Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Todos mienten

martes, 26 de marzo de 2013



Estoy empezando este interesantísimo curso de Dan Ariely, que es una autoridad mundial en Behavoir Economics. La economía del comportamiento es una disciplina que estudia la economía pero no usa los modelos matemáticos, ni la historia, ni la filosofía, sino que la psicología conductista. El conductismo es una rama de la psicología que -en palabras simples- no busca explicaciones de los hechos psicologicos en la introspección (como Freund, Jung y otros) ni en las estructuras (como la gestalt) sino simplemente en el análisis experimental del comportamiento. En lugar de especular sobre las causas del comportamiento humano, simplemente experimenta con los efectos observados.

Estaba leyendo un paper de Ashraf, Camerer y Lowenstein llamado Adam Smith a behavioral economist, no lo había pensado pero es cierto, la mayoría de las explicaciones de Smith son psicológicas y se basan en la observación de los comportamientos humanos. La importancia de la psicología en la economía es enorme y entre ecuaciones de los modelos matemáticos, regresiones, curvas de oferta y demanda esta importancia muchas veces se pierde de vista. La mayoría -si no todas- las llamadas "leyes económicas" tienen un origen psicológico.

Bueno, este curso -como dice su nombre- se ocupa de los comportamientos irracionales, que son muchos más de lo que normalmente suponemos. Les voy a contar un poco lo que estoy viendo en esta, la primera semana de clases. En el módulo "ilusiones sociales y decisiones" Arieli cuenta que se interesó en la s decisiones irracionales cuando pasó tres años hospitalizado, con el 70% de su cuerpo quemado y las enfermeras le tenían que cambiar los vendajes todos los días. Entonces tenían dos alternativas: quitarle los vendajes de manera rápida que era extremadamente doloroso, pero duraba menos tiempo, o quitárlelos lentamente lo que dolía menos pero durante más tiempo. Las enfermras siempre usaban el primer método a pesar de las quejas, convencidas que eso era lo mejor para el paciente.

Bueno, Al salir del hospital Arieli se dedicó a estudiar el comportamiento y las reacciones ante el dolor y para sus experimentos usaba un tornillo para aplastar los dedos, ligeros choques eléctricos, sonidos muy desagradables y cosas por el estilo con lo que medía las reacciones como un moderno inquisidor. Resultó que las enfermeras estaban equivocadas y lo peor para los pacientes, que provocaba más sufrimiento era el método rápido. Ese fue su primer paper, luego se convertiría en un autor exitoso y un experto mundial en el estudio del comportamiento en la toma de decisiones.

Bueno, la irracionalidad consiste -en un lenguaje no muy exacto- en tomar esa clase de decisiones equivocadas, convencidos que se está haciendo lo correcto. ¿Como la gente se puede equivocar tanto? Bueno, resulta que la irracionalidad y las equivocaciones son necesarias, son parte de la inteligencia y sin irracionalidad seríamos tan estúpidos como una maldita maquina.

Arieli hace una comparación muy buena con las ilusiones ópticas y muestra varias ilusiones ópticas en que nuestro cerebro es engañado, porque para pensar necesitamos engañarnos, necesitamos no darnos cuenta de muchos detalles, porque si pudiésemos ver absolutamente todos los detalles, no podríamos enfocarnos ni podríamos pensar. Dice Arieli que una porción enorme de nuestro cerebro, en la parte posterior, está dedicada exclusivamente a analizar e interpretar lo que vemos. Vemos con el cerebro, no con los ojos. Y de la misma manera que nuestra vista debe ser engañada para que podamos ver de manera inteligente, muchas otras funciones también deben ser engañadas, tenemos que dejar de "ver" muchas cosas para poder pensar correctamente.

Por eso nos portamos de manera irracional y hacemos cosas que se pueden considerar tontas, pero son parte fundamental de nuestra inteligencia. Por eso mentinmos, robamos y dejamos todo para después, a pesar que nos gusta la verdad, aspiramos a ser honrados y a ser hiper eficientes, pero nuestra naturaleza necesita la irracionalidad igual que el cerebro necesita ser ciego a ciertas cosas que ven los ojos, o a engañarse, para poder ver de manera inteligente.

