Vengo años diciendo que toda la hype en torno a los vehículos eléctricos es un gigantesco fraude, porque su masificación es económicamente imposible y al principio fui muy criticado como retrógrado, terraplanista, negacionista y estupideces por el estilo.
El tiempo me está dando la razón. Los chilenos ignorantes saltaban en una patita cuando empezaron a llegar los buses eléctricos chinos, incluso llegaron a Arica como parte de una política absurda que viene desde el primer gobierno de Bachelet.
Nuestra Ariquita querida es un buen ejemplo de eso. Se acaba de anunciar para fines de este mes la suspensión definitiva del servicio de microbuses eléctricos, específicamente el recorrido E1, operado por empresas como Sotransel / Etrapas S.A.
Los dueños de los taxibuses decidieron frenar la operación tras apenas nueve meses de funcionamiento debido al colapso financiero provocado por factores estructurales muy específicos. El principal factor fue que el gobierno les compró los buses eléctricos, gastando alrededor de 1 millón y medio de dólares de nuestros impuestos en comprar 12 buses.
El trato es que los operadores se encargarían de construir el centro de carga y del costo de operación, a primera vista parecía un regalo espléndido del generoso gobierno de Boric. pero resulta que el costo de operación es mayor que con los antiguos buses a petróleo y nadie sabe cuanto van a durar los nuevos buses chinos llenos de luces y pantallitas.
Entonces pidieron más subsidios, no pasó nada así es que pidieron recorridos exclusivos, donde nadie pudiera hacerles la competencia, otra exigencia inaceptable porque bajaría la calidad del servicio a los clientes. Al final los hicieron cholitos, les vendieron algo que parecía espléndido negocio pero resultó ser un cacho.
Y ojo, porque esta situación se repite en todo Chile, especialmente en Santiago donde el ministro de transportes ya ha alertado de los problemas de esta "alta tecnología".
Desde el mega fiasco del Transantiago llevan décadas estafando a todos los chilenos, con un transporte público hiper subsidiado que ha terminado acostumbrando a la gente a no pagar el pasaje. Al final, nuestro sistema de transporte es un desastre tapado con subsidios que todos los ignorantes aceptan felices, creyendo que esos subsidios no los paga "nadie", es decir Moya.
Y no solo en Chile, en todo el mundo los políticos han sido sobornados o víctimas de una estafa gigantesca, que se originó hace un par de décadas en China, cuando necesitaban deshacerse de su sobreproducción de paneles solares e inventaron el cuento del calentamiento global.
Y resulta que entre China, Estados Unidos e India se produce el 50% de las emisiones de CO" del planeta y nosotros los imbéciles desde Chile -que producimos menos de un 1% nos comprometimos a "descarbonizar la matriz" comprando masivamente a los chinos paneles solares y buses.
¿Cómo se puede llamar eso si no estupidez? ¿Cómo la gente sigue comprando esos cuentos chinos? ¿Hasta cuando nos van a hacer cholitos?
Desde hace más de 10 años vengo diciendo que los vehículos eléctricos jamás llegarán a masificarse. Todos me decían "naaa, la tecnología va a solucionar esos detalles". Resulta que han pasado más de 10 años y esos "detalles" -que son realidades físicas- siguen sin solución.
Mi ejemplo de llenar una piscina olímpica con una manguera de jardín sigue siendo una metáfora válida para el problema de los excesivos tiempos de carga, que ninguna tecnología ha podido arreglar.
La infraestructura que sería necesaria para recargar millones de autos operando simultáneamente en una ciudad no solo es difícil, es técnica y económicamente imposible. En los tiempos de los faraones tal vez Tutankamón no se fijaba en gastos, hoy eso es imposible, el límite económico es una pared que no se puede saltar así nomás,
Luego tenemos el fraude de los fabricantes de vehículos chinos como BYD y los del estafador Elon Musk. Resulta que son autos fabricados según el modelo de los smartphone, hechos para durar 8 años y botarlos, un auto eléctrico antiguo vale lo mismo que un teléfono Nokia de los ochentas.
No solo eso ¿donde diablos pueden ir a botarlos? Porque las chatarrerías no los reciben a menos que les pagues una buena pasta, porque las grandes baterías son un peligro enorme cuando les entra la corrosión: empiezan a arder de manera espontánea y pueden pasar días que no se pueden apagar.
Resulta que en Europa, el continente donde se concentra la mayor estupidez ambientalista per cápita, la industria de fabricación de autos está destruída, porque creyeron tontamente que los eléctricos eran "el futuro" y que había que "ganarle la mano" a los chinos.
¿Cómo pudieron ser tan estúpidos? Empresas como Audi apostaron todo para fabricar autos eléctricos de buena calidad con precios competitivos a los chinos ¡eso es imposible, estúpidos! Simplemente porque a los chinos no les interesa ni la calidad, ni tener un stock decente de repuestos, ni mucho menos mantener un buen servicio al cliente. Lo que venden es un engaño, una estafa.
A las empresas chinas eso no les interesa, son estatales, hiper subsidiadas y a sus altos ejecutivos solo les interesa forrarse, quebrar y arrancar con la plata. Eso es lo que va a pasar con todas y cada una de las marcas chinas: terminarán quebradas después de quebrar a toda la competencia y dejar millones de clientes estafados, esa es the China`s Way.
Y pensar que todavía existen brutos que hablan de salvar el planeta y aplauden por los planes de descarbonización en Chile. Cuando la opinión pública de un país pierde la capacidad de pensar, estamos cagados por haber nacido.
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