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18 julio 2010

Grande Pareto


Que rápido pasa el tiempo, especialmente cuando hay días feriados, parece que hace un ratito nomás era viernes y tenía un fin de semana largo por delante, ya estamos a domingo y mañana se termina la fiesta

Lunes otra vez, sobre la ciudad
la gente que ves, vive en soledad
Siempre será igual, nunca cambiará
lunes es el día triste y gris, de soledad

Ayer llegó de Valparaíso el Tomás Jr.y se fue de inmediato a juntar con sus amigos hasta altas horas de la madrugada. Bien me parece, que aproveche mientras pueda, mientras no me pida plata todo bien. Y yo también terminé el semestre, ya tengo todas las notas puestas, el último trabajo lo recibía hasta el sábado a las 12 de la noche y un alumno que estaba en la cornisa me lo mandó alas 12:30. Le mandé un mail diciendo que se iba de optativa y le encargué un trabajo de traducción y ensayo bastante largo. Hoy en la mañana tenía en mi correo el trabajo listo y muy bien hecho. Con eso quedaron todos aprobados sin dar ni una sola pasada a nadie, cuando las condiciones están claras los alumnos responden, creo que lo pondré de ejemplo para las futuras generaciones.

Con el tiempo me he ido dando cuenta que en ls universidades se miden principalmente tres capacidades a los alumnos: la memoria, el ingenio y cierta capacidad mecánica para resolver problemas complicados (complicado no es lo mismo que difícil) sin equivocarse, me da la impresión que cualquiera que tenga una o más de esas capacidades es considerado inteligente y le va bien en las pruebas. En el mundo real en cambio, hay muy pocas oportunidades de usar esas capacidades, la buena memoria o el ingenio solo sirven para trabajos muy específicos y no muy bien pagados como los tipos que reparan televisores o cualquier aparato eléctrico o mecánico.

La mayoría de las tareas de un ingeniero o cualquier otro profesional requieren de otras habilidades, muchas son difíciles -o imposibles- de enseñar en una sala de clases mientras que otras casi no se enseñan. Por ejemplo la capacidad de explicar, de sacar conclusiones y exponerlas claramente, de hacer preguntas pertinentes casi no se desarrolla, tampoco la capacidad para redactar, muchos de mis compañeros que trabajan en ingeniería me decían que el único curso útil que tuvieron era laboratorio, porque allí les enseñaron a escribir informes.

Un defecto grave en la universidad es la maldita costumbre de dar segundas, terceras y cuartas oportunidades, de hacer malabares con el reglamento -los retiros temporales cuando les empieza a ir mal- y principalmente los perdonazos que suelen dar los profesores cuando ven que la mayoría de los alumnos del curso están reprobando. Yo creo que si el profesor es bueno, todos los alumnos que asisten a cada clase y hacen los trabajos deberían rendir bien en la prueba, si un profesor hace pruebas de ingenio o pregunta cosas que no ha enseñado, no puede ser bueno, no importa si sabe mucho o lo bien que enseñe. Desgraciadamente eso de hacer pruebas de ingenio es una tradición en las universidades chilenas que desperdicia el mejor talento y deja a los cabeza de mecánicos. Es un filtro al revés. Pero en fin, cada cual con su sistema, yo estoy muy contento con el mio. Ahora vienen mis largas y muy merecidas vacaciones, será hasta el próximo año si es que estoy vivo.

Estaba leyendo The Long Tail de Chris Anderson, lamentablemente cuando uno lee estos best sellers después de un tiempo y luego de haber visto cientos de comentarios, el original ya tiene muy poca gracia, me hubiese gustado leerlo antes que se hiciera famoso, como me pasó con El Desafío Americano que leí en 1970 y me causó una gran impresión. Lo que más me asombró no es el libro en si, ni lo que habla sobre los patrones de consumo en tiempos de Internet, sino que lo potente que fue el descubrimiento de Wilfredo Pareto de quien escribí en este mismo blog hace un tiempo.

Pareto es uno de esos genios poco reconocidos, que descubrió una extraordinaria distribución matemática a la que se ajustan muchos procesos donde actúa el comportamiento humano. Este señor, de principios del siglo XX, observó que en muchos procesos donde se dejaba actuar libremente a las personas se presentaba la famosa distribución del 80-20, donde el 80% de los resultados es producido por un 20% de los individuos. Por eso también se le conoce como la ley de los precious few. Se trata de una distribución matemática que se puede expresar en una ecuación y una curva. En la siguiente figura vemos las mediciones sobre un proceso de control de calidad y como se ajustan casi perfectamente a la distribución de Pareto.

Una de las primeras aplicaciones de este descubrimiento fue en el control de calidad, que tiene que ver con los errores que cometen los operarios al fabricar algún producto. Se podría pensar que al relacionar los errores con sus causas, siendo al azar, tendrían la distribución normal de la campana de Gauss o sea:

Sin embargo Pareto notó que siempre había solo un 20% de causas que explicaban el 80% de los errores, esto lo llevó a estudiar otros asuntos como la distribución del ingreso, tema que lo apasionó por buena parte de su vida y descubrió que siempre un 80% de los ingresos quedaba en manos de un 20% de las personas, fuese cual fuese el sistema económico aplicado. Y así Pareto se dio cuenta que en muchos otros fenómenos donde los seres humanos actúan libremente y en grandes cantidades, el comportamiento se adaptaba a su curva: mientras mayor la cantidad de muestras más perfecto el calce.

Con Internet, al estudiar los patrones de consumo, las búsquedas online y muchos otros fenómenos masivos de Internet el descubrimiento de Wilfredo Pareto está alcanzando una utilidad y capacidad de predicción insospechada, solo miren el ejemplo clásico de las búsquedas en Internet, un fenómeno en que se han registrado miles de millones de datos:

¿Que quiere decir esta curva? que de 10 millones de palabras buscadas en Internet, las 10 palabras más frecuentes (top ten) acaparaban el 3% de las búsquedas, mientras que el otro 97% se distribuía entre las 9.999.990 restantes se repartían el otro 97% de las búsquedas. Si lo ven en el gráfico o lo ajustan a una ecuación da exactamente una distribución de Pareto.

Ahora díganme si el hombre no era grande. Ya llegará el día en que se le reconozca la importancia del descubrimiento y sus implicancias en casi todos los campos del comportamiento humano. Hasta mañana.