Así se dan varios ejemplos de como nuestra mente se engaña, por ejemplo con nuestra tendencia a escoger siempre el camino del menor esfuerzo. Muchas decisiones que creemos haber tomado de manera meditada son simplemente forzadas por el ambiente, por una propaganda o por algún default bien escogido, porque siempre tendemos a no hacer algo antes que hacerlo, Arieli da unos ejemplos notables sobre la donación de órganos y algunos trucos de la publicidad que aprovechan esta tendencia.

Todos creemos conocer perfectamente nuestras preferencias, pero no es el caso, muchas veces no tenemos idea de nuestras preferencias o más bien ni siquiera pensamos en que preferimos, simplemente dejamos que el ambiente las modele y decida por nosotros. Claro que después racionalizamos el asunto y elaboramos explicaciones sobre por que preferimos esto o aquello, sin embargo esas son solo racionalizaciones, explicaciones ex-post.

Muchas veces elegimos por mecanismos que ni siquiera imaginamos, por ejemplo por relatividad con el entorno, hacemos comparaciones subconscientes que son completamente irracionales, aunque después racionalizamos nuestra decisión, la verdad es que muchas veces decidimos sobre una base irracional.

Y lo más complicado es que nuestra primera decisión en cualquier asunto tiende a marcarnos, por nuestra tendencia a guiar todo el resto de nuestra deciciones a lo largo de la vida siguiendo esa primera decision. O sea si nuestra primera decisión fue un error es muy probable que sigamos comentiendo una cadena de errores en ese sasunto por neustra tendencia natural a seguir un mismo camino y la resistencia a innovar.

En fin, no solo para los que nos interesa la economía, sino que para todo el mundo el asunto de la toma de decisiones es fundamental, siempre he tendido a pensar que no existen las buenas o malas decisiones y que la mayoría de las veces es solo cuestión de suerte, esa creencia de que el que hace todas las cosas bien no puede fracasar nunca me la he tragado. Y sigo pensando lo mismo, aunque ahora me preocupa que muchas cosas que yo creo que hice por decisión propia tal vez fueron forzadas por el ambiente o por los mecanismos psicológicos que describe Arieli. En fin, muy interesante el curso y el profesor es un verdadero payaso como pueden ver en el video promocional, pero los chistes son generalmente buenos.

12 Comments:

Blogger Pablo Torres said...

Debo decir que el conductismo es un caldo de cultivo para totalitarismos. Recuerda poderosamente a "Un Mundo Feliz"

26 de marzo de 2013, 02:27

 
Anonymous Anónimo said...

me interesé en sus videos hace poco,el hombre hace una critica inteligente justamente a un modelo totalitarista, pero desde dentro,es bastante particular.

26 de marzo de 2013, 09:30

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Pablo, Anónimo, me sorprende esa relación entre conductivismo y política, no la había escuchado nunca ¿será porque Pavlov era ruso? En todo caso es una escuela típicamente norteamericana, en las universidades de USA es donde más se ha desarrollado: skinner, Watson, etc. y donde tiene más seguidores, nunca he leído un estudio conductivista que se relacione con la política, puede que haya, pero también existen de las distintas corrientes psicológicas, son más bien deformaciones (el marxismo psicoanalítico es un ejemplo que está muy de moda).

Yo creo que es una disciplina muy efectiva y valiosa, por ejemplo parece que los conductivistas son los únicos capaces de mejorar ciertos problemas como el autismo profundo, que no tiene solución con ningún otro enfoque.

El "Mundo Feliz" es un libro de utopía, no un manifiesto, ya que lo mencionas, es probable que Huxley haya escrito algunas partes inspiradas por los tratamientos conductistas -no lo había pensado- pero no es el tema del libro, es solo anécdota.

