Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

La moral es relativa

viernes, 29 de noviembre de 2013


Encontré esta foto de la trajeta de navidad que me mandaron mis amigos de la Casio el año 1983, basada en una caricatura que hizo Carlos Tang, de la Estrella de Arica en esos años.

Cuando llegué a Tokio, en  agosto de ese mismo año, entré en confianza muy rápido con los japoneses gracias a un par de cosas que pasaron casi por accidente. Al segundo o tercer día ya éramos bien amigos y después del trabajo salíamos a tomar cerveza a un bar no más grande que mi dormitorio, del que ellos eran asiduos, igual como yo salía con mis compañeros en Iquique regularmente a la shopería de Sharafia en Plaza Prat.

Bajo la influencia del alcohol, me pude enterar de muchas cosas que ni me había imaginado. Por ejemplo que la manera de diferenciarse en la oficina  común, donde trabajaba desde el Gerente de División hasta el estafeta era por el terno: los altos ejecutivos usaban terno oscuro de rayas muy finas, los de medio pelo (gerentes de venta y similares, como eran mis amigos) usaban blazer con chaqueta de un color y pantalón de otro y los de la categoría más baja usaban el mismo terno que llevaba yo, chaqueta azul marino cruzada y pantalón gris. ¡Mi jefe que había viajado por años a Japón nunca se había dado cuenta de ese detalle cuando me compró el terno!. En fin, nos reimos mucho con el asunto porque en Japón los ingenieros electrónicos eran una especie de Einstein de alto rango en la empresa y no se explicaban como habían mandado al ingeniero chileno disfrazado de estafeta.

A medida que tomábamos más cervezas y entrábamos en más confianza empezaban a salir las bromas pesadas. Yo les decía que los japoneses eran infames, traicioneros, que se acordaran de Pearl Harbor y que los chilenos les íbamos a declarar la guerra, les decía que ellos tenían un ejército de cartón y nosotros con Pinochet ¡BOOM! bomba atómica en Tokio, ¡BOOM! otra bomba en Hiroshima.

Por eso en la tarjeta me dibujaron escalando el edificio de la Casio mientras ellos desde la azotea me tiraban piedras, discutimos mucho en broma sobre la guerra entre Chile y Japón. En la imagen no se ven los comentarios que pusieron pero al lado de mi dibujo escalando dice "Spidermán -el sinverguenza- que tiene mucho valor para ganar el amor" y al lado una geisha preguntando "¿cuando vienes tu a verme a Japon?".

Bueno, como decía entramos bien en confianza. Finalmente no me pude aguantar y les dije algo que tenía atravesado desde que empecé a trabajar con ellos: que me parecía que eran muy hipócritas y sucios para hacer negocios, mandaban largas arengas sobre el honor que teníamos de ser sus distribuidores exclusivos, nos obligaban a comprar mil porquerías para mantener la exclusividad y a la primera le vendían a cualquiera que estuviese triangulando para Iquique. Entonces entramos en la discusión de quienes eran los sinverguenzas (les encantó esa palabra y a mi me pusieron "el sinverguenza") si los japoneses o los chilenos.

Entonces Satoh me aclaró el asunto diciéndome algo que me ha servido hasta ahora. Me dijo algo así como Mira, lo que pasa es que no entiendes la cultura japonesa -ellos tienen la manía de alegar que no los entienden- Cuando tu me pides algo y yo te digo "si", no quiere decir "si, voy a hacer lo que me pides" sino "si, entiendo lo que me dices y veré que puedo hacer".

En su momento me pareció el colmo del descaro, pero saber eso me sirvió mucho para el poco tiempo más que estuve trabajando con ellos (menos de un año, después me echaron por flojo). Resulta que ellos lo veían como un asunto de cortesía: decir que no habría sido muy poco educado y yo debería imaginarme que ellos no iban a cumplir con lo que les estaba pidiendo.

Pensándolo bien yo era el equivocado al hacer juicios morales, cuando lo que debía hacer es entenderlos y jugar de acuerdo a sus reglas. Años atrás, en los setentas, nosotros vivíamos en Chiloé y mi papá tenía dos aserraderos en un campo cerca de Quellón, nuestros vecinos eran una comunidad huilliche y nunca en mi vida conocí a gente tan traicionera y falsa, no tenían palabra, la traición era una especie de virtud para ellos. Si en lugar de indignarse mi papá los hubiese entendido y manejado según sus estándares seguramente tendríamos el campo y los aserraderos intactos hasta el día de hoy. Pasé más de diez años después por el campo que se habían tomado y estaban exactamente los mismos troncos, no se habían tomado la molestia de aserrarlos en más de una década.

