Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

La decisión política

lunes, 6 de octubre de 2014


Las decisiones políticas normalmente se presentan como contrapuestas a las decisiones técnicas o "técnicamente correctas". Justo estoy empezando el curso Democracia y decisiones públicas: introducción al análisis de políticas públicas, de la Universidad Autónoma de Barcelona, con lo que quedaré tomando dos cursos simultáneos, el otro es Global history lab, part 1, del profesor Jeremy Adelman de la universidad de Princeton. Espero poder cumplir con los requisitos y aprobar porque ambos cursos me interesan.

El tema de las decisiones políticas debería ser estudiado y bien comprendido por todos, porque en cierto modo todos somos beneficiarios o víctimas de esas decisiones, sin embargo a casi nadie le interesa entenderlo y en esto la gente actúa por sentimiento o instintos básicos (resentimiento por ejemplo) a la hora de elegir a los que tomarán esas decisiones por nosotros.

Está repleto de decisiones políticas que parecieron buenas y después de evaluar hubo consenso en que fueron un desastre. El Transantiago en Chile fue una política pública con gran apoyo previo, gracias a una buena campaña comunicacional, muchos estaban convencidos que era la solución para el transporte público de Santiago. Hoy con enormes subsidios y mal servicio no pasaría ninguna evaluación ex-post, peor todavía, se trató de un cambio irreversible -es decir estratégico- y los errores de estrategia son los que se pagan más caro. Es solo un ejemplo de una decisión política que se disfrazó con argumentos técnicos, hay muchas más como la Reforma Procesal Penal, pero Transantiago es donde el fracaso se nota más claramente.

El mayor problema de la gestación de las decisiones de políticas públicas se puede resumir en una sola frase: los que deciden los gastos no son dueños no usan dinero de su propio bolsillo, como en la mayoría de las inversiones normales, sino ue usan dinero que el estado le ha sacado a otros por vía forzosa.

El problema de gastar recursos ajenos se presta para muchas distorsiones, una de las principales es que los que deciden el gasto podrían verse beneficiarios con estos recursos, ellos directamente o grupos a los que están afiliados. Por eso vemos con estupor como los parlamentarios, que tienen el poder de fijarse sus propios ingresos se asignan cifras astronómicas, políticos que construyen grandes obras frente a la casa de sus padres y cosas por el estilo.

Claro que todos los políticos alegan con vehemencia que defenderán el interés común a toda costa, en contra de intereses particulares. Lo del "bien común" es probablemente la mentira más burda, popular y aceptada por el público. No puede existir bien común en las decisiones de inversión porque siempre hay costo de oportunidad, ganadores y perdedores.

El bien común no existe, mucho menos el interés general, esto que escandalizaría a cualquier ciudadano de a pie, es una de las primeras cosas que se enseñan en el curso de políticas públicas. Toda decisión beneficia a alguien a costa del perjuicio de otros. Cada persona en la sociedad tiene un conjunto de bienes particulares que es distinto y a menudo contrapuesto al de los demás, por eso la satanización de "los intereses particulares" es la hipocresía más grande que existe, porque todos los intereses lo son, las únicas cosas de interés general que existen son obvias y no requieren decidir nada, por lo tanto son irrelevantes.

Hay millones de ejemplos que muestran que el bien de unos necesariamente es a costa del perjuicio de otros, no me voy a molestar en detallarlos porque basta pensar muy poco para darse cuenta de esto que es bastante obvio.

Las decisiones políticas entonces son siempre resultado de la lucha entre intereses contrarios y a lo más que pueden aspirar en términos de "justicia" es que ganen los intereses de la mayoría, aunque muchas veces ni siquiera eso es justo. Entonces tenemos que las deciiones políticas son -por naturaleza- bastante arbitrarias y los árbitros en este caso, además de no gastar sus propios recursos, rara vez sufren las consecuencias de sus malas decisiones.

 Todas estas cosas parecen obvias, pero casi nunca las consideramos al momento de votar. Y esa es la única clase de decisión que nos es permitida a los que no participamos en el selecto club de las oligarquías políticas.Como dije antes, la gente vota por instintos básicos, sentimientos y resentimientos ¿que tiene de raro que se equivoquen una y otra vez, que vivan reclamando contra los malos políticos que "los engañan"? no tiene nada de raro, lo raro sería que estuvieran contentos.

