Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

La educación como negocio

lunes, 19 de diciembre de 2016


El negocio de la educación es un concepto que puede provocar ataques epilépticos a nuestros amigos progresistas, llevándolos a un paroxismo incontrolable de indignación moral. Es muy extraño porque es claro como el agua que la educación es -y siempre ha sido- un buen negocio.

Probablemente esta repulsión moral viene de la ignorancia, un resabio del odio profundo que le tenía Marx a las mercancías, tanto así que dedicó un capítulo completo para mostrar que el fetichismo de las mercancías era la causa de buena parte de los sufrimientos del mundo. Los ignorantes, que apenas leyeron y menos comprendieron El Capital, se quedaron con el slogan "la educación no es una mercancía".

Claro que lo es, estúpidos:

Negocio (m).- Ocupación, actividad o trabajo que se realiza para obtener un beneficio, especialmente el que consiste en realizar operaciones comerciales, comprando y vendiendo mercancías o servicios.

Tan buen negocio es que hay países como Nueva Zelanda, donde la exportación de servicios educativos es la cuarta en generar ingresos, así como en Inglaterra y Estados Unidos, donde las élites de los países menos avanzados envían sus hijos a estudiar a un costo principesco, pagado normalmente con plata de sus contribuyentes. La educación siempre ha sido un negocio y muy bueno.

Conceptualmente no hay grandes diferencias entre una universidad y un restaurante. En ambos casos entramos a comprar un servicio, sea el producto final una cena o un diploma, en ambos casos se trata de algo que consideramos deseable y estamos dispuestos a pagar -o exigir que otros nos paguen- por eso. Compramos un servicio educativo del que esperamos obtener algún beneficio como en cualquier otro negocio. La única diferencia es que en el restaurante nos metemos la mano al bolsillo al momento de pagar la cuenta, mientras que en la universidad le metemos la mano en el bolsillo a todos los demás, o sea esperamos que la cuenta sea pagada con los impuestos.

No deja de ser una actitud curiosa y muy irracional, porque los estudios universitarios tienen una importancia muy baja en la escala de necesidades básicas, del tipo Pirámide de Maslow. Si la gente pensara de manera racional, se daría cuenta que existen necesidades mucho más importantes, prioritarias. Incluso si fuesen capaces de pensar un mínimo verían que en la medida que la universidad se masifique sus diplomas inevitablemente van perdiendo su valor: solo lo escaso tiene valor.

Lo que pasa es que hay multitud de intereses creados alrededor del gran negocio de la educación. Son intereses de toda clase, desde luego económicos: habiendo ejércitos de personas dedicadas a enseñar, que normalmente son incapaces de desempeñarse en ningún otro tipo de trabajo, es natural que defiendan con garras y muelas sus privilegios, mientras más altos sus ingresos, con más furia los defenderán, acudiendo a los argumentos más ridículos. Eso es lo que vemos cada vez que aparecen los afirulados sinvergüenzas del Consejo de Rectores del CRUNCH defendiendo sus prebendas.

Aparte de los intereses económicos están los intereses ideológicos y políticos, de los ingenuos que creen que podrán crear al hombre nuevo que vote por ellos mediante la ingeniería social y manipulación de la enseñanza. Que tontos, ¿como no se dan cuenta que la Iglesia Católica trató de hacer lo mismo durante siglos y los resultados fueron horribles? ¿Cuantas generaciones de caviares, hipócritas y manipuladores estudiaron en colegios de curas? Los peores herejes, los enemigos más fieros de la Iglesia se formaron en colegios de curas, la educación formal es un fracaso seguro a la hora de inyectar ideología en las personas, solo vean a Rusia o Cuba.

La educación es un negocio, tal cual como vender papas, tomates o comida rápida, las universidades venden un servicio -y en definitiva un diploma- que puede ser bueno, regular o malo, eso no depende de lo que fanfarroneen sus directivos ni del tamaño de sus edificios, sino de la percepción de los demás.

