Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Los precios sociales

viernes, 14 de junio de 2013


Un proyecto
 nos permite -al menos en teoría- reducir la incertidumbre. Tenemos una necesidad que requiere de inversión, el proyecto es un plan para simular los gastos e ingresos de esa inversión en el tiempo y ver si conviene o no hacerla. Existen los proyectos privados, que normalmente hace un particular para pedir prestado al banco y los proyectos de inversión social que es lo que gasta el gobierno.

Como se evalúan los proyectos privados. En pocas palabras, con el estudio de mercado se determina el flujo probable de ingresos (por ejemplo las ventas), mientras que con el estudio de ingeniería se determinan los costos de producción y las inversiones requeridas (egresos). Con esto se construye un flujo de ingresos, egresos y ganancias durante el tiempò que dure el proyecto.

A ese flujo se le aplican dos indicadores: El Valor Actual Neto (VAN) dice cual sería el valor monetario actualizado de los flujos futuros y la Tasa Interna de Retorno, que indica la rentabilidad de invertir en el proyecto. Ambos indicadores están relacionados, basta con un VAN positivo para que el TIR sea mayor que la tasa de descuento y el proyecto sea facible.

Los proyectos sociales en cambio, no tienen utilidades monetarias. Entonces existen dos enfoques distintos para evaluarlos. El primer enfoque es de Costo-Beneficio Social y consiste en asignar un valor monetario a los beneficios sociales. Teniendo valorizados los beneficios se calcula el VAN y TIR sociales, tal como si fuera un proyecto privado, para una tasa social de descuento.  El proyecto se aprueba o rechaza sobre esa base.

Valorizar beneficios sociales no es nada fácil, leo en la Guía Metodológica de Mideplan que recomiendan usar precios de mercado sin IVA o precios sociales calculados por Mideplan, pero ¿como valorizar una descontaminación, un suplemento nutricional a los niños, el equipamiento de una escuela o cosas tan etereas como "una mejor calidad de vida"? La mayoría de los beneficios sociales no tienen un precio claro y cualquier estimación resulta muy arbitraria.

Hasta los años 80 campeaba en el servicio público la "proyectitis", donde se justificaba cualquier cosa usando VAN y TIR con precios sociales que no era nada claro de donde salían. Con el tiempo la cosa se convirtió en una farsa, que contribuyó a desprestigiar el trabajo técnico de evaluación social de proyectos.

Leo en los apuntes, de mis tiempos en la Municipalidad Provincial de Tacna lo siguiente: "es importante recalcar que la estimación puramente objetiva no existe, por lo tanto podríamos decir que, en última instancia, todas las estimaciones tienen algún grado de subjetividad. Esta situación tan peculiar nos lleva a inducir que un flujo de fondos es una variable aleatoria, ya que esta formada por la suma de variables aleatorias, y que, por ende, debe ser tratada como tal". En castellano lo que dice aquí es "no le crean mucho a esos flujos".

A mediados de los 90, si mal no recuerdo, en los programas y proyectos sociales se empezó a utilizar el enfoque de Costo-Eficiencia que es bien distinto. En este caso no se calcula el VAN y TIR sociales, sino que se trata de escoger la más eficiente entre las distintas alternativas para solucionar un problema. En palabras sencillas en lugar de valorizar los beneficios, se determina cual de las alternativas entrega los mismos beneficios con el menor costo. Pero al no usar VAN y TIR social, ¿como se sabe si el problema justifica la realización del proyecto? ¿como se sabe si los beneficios son o no pertinentes?, la respuesta para esto es:

La Matriz de Marco Lógico. Muchos que aprendieron los VAN y TIR sociales la consideran un simple chamullo porque no ocupa cálculos matemáticos, incluso los organismos que la popularizaron como el Banco Mundial, GTZ, BID, Cepal, etc. aclaran que no es un método de evaluación sino una metodología para presentar los programas y proyectos. Sin embargo la MML permite usar el enfoque Costo-Eficiencia, con esto los precios sociales pierden su protagonismo y a lo más, quedan como mecanismos de ajuste en los presupuestos y flujos, en la mayoría de los casos ni se consideran.

He escrito bastante sobre la metodología de Marco Lógico, por ejemplo pueden ver la descripción en esta entrada o bien en esta otra. Creo que es importante saber por que se usa y cual es su ventaja.

Entonces volvemos a un viejo problema de muchos asuntos económicos: el valor de las matemáticas para hacer predicciones financieras. Habiendo trabajado muchos años en proyectos de inversión privados y públicos, una de las primeras cosas que aprendí es que, en el papel, cualquier proyecto se puede hacer factible sin necesidad de mentir: la tasa de descuento; la demanda proyectada; la valorización de un beneficio social; la estimación de los costos, en fin, está repleto de estimaciones que se hacen de manera arbitraria y en gran medida al ojo, porque son estimaciones, no mediciones. Luego -al dar un resultado numérico- adquieren el prestigio de ser un argumento matemáticamente probado.

Me dicen que con chamullos y palabras se puede probar casi cualquier cosa. Es cierto, la lógica admite paradojas y puede esconder sofismas pero la Matriz de Marco Lógico está organizada para que las cuchufletas se destaquen, y que esconderlas se haga difícil, lo digo por experiencia propia: cuando he tratado de meter una mula en un proyecto (no pocas veces) aparece clarita en la MML, no hay como taparla.

