Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás


La fundación de la Corporación de Fomento, CORFO durante el gobierno de Pedro Aguirre Cerda tuvo la consecuencia inesperada de crear un enorme aparato empresarial de propiedad del estado. Hay un excelente y poco conocido artículo llamado Regulación y Derregulación en Chile: Septiembre de 1973 a Septiembre de 1983 de Daniel Wisecarver que habla sobre este fenómeno.

No copiamos a la Cepal, ellos nos copiaron
Escribe Wisecarver "Desde los últimos años de la década de los 30, Chile volvió con bríos a una política de protección arancelaria y sustitución de importaciones, mucho antes incluso que la Cepal pudiera acreditarse semejantes avances de política económica.

Se utilizaron todas las herramientas imaginables para estranguiar el comercio: aranceles altos y variables (con excepciones al capital y otros insumos), cuotas, prohibiciones de importaciones, depósitos previos, controles de cambio, tipos de cambio múltiples, etc. La creciente intervención del Estado en la economía sea a través de regulaciones y/o del manejo de un sinnúmero de empresas públicas condujo a un déficit fiscal creciente, que fue financiado por el Banco Central. La expansión monetaria resultante causó presiones inflacionarias a las que se hacía frente con nuevos controles de precios, fijación de tasas topes de interés (y por lo tanto tasas reales negativas), determinación de pisos salariales y muchas otras restricciones cuantitativas. Además, durante la década de los 60, el gobierno inició una reforma agraria, supuestamente general, pero de hecho polí ticamente discriminatoria"

Esto no fue una política deliberada
Al menos durante los gobiernos radicales,la intención nunca fue hacer un fuerte aparato estatal dedicado a empresas productivas, lo que pasó fue -como decía al principio- una especie de accidente: con la creación de la CORFO, resultó que sin querer, a fines de los años sesenta el estado era dueño de innumerables empresas.

La CORFO nació para ayudar a los empresarios privados
Como vimos en la entrada anterior, don Pedro Aguirre Cerda era hombre de empresa y la CORFO fue creada bajo la idea -aun vigente pese a los pésimos resultados- que el estado debía ayudar a los empresarios privados usando incentivos, que básicamente consistían en el otorgamiento de préstamos blandos.

Se creía en esos años, como muchos siguen creyendo hoy, que la debilidad de las empresas era un problema de capital, los bancos no prestaban a los empresarios o les prestaban en condiciones desventajosas. CORFO se creó con la idea de financiar en condiciones mucho más ventajosas con fondos del estado.

Mala idea
Sin embargo el problema principal de los empresarios rara vez es la falta de capital, la mayoría de las empresas fracasan por bajas ventas, no importa de cuanto capital dispongan, como venden poco pasado cierto tiempo se comen el capital y quebran.

Así fue como el estado, sin proponerselo, fue acumulando en propiedad de CORFO más y más empresas que quebraban al no poder pagar los créditos. Algo muy típico de los empresarios chilenos es que se preocupan mucho de producir y poco o nada en vender, el gobierno de esa época diagnosticó mal y empezó a coleccionar empresas quebradas a las que daba continuidad de giro -aunque fuese con pérdidas- especialmente a las que daban más empleo.

Consecuencia inesperada
Así fue como nació y creció el estado empresario en Chile bajo los gobiernos radicales. Creo que lo mejor es copiar textual parte del artículo de Wisecarver, veamos lo que relata al respecto:

En 1970 en Chile, las preocupaciones económicas tradicionales de qué producir, cómo producir y para quién producir, estaban condicionadas o dictadas por el Estado. De hecho, además del "qué, có mo y para quién", el Estado había añadido el "por quién". Es imposible estudiar algún aspecto de la economía chilena sin encontrar que al menos una empresa pública ha sido, y a menudo todavía es, un importante partícipe. 

 El Estado vino a asumir el papel de empresario por diversas razones. En algunos casos fue solamente "accidental", como Ferrocarriles del Estado y la ETC, que eran originalmente empresas privadas; pero que al enfrentar la perspectiva de una bancarrota y consecuencialmente la desaparición de un servicio público importante, el Estado optó por asumir propiedad y responsabilidad. En otros casos, como la Empresa Metropolitana de Obras Sanitarias (Emos) y Correos y Telégrafos, entes que una vez habían sido servicios públicos generales, fueron convertidos a la forma legal de empresas. Algunas empresas fueron creadas por leyes específicas, para propósitos específicos, tales como Lan Chile y Enap. Otras, como Codelco y la CTC se hicieron empresas públicas cuando fueron expropiadas a sus propietarios extranjeros. 