26 de marzo de 2013, 10:22

 
Blogger Ciro Cárdenas A. said...

Tratar de entender QUÉ pasa en vez de elaborar teorías de POR QUÉ pasa lo que CREEMOS que pasa es el camino a la soledad del raciocinio.

Es típico que el que llega a esos parajes se sorprenda de que todos vayan en manada detrás de una ilusión, de una "venta de pomada".

Hay formas atractivas de presentar algo que puede ser muy nocivo y la mayoría tendemos a irnos por esas formas en vez de examinar la naturaleza de la oferta.

Eso, y no otra cosa, explica que los chilenos estén expectantes por La Vuelta de la Muñeca Gigante, aún sospechando que más allá de su atractivo límbico, la oferta no puede ser más irracional.

26 de marzo de 2013, 12:51

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Cardenaldo, la política nos ofrece preciosos ejemplos de comportamiento irracional. El "carisma" de Bachelet, Perón y Evita, chavez, etc. son solo algunos de los ejemplos, a la gente del mundo de la publicidad y el marketing les interesa muchísimo la psicología de la conducta y tal vez a eso se refería Pablo cuando hizo la relación con los totalitarismos. El conocimiento de los resortes y mecanismos que mueven la conducta de las personas puede ser muy provechoso para distintos propósitos, no solo totalitarios.

El profesor Klaus Moll escribió en "Gestión, las tres dimensiones de atención gerencial" sobre la importancia del fenómeno de identificación emotiva en la modificación del comportamiento de las personas, la identificación es una de las herramientas más potentes para dirigir la conducta de las personas.

26 de marzo de 2013, 13:12

 
Blogger Carla Vanessa said...

Si como dices: "resulta que la irracionalidad y las equivocaciones son necesarias, son parte de la inteligencia y sin irracionalidad seríamos tan estúpidos como una maldita maquina" deberé poner a don Nicolás de Piérola en el podio del mejor de todos esos especímenes: gracias a su límpida irracionalidad se perdió irremediablemente toda esperanza de salir vivos en la Guerra del Pacífico. Estoy leyendo mucho últimamente sobre este tema por un proyecto personal y no dejo de asombrarme sobre cómo este tipo tomaba tan malas decisiones en tiempo récord. ¡qué apasionamiento por el error tenía este señor! En todo sentido y en todo aspecto. Aún así y como suele suceder en un país en que la memoria es frágil, fue elegido tiempo después, presidente de la república, esta vez por la vía legal.

26 de marzo de 2013, 18:37

 
Blogger Ulschmidt said...

Vaya uno a saber. Las guerras deben olvidarse en honor a la moral colectiva. Los derrotados de la segunda guerra mundial - que ocurrió hace la mitad de tiempo que la Guerra del Pacífico y que implicó masacres civiles, ciudades arrasadas por el bombardeo clásico y el nuclear - son ahora los ricos del Mundo y le prestan a buena parte de los vencedores.
Lo importante es elegir una versión de la Historia que permita dar vuela la página y seguir con la frente alta. Ninguna nación vieja sobre la Tierra deja de acumular victorias y derrotas. La Argentina, por ejemplo, pretende tener por irredentas sólo a las Malvinas a manos de lo que fue el más grande imperio naval de su tiempo y aún ahora una potencia. Es un enemigo ante el que es "digno" perder uno que otro enfrentamiento. Pero hace amnesia de que Rio Grande do Sul ahora es el Brasil y pudo ser suyo, que Bolivia, el Paraguay y el Uruguay estaban bajo su esfera virreinal cuando empezó la guerra independentista. De eso nada se dice en las escuelas.
El Perú, que el fue el Imperio Inca y el mayor Virreinato sudamericano a la vez, si es por lamentar pérdidas tiene pasados demasiados gloriosos para añorar. Eso es una idea paralizante, hay que mirar a otro lado.

26 de marzo de 2013, 21:01

 
Blogger Pablo Torres said...