Cuando empecé a trabajar con Perú me pasó lo mismo, hasta que un amigo que vivía allá muchos años me dijo "los peruanos son ventajistas, siempre tratan de sacar una ventaja, incluso entre ellos". Después que entendí eso me empezó a ir bien y dejé de enojarme por tonteras. En Perú es una especie de deporte, especialmente en los aimaras -con quienes tengo grandes lazos familiares y de amistad- eso de tratar de sacar siempre una ventaja. El que vaya a Tacna y caiga en manos de uno de los niños que lustra zapatos en la plaza terminará sintiendose furioso y estafado, simplemente porque no sabe como manejarse y le sacaron ventaja.

Como (creo que) dijo el "honorable" senador Navarro, la moral es relativa. Completamente de acuerdo con el cara de palo, al menos en eso. En la foto, la caótica oficina de la División Calculadoras, Satsuki contestando el teléfono.

8 Comments:

Blogger Frx said...

Ciertamente, lo que ayer era inaceptable hoy es inaceptable considerarlo así mientras que cosas que antes igual se aceptaban hoy ya no se aceptan. Al final creo que uno no debe engañarse a sí mismo siendo coherente con lo que uno cree y piensa, aunque sea la cosa más retorcida ante los ojos del resto.

29 de noviembre de 2013, 11:54

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro, no hay que hacer juicios morales. Solo sirven para hacer el loco y enfurecerse.

29 de noviembre de 2013, 12:03

 
Blogger Frx said...

Cierto, además que ya hay mucha gente que se encarga de hacer aquello, por lo cual uno puede dedicarse tranquilo al ocio, jajajaja.

29 de noviembre de 2013, 12:08

 
Blogger Ulschmidt said...

La tradicional amistad chileno-janponesa tiene, creo, el mismo orígen de la amistad argentino-japonesa.
Una carrera armamentista fue suspendida alrededor del 1900 - una suerte de imposición de la pax-británica al Cono Sur - y ambos países acordaron desarmarse. Rusia quería comprar buques pero Inglaterra, el principal socio de los sudacas y árbitro de la paz entre ellos, abogó porque ambas repúblicas se los vendieran a Japón.
En ese momento el Reino Unido abogaba por un aumento del poderío japonés en el Pacífico para contrarestar a los rusos.
Así que buques en servicio o en construcción, en principio diseñados para combatir entre sí en los canales fueguinos, terminaron en la misma flota ayudando al triunfo nipón en la guerra Ruso_Japonesa.
El Esmeralda, para Chile, fue a ser el Izumu japonés
http://es.wikipedia.org/wiki/Crucero_Esmeralda_(1884)

los argentinos fueron

http://es.wikipedia.org/wiki/Nisshin_(1904)

http://es.wikipedia.org/wiki/Kasuga_(1904)

29 de noviembre de 2013, 14:21

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

No tenia idea que se habíaan trsspssado barcos, de haberlo sabido entonces, ah...

Esas discusiones de borrachos fueron muy divertidas "pero nosotros tenemos NINJAS" "bah, en Arica estamos armando bombas atómicas ¡BOOM! ¡BOOM!" remember Hiroshima?(traigan más cervezas)

29 de noviembre de 2013, 14:31

 
Blogger Jose Cornejo said...

Me llamó la atención la foto (bastante buena la caricatura) pero resume en gran parte una de tus correrías.

En cuanto a los japos y su "doble moral" son bien extraños. por ejemplo, yo creía que las geishas (las de verdad, no la anita alvarado) eran en sí prostitutas, pero en realidad lo son pero con una especie de formación. los rituales desde la preparación del te hasta las danzas son una especie de arte que debe ser llevado a la perfeccion. no es llegar, 3 cucharadas y a la papa al tiro. lo mismo pasa con lo que es Manga (tiras cómicas) y animé (dibujos animados) ya que si bien tienen apertura de mente respecto a muchas cosas, (de hecho hay mangas y animés para todos los tipos desde los más inocentes a lo más turbios) el tema de la moral es bien ambigua.

en cuanto al discurso del "honol" lo tienen más que asumido. sino basta con leer las noticias de que no falta el ejecutivo que hace un seppuku (erróneamente conocido como harakiri, suicidio) cuando fallan en algun proyecto.

el tema de la moral es bien subjetivo ya que se basa en nuestra escala valórica, pero el carerrajismo es condenable aqui y en hiroshima. claro que en japón se paga con el seppuku, acá se le premia con votos.

29 de noviembre de 2013, 15:00

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Si, la caricatura es del gran Carlitos Tang, dibujante de primera, complementada y comntada por los boys de la Casio.

A los japs es encanta decir que no los entienden o que es muy difícil entenderlos, yo creo que es cuento, detrás de las diferencias superficiales son muy parecidos a nosotros.

29 de noviembre de 2013, 15:54

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro que con las diferencias culturales como las que dices, el gusto por el pescado crudo y cosas por e estilo

29 de noviembre de 2013, 15:55

 

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