Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

¿Existe el bien común?

viernes, 9 de marzo de 2012

Ya se, debería haber cambiado de tema hace rato. Hasta a mi me aburre escribir más de dos días seguidos sobre lo mismo pero todavía me queda una cosa en el tintero y si no lo coloco ahora después se me va a olvidar. Se trata del bien común, concepto manoseado como pocos -tal vez amor o democracia le hagan el peso- ¿Que es en realidad el bien común?

Primero que todo una distinción importante: el bien común tiene un significado fuerte y otro débil. En su significado fuerte es lo percibido como bueno por todos los miembros de una comunidad, sin una sola excepción. Por ejemplo envenenar el agua potable es algo que claramente va contra el bien común, no hay una sola persona que lo pueda considerar bueno, porque todos consumen el agua y dependen de ella para su bienestar.

En su versión débil, el bien común es lo percibido como bueno para la mayoría, o para un grupo de influencia especial en la comunidad. Aquí la cosa se complica porque se supone que una de las facultades del estado es usar su aparato represivo para garantizar el bien común, entre otras cosas.

Es muy importante tener clara esta diferencia entre el concepto fuerte y el débil. Sobre el bien común fuerte nadie pone en duda su conveniencia pero, como existe ese acuerdo unánime, no es necesario que el estado lo proteja: nadie normal, por ejemplo, intentaría envenenar el agua que beben él y su familia.

El bien común débil es mucho más problemático. Partamos por el más aceptable en escala decreciente, el bien de la mayoría puede ser considerado legítimo en un sistema democrático que -si lo desnudamos de todos sus adornos- no es otra cosa que el gobierno donde manda la mayoría. Pero si nada lo limita no nos podemos quejar de las persecuciones que sufrieron los judíos en Alemania, por dar un ejemplo.

Luego tenemos el bien de los grupos de interés poderosos o con influencias: empleados públicos, ecologistas top, iglesias, consorcios empresariales, grandes sindicatos. Algunos se apoyan en motivos morales, otros en su poder económico o su capacidad para dar empleo para exigir que su propio bien sea considerado como bien común.

Finalmente el bien más restrictivo de todos es el más garantizado: el bien del gobierno de turno. Como el gobierno es quien representa y dispone del poder coercitivo del estado, todo lo que considere bueno para si será automáticamente considerado como bien común. Eso explica las leyes de seguridad del estado, las razones de estado, el cobro de impuestos y muchas otras actuaciones que hechas por un particular configurarían un delito. Lo que un gobierno considera bueno para sí generalmente también lo considera como un bien común.

Como vimos, el bien común en su forma debil es problemático porque siempre beneficia a unos a costa del perjudicar a otros. Incluso políticas que pueden parecer neutras, como las de salud pública, pueden violar muchas libertades individuales en nombre del bien común. Para que decir que todos se lo tratan de atribuir para pedir que el estado use su fuerza para protejer lo que a ellos les conviene, ejemplos hay miles.

Ante el bien común debil hay dos posturas: los colectivistas dicen que el bien común débil existe de acuerdo a una determinada visión ideológica. Las disputas entre ideologías se deben resolver a través de mecanismos políticos, sean elecciones, consensos o revoluciones, donde los grupos de interés luchan por imponer su voluntad.

Desde el punto de vista liberal el bien común débil no existe, no es otra cosa que intereses individuales agrupados, o como escribió mi amigo Juan y Medio "la suma confluyente de todas las mezquindades" y la forma de resolver los conflictos debiera ser a través de precios asignados por mecanismos de mercado. El estado no debería usar su aparato represivo para defender ningún bien común débil atropellando libertades individuales.

Como en democracia las mayorías hacen gobierno para satisfacer sus intereses, el bien de las mayorías y del gobierno son por definición inevitables. Claro que no pueden ser ilimitados por los abusos a que se prestaría en contra de la minoría. Los sistemas de equilibrios entre poderes autónomos, de estado mínimo, etc. son todas limitaciones para prevenir abusos contra las libertades individuales de la minoría.

El bien común que se arrogan grupos que no son demostradamente mayoritarios, o sea no están respaldados por legitimidad electoral no debería existir en una sociedad liberal. Las iglesias, fundaciones ecologistas, políticas, sindicales, empresariales, etc. jamás deberían disfrazar sus peticiones en nombre del bien común. Contrariamente a lo que se piensa el bien común no es superior a los bienes individuales. El bien individual es siempre superior al bien común.

La gran falacia consiste en disfrazar mi propio bien, o lo que yo considero bueno, como bien común y luego pedir que el estado use su aparato represivo para que lo defienda. Es una de las malas prácticas más comunes de la política.

Ah hay tantas cosas más sobre esto como los impuestos al pecado, algunas restricciones legales sobre drogas o salud pública, la educación obligatoria y tantas otras cosas que invocan al bien común, pero no pienso seguir por ahora. Lo dejaré para una entrada en el futuro. Durante un tiempo prometo que volveré a escribir sobre cosas importantes: copete, minas y el clima por ejemplo.

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25 Comments:

Blogger Nervio said...

