Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Educación y calidad

viernes, 17 de junio de 2011


Toda la mañana tratando de pasar una maldita ventanilla, ah diablos, nunca me ha interesado relacionarme con gente que está en la política o el gobierno, incluso evito a los que han sido amigos y ahora tienen cargos públicos, pero cuando tengo que hacer algún trámite me toca pagar las consecuencias, con intereses.

Llevo dos semanas ayudando a un amigo que está solicitando su visa de residencia temporal, en la ventanilla ni siquiera le aceptan sus papeles, siempre algún problema ¿que puedo hacer? Muy a mi pesar tendré que pedir una entrevista con el gobernador y explicarle el asunto, que ni siquiera es para mí. En cualquier país serio -y se supone que Chile lo es- esto no sería necesario y la aceptación de los antecedentes no tendría por que ser filtrada por una empleada de rango menor, se supone que para eso están los analistas y las autoridades que deciden ¿como pueden ocurrir estas cosas?.

En fin, mejor no me sigo calentando la cabeza, tanto tiempo convenciendo a gente para que se vengan a vivir a Arica y una vez que están acá quedan sujetos al capricho de una ventanilla. Por eso muchos están uno o dos años y se van, sin entender como puede funcionar el país así. A otra cosa antes que me enoje.

Estoy tratando de escribir un artículo sobre calidad de educación, un asunto que me interesa desde hace tiempo que me propuso una profesora de la universidad para que hagamos en conjunto. No es un tema sencillo de desarrollar y a pesar de que existe toneladas de literatura sobre el tema, todo lo que he leído hasta el momento parece bien superficial.

La solución simplista consiste en definir lo que es calidad y trabajar sobre esa definición. Otra manera todavía más sencilla -y también más superficial- consiste en tomar alguna de las definiciones estándar como por ejemplo la de la OCDE y trabajar sobre ella. La OCDE (1995) define la educación de calidad como aquella que "asegura a todos los jóvenes la adquisición de los conocimientos, capacidades destrezas y actitudes necesarias para equipararles para la vida adulta".

Para algo tan superficial no es necesario escribir un paper, una verdadera investigación debería analizar seriamente las diferentes concepciones de calidad, como han evolucionado y tratar de encontrar algún denominador común en que la mayoría de las personas estén de acuerdo.

Creo que encontrar una definición de consenso es clave, no se saca nada con tratar de imponer una definición en la que no todos estén de acuerdo, eso se ha hecho muchas veces y las teorías que se han elaborado en torno a esas definiciones voluntaristas han estado detrás de cada uno de los fracasos educativos que hemos visto.

Algo fundamental en definir es si la mayoría de las personas quiere una educación igualadora o diferenciadora, eso es clave porque modela sistemas completamente diferentes desde su base. La moda políticamente correcta hoy es la educación igualadora, eso es lo que ha venido predicando Brunner y muchos igualitaristas desde hace años, la educación debería ser una herramienta de promoción social para eliminar las desigualdades. La propia definición de la OCDE lo señala al decir que "asegura a todos los jóvenes..." etc.

Sin embargo esto, que es una definición casi natural en el ámbito político y aceptado en teoría por casi todos, es rara vez buscado en la práctica. En el mundo real las personas buscan la educación como un medio de diferenciarse, no de igualarse, si bien en teoría apoyan la idea de la educación para todos, en la práctica se educan para tratar de ser mejor que todos.

El concepto de calidad, en general ha sufrido grandes transformaciones desde 1940 cuando William Deming empezó a desarrollarlo formalmente. En un principio la calidad consistía en ajustar los productos a la conformidad de una norma como por ejemplo el porcentaje de humedad o grasa de un determinado elemento, la tolerancia de una pieza, la duración de un motor, etc. Así es como nació el control estadístico de calidad que consistía en fijar normas de calidad y controlar su cumplimiento.

