Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Los dos cerebros y el hombre cocinero

domingo, 14 de febrero de 2016



He escuchado decir a algunas amigas, que los hombres tenemos dos cerebros: uno grande y otro más chico. Eso ya está científicamente comprobado, solo que el cerebro pequeño no está donde ellas habitualmente suponen. Para su desilusión les diré que está localizado en los intestinos. Esto lo vi primero en unas charlas TED y después en unos artículos científicos. Sin más trámite aquí va una pequeña explicación de lo que aprendí

No es broma, resulta que la diferencia más significativa entre el hombre y el resto de los animales no es el tamaño de sus cerebro, sino la energía que consume en relación con la energía total que conseguimos a partir de nuestros alimentos. El cerebro de un ser humano adulto consume alrededor del 20% del total de energía que recibimos de la comida, esta energía llega al cerebro en forma de glucosa y oxigeno, y se transforma en electricidad, suficiente como para encender una lámpara pequeña.

Lo diferente del cerebro humano es que el 20% de energía que consume es mucho más alto que en cualquier otro animal y que la superficie de la corteza, donde están las neuronas, está llena de pliegues lo que permite empaquetar una enorme cantidad de neuronas en un espacio reducido.

Este 20% de energía es bastante constante, se consume igual si estamos en reposo, durmiendo o haciendo un trabajo intelectualmente extenuante, si un cerbro llega a consumir menos o más del 20% aparecen las enfermedades mentales. O sea en este caso más no es mejor. De hecho desórdenes como el autismo no son por falta, sino por exceso de capacidad intelectual. Un autista es normalmente una especie de genio pasado de revoluciones.

¿Por qué el hombre es el único animal que ha podido desarrollar un cerebro que consume y produce tanta energía? Por evolución, y el secreto para llegar a nuestros super cerebros -comparados con los demás animales- es bien simple: ha sido posible desde que empezamos a cocinar los alimentos. El hombre es el único animal que cocina, de manera elaborada, sus alimentos. Si hubiésemos seguido comiendo alimentos crudos -como proponen algunos chiflados- hoy seríamos tan tontos como un cordero.

Al cocinar los alimentos le evitamos al cuerpo un montón de trabajo en digestión, así nuestro balance energético entre lo que comemos y la energía que producimos es mucho más alto que cualquier otro animal. Además el cerebro nos manda señales para encontrar algunas cosas mucho más ricas que otras, el chocolate, la vilipendiada azucar, la sal, son fuentes fundamentales para el desarrollo de super cerebros.

Esto es solo una conjetura mía pero ¿se han fijado que los animales, domésticos, tienden a ser más inteligentes que los salvajes? Los perros de raza se usaban en África para cazar leones, tal vez eso se deba a que como se han alimentado con restos de comida humana, cocinada, han podido mejorar su capacidad cerebral -en los siglos- más que los que se alimentan de materias crudas. Claro que esos son procesos evolutivos larguísimos, y comer toneladas de azúcar, sal, harina y todo lo que nos gusta no nos hará más inteligentes, al contrario, seguramente nos haría reventar.

El secreto está en la cocina y aquí viene la parte más interesante. Resulta que si tenemos un segundo cerebro, más chico (equivalente al cerebro de un gato más o menos), independiente, pero conectado con el cerebro mayor, que está ubicado ¡dentro del intestino delgado!. Esto es único en los seres humanos y consiste en otra ayuda para mejorar la eficiencia energética de nuestro cuerpo. Nuestro cerebro estomacal tiene neuronas tal como el de arriba y se dedica a la complejísima tarea de mover de manera eficiente la mucosa según la forma, textura y componentes de los alimentos que pasan por nuetras tripas. Es un proceso de optimización que está mucho más allá de las capacidades de cualquier computadora.