Con el argumento del bien comun nos han despojado de tanto.

Hijos de puta :/

8 de marzo de 2012, 23:51

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es el comodín ideal para sacarle a otro usando el aparato del estado

9 de marzo de 2012, 00:00

 
Blogger Ulschmidt said...

Es que la mayoría no somos tan libres con exige el liberalismo. Para que quiero ser tan libre si al final voy a mirar la televisión igual que mi vecino. Si no me dicen lo que tengo que hacer, además, hay que pensar mucho.

9 de marzo de 2012, 10:40

 
Anonymous Anónimo said...

En realidad que para ser libres hay que pensar mucho Ulschmidt (y Tomás); pero vale la pena salir de La Matrix, o por lo menos vale la pena sentir que se está intentando hacer eso.

J&1/2

9 de marzo de 2012, 11:12

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt, Juan y 1/2, recuerden que la libertad también tiene dos significados, en el significado liberal consiste en que nadie te impida hacer lo que se te de la gana y que no perjudique a terceros. Eso incluye logicamente ver tele y someterte a la voluntad de cualquier otro si así te place.

O sea la libertad -en el sentido liberal- no le "exige" nada al individuo, como si lo hace en el sentido colectivista

9 de marzo de 2012, 11:40

 
Blogger Ulschmidt said...

...perdone, hoy ando un poco histórico. Me refiero a lo sociológico antes que lo sicológico, Juan y 50% extra. Hay que recordar que los Borbones son los primeros en volverse liberales - bueno, un poquito - en tanto que por ejemplo expulsan a esas órdenes religiosas que tienen regímenes tutelares sobre el indígena - particularmente los jesuítas. Pero después nadie supo que hacer con los indios. De hecho, tras el proyecto liberal de los independentistas del 1800, surgen un montón de caudillos que representan al gaucho, al mestizo, que ha perdido su casta y no sabe muy bien adónde meterse el liberalismo. La libertad para competir no le sirve mucho a los que se sienten perdedores de entrada. Tomás, claro, me dirá que el caudillismo no operó en Chile como en el resto de Sudacaland.

9 de marzo de 2012, 11:42

 
Blogger RJ said...

En nombre del bien común, nos están sacrificando de a uno.

Francisco Salinas

9 de marzo de 2012, 11:59

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt, pero el colectivismo social no se opone al liberalismo sino en un solo detalle: que no lo impongan. Si hay un grupo que no quiere ser libre porque se sienten perdedores de entrada, o porque va contra sus ideales ¡perfecto! que se agrupen entre ellos y vivan bajo ese sistema voluntariamente, el liberalismo no podría decir nada en contra de eso.

El problema es cuando esos que "se sienten perdedores de entrada" o los que tienen ideales igualitaristas tratan de someter a los que no piensan así -que son usualmente los más productivos- para que los mantengan. Eso si que es inaceptable.

Francisco, ahí está el problema principal: son grupos de poder o de interés que se arrogan para si "el bien común" usando la fuerza del estado para abusar de las personas.

9 de marzo de 2012, 12:23

 
Blogger sergioz_xp said...

No existe el bien común, solo existe el bien de las personas individualmente.

9 de marzo de 2012, 13:03

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es lo mismo que yo pienso Sergio, el bien de las personas puede ser diverso o en algunas cosas parecido, pero es el único real, el "bien común" sin beneficiarios específicos es normalmente un fraude montado por un grupo de vivos que se arrogan la representación de "todos"

9 de marzo de 2012, 13:28

 
Anonymous Anónimo said...

He estado pensando un poco, y podría ser que no existiera ni el bien ni el mal.

De ahí para abajo, todos sus subproductos quedarían desautorizados.

Podría ser que el Bien no sea más que una convención surgida de las deducciones lógicas de quienes quieren convivir.

NO estoy seguro de lo que hablo, solo son hipótesis.

Ah, y estimado (siempre debo ir a hacer copy-paste para decir su nombre) Ulschmidt, en mi caso la libertad surge de algo interior que nos permite plantearnos todos los escenarios posibles que queramos, sin nuestras propias restricciones, provocadas por nuestra formación, nuestra deformación o nuestros propios miedos en general.

Esa libertad sería la madre de todas las demás.

J&1/2

9 de marzo de 2012, 14:21

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Sergio los bienes son percepciones. Para un ladrón el bien es poder robarse autos sin que lo pillen. "Lo bueno es lo que nos conviene" no es textual pero lo escribió Platon en La Republica, en algún lado lo tengo.

9 de marzo de 2012, 14:54

 
Blogger Ulschmidt said...

Lo bueno es relativo.
Pégame - dijo la masoquista.
No - dijo el sádico.

9 de marzo de 2012, 15:03

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

jaja gran ejemplo Ulschmidt!

9 de marzo de 2012, 15:50

 
Anonymous Anónimo said...

Bueno; no he avanzado tanto como para decir que es el Bien; pero sin dudas que lo conveniente de acuerdo a nuestra natural esencia y natural comportamiento es candidato a ser lo bueno, sin perjuicio de que la distinción entre bueno y malo es artificial y humana.