Como todos los negocios también pueden vender humo, convencer a mucha gente que su producto es bueno cuando en realidad es una basura inútil, pero al final, a la hora de usarlo, los que lo compraron terminan dándose cuenta del engaño. Eso pasa por igual en universidades, panaderías, restaurantes y en toda clase de negocios ¡no hay diferencia!.

El día en que podamos limpiar toda esta basura de engaños y discursos hipócritas en torno a la educación y podamos entender claramente que se trata de la venta de un servicio como cualquier otro y mucho menos importante de lo que la mayoría piensa, recién entonces se empezará a despejar la crisis en que está el sector educativo, uno de los sectores más inútiles, improductivos y dispendiosos de nuestro país.

10 Comments:

Blogger Ulschmidt said...

Pienso que en nuestra región podría haber muy buenos nichos en eso, si nos especializamos. En primer lugar, a mucha gente le cuesta el idioma, y no necesitarán inglés para su especialidad en la vida. Así que universidades de habla hispana ya tienen un gran nicho que atender con eso. Si eres la-mejor-de-habla-hispana en el mundo en el rubro x, ya ganaste algo.
En segundo lugar, otro grupo de gente quiere estudiar en habla hispana, por su propio nicho laboral o profesional.
En tercer lugar, puede haber una especialización en cosas, ejemplo la minería, la agricultura.

19 de diciembre de 2016, 13:40

 
Anonymous El mismo JMS said...

IMHO, quedaría mejor la comparación con las AFPs. Ambos venden un servicio, ambos tienen claro cuanto cobran (la comisión de las AFPs, el arancel de la Universidad). Ambos venden en función de la imagen de servicios prestados antes (rentabilidad de APFs, empleabilidad de educación). Pero en ambos casos, sólo sabrás el resultado al final del servicio, no antes. Y en ambos, los resultados previos no garantizan en modo alguno los resultados futuros.

Siento que nos faltan herramientas para reducir la incertidumbre en ese tipo de evaluaciones, peor para los "clientistas" que quieren siempre resultados inmediatos (tanto los que ahora demandan por pérdidas de fondo E, como los que quieren salidas intermedias que les den pegas millonarias en los estudios).

Pero ni idea de como mejorar ese tipo de evaluaciones (y no quedarse en el mero "slogan" de "la mejor"...)

Salute!

19 de diciembre de 2016, 13:42

 
Blogger Pablo said...

En un restoran también sabes si el servicio es bueno después de comer; en un toples, ídem.
No se me ocurre un bien o servicio que antes de usarlo , ya sepas si es lo que esperabas

19 de diciembre de 2016, 14:24

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt, si se terminara on toda esa poesía inútil y demagógica y se dejara que la eduaión se desarrolle como cualquier otro negocio, porque eso es, entonces podríamos ver competencia, calidad de servicio, segmentación y muchos otros beneficios que vemos en la economía libre. Entonces las universidades se dedicarían a sacar provecho de las ventajas comparativas libres de la distorsión de los gobiernos.

JMS, Pablo, justamente iba a decir lo mismo que Pablo, es insólito pensar que uno pueda saber a priori si un producto o servicio nos va a satisfacer o no, mientras no desarrollemos la clarevidencia solamente podemos confiar en la reputación fundada en la experiencia, observando como se han desempeñado en el pasado y para las universidades nuevas, es una apuesta nomas como las que hacemos cada vez que escogemos un producto y no otro. Es nuestra propia responsabilidad elegir bien, no puede ser de otra manera. El argumento de "fe pública" es una de las mayores sinverguenzuras que existen, nadie puede dictar que es lo bueno y que es lo malo para los demás, eso debe hacerlo cada uno a su propio riesgo.

19 de diciembre de 2016, 14:47

 
Blogger Frx said...