Y ambos cerebros están muy conectados. El cerebro de arriba le dice al de abajo que cosas le gustan y cuales no, pero también algo mucho más importante: dice cuando tiene hambre y cuando debe dejar de comer. Las sensaciones de hambre y saciedad son fundamentales, las gobierna el cerebro de arriba y cuando se equivoca la persona desarrolla anorexia (no siente hambre a pesar de estar desnutrida) u obesidad mórbida (no puede parar de comer pese a estar satisfecha). Por eso también cuando estamos preocupados se nos retuercen las tripas o sentimos acidez, entre otras formas en que esta conexión se manifiesta.

El cerebro de abajo también influye en el de arriba, especialmente en la toma de decisiones "viscerales" ¿han visto esa gente que razona muy poco y parece pensar con las tripas? bueno, eso es precisamente lo que hace y la sabiduría popular identificó las tripas con ciertos comportamientos impulsivos mucho antes que se descubirera el cerebro intestinal.

La dosis hace al veneno. Nunca me han convencido los argumentos que "prohiben" ciertos alimentos, ni siquiera los que obligan a comer poco. Mi teoría es que todo lo que nos gusta es bueno: las masas y el azucar son buenas porque necesitamos energía, la carne roja es buena porque necesitamos proteinas y así sucesivamente ¿y como saber que es bueno y que es malo? Muy simple, todo lo que nos gusta es bueno y lo que no nos gusta es malo. Son millones de años de evolución que yo creo no se pueden desconocer.

La hamburgesa del MacDonalds, el alcohol, el tocino frito, todos son buenos alimentos si los encontramos ricos. Siempre que no nos volvamos locos y pretendamos alimantarnos solo de eso. Mis cuatro principios alimenticios son:

(i) Todo lo que nos gusta es bueno
(ii) En la variedad está el gusto
(iii) Todo en exceso es malo (si tomamos mucha agua nos ahogamos) y, finalmente
(iv) Comamos lo que comamos igual vamos a estirar la pata, así es que da lo mismo, nadie vive para siempre y hasta el que se alimenta más sano en el mundo puede enfermar y morir jóven. Acépten eso.

Bueno, como a mi me gusta cuidar mi salud y pretendo vivir 150 años sin enfermarme jamás, procederé a tomar en ayunas mi alimento favorito, una rica, sana, nutritiva, mineralizante, estimulante, alimenticia, antioxidante, digestiva, bien cocinada y libre de colesterol.... cerveza. ¡Salud por eso!

20 Comments:

Blogger Frx said...

Yo sin carne ni los sandwich no me puedo imaginar la vida jejeje XD.

Me pregunto cómo fue que el hombre llegó a cocinar el primer alimento ¿por accidente? Algunas cosas como los helados de agua si no mal recuerdo se han originado por un error de alguien.

La Nova, que es la perrita que tenemos acá, tiene una capacidad de aprender bastante interesante, hay varias anécdotas.

14 de febrero de 2016, 14:01

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Yo un tiempo, cuando andaba con bastante plata y vivía en la playa, me compraba un churrasco completo todos los santos días. El gusto me duró como una semana, después seguía comiendo por costumbre, ni lo disfrutaba. Por eso creo que hay que comer variado porque de la costumbre se pasa al hábito y de ahí al vicio esclavizante. A veces es cierto eso que "de lo bueno poco". SI fumara puros todos los días dejaría de ser un lujo, pasaría a ser costumbre y luego vicio.

La historia de los alimentos cocinados debe ser lo más bizarro ¿A quien se le podría ocurrir que uno puede comerse las ALCACHOFAS?

Ah, me voy a almorzar mejor

14 de febrero de 2016, 14:16

 
Blogger Frx said...

Cierto, la frecuencia mata el gusto :D.

14 de febrero de 2016, 14:40

 
Blogger Ulschmidt said...