Sería conveniente que vayamos pensando como es el proceso para evitar pensar de manera estúpida y contra nuestros propios intereses. Creo que el tema da para varias entradas

15 Comments:

Anonymous Kirill said...

El problema con las desiciones politicas no es un problema sino un rasgo humano. Siempre ha existido y siempre existira. Por este mismo razon la gente cree en las predicciones de las gitanas. La gente, generalmente, desea oir lo bueno y omitir lo malo. La realidad no les interesa.

El rasgo humano de que estoy hablando es; cada cual siempre actua en su propio interes. No exepciones.

Primero.
El gobierno no puede invertir el dinero. Para invertir (tomar desicion) en algo uno debe tener dos fuerzas en balance. La fuerza que te motiva (fin de lucro) , y la fuerza que te regula (que pasara si pierdo la plata). El gobierno no tiene ni una ni otra. Cualquera podria ser generosa con la plata ajena. El oficial gobernamental siemre invierte la plata ajena en la manera que beneficia a sus elecciones no mas. Pero presenta las programmas como benefician a todos. Por este mismo razon todas las programmas gobernamentales siempre resultan en disastre. El gobierno no puede repartir los recursos economicos en la manera propia. Cuando la persona A y B deciden lo que la persona C debe hacer para la persona D (mientras tanto reteniendo un porcentaje para ellos mismos) se quebra todo.

Segundo.
El gobierno siempre crece. Primero instalan las programas que siempre resultan en disastre, despues instalan otras programas que curan las consequencia graves de las programas previas y ellos ... como siempre... resultan en un disastre total. Es un circulo sin fin pero amplificando los problemas en cada giro.

Tercero.
La gente siempre votan conta sus intereses. Es ironico pero la verdad. El raiz de este problema es que mucha gente cree que se puede lograr algo de la nada. Si lo provee el gobierno es gratis! Pero la verdad es que el gobierno no puede gastar la plata sin costo a nadie.

Cuarto.
La democracia (el voto popular) siempre lleva, por dentro de si mismo, las semillas de autodestruccion. Los menos capaz de dirigir sean elegidos por los menoz capaz de producir. Como dijo Marx, la historia es un processo de cambio de la politica de individualizmo a la politica popular una y otra vez. Y asi succesivamente (cada vez con un desplome por supuesto).


Este patron se repite por siglos sin cambiar (a pesar de los cambios en la engeneria y educacion).

6 de octubre de 2014, 19:07

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Kirill, haces muy buen resumen de los problemas más serios de la inversión pública.

En la economía todo reacciona de acuerdo a los incentivos y el incentivo del funcionario que decide el gasto es el beneficio personal o de su grupo, porque ese es el motor de cada uno de nosotros cuando podemos actuar libremente. Entonces aparece la gran mentira del "bien común" para dejar contenta a la gente.

Luego como los recursos -nominales al menos- son relativamente abundantes (bien por la capacidad de endeudamiento del país, su capacidad para emitir papel moneda, su poder para confiscar, etc.) se produce el aumento descontrolado del gasto que dura hasta que aparece una gran crisis fiscal.

Finalmente el engaño electoral que hace ue la gente -sin darse cuenta- voten en contra de si mismos. Eso es lo más extraño y debe tener una explicación psicológica bien compleja, porque han pasado muchos siglos de experiencia y si hay algo demostrado es que los gobiernos no pueden crear riqueza de manera general a mediano ni largo plazo, la riqueza real la crean las personas.

¿Como la gente sigue creyendo en el engaño durante siglos y se niega a ver algo que hasta un niño podría darse cuenta? Porque no hay que ser un genio para darse cuenta que el gobierno no puede crear riqueza arrebatando riqueza, es absurdo. PEro pasan los siglos y la gente sigue cayendo en lo mismo. Es tremendamente extraño si uno lo piensa bien.

6 de octubre de 2014, 20:32

 
Anonymous Kirill said...

Pero lo que dije es que no son los problemas sino los rasgos humanos, perfectamente normales. Puesto a este facto no se puede resolverlos ni siquera vale la pena tratar de hacerlo. Ahora el gobierno tiene todo para ganar y nada para perder haciendo las programmas populares por la falta de la fuerza de regulacion mientras haciendo las decisiones. Es necesario que introducimos esta fuerza.