"Los peores herejes, los enemigos más fieros de la Iglesia se formaron en colegios de curas"

Efectivamente, yo que he estado en algunos de ellos puedo confirmar esa afirmación y llega a ser bien irónico. Incluso a veces me pregunto si en colegios comunistas pasaría que los alumnos terminaran conservadores, sobretodo considerando que es muy común la tendencia de desafiar a la autoridad durante la juventud.

19 de diciembre de 2016, 15:49

 
Anonymous El mismo JMS said...

Es cierto que no puedes saberlo de antemano, pero la evaluación es rápida. Me llegó la comida, la pruebo y, si está demasiado mala, la dejo (igual tendría que pagar, pero eso es otro tema).

En educación o afps, el servicio es demasiado a largo plazo... De la básica/media tienes las SIMCE y la PSU (indicadores malos, pero indicadores al fin y al cabo), pero en ip/cft/universidad no tienes ningún indicador

19 de diciembre de 2016, 15:55

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Que los resultados se vean a más largo plazo no es nada "muy especial" de la educación. Considera por ejemplo el caso de los autos con fallas de fábrica que empiezan a aparecer a los 5, 8 o 10 años. O las casas en Arica que se construyeron sobre terreno salino y a los 10 años estaban casi todas quebradas. Está lleno de ejemplos por el estilo y la verdad es que todas las inversiones de largo plazo son apuestas impredecibles, piensa por ejemplo en el matrimonio o en la decisión que tomamos al escoger una carrera, independiente de donde estudiemos etc. etc.

Sin embargo para cada una de esas decisiones existen indicios que son la base sobre la que tomamos nuestras decisiones: la confianza que tenemos en una marca de autos, el conocimiento del terreno donde construyeron las casas o el tamaño de las tetas de nuestra futura esposa son criterios que nos permiten decidir ante el futuro de largo plazo que SIEMPRE es incierto. Y esas decisiones, insisto, debe tomarlas cada uno, el gobierno de turno no tiene absolutamente nada que hacer en eso i menos meter sus narices en nombre de una supuesta "fe pública", ese es uno de los engaños mas sucios que existen, cada cual debe tomar la decisión por su cuenta asumiendo sus riesgos, como corresponde.

Sin contar que para las instituciones o marcas antiguas existe la historia y la reputación, que en el caso de las novias es el único donde parece que no sirve mucho como indicador.

19 de diciembre de 2016, 16:13

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Frx, eso es lo más normal. De colegios de curas salen herejes y de colegios de izquierda salimos los momios, es lo lógico. Yo me eduqué con puros profesores de izquierda y ultra izquierda, saca la cuenta...

19 de diciembre de 2016, 16:15

 
Blogger Jose Cornejo said...

Lo que recuerdo, desde tiempos de la edad media, que las primeras "universidades" eran creadas por agrupaciones o gremios de artesanos de las mas variadas indoles, que para asegurar su subsistencia, cobraban un fee por impartir clases. las primeras ues pertenecían al clero, si no me equivoco y cobraban por manutencion del alumno.

El tema del "lucro" en la educacion está tan manoseado e hipocrítamente distorsionado que ya llega a dar nauseas. y lo más chistoso es que aun en ese estado de hipocresía aun hay gente que les cree, esperanzados en que así será.

De los colegios de curas y monjas salen los revos porque a ellos les meten la "konzhienshia zosial", eso es cierto. el primer lavado de cerebros, que les da la mano para vivir exigiendoles a los demás, lo que ellos no harán.

19 de diciembre de 2016, 17:23

 
Anonymous Anónimo said...

en Disneylandia las universidades mas prestigiosas no tienen fines de lucro. De hecho son financiadas por el estado (de un modo indirecto). Las universidades lucrosas se dedican a esquilmar amermelados. En chile es lo mismo.

20 de diciembre de 2016, 10:48

 

Publicar un comentario

<< Home

Entradas antiguas Entradas nuevas