Tengo acá "Viajes por Sudamérica..." de un tal Alexander C. - viajero de inicios del siglo XIX - " .. los gauchos se alimentan sólo de carne, con la sola excepción del zapallo. Cuando se les cuenta que los europeos consumen cantidad de cosas verdes le dirigen a uno una mirada de profunda conmiseración.."
La comida es cuestión de costumbres, pura cultura.
Con respecto a los otros cerebros pequeños, y como es muy conocido, el insecto llamado la "señorita", mamboretá en guaraní o mantis religiosa, cuando copula, establecida ya la unión y en pleno acto la hembra descabeza al macho de la especie e ingiere su cabeza como aporte proteico. El resto del cuerpo del macho continúa con al cópula, incluso acelera sus embestidas (claro, libre ya de toda inhibición sicológica !)

14 de febrero de 2016, 14:57

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro Ulschmidt, pero la cltura viene de alguna parte, adaptación a lo que hay seguramente.
¡O sea que el mantis religiosos si debe tener un cerebro chico, situado donde algunas damas piensan que tenemos el nuestro! Que notable, ya me quisiera uno de esos

14 de febrero de 2016, 15:08

 
Anonymous Wilson said...

Yo creo que hay que tener ojo con los alimentos recientes, cereales , azucares, aceites vegetales y alimentos con mucha fabrica.
Tenemos solo 10 mil año de agricultura , el genero homo trabajaba la piedra hace ya 2 millones de años, la especie sapiens aparecio hace sus 200-300 mil años, 10 mil años no son nada en termino evolutivos, y recien ahi se empezo a domesticar los cereales, hay que esperar al siglo 17 para generalizar el azucar, y la comida industrial es apenas contemporanea.
En cambio compartimos el consumo de alcohol con otros animales desde que aparecieron las flores y sus nectares y frutos fermentables :-)

14 de febrero de 2016, 15:28

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Una vez que entran al estómago, y después de pasar por los intestinos todas las moléculas de alimento se rompen y quedan reducidas a los elementos químicos que las componen, por eso todas esas historias de horror sobre los transgénicos y los alimentos con "químicos" o "no naturales" son, a mi modo de ver, una brutalidad. Todo es químico y da exactamente lo mismo si ha sido sintetizado o viene de un "alimento natural" (quien sabe que significa eso, dudo mucho que existan antinaturales). Otras reglas de oro que uso al alimentarme:

(i) Todo es químico
(ii) Todo es natural
(iii) Todo produce cáncer
(iv) Todo cura el cáncer

Por eso como alegremente cualquier cosa que me guste, si me enfermo y me muero es la ley de la vida nomás, alguna vez tendrá que pasar.

14 de febrero de 2016, 15:38

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah, y lo que no se reduce a elementos químicos -si no me equivoco- es lo que compone "el uno", "el dos" y los diferentes gases nauseabundos que a veces solemos expeler, menos yo que me pedo con aroma de lavanda fresca y limón

14 de febrero de 2016, 15:40

 
Anonymous Renato Aguirre Bianchi said...

Lo siento Tomas, el tema no es tan simple y voy a tener que usar tus mismos argumentos (evolución) para contradecirte un poquito.

Resulta que nosotros los humanos vivimos con cierta comodidad desde hace harto menos de 10.000 años y sin hambrunas dese los inicios dee la agricultura hace unos 5.000 años o más y sólo en añgunos lugares privilegiados.

El Homo sapiens, físicamente tal como lo conocemos hoy, aparece hace 250.000 años; hace como 60 o 90.000 inicia su migración al Oriente Cercano (otros homininos lo hicieron muuuuuucho antes), pero tan sólo hace 40.000 años adquirió la astucia y la capacidad que ya tenían los Neandertal, para atreverse a ocupar la fría, extremadamente fría Europa.