Pavlov solo es el tipo de los perritos, el papá del conductismo es Watson. El tenia la firme idea de que si le pasaban niños y recursos el podria hacer de ellos lo que quisiera. Es eso lo que se desprende del conductismo.
No he leido nada de conductismo politico por asi decirlo, pero como estudiante de psicologia estoy estudiando esto y al tratar esos temas se me viene automaticamente a la cabeza la idea de super adoctrinamiento.
Y claro que un mundo feliz no es un manifiesto, pero si gira sobre tres puntos: totalitarismo, conductismo pro y la idea de el buen salvaje.
Y por cierto, el conductismo esta medio obsoleto, usaba mucho el viejo truco de ocultar ideas tras un poco de maquillaje estadistico jaja

26 de marzo de 2013, 23:23

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Hola Carla, pero ten en cuenta que la guerra también hay mucho factor suerte así es que decisiones que parecen estúpidas pueden ser muy exitosas. El oleaje favoreció a los chilenos en el desembarco de Pisagua, que de otra manera podría haber sido un desastre. Y si Hilarion Daza no se hubiese acobardado también era posible que hubiesen podido rechazar la invasión, quien sabe, es el reino de lo incerto. Además hay decisiones tomadas por miedo (el más racional de todos los sentimientos) que pueden tener características desastrosas. El mando chileno cometió una cadena de estupideces antes del desembarco en Pisagua por culpa de Williams Rebolledo (si mal no recuerdo) de haber seguido al mando también puede que no hubiese salido tan bien la cosa, en fin, hay muchos imponderables.

Ah y también la política y las ambiciones personales, ese ha sido un gran enemigo interno en Perú y Bolivia, en esos años Chile tuvo un presidente muy bueno y patriota afortunadamente (Anibal Pinto) que estaba dispuesto a sacrificar su egoy sus ambiciones cada vez que era necesario.

Ulschmidt, toda la razón, mejor ni llorar sobre la leche derramada, las guerras son una calamidad como los tsunamis y terremotos, hay que admirar a los que supieron reacionar en su momento, pero yo no me creo el cuento ese de buenos contra los malos, en una guerra cada país defiende como puede sus intereses nacionales, nada más. Pero la mejor guerra es la que se evita solucionando los problemas de otra manera.

Pablo, ya veo que te molesta la pretensión del conductivismo de manipular a las personas. Bueno no solo ellos, creo que la manipulación es el sueño de todas las ciencias sociales. A mi lo que me gusta del conductivismo es que es bastante amoral a diferencia de otras escuelas psicológicas repletas de juicios de valor que las hacen bastante inútiles. Creo que la psicología como autoayuda es un desastre, sin embargo muchos le dan ese sentido, al estilo de Freud y jung por ejemplo. La introspección está muy bien para la filosofía barata pero -en mi opinión- no se puede conseguir mucho con eso.

El conductivismo es mecánico y anticuado como dices, pero al menos evita los juicios de valor y esos son más peligrosos que las aspiraciones conductivistas de "crear al hombre nuevo" si es que algunos las tienen.

27 de marzo de 2013, 01:06

 
Blogger Carla Vanessa said...

Puede ser Tomás, aunque me refería más explícitamente a la cadena de desatinos que Piérola (presidente por golpe de estado en 1879) decidió hacer, como el mejor de los estrategas, cuando de eso no sabía nada. Dejó solo al Ejercito del Sur, y por eso se perdio Tacna y luego Arica, y en la defensa de lima, armó las reservas (reductos), tan pero tan mal, que en tiempo record el ejercito chileno las deshizo. Las masacres de barranco y chorrillos hubieran servido para un contraataque (los soldados chilenos estaban borrachos) pero de nuevo se negó a autorizarlo. No quiso comprar armas, pertrechos... en fin, una lista sin final que lo pone el pedestal de los inútiles a mi juicio. Por ahí hay teorias q postulan que tuvo tratos secretos con el gobierno chileno, solo eso salvaría de su inmensa estupidez al tomar decisiones en tiempos de guerra. En fin, cosas q fui encontrando en el camino a causa del proyecto en que me he metido. Ojo, nada que ver con revanchismos. La historia ya se escribió hace como 150 años. Como justo leí tu post sobre las malas decisiones, irremediablemente me trajo a la mente al impresentable Piérola.