En educación parece que gran parte de las actuales mediciones de calidad se hacen conforme a esa idea: se establece una norma, por ejemplo un cuerpo básico de contenidos que el alumno debe conocer y usar para resolver problemas y se mide esta capacidad adquirida por medio de pruebas estandarizadas. En Chile por ejemplo medimos la calidad según los resultados de las pruebas SIMCE, Pisa y la Prueba de Selección Universitaria.

Si definimos estas pruebas estandarizadas como patrones de calidad a conformar, tenemos perfecta correspondencia con la idea de una educación igualadora en teoría y diferenciadora en la práctica: lo ideal es que todos los alumnos tendrán un entrenamiento (educación) que les permita un rendimiento igualmente bueno en estas pruebas.

Esto es algo que en la práctica jamás va a ocurrir, no solo por la diferencia natural de las capacidades sino que además por las diversas realidades culturales, sociales y económicas de los estudiantes, que hacen imposible un rendimiento parejo en pruebas estandarizadas, a menos que se bajen los estándares de exigencia a un nivel tal que la mayoría pueda alcanzarlos.

Es interesante observar que en la ciencia de la administración el concepto de calidad, que empezó como la conformidad de ciertas normas estándar o características del producto, que tendían a marcar un piso determinado, ha ido evolucionando hacia un modelo mucho más diferenciador basado ya no en características físicas del producto sino en el nivel de satisfacción de las expectativas del cliente.

El problema de calidad basada en la conformidad de ciertas normas es que tendía a la creación de productos iguales, homogéneos y sin diferenciación, cuando lo que en verdad deseaban los consumidores eran productos diferenciados ¿que auto es de mejor calidad, un Mercedes Benz o un Hyundai? depende, para un acaudalado es mejor el Mercedes, pero para un taxista es mejor el Hyundai. Esa necesidad de diferenciación es la que llevó a replantear el concepto de calidad en función a la satisfacción de las expectativas del cliente más que en el cumplimiento de ciertas características estandar.

En educación se produce la misma dicotomía entre los ideales de igualitarismo social y los deseos reales de las personas. La teoría dice que si todos tienen rendimiento sobresaliente en las pruebas estandarizadas, podrían llegar a ser profesionales universitarios y con eso se terminaría con la pobreza, el mínimo sentido común dice que esa es una idea absurda, en tanto más profesionales existan menos valor tendrá el conocimiento de cada profesional, eso es algo que en Chile comprobamos con la masificación de la enseñanza secundaria y estamos en vías de comprobar nuevamente con la masificación de los profesionales universitarios.

A la idea de calidad de educación probablemente le falta dar el mismo salto cualitativo que dio el concepto general de calidad en la administración: la calidad no puede ser igualadora, ni puede basarse en la conformidad con algún tipo de estándar, todo lo contrario, debe ser diferenciadora y basarse en la satisfacción de expectativas del cliente, en este caso el alumno y los apoderados. En otras palabras, también en educación un Hyundai puede ser de mejor calidad que un Mercedes Benz, dependiendo de las expectativas del cliente.

El problema es que el discurso de la educación como herramienta de igualación social ha estado tantos años entre nosotros que las expectativas de los clientes son irrealistas, todos piensan en ser PhD y físicos nucleares o por lo menos tener un papel que los acredite como tales, aunque no tengan maldita gana de estudiar matemáticas ni nada por el estilo. El discurso igualitarista les ha vendido la idea que si llegan a obtener un cierto grado académico serán automáticamente ricos. El resultado del igualitarismo es que hoy casi nadie estudia por vocación sino sacando cálculos de cuanto va a ganar cuando egrese.

Y esos cálculos por lo general resultan trágicamente equivocados, porque mientras más comparten esa visión y mientras más se acerca el sueño de la igualdad social mediante la educación menos valor tiene un título o un postgrado. Solo lo escaso tiene valor, basta pensar en la paradoja de los diamantes y el agua para darse cuenta de eso. Así la teoría de la igualdad social mediante educación para todos tiene la semilla de su propia destrucción, es algo evidente pero que muy pocos aceptan. A menudo la gente tiende a ver solo lo que le agrada.