Para simplificar en extremo, llamemos a esos H. sapiens europeos como Cro-Magnon. En ese inhóspito territorio debían cazar su sustento pues no había muchos vegetables comestibles. En ese afán de tremendos esfuerzos físicos y ayunos episódicos dependientes de las inimaginables tormentas de nieve, de la época del año o de posibles lesiones corporales, cuando estaban activos posiblemente necesitaban algo así como 3.5000 o tal vez 4.000 o más calorías diarias (a nosotros nos sobra con 2.000). Y bueno, algo que omitiste es que esas calorías, las cuales si sobran se transforman en grasa, no servían sólo para tener reservas energéticas en forma de grasa fácilmente movilizable pues se puede vivir harto sin comer, sino que para proveernos de una capa de grasa aislante del frío, pues una sola noche de hipotermia te puede costar la vida.

Y así, el proceso evolutivo seleccionó de manera favorable a los angurrientos por la grasa (no había muchos hidratos de carbono vegetales por entonces), tanto así que una de las huellas arqueológicas de la presencia humana de esos tiempos es la hábil manera de acceder al tuétano o médula ósea (ese osso buco que me vuelve loco) y la angurria por la carne y no tardaría en agregarse el alcohol como le ocurre a otras especies de homínidos no-homininos. Ante una tormenta de 10 días de duración tal vez no conseguíamos nada para comer y se movilizaba la grasa "fácil" para nuestros reducidas necesidades energéticas. Pero cuando ésta amenazaba con acabarse, nuestro metabolismo hacía aparecer proteínas que dificultaban enormemente la movilización de la grasa "difícil" porque es prioritario para nuestra sobrevivencia conservar la temperatura corporal. Algo relacionado con eso son las estatuillas de "diosas" femeninas sexis, inmensamente gordas y con una esteatopigia que hoy se iría directo al pabellón para una agresión bariátrica.

Sigue...

14 de febrero de 2016, 16:11

 
Anonymous Renato Aguuirre Bianchi said...

Continuación...

Bueno, el tema se complica un poquito porque desde que el vegetariano Homo habilis se extinguió mientras aparecía el Homo ergaster (o, mmm, discutido "erectus") que ya era omnívaro, aparecen otros dos parámetros importantes:

Uno fue la capacidad de utilizar al fuego de manera voluntaria y controlada. Eso no sólo nos permitió protegernos del frío (tema menor en los incios de esa gestión) sino que cocinar la carne (haciéndola más digerible), entre otros aportes. Aunque hay "noticias" de que eso ocurrió en épocas más tempranas, la primera evidencia no discutible que existe por ahora proviene de Israel, hace sólo 800.000 años (o sea, poquito más allá del Corredor Levantino por el cual, a partir de hace unos 1.8 millones de años, H. ergaster tuvo que cruzar para salir de Africa a título del primer género de Homo que abandonó al continente natal). Como 400.000 años después ya hay indicios de los primeros Homo no-sapiens en Europa, ya habitada por H. heidelbergensis (antecesor del H. Neanderthalis en Asia y del Homo sapiens en Africa) pero a ese continente el manejo deliberado del fuego no llegaría sino que hace 400.000 años, lo que es extraño porque Europa, especialmente hacia el norte, era muy frío y sin embargo los homininos pudieron establecerse allí. Siendo razonables, a nadie se le puede ocurrir que un individuo inventa una manera de prender fuego de la noche a la mañana. Sin duda, la adquisición de ese conocimiento transcurrió lentamente desde un heho casual hasta el complejo método deliberado que luego se extendió y, precisamente en virtud de eso, cabe esperar que en el futuro se vayan encontrando evidencias consistentes de un más temprano aprendizaje, tal vez en el espacio del Corredor Levantino.

El otro parámetro es que, pese al reducido aporte natural de hidratos de carbono, el progresivo crecimiento de nuestra masa encefálica los necesitaba y se fueron seleccionando los homininos angurrientos por ellos, carne y grasa. Lo primero deja en el más absoluto ridículo a los imbéciles que promueben la absurda "dieta paleo", pero eso es otro tema.

