Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Adam Smith para dummies: libro 3

jueves, 13 de junio de 2013


El Libro 3 de La Riqueza de las Naciones trata principalmente de la relación entre el campo y las ciudades. Como vimos en el Libro 2 Smith piensa que la agricultura es la actividad con mayor rendimiento del capital, seguido por la manufactura y luego comercio y transportes. El capítulo 1 del Libro 3 se llama "Sobre el Progreso natural de la Opulencia" donde Smith dice que las ciudades han crecido demasiado "siguiendo un orden artificial y retrógrado" lo que ha perjudicado la actividad agrícola, señala también que el comercio entre el campo y las ciudades es el origen de la opulencia.

En el capítulo 2 detalla lo que ha perjudicado a la agricultura: los esquemas ineficientes de tenencia de las tierras como la herencia por mayorazgo y el poco incentivo a la productividad de arriendos y medierías agrícolas son otro factor. Smith también discute sobre la esclavitud diciendo que -aunque parezca conveniente a primera vista- es una mano de obra económicamente ineficiente, que no incentiva aumentar la productividad. Finalmente alega contra los impuestos a la tierra, calificándolos de "irregulares y opresivos".

En el capítulo 3 "Sobre el Inicio y el progreso de las ciudades y pueblos después de la caída del Imperio Romano":  Smith revisa la historia luego de la caída del Imperio Romano, cuando los bárbaros dificultaron el comercio entre el campo y las ciudades y estas últimas se disgregaron o perdieron importancia. Durante la Edad Media las ciudades se independizan y adquieren importancia porque los príncipes delegaron autonomía a cambio de impuestos. Smith pone a las ciudades-estado italianas como ejemplos de orden y buen gobierno, contrastadas con las ciudades de Francia e Inglaterra que nunca llegaron a independizarse del gobierno central.

En el capítulo 4 Smith pone como ejemplo de dinamismo y crecimiento a las colonias de Norteamérica, compuestas de muchos pequeños terratenientes a diferencia de los latifundios europeos, a los que ve en decadencia. En este capítulo Smith resume la historia económica como una evolución del comercio que ha ido imponiendo prácticas de orden, imperio de la ley y buen gobierno. Desde el caos de los bárbaros después de la caída del Imperio Romano, hasta los años de Smith atribuye el progreso de Europa al florecimiento del comercio, que ha obligado a tener leyes equitativas y gobiernos más liberales.

El Libro 3, aunque tiene capítulos poco claros y algunos conceptos hoy están obsoletos, es una argumentación -que revisa la historia de Europa- de las ventajas del intercambio, la especialización y la división del trabajo que mencionó en el Libro 1. Aunque la argumentación de Smith no es historicista, usa ejemplos históricos para reforzar su narrativa y sus argumentos lógicos. Lo más interesante de este libro es como está organizado: todas las conclusiones y las ideas más potentes están en los tres primeros capítulos del Libro 1, el resto del libro es un largo comentario, disgresiones y argumentación sobre lo que dice el Libro 1 que es una especie de Resumen Ejecutivo. Hasta en eso Adam Smith fue visionario, la manera de organizar su libro es un esquema excelente para hacer una tesis hasta el día de hoy.

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2 Comments:

Blogger Ulschmidt said...

No está mal, para mí, que Smith se refiera a casos históricos. Es una forma muy narrativa, literaria, de abordar la aridez de las ciencias - por eso mismo se la considera poco seria en los papers - pero obliga al ejercicio de cuadrar realidades pasadas con teorías presentes. Le poner realidad a todo. En cambio el planteo crudo del "modelo matemático" nos puede mandar directo a las nubes de la fantasía sin darnos cuenta.

14 de junio de 2013, 14:44

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

En eso hay algo interesante Ulschmidt, en el siglo 19 creo, surgió una escuela de "economía históricista" en Alemania con Rosher, Knapp e incluso Max Weber, estos tenían una aproximación estrictamente histórica y hablaban de "las leyes de la historia" que determinaban el comportamiento social de la economía.

El problema es que como la historia está sujeta a miles de interpretaciones, la pretensión de obtener leyes de eso terminó en algo parecido al "materialismo histórico" de Marx y Engels, o sea una serie de juicios de valor basados en supuestas leyes de la historia.

Los historicitas precedieron a la escuela austriaca y eran muy poderosos en Viena cuando enseñaban Menger, Mises y después Hayek, de hecho por ellos los austriacos nunca pudieron tener cátedras en Viena y eran solo profesores free lance. Ni que decir que eran acérrimos enemigos.

Los historicistas como los austriacos niegan validez a muchos de los modelos matemáticos, en particular al de mercados en equilibrio general, pero se diferencian en la metodología porque se basan principalmente en la interpretación histórica.

Los economistas clásicos en cambio (Smith, Ricardo, etc. hasta Marx) usaban la narrativa y la argumentación lógica para plantear sus conclusiones y se APOYABAN en ejemplos históricos. Por ejemplo hablaban de la especialización y la división del trabajo explicando las causas en un marco lógico y luego mostraban la experiencia de algunos países como ejemplo.

La economía matemática y los historicistas negaban validez al análisis narrativo y lógico porque lo consideraban subjetivo los primeros y limitado los segundos.

Los austriacos volvieron a la tradición de usar razonamientos lógicos de la economía clásica.

14 de junio de 2013, 18:54

 

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