27 de marzo de 2013, 14:18

 
Blogger Ulschmidt said...

Según las tesis marxistas y nacionalistas, el "error" es no asociarse con el capitalismo global. Es decir, las oligarquías bolivianas y eventualmente peruana pretenden ejercer un control provinciano, nepotista sobre el recurso salitre y una hábil oligarquía más al sur se presenta como más confiable aliado de los interes británicos, sabiendo que le tocará un papel "susidiario": conquistaremos el territorio y lo abriremos a la inversión de estos socios, les cobraremos pocos impuestos o ninguno, etc... A cambio de eso obtiene financiación para equipar la flota y el ejército y se quedará con el territorio.
Una historia de los flujos de capital y los préstamos en esos años podría explicar quizás mejor ( o no) lo que en otras lecturas se explica por heroísmos y cobardías o por buenas y malas decisiones.

27 de marzo de 2013, 21:31

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Carla, Ulschmidt, yo tengo historia familiar involucrada en esto porque mi abuelo fue apoderado de la casa Gibbs en Pisagua, que tenía muy fuertes vínculos con el gobierno peruano porque entregaron todas las empresas a cambio del derecho exclusivo para comercializar el salitre en Europa. Por algún lado tengo el paper (lo publiqué acá mismo también) que escribió un investigador que revisó en Londres los archivos de la Casa Gibbs y relata una situación que me parece bien creible.

Resulta que en esos años la explotación del salitre ya estaba en decadencia, las fortunas que se hicieron después de la guerra (Thomas North por ejemplo) fueron pura especulación porque el precio iba a la baja por muchos años debido a la abundancia de oferta.

Entonces se produjo un conflicto entre las salitreras que habían sido expropiadas por el gobierno Peruano en Tarapacá y las salitreras de la familia Edwards (chilenos) en Antofagasta, Gibbs eran socios en ambas pero les convenía mucho más estar bien con el gobierno peruano porque se habían dado cuenta que el negocio no estaba en producir sino en la comercialización.

Al Estado Peruano le preocupaba mucho la producción de la salitrera de Edwards en Antofagasta que hacía bajar los precios, tanto que en Tarapacá el salitre era escasamente rentable, los únicos que ganaban eran los de Gibbs en la comercialización y presionaban a la casa Gibbs -que también eran socios minoritarios de Edwards- para que los obligaran a bajar la producción, cosa que Edwards no aceptaba porque el salitre allá tenía costos de explotación mucho más bajos.

Dicen que en ese marco se gestó el tratado secreto de defensa mutua, para que el Gobierno Boliviano expropiara la salitrera a Edwards como lo había hecho el Gobierno Peruano en Tarapacá.

Pero a diferencia de las salitreras en Tarapacá, las de Antofagasta eran negocio muy rentable y Edwards no bajaba la producción ni muerto, entonces vino el impuesto primero y cuando se negaron a pagar la expropiación. Y eso fue lo que gatilló la invasión de Antofagasta, que -según la posición chilena- era territorio en disputa (nunca reconoció títulos de Bolivia sobre ese territorio, Chile reclamaba hasta el Loa, pero por diferentes concesiones firmó un tratado donde aceptaba soberanía boliviana siempre y cuando no cobrasen impuestos por el salitre.

Bueno, además el 90% de la población de Antofagasta era chilena así es que AnibalPinto mandó unas pocas tropas y no les costó nada ocupar Antofagasta.

He leído esas historias de "capitalistas ingleses aliados de los chilenos" pero creo que no tienen base real, habían muchos capitalistas ingleses en Valparaíso en esos años pero eran socios minoritarios, la plata era de familias chilenas que hicieron grandes fortunas en la minería, los Edwards uno de los más importantes.

27 de marzo de 2013, 21:56

 

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