Lo mejor que podemos hacer es no permitir ningunos sobregiros fiscales (nunca, jamas, de ninguna manera y bajo ningunas circunstancias). No sobregiros significa que el gobierno solo puede gastar lo que recaba en los impuestos no mas. Con este, el dolor de los gastos addicionales se sentira ahora mismo, sin postergarlo. Este dolor es la fuerza de regulacion que necesitamos. La causa mas probable para perder las elecciones es aumento de los impuestos.

6 de octubre de 2014, 21:48

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro, son los incentivos normales, no tiene nada de raro que los políticos actúen así, lo raro es que la gente que vota no lo entienda y crea que podrán ganar algo dándoles más poder y herramientas para que nos estafen

6 de octubre de 2014, 22:54

 
Anonymous Anónimo said...

Y las soluciones???

6 de octubre de 2014, 23:48

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Como yo lo veo, los problemas de la decisión política no tienen solución porque -como dijo Kirill- son parte de la naturaleza humana, mucho menos en democracia donde se agudizan gracis a la demagogia.

Esa es una de las razones que me hacen desear vivir en un lugar donde el estado sea muy pequeño y pobre, donde la mayor parte de las lucss estén en manos de la gente, en lugar de los funcionarios

7 de octubre de 2014, 00:06

 
Blogger Jose Luis Pizarro said...

Yo siempre pienso que la semántica y la doctrina son dos conceptos con los cuales hay que tener cuidado cuando se formulan juicios como los que leo en el blog y en los comentarios.
El concepto de bien común (en el sentido de "bienestar común") enfrenta, como casi siempre sucede, dos visiones contrapuestas del mundo y de la sociedad: individualista y socialista (podría llamarse también comunitaria). Según la primera, yo puedo creer firmemente que el interés por el bien común no existe y que lo único que mueve a las personas es el beneficio personal (incluyendo los políticos o sea los que hacen la política como actividad), ya sea para mantenerse en el poder, para ganar dinero o ambos. Desde la otra perspectiva, también puedo creer que existen acciones y personas que sustentan, con genuino interés por el bien común, una acción en favor de la sociedad (que no es “necesariamente” el bien de todos por igual, siempre puede resultar algún perjudicado). Por ejemplo, con frecuencia se lee de grupos de jóvenes que limpian las playas movidos por el único interés de que se vea mejor y sin basuras. Esto redunda obviamente en el bienestar social de todos los que concurrimos a ese lugar.
Entonces, afirmar de manera taxativa que el bien público o el interés general no existe, me parece un juicio por lo menos discutible.
Los comentarios de Krill están impregnados de juicios de valor que obviamente limitan en análisis (sin considerar que lo de "rasgo humano" me cuesta entenderlo, me recuerda eso de “familia natural”). Afirma dos veces en su comentario que los programas del gobierno "siempre terminan en un desastre", juicio subjetivo que si fuera totalmente cierto, no explica como tenemos calles, puertos, caminos, escuelas etc. ni nada de la mayor parte de lo que nos rodea, porque todo es ellos producto, para bien o para mal, de un programa del gobierno (es decir algo que alguien proyectó) pensando que era útil para la mayoría. Los resultados pueden ser buenos, menos buenos o malos (juicios de valor que también deben ser ponderados en función de otras experiencias), pero si el resultado fuera "siempre" un desastre (y ese ES un problema semántico), obviamente estaríamos en condiciones distintas a las que estamos, porque claro... uno puede ver el vaso medio lleno, o lo puede ver medio vacío, pero de que hay algo dentro del vaso, no hay duda que lo hay.

7 de octubre de 2014, 05:01

 
Anonymous Anónimo said...

José Luis Pizarro, lo que Ud. dice me calza con lo ocurrido en Arica hace más de 70 años con la JAA (Junta de Adelanto de Arica)Institución estatal pública encargada de fomentar el desarrollo y progreso económico y social del entonces Departamento de Arica (correspondiente a las actuales provincias Arica y Parinacota), En su plan de obras públicas estuvo la construcción del puerto de Arica, los campus universitarios de la sede Arica de las Universidad del Norte y de Chile, el mundialista Estadio Carlos Dittborn, el Hipódromo de Arica, el Casino Municipal de Arica, el Aeropuerto Internacional de Chacalluta, la Costanera Sur, infraestructura de la playa La Lisera, Parque Brasil, Hostería del valle de Codpa, Embalse Caritaya, Edificio Plaza, Terminal Rodoviario Nacional, además de numerosos conjuntos habitacionales (casas y departamentos). Como resultado de la gran envergadura de la construcción de obras públicas y viviendas se llegó al dicho local que "la JAA, todo lo hizo menos el morro".

