Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Los cuentos, el patriotismo y otras yerbas

lunes, 22 de mayo de 2017


Se supone que existe algo que nos diferencia de manera fundamental del resto de los animales y los demás seres vivos, esa diferencia es la que nos permite -a las personas normales al menos- criar y engordar un chanchito para después matarlo y comerlo bien dorado al horno sin que nos de una pizca de remordimiento. No solo somos especies distintas sino que existe una conciencia de ser superiores, de saber algo que los demás animales no saben lo que nos hace tener derechos sobre ellos, que no tienen ellos sobre nosotros. Hasta el animalista más ferviente, por tonto que sea (valga la redundancia) puede que mire a los animales con amor y simpatía, pero jamás se sentirá menos que ellos, a menos que esté completamente chiflado, como para aceptar que su amo sea un perