y a veces yo le echo una mano, y así vamos avanzando.

Cuando desmantelamos la fachada se me ocurrió mirar al cielo y pensé que no se podía dejar como estaba

Ese techo tiene una larga historia. Lo coloqué provisionalmente como cielo raso en el año 2005 usando paneles de OSB, y no tenía nada encima. Estuvo así por décadas y cuando llovía acumulaba agua e iba deformándose hacia abajo. También se descascaró el recubrimiento completamente.

Pensé que sería fácil y no tan caro, cubrirlo con placas de yeso cartón, así es que cortamos las placas y empezamos a ponerlas. Quedó espantoso, después de un par de placas nos dimos cuenta que tenía que hacer un cielo raso como Dios manda.

Eso significaba hacer marcos de Metalcon en cada cuadro para dejar una base nivelada y sobre eso poner las placas, empastar, lijar, pintar y colocar cornisas, porque si vamos a hacer una cosa hagámosla bien. Eso fue un misil contra el presupuesto.

500 dólares en materiales más otros 500 por el trabajo. Un fuerte golpe para los escuálidos ahorros, sobre todo porque fue un gasto adicional e inesperado. Mañana termino con eso y tendré que pasar a los pórticos de fierro de reforzamiento estructural.

¿Se acuerdan que se me había perdido plata cuando fui a comprar a Construmart? Bueno, resulta que llegó de vuelta el video de Santiago, lo revisaron y pude ver cómo había sido el maldito asunto. Resulta que al pagar me metí la mano al bolsillo, llevaba dos paquetes con unos 90 dólares cada uno y uno de esos se me cayó al suelo sin que me diera cuenta.

Cuando ví que la plata no me alcanzaba, fui a pedirle prestado al Coco, en el intervalo la cajera se dió cuenta que algo raro había pasado, salió de la caja a mirar por el otro lado y encontró el fajo con los billetes.

Y así fue como gracias a una cajera muy honesta y una política de empresa idem, en tres días, luego de chequear los videos el gerente de tienda me pasó los noventa morlacos. Todos felices, especialmente yo.

Y todavía estoy bloqueado con la maldita revisión de gases del auto. He probado todo pero nada me ha resultado, ayer pensé que lo había arreglado pero al encender el día siguiente amaneció mal otra vez. El viernes en la mañana se lo llevaré a otro mecánico a ver que pasa. Se que es una maldita fuga de vacío, pero no he podido encontrar donde.

En fin, problemas por decenas y eso me trae pesadillas. Las he tenido toda la semana, lo que me tiene bien tostado.

En mis pesadillas nunca pasa nada trágico y cuando entro en alguna situación de peligro no me asusto, pero empiezo a preocuparme, en ese momento me despierto confuso y enojado.  Entonces me quedo un buen rato pensando en como podría haber resuelto el problema.

Cuando me doy cuenta que es algo que no existe, solo un mal sueño, me trato de quedar dormido de nuevo a ver si tengo otra pesadilla. A veces he tenido dos en una noche, no es aterrorizante ni nada de eso, pero diría que es algo molesto.

Es raro porque yo jamás tuve pesadillas, en realidad hasta los 70 muy pocas veces en mi vida recuerdo haber tenido algún sueño. Parece que las pesadillas son cosas de viejo, yo somatizo todo, así es que algo debo estar somatizando con esos malos sueños.

En fin, ya se´que al final todo se arregla de una manera u otra y antes del 26 alcanzaré a sacar la maldita revisión técnica. Ahora que tengo las placas del techo puestas, listas para empastar, lijar y pintar, creo que hoy voy a soñar cómo quedarán terminadas.

En general me gusta terminar las cosas y solucionar los problemas, pero hay una clase de problemas que espero nunca se terminen: son los problemas de arreglar la casa. ¡Qué entretenido es construir! 

Si alguna vez recibiera una fortuna que me permitiera construir todo lo que se me ocurra en poco tiempo, creo que me dejaría un vacío enorme. Espero tener cosas sin terminar en la casa hasta que estire la pata, ojalá que nunca se terminen.

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