Todo lo anterior pretende decirte que lo que dices que es bueno simplemente porque te gusta no es que te guste a tí, sino que existes porque nuestros lejanos ancestros lo necesitaban para sobrevivir y la evolución nos lo impuso sin derecho a chistar. Y en materia de hidratos de carbono, si se pudiera argumentar teleológicamente, la evolución lo hizo para hacernos más inteligientes y eficientes.

Pero ¡ALAS! ya no vivimos esos tiempos, ya no necesitamos esas angurrias y estaríamos muucho mejor sin ellas, pero 5 o a lo más (exagerando) 10.000 años de relativo bienestar no son suficientes para hacer desaparecer eso que la naturaleza nos indujo a lo largo de cientos y hasta un par de millones de años.

Ahora somos debiluchos físicamente pero hercúleos en lo intelectual. Ya nos corresponde imponer el intelecto por encima de la angurria, aunque, para conseguir algo de felicidad, no hay que ser enteramente fanáticos :)

P.S Las alcachofas crudas eran un manjar durante mi niñez cuando vivía en el campo...

14 de febrero de 2016, 16:13

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Buen punto lo de la invención del fuego doctor, ahora sería interesante especular si el desarrollo del cerebro cambió o no a partir de los alimentos cocinados, como afirman algunos investigadores recientemente. El balance energético es muy simple: para tener ese 20% de energía requerida constantemente por el cerebro, los seres humanos deberían ser mucho más grandes que una balena e ingerir cantidades descomunales de alimentos si estos no fuesen cocinados. Gracias a la cocción podemos digerir más eficientemente y obtener más energía con menos alimento, así no necesitamos ser enormes y comer toneladas como otros animales (los ovinos, bobinos que pasan comiendo todo el día).

Sobre el exceso de carbohidratos encontré algo interesante en http://horizon.documentation.ird.fr/exl-doc/pleins_textes/pleins_textes_5/b_fdi_31-32/36145.pdf

Pero aparte de que ciertos hábitos alimenticios puedan ser "buenos" o "malos" yo pongo en duda la utilidad de ese pensamiento y creo que lleva a una obsesión por la "buena salud" que es algo bien ilusorio. Alguien que se alimente de manera perfectamente saludable puede morir jóven, mucho antes que alguien con hábitos desastrosos -tipo Loco Vadulli- lo único que yo estaría de acuerdo como estrategia de vida, es no cometer excesos y variar en lo posible las comidas.

Todos hablan que nuestros hábitos alimenticios son muy malos, sin embargo nuestra expectativa de vida es más alta que nunca antes en la historia. Hace unos años alguien que pasaba los sesenta años ya debía estar preparado para enfermar y morirse, hoy es -me imagino- pasados los setenta y supongo que eso es ley de la vida. No podemos pensar como si uésemos inmortales o vivir con miedo a estirar la pata, que es lo más cierto que sabemos, tal vez lo único 100% cierto.

Yo soy el tonto del pan, me encantan las masas, la pizza, las pastas ¿debería eliminarlas con la esperanza de vivir más años? no creo, mucho menos el trago. Al final todo esto es una apuesta, nadie sabe cuanto va a vivir y en una de esas alguien que se cuida mucho y es más jóven que yo se muere mañana, en tanto este otro hombre respetable, se murió a los 106 años y pasó toda su vida a medio filo
http://www.biobiochile.cl/2016/02/03/muere-hombre-de-107-que-bebio-vino-durante-toda-su-vida.shtml

Ah también hay gente que fuma como chimenea y ha pasado los 100 años. Yo creo que basta con ser moderado, comer lo que nos gusta, tomar y drogarnos con lo que sea si así nos place, porque al final del día, de las enfermedades y del terno de palo no se va a salvar nadie.