7 de octubre de 2014, 08:14

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Lo que menciona anónimo sobre la Junta de Adelanto es algo en lo que he pensado por muchos años y mi idea se ha ido moviendo desde esa visión romántica tan ariqueña a otra tal vez un poco más realista al considerar un horizonte de tiempo más largo.

La JAA tuvo un desempeño extraordinario como ejecutor de obras públicas justamente porque nunca se contaminó con la política, eso explica por que hoy, con muchos más millones /a paridad de poder de compra) solo se hacen robos y desastres.

Muchos de los logros que se le atribuyen a la junta fueron causados en realidad por el mundial de fútbol de 1962, las consecuencias que Arica fuese nombrada sede fueron enormes y creo que nunca han sido muy bien estudiadas.

La construcción de muchas poblaciones, avenidas, paseos, parques, etc. fue primariamente gatillada por algo tan banal como fue el mundial y -más todavía- creo que el mundial consolidó esa especie de "dictadura benevolente" con que funcionó la JAA en los años que siguieron, donde un pequeño grupito de técnicos disponía y decidía con el apoyo entusiasta de todos los sectores.

Claro que toda esa época de oro a la larga acumuló muchas cosas malas, como los "viudos del puerto libre y la JAA" y la mentalidad parasitaria, basada en cuchufletas legales, que se ha ido potenciando en el tiempo. Toda moneda tiene dos caras y después de disfrutar de la cara bonita vinieron las feas consecuencias que vemos hasta el día de hoy

7 de octubre de 2014, 09:16

 
Blogger Jose Luis Pizarro said...

La dicotomia fundamental es entender que politica ES gobierno. En el caso de la JAA que señala anonimo, esa "era" la politica de la junta de adelanto.
Si tenia mecanismos rapido o expeditos para ejecutar es otra cosa. Esos eran los instrumentos que la ley (hecha por politicos) le habia entregado.
Se confunden politicos y políticas y ejecutivo con legislativo.
Si se analiza el caso del transantiago que se ha convertido en un fetiche para los criticos de Bachelet, creo que hay de todo. No cabe duda que la implementación fue apresurada y no tomo en cuenta todos los factores, pero tampoco cabe duda que la situación actual es considerablemente mejor que la que existía con las micros amarillas (sucias, incómodas, inseguras, por citar sólo algunos adjetivos). Claro no son pocos los que las defienden. Los que veníamos de paises mas "adelantados" en esto, quedababamos espantados d ela manera d em,anejar y del trato a los pasajeros. Choferes mal vestidos, sin respeto y sometidos a un estres terrible porque debian al mismo tiempo manejar, cortar billetes y tratar de ganarle la carrera a otro por tomar el proximo pasajero.
¿Que es deficitario?
TODOS los sistemas de transporte de las grandes ciudades con un nivel de desarrollo semajante o superior también lo son. Es el precio por tener un transporte público (que es un "servicio publico") medianamente decente.

7 de octubre de 2014, 13:47

 
Anonymous Anónimo said...

José Luis:

Muchas veces he escuchado eso de que "todos los sistemas de transporte de las grandes ciudades con un nivel de desarrollo semajante o superior" tienen subsidio estatal. Sin embargo, nunca nadie me ha podido demostrar esa aseveración. Si tienes información al respecto me gustaría verla.

Respecto del TS, uno de sus grandes problemas es que una de sus restricciones de diseño era el autofinanciamiento, lo que no sólo no se consiguió, sino que obliga ahora al Estado a financiar del orden de 60 millones de dólares MENSUALES en subsidios con respecto al sistema original, que no los tenía. Y eso sin que se haya eliminado el cobro por pasaje (al contrario: ha aumentado).

