Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Los curas buena onda

martes, 7 de julio de 2009


Unos días atrás como les conté fuí a una coferencia de un cura jesuíta, que además es abogado y expuso -a la manera jesuíta- su caso sobre la ética y la legislación del trabajo. La Universidad del Norte, adonde yo entré a estudiar (después cambió a Universidad de Tarapacá) era de la Compañía de Jesús y tuve dos o tres profesores que eran curas jesuítas, todos cortados con la misma tijera.

Uno que recuerdo con particular afecto era Juan Valdés, de quien me hice bastante amigo cuando me hizo clases, pese a que no pudo acercarme ni un milímetro a la iglesia. Era el único jesuita que he conocido que no se ponía furioso cuando lo contradecían así es que resultaba muy entretenido conversar con él a pesar de su montaña de contradicciones.

La formación de los jesuítas debe ser muy completa porque todos salen más o menos iguales, cuando alguien los contradice colocan una sonrisa helada como diciendo "ah, tu eres de esos, lo siento, no puedo hacer nada por tí" y siguen con su discurso como si nada, son muy, muy arrogantes debajo del barniz de buena onda con que se cubren y tienen una comunidad política-ideológica también fuerte, casi todos piensan y hablan lo mismo: alguna forma más o menos sanitizada de la teología de la liberación. Sacan a Teillard de Chardin a cada rato, a propósito de nada y tienen un arsenal de autores favoritos que van recitando a medida que hablan, son muy divertidos y algunos muy simpáticos porque además tienen gran cultura, pero la mayoría son en extremo desagradables para discutir, picados y pesimos perdedores.

Yo no soy anti curas ni tampoco desprecio la religión, en particular me gusta mucho el budismo porque no andan tratando de llevar gente a su iglesia como los otros. Mientras más buenos para evangelizar más los aborrezco, por eso siento tan profunda antipatía hacia los evangélicos, testigos de jehová y demás de esa clase. La religión católica me cae bien porque es blanda y acomodaticia, hay un cura para todos desde el moderno de izquierda que tiene a su jesuíta hasta el conservador de derecha que tiene a su opus dei, hay curas para todos los gustos. No machacan demasiado con el infierno ni tonteras por el estilo y es una religión esencialmente milagrera, los encuentro muy simpáticos.

Me caen bien los curas antiguos, intransigentes, medio fanáticos, esos que condenan el sexo, el trago, la pildora anticonceptiva, el aborto, que me importa que sean inconsecuentes, como me dijo el cura Valdés una vez que lo tenía acorralado "uno muchas veces no logra vivir a la altura de sus ideales" una salida muy jesuíta que permite justificar cualquier cosa. Me acordé de un cura en Tacna muy jóven alto, flaco como calavera y pálido como un papel, con su sotana negra hasta el suelo nos miraba con cara de furia cuando fué a bendecir a una virgen en la oficina donde trabajabamos, me simpatizó enseguida, nada de buena onda ni disfrazarse de civil, ese cura si que valía plata.

Yo soy de familia de curas y monjas, a pesar que mi mamá era más hereje que Alistair Crowley. Me acuerdo cuando íbamos a visitar a mi tía Elvira en un cerro de Valparaíso, monja jubilada, entrábamos a su casa y la pobre vieja empezaba a renegar ¡olor a azufre! ¡olor al diablo! lo decía por mi mamá que fumaba bastante. Igual cuando se murió se portó muy bien y nos dejó todo lo que tenía, seguramente en casa de mi hermana en Santiago todavía debe haber alguno de esos viejos y enormes muebles.

Hay que entender a los curas, tienen que ser intransigentes, los curas que por hacerse los simpáticos o los modernos hablan como lolos y tienen posiciones ambiguas con los anticonceptivos y el condón no sirven para nada, son basura buena onda. El trabajo de los curas es no transar. Otra cosa es que les hagamos caso o los dejemos que impongan sus tonteras, eso es otra cosa muy distinta.

7 Comments:

Blogger Lilian said...

Con respecto al Padre Juan Valdes, a mi casi me convencio de convertirme en monja jajaja. No es broma, pero si que me encantaba conversar con el.
Saludos desde un soleado y perfecto dia en Baltimore
:-)

8 de julio de 2009, 09:52

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Buuu, y yo acá con neblina y levantado casi a las 10 de la madrugada.
:S

8 de julio de 2009, 09:54

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

¡Pero con un gato gordo en la oficina! esas cosas solo pasan en Arica jaja, ahra que le empezaron a hacer cariño el gato no se quiere ir

8 de julio de 2009, 17:18

 
Blogger Lilian said...

Increible! ... estas hablando por telefono y le informas a tu interlocutor que se acaba de aparecer un gato en medio de tu conversacion. Lo peor es que la otra persona podria pensar que es una excusa para cortar jajajaja
=)

9 de julio de 2009, 09:48

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah Lilian, me hubiese encantado tener una cámara fotográfica a mano en ese momento porque no era un gato cualquiera, era gordísimo, como un gato de chalet, bien alimentado que de repente se metió al edificio sin que nadie se diera cuenta. Te hubiese mandado la foto, ahi si que habría sido el colmo de la comunicación instantánea jaja

9 de julio de 2009, 12:38

 
Anonymous Felipe G. said...

Alisteir Crowley!!! que buena cita!!!

esto merece escuchar nuevamente a Ozzy, en la fria y lluviosa noche de Conce

f.

9 de julio de 2009, 21:52

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

jaja yo me voy a organizar unas misas negras y vuelvo. A propósito se me olvidó mencionar que los herejes me caen casi tan bien como algunos curas.

9 de julio de 2009, 22:02

 

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