Nunca se me hubiese ocurrido que las alcachofas crudas pudiesen ser ricas. Habrá que probar jaja

14 de febrero de 2016, 16:44

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah, otra cosa es llevar una vida agradable. Hay gente que le molesta y se siente horrible siendo demasiado gordos, además se sienten mal, desarrollan diabetes y todo eso pero bueno, es consecuencia del exceso nomás. "Casi" todo exceso es malo.

Yo tengo la loca idea que somos más inteligentes, o por lo menos tenemos más capacidad intelectual que los cavernícolas gracias a que nos gusta el azucar y muchas otras cosas que hoy están demonizadas como las hamburguesas del McDonalds, pienso que en cantidades normales están OK.

Sobre la gordura, Platón escribió hace tiempo "Está muy bien ser delgado en la medida en que se está creciendo y no es por tanto una vergüenza mostrarse escueto de carnes mientras se es joven; pero, si cuando uno es ya hombre de edad sigue siendo delgado, el hecho resulta ridículo, Sócrates, y yo experimento la misma impresión ante los que no han engordado que ante los que pronuncian mal o juguetean. Viendo a un joven delgado me complazco, me parece adecuado y considero que este hombre es un ser libre. Pero, en cambio, cuando veo a un hombre de edad que no ha ganado peso y sigue empeñado en mantenerse esbelto, creo, oh Sócrates, que este hombre debe ser azotado" (Georgias-Platón)".

O sea en Grecia ya habían guatones!

14 de febrero de 2016, 16:53

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Me gustó mucho este artículos

"RESUMEN: El empleo del fuego para cocinar los alimentos pudo ser un factor determinante para un cambio de dieta que posibilitó la evolución del ser humano moderno a partir de homínidos más primitivos. El cocinado de los alimentos produce profundas modificaciones que permiten mayor digestibilidad y aprovechamiento calórico de los mismos; aumenta la cantidad de calorías útiles extraídas de los vegetales, y permite una superior digestibilidad de las proteínas de la carne sin necesidad de una larga masticación, o de un sistema digestivo especializado en su digestión, como el de los animales carnívoros. El empleo del fuego para cocinar los alimentos permitió un conjunto de adaptaciones que condujeron al crecimiento rápido del cerebro gracias a la reducción del volumen mandibular y de nuestro sistema
digestivo. Estas adaptaciones han conducido igualmente al insólito hecho en la naturaleza de que el ser humano no puede nutrirse adecuadamente a base de alimentos crudos. La humanidad ha cocinado su propia evolución y, como consecuencia de ello, no puede pasarse de la cocina".

http://cienciaes.com/texto/neuroev_cocina_quilopodcast.pdf

14 de febrero de 2016, 19:01

 
Blogger Ulschmidt said...

El argumento de que nuestra dieta de los últimos miles de años tiene poco que ver con nuestra dieta ancestral de cientos de miles de años, confieso, me resulta muy convincente. Tiene, además, una remisión bíbilica: El Paraíso Terrenal donde vivimos mientras fuimos Homo-Algo, tendiendo la mano para tomar un fruto, antes de ser expulsados al trabajo y los impuestos.
Se me debilita un poco, no obstante, cuando pienso que cada vez vivimos más y mejor. (Acá la Biblia vuelve al ataque, porque el Libro Sacro dice que los viejos patriarcas vivían largamente, cual Matusalem precisamene) - pero a esto la ciencia moderna ya lo desmiente. Vivimos mucho más que nuestros predecesores y mejor, y entonces cuesta un poco creer que cada vez comamos peor. De paso la vejez nos trae males nuevos: cual será la dieta para evitar el Alhzeimer, la epidemia que ya se cierne sobre la Humanidad más acomodada? No vaya a ser que sea bien sanguinaria.

14 de febrero de 2016, 21:37

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

El artículo de http://cienciaes.com/texto/neuroev_cocina_quilopodcast.pdf me impresionó mucho, stá mejor fundamentado que mis chamullos pero dice más o menos lo mismo.