Cuando cambia el presidente, entra a la administración pública un ejército de tipos que no saben donde están parados, para mandar a otro ejército de burócratas que llevan años en el sistema, este choque de culturas se produce cada cuatro años y cuando el jefe incompetente -convencido que las sabe todas- recién empieza a entender el maldito asunto, lo botan porque llega un presidente nuevo que trae a sus propios clueless. Ese es uno de los muchos dramas de la administración pública.

Conversando con un amigo tuvimos una amistosa discusión sobre que enseñar en un curso de proyectos, en la parte de proyectos sociales. En mi opinión la Matriz de Marco Lógico es mucho más útil porque pienso que el cálculo del VAN y TIR sociales tenderá a desaparecer en los años que vienen, por algo los grandes organismos multinacionales hoy usan el enfoque Costo-Eficiencia y lo recominedan.

El problema es que cuando se estudia la preparación y evaluación de proyectos en la universidad, los profesores se limitan a recitar el libro de los hermanos Sapag, porque normalmente en su vida han hecho ellos mismos un proyecto real: enseñan cosas que jamás han hecho o que hicieron en los años 70, cuando el concocimiento era muy distinto y el VAN y TIR sociales se consideraban una especie de oraculos infalibles.

Hoy la mayoría de la gente del área de negocios e ingeniería termina trabajando en proyectos y una mala formación o una formación obsoleta es lo que permiten que en el Gobierno Regional hoy pasen cuchufletas como las represas de Livilcar o Chironta, o la desaladora de Arica, todas con VAN social positivo. Creo que eso se explica por la escasa y mala formación de los nuevos jefes, que llegan a mandar cada cuatro años.

7 Comments:

Blogger Ariel said...

Un amigo que trabajó en MIDEPLAN conversando con un ingeniero japonés, le preguntaba ¿Como hacen las evaluaciones sociales de proyecto? (esto fué hace más de 20 años), ante lo cual el japones no entendió mucho la pregunta; Lo que sucede dijo es que en Japón si hay algo que está mal o se debe correjir, se corrije. En Chile, muchos proyectos, tienen como fundamento que son una promesa presidencial, por lo que después, son los técnicos los encargados de ajustar dichos proyectos. Un dato al margen que igual quiero comentar, tiene que ver con el modelo económico Chileno y las sabanitas cortas, con esto me refiero a que muchos de los logros que se exiben producto de una ley, se hacen a con costo a algún sector, por ejemplo doy más subsidios y lo publico. pero trato que pase desapercibido el sector de donde saque los recursos. El modelo chileno una de las mayores gracias que tiene es que sus efectos negativos y positivos pueden ser medibles (con sesgo por su puesto), sin embargo sólo se muestran la parte positiva de estas medidas.

14 de junio de 2013, 12:30

 
Blogger robert said...

Tomas, tamos ok¡¡¡ te despache lo adeudado a las codornices 1520, n° de orden 226101032356 chilexpress...salud¡

14 de junio de 2013, 12:43

 
Blogger robert said...

Tomas, te despache lo adeudado a las codornices 1520 N° orden 226101032356 chilexpress...salud¡

14 de junio de 2013, 13:08

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

JO-JO-JO CHAS GRACIAS ROBERT!! me engargaré que tenga un final digno y honorable ¡¡SALUD!!

Ariel, los japoneses son bien reacios a la estrategia, tanto en los negocios como en el gobierno son más improvisadores que planificadores. Durante el apogeo de Japón en 1983 a mi me tocó conocer la Casio en Tokio y me sorprendió el nivel de desorden y de improvisación que tenían, mientras todos escribían acerca de las estrategias japonesas y todo eso, resultó que no había nada más que intuición y reacción.

También tienen mucha corrupción en su aparato público, que la tapan apenas se asoma. El problema de la central nuclear de Fukushima, la enorme infraestructura que se cae al primer temblor, son cuestiones que nunca se investigan mucho. Lo bueno de JApon es que el estado se mete poco a invertir, hay mucha inversión privada.

El modelo chileno de inversión pública en teoría es de clase mundial, se ha exportado a muchos países del mundo pero tiene grandes fallas de implementación y control, lo mejor como dices, es que los fracasos son medibles y se notan enseguida.

14 de junio de 2013, 13:22

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Y antes que me aleguen que Fukushima era privada, lo que falló en ese caso fue la inspección de la agencia del gobierno. Los barrios centrales de Tokio como Shinjuku, Ginza, etc. conviven unos edificios de la guerra de las galaxias con callejones tipo edad media, con casas de cartón y madera cholguan, por eso después de los terremotos vienen los incendios que no los para nadie.

14 de junio de 2013, 13:32

 
Blogger Maximo said...

Bueno, yo de VAN y TIR no entiendo nada. Lo mio es puro "ojimetro".

Para hacer un negocio yo parto de una logica distinta.

1- Comprar barato.

El objetivo de comprar barato no es necesariamente ahorrar plata, sino que poder vender con ganancias en caso de que el "ojimetro" falle, o que el VAN y el TIR lo haya calculado Parisi, Garay o FyF.

Claro que yo no hago proyectos sociales, a mi me gusta "lucrar". Es que yo soy un maldito y desalmado capitalista.

14 de junio de 2013, 18:04

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

jajaja

"comprar barato y vender caro" me acordé de mis felices años de comerciante (excepto cuando me fui a pique)

A veces, también se puede comprar caro y vender más caro

14 de junio de 2013, 18:36

 

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