 Aparte de estos ejemplos específicos, el concepto del Estado empresario fue elemento primordial en la estrategia de desarrollo seguida a partir de 1939, año en que se creó la Corfo. El propósito de Corfo era promover actividades productivas proporcionando créditos a la inversión privada, realizando investigaciones y proporcionando evaluaciones de proyectos, a veces invirtiendo directamente en ciertos proyectos y manejando sus firmas básicas, originalmente sólo en aquellos sectores considerados de vital importancia para la economía. Así, en 1944 se crearon empresas tales como Endesa y CAP. Sin embargo, en el transcurso del tiempo, Corfo extendió su radio de acción, posesión y administración a otros negocios no tan vitales. La vía más usada para extender el dominio estatal era capitalizar los créditos morosos. 

Por ejemplo, para 1970 Corfo había tomado el dominio, por incumplimiento, de 22 compañías pesqueras; poseía además el control parcial de 46 empresas, era dueño principal de 31 y accionista mayoritario (junto a otras empresas estatales) de 11 empresas más. En total, en 1970 el Estado controlaba activamente 90 empresas, cuyos giros correspondían a los más diversos rubros productivos del país; las empresas públicas explicaban al menos el 21,1% de la inversión total en capital fijo, 4,8% del empleo nacional y 22,5% de la demanda final de la economía por bienes y servicios. 

Y esa es la historia del estado empresario que surgió durante los gobiernos radicales, al que en los años 50-60 los economistas de la Cepal como Raúl Prebish y otros le dieron una justificación teórica con la Teoría de la Explotación y la subsecuente Política de Sustitución de Importaciones, que -en teoría- desarrollaría a nuestros países con "independencia económica", pese a que desde cientos de años atrás el mercantilismo se había desacreditado y estas propuestas no eran otra cosa que un refrito de las ideas mercantilistas.

Pero esa parte viene más adelante, por ahora basta con que comprendamos como Chile llegó a tener el estado empresario más grande de América Latina por accidente y como llegaron luego políticos y economistas cepalianos racionalizando lo que claramente eran ideas equivocadas. El resultado de todo eso se conoció después con el nombre de "La Década Perdida de América Latina", ya llegaremos a eso, falta poco.

5 Comments:

Anonymous Renzo G. said...

Tomás tienes que escribir una entrada sobre "la teoría de la expplotación" que les vendían en clases de ciencias sociales. Es un must jajaja

27 de marzo de 2015, 01:45

 
Anonymous Renzo G. said...

Tengo la sospecha de que esas políticas neo mercantilistas seguidas desde los años 30 explican buena parte del retraso y miseria de Chile en esos años. Basta ver la abismal diferencia desde que el gobierno militar acabó con todas esas nefastas políticas. En cierto sentido el golpe militar fue una bendición. De no ser por eso este país habría seguido hundido en la miseria sin ninguna posibilidad de salir de ahi.

27 de marzo de 2015, 01:48

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Renzo, lo interesante es que los radicales, cuando partió todo esto, no tenían la intención de convertir al estado en el gran empresario, eso vino por accidente varios años después. Fue durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva, a fines de los sesentas que la "teoría de la explotación" y la "política de sustitución de importaciones" llegaron a Chile de la mano de la CEPAL, entonces vino el segundo impulso estatizador, esta vez irracional, que terminó con el gobierno de Allende.

El general Pinochet, que era bastante pechoño, dijo más de una vez que el creía que era la Divina Providencia la que había llevado a Allende al poder para poder enderezar al país, puede ser exagerado, pero algo de razón tenía, si en lugar de Allende hubiese salido Tomic o el mismo Alessandri, no se habrían podido hacer las reformas drásticas necesarias para arreglar al país.

En una de esas Bachelet está cumpliendo un papel parecido, al menos yo siempre lo he entendido así

27 de marzo de 2015, 09:01

 
Blogger Frx said...

Si yo creo que muchos de los condoros que se mandan son como este, no era lo que se pensaba, lo hacen y pum, luego dicen "esto no era lo que tenía en mente".

27 de marzo de 2015, 14:23

 
Anonymous Renzo G. said...

Jajaja a Pinochet le gustaba atribuirle sucesos afortunados a la Providencia.

Fue una mezcla de azar y circunstancias. Fue solo que estaban las personas indicadas en el lugar indicado y en el momento indicado. De no haber existido los Chicago Boys y de no haber tenido la influencia que tuvieron sobre el almirante Merino quizás podríamos haber terminado con un gobierno militar similar al de Franco en España, con corporativismo estatal. Hay que agradecerle a Jaime Guzmán por habernos librado del corporativismo.

27 de marzo de 2015, 20:18

 

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