En fin, se podría elaborar bastante sobre la evolución del concepto de calidad y su aplicación obsoleta en el caso de la educación. Creo que es un buen tema que podría dar para un artículo. Hasta mañana.

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7 Comments:

Anonymous Lilian said...

well... tu postulado es muy interesante y yo coincidiria con el si no fuese porque encuentro que tienes un defecto en la esencia de la idea que propones. Maniana tratare de explicar mi punto de vista en este asunto (porque ahora muero de suenio)

Un abrazo---

17 de junio de 2011, 23:53

 
Anonymous Alfredo Zamudio said...

Ah...me hizo acordar hace cinco años, cuando visité Arica la última vez. Se me había quedado mi licencia de conducir y quería sacar una en Chile. Pero me pedían que documentara que tenía terminado los estudios de primaria. Sin esa documentación, no hay derecho a tener licencia para conducir. Aun hay cosillas en nuestra tierrita que demuestra que tenemos creencias muy 1800, de patrones y jornaleros, antes de acceder a derechos plenos...no crees?

18 de junio de 2011, 09:23

 
Blogger Ulschmidt said...

es el relato histórico, el relato! Estos jóvenes deben ganar para que se sientan dueños del Futuro y transformen el pais. Si les dan unos sogazos y los vuelen a su lugar se desalientan. No importa ninguna lógica sino el espíritu en tal caso. La mística creadora.

18 de junio de 2011, 13:42

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Lilian lo primero es lo primero jajaj dulces sueños.

Alfredo es increíble el nivel de apego a las formas de los burrocratas, eso es lo que nos tiene fregados. Le das un escritorio a alguien en Chile y lo conviertes en un pequeño napoleon, no hay caso.

Ulschmidt, si te entendí bien tu propones cierta clase de cosas que debieran enseñarse, OK, lo que yo digo es que si quieren ser verseros está bien, siempre y cuando no sea un funcionario público con plata de mis impuestos el que determine que clase de verso van a recitar. La libertad está íntimamente ligada a lo privado, no puede haber libertad desde el sector público, esa es una contradicción. El gobierno es -por definición- una entrega de libertades individuales para hacer posible la convivencia social, nada que venga desde el gobierno puede ser libertario porque gobierno es sinónimo de represión.

18 de junio de 2011, 16:58

 
Anonymous Anónimo said...

Creo que el sistema de educacion en Chile debe copiar a los sistemas de Alemania y Japon que son mayoritariamente publicos y funcionan, un pueblo educado es un pueblo mas productivo para todos y hace un mejor pais

20 de junio de 2011, 11:32

 
Anonymous Gestión Educativa said...

Usted dice en una de sus líneas: la calidad..."debe ser diferenciadora y basarse en la satisfacción de expectativas del cliente, en este caso el alumno y los apoderados."

No, el sistema escolar debe tener calidad para satisfacer las necesidades de la sociedad. Bajo esa posición es suprapersonal.

15 de septiembre de 2013, 20:06

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Enorme falacia, "la sociedad" no tiene modo de expresarse, es una entelequia y ese eufemismo se usa para referirse a los partidos políticos y sus intereses que "en teoría" "representarían a la sociedad".

Bueno, no hay que averiguar mucho para darse cuenta que ni los partidos políticos ni menos los chiflados que salen a hacer destrozos prometiendo que si les va bien van a mejorar el mundo, tienen la más mínima traza de representattividad. Solo se representan a ellos mismos -los 4 gatos que son- y sus propios intereses.

Claro que son campeones para hablar "en nombre de todos" y disfrazar sus propios intereses como si fuese el interés de "toda la sociedad". Pure bullshit, o pura mierda para decirlo en español castizo.

15 de septiembre de 2013, 20:13

 

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