Se puede discutir mucho sobre el tema, pero en lo concreto: ¿se justificaba borrar de un plumazo el sistema antiguo (con todas sus deficiencias, que tampoco hay que olvidar) para reemplazarlo por el actual, a ese costo, y con ese costo de oportunidad? ¿Qué beneficios entrega el TS que justifiquen ese nivel de gasto? (e inversión, no lo olvidemos)

Cualquier sistema de transporte público, para funcionar razonablemente bien, debe maximizar dos variables: frecuencia y cobertura. TS minimizó las dos. Ciertamente que con el pasar del tiempo se han hecho muchas mejoras, pero, por poner otro ejemplo, la tasa de motorización en Santiago ha aumentado considerablemente desde la entrada del TS, justo lo contrario de lo que se pretendía.

En definitiva: una buena idea, pero demasiado ambiciosa, mal diseñada y peor implementada, hoy mejorada pero aún deficitaria. Y, como decía Tomás, los costos que han asumido quienes tomaron esas malas decisiones han sido muy inferiores al daño causado (sólo pensemos en la cantidad de personas que deben salir una hora antes de sus casas que con el sistema anterior, producto de los problemas del nuevo).


Saludos,
El biministro.

7 de octubre de 2014, 15:28

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Una de las cosas m{as notables de las decisiones politicaa es que siempre habrá a lo menos una persona qu se beneficia o simpatiza con lo que sea, no importa cuan desatrosa haya sido en términos de eficacia o eficiencia tecnica. Eso complica todaví mas el problema

8 de octubre de 2014, 08:12

 
Anonymous Liberal Jacobino said...

Una noticia que va de pelos con el zeitgeist imperante:

La barbarie primitiva y rosseauneana se abalanza sedienta de codicia sobre los progresos que la industria hace en medio de los incultos parajes del desierto de atacama:

http://www.latercera.com/noticia/negocios/2014/10/655-599194-9-corte-suprema-paraliza-primer-proyecto-minero-por-consulta-indigena.shtml

Ahora mas que nunca son necesarios prohombres capaces y decididos que detengan a las hordas barbáricas ,antes que se hagan con la republica, como el que pronuncio estas sabias palabras:

"¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado" (Domingo F. Sarmiento)

8 de octubre de 2014, 12:10

 
Blogger Jose Luis Pizarro said...

Anonimo, yo vivo en Italia la mitad del tiempo aproximadamente y te puedo asegurar que el transporte publico es totalmente subsidiado. El pasaje me cuesta 1, 5 euro (o se amás de 1000 pesos y dura 75 minutos, pueso cambiar de buses las veces que quiero dentro de ese lapso. Te copio lo que sigue de un articulo sobre el transporte publico en Barcelona. "Las tarifas del transporte público en Barcelona están altamente subvencionadas por el Estado. En
efecto, el ratio de cobertura del transporte público para el año 2006 fue de 36% para el tranvía;
59% para el autobús urbano; 60% para el autobús interurbano; 66% para los FGC; 68% para Renfe y 70% para el metro, es decir que las subvenciones son una parte esencial para el buen funcionamiento de la red de transporte público en la región.
Si buscas adecuadamente en Google veras que la situacion se repite en mayor o menor medida, para todas las capitales europeas. Reconozco que no tengo idea como funciona en EEUU pero no veo porque deberia ser diferente.
Creo que el comentario del terrorista de "liberal jacobino" no merece ni siquiera una respuesta. Mejor te reclutas en el ISIS.

11 de octubre de 2014, 23:28

 
Anonymous Anónimo said...

José Luis:

Gracias por la información.

Lo que más he visto en otros lados, y sobre todo en EE.UU., es que el transporte público es estatal (municipal), y como tal existe subsidio, pero es un mecanismo diferente al de empresas privadas con subsidio a la tarifa. Y, en el caso de TS, el subsidio ni siquiera es a la tarifa, sino a los costos operacionales (por cierto, eso va indirectamente a la tarifa, pero ésta es regulada).

En Chile, el modelo de transporte público estatal fue una mala experiencia, exceptuando sólo el Metro y el Merval durante los últimos años. En Europa puede ser, pero allá la participación modal es muy inferior a la chilena: al menos hasta hace algunos años, allá no pasaba del 10%, mientras que en Chile supera largamente el 30%. Y eso mirando sólo flujos vehiculares; si se mira por viaje debe ser aún mayor.

En fin, estamos aún muy lejos de poder dar respuestas definitivas para este asunto. Como siempre, lo más probable es que ésta esté en el "ancho camino del medio", quizás vía inversión pública y operación privada adjudicada a la menor tarifa.

Saludos,
El biministro.

14 de octubre de 2014, 11:33

 

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