Lo bueno y lo malo son parte de una sola realidad continua; somos nosotros, por medio de nuestro lenguaje, que disociamos las cosas que coherentemente vienen amalgamadas en el mundo.

J&1/2

9 de marzo de 2012, 16:00

 
Anonymous Anónimo said...

La caída de un meoteorito sobre la Tierra no es buena ni mala. El mateorito no es bueno ni malo, la coincidencia de que ocurra no es buena ni mala.
Y si por último alguien pudeira enviarnos ese meteorito, podría ser que detectado a tiempo esa tragedia se tomaran las medidas a tiempo para clonizar otros lugares, lo que salvaría a la humanidad de la dependeica a su planeta original (acaso original; nadie lo sabe, []broma] ni siqueira el History Channel.

Ergo, nadie puede decir a ciencia cierta si lo que hace es bueno o malo; solo puede dar testimoni ante sí de sus intenciones, si tiene la capacidad introspectiva necesaria, y ni así; todo es tan impuro, tan complejo en los hombres que viene todo en una torta grisácea; bien y mal, mal y bien; ni ben ni mal, ni malo ni bueno; solo natural.

J&1/2

9 de marzo de 2012, 16:04

 
Blogger Ulschmidt said...

Buen caso. Inclusive, si desarrollamos unos misiles para que liquiden a los cometas en vez de extinguirnos como dinosaurios podríamos estar impidiéndo la oportunidad evolutiva de las hormigas coloradas.

9 de marzo de 2012, 17:11

 
Anonymous Anónimo said...

Jajajajaja!!!

J&1/2

9 de marzo de 2012, 17:22

 
Blogger Ruben Hidalgo said...

Se ha instalado hace años en el ambiente una bandera dura, sustentada en el supuesto bien común: La Reforma Tributaria.

Y esta es la base de campaña para la oposición. Ya que tienen números (OCDE, Europa, etc.) y victimas claramente visibles (Mineras, VIPs como Luksic, etc.) será difícil contrarrestar ese discurso sencillo de adoptar.

10 de marzo de 2012, 10:24

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ruben, los impuestos han sido siempre una de las banderas de lucha preferidas en el discurso del bien común, incluso los impuestos "al pecado" (cigarrillos, combustibles, etc.) que se justifican con las "externalidades sociales" que supuestamente crean ciertas actividades.

No creo que sea tan difícil de combatir, a mi me asombra que exista gente tan bruta que acepte la subida de impuestos creyendo que la van a pagar optros. Basta con que la gente se de cuenta que las alzas de impuestos siempre las pagan ellos mismos, los pobres y clase media, para que se empiecen a avivar.

Creo que buena parte de la gente de pensamiento de derecha que hay en la actualidad -que son muchísimos más de los que habían hasta los años 80- lo son porque se dieron cuenta de la falacia que los impuestos los pagan otros y se enfurecen al ver que tipos como el presidente de nuestro senado ganan 60 mil dólares al mes con plata de los impuestos.

Creo que es una pelea facil porque tiene mucho sustento real y no es dificil demostrar el fraude.

Más complicado es cambiar la idea del rol del estado, como dispensador de bienes y servicios gratis que le quita a los ricos para darle a los pobres.Creo que la gente que está de acuerdo con más impuestos solo lo hace porque están convencidos que ellos no van a pagar más sino solo los ricos. Basta con hacerles ver lo estupida que es esa idea, no es difícil porque es una idea realmente estúpida.

10 de marzo de 2012, 10:46

 
Blogger Ruben Hidalgo said...

No creo que sea tan fácil de combatir, dado que es la bandera de los que apoyan la candidatura de Bachelet, porque saben que tiene sus reditos electorales.
En Chile es sumamente sencillo incubar la idea de que las mineras se llevan zillones de dólares sin pagar un peso en impuestos. Entonces, no es tan sencillo explicar que si las empresas mineras pagan más, les va a salir del bolsillo a la gente común.

10 de marzo de 2012, 11:36

 
Blogger Nervio said...

Si se repartiera a fin de año las utilidades de codelco despues de inpuesto... daria la gran cifra de 80 lucas por nuca

es repoco

si se hace ese ejercicio con cada minera la gente se dara cuenta que esta puro webiando.

10 de marzo de 2012, 11:46

 
Blogger Ruben Hidalgo said...

@Nervio,

el ejercicio con Codelco le da igual a la gente, que se la lleven toda para la casa si quieren.

Es la envidia con las privadas, ver que tienen utilidades por 300 millones de dolares, cosa que una persona analiza de cuantos siglos tendría que trabajar para siquiera sumar esas cantidad. Ahí esta la madre del cordero.

10 de marzo de 2012, 11:53

 
Blogger Ruben Hidalgo said...

Cuando apelas a la envidia de la gente, pueden calar ideas fuerza: http://goo.gl/ieNqi

10 de marzo de 2012, 11:58

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

La envidia es uno de los grandes motores del colectivismo, siempre ha sido, pero creo que la codicia le puede hacer una buena contraparte.

10 de marzo de 2012, 12:09

 

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