Sobre las enfermedades, no me imagino un mundo sin ellas, dudo mucho que comer de una u otra manera las vaya a eliminar, todos los que hemos vivido en el campo, aunque sea de pasada, sabemos que una vez que controlamos una plaga aparecerá otra y otra, es una especie de juego de nunca acabar, dudo que la medicina o la nutrición puedan hacer mucho más con eso.

Me parece que estamos en el límite de lo que nuestro reoj biologico permite vivir, pasados los 100 años por ejemplo, el cuerpo decae tanto que dudo que sea muy atractivo seguir vivo, creo que hasta los 80 es OK, la medicina y la nutrición pueden -en promedio- acercarnos a esa "cota 80" o incluso superarla, pero de allí en adelante dudo que valga la pena cuidarse mucho.

Y el alzeimer no es tamn malo como parece, todos los días conoces gente nueva! Mi papá murió a los 90 con alzeimer, es una joda para la familia, pero el que lo sufre no se le da nada por lo que pude ver.

14 de febrero de 2016, 21:47

 
Blogger Pablo said...

En "Erase una vez el Hombre" mostraban que el primer alimento cocido fue por accidente: una fogata se les arrancó y quemo el mamut que se iban a comer, como no tenían otra cosa, y mo iban a aguantarse hasta cazar otro, lo probaron igual, u lo encontraron más rico y más blando, así que se lo comieron y siguieron "quemando" la carne para comerlas. Obviamente es fantasía, pero en la realidad debe haber sido algo así, una casualidad.

14 de febrero de 2016, 21:52

 
Blogger Pablo said...

Por eso la Rich me la como cada 2 meses nomas. Más, es vicio.

14 de febrero de 2016, 21:53

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

En el artículo donde coloqué el link, aparece algo bastante interesante sobre eso. Dice que los animales en el zoo invariablemente prefieren alimentos cocidos en lugar de los crudos y carne asada en lugar de carne cruda, incluso los monos, que no come semillas, las comen achicharradas cuando se han quemado en un incendio forestal. Al parecer el cerebro -incluso de los monos- reconoce cuando algo tiene mejor eficiencia energética y lo identifca inmediatamente como "rico", de la misma manera que rechaza como desagradable el olor y sabor a podrido cuando podría ser malo para la salud.

De allí a dominar el fuego y tirar los alimentos encima hay un paso, el olfato que nos trae hacia la carne asada parece que es mucho más arcaico de lo que creemos

14 de febrero de 2016, 22:23

 
Anonymous Wilson said...

Vivimos mas que nuestros antepasados agricultores, pero no muy diferente de los adultos del paleolitico. La esperanza de vida, una vez superados las fases tempranas (niñitos que se resfriaban o se los comian los pumas) andaban por los 60 años. El bajon vino con los asentamientos y la agricultura, y eso duro hasta el auge reciente de la medicina, no mucho mas alla de 200 años...

14 de febrero de 2016, 22:48

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Mi intuición es que comamos lo que comamos viviremos más o menos lo que determinen las parcas.

Esos dichos de "el hombre cava su tumba con los dientes", "come sano y vivirás cien años" etc. no me convence para nada.

Si creo que esl exceso de lo que sea trae problemas de salud, pero comiendo en porciones normales pienso que da más o menos lo mismo. Claro que tenemos más grasa que antes porque somos más sedentarios ¿y que con eso? Hay una gran industria para meter miedo a la gente con que se va a morir si come esto o esto otro ¡comamos lo que comamos nos vamos a morir igual! Creo que las enfermedades y la muerte son normales y tienen origen en muchas otras cosas, que inciden más que la alimentación. Mal que mal, la expectativa de vida ya la tenemos más o menos al tope.

"todo produce cáncer", "todo cura el cáncer". Ya me tendrá que tocar a mi, ahí te quiero ver tomasito...

14 de febrero de 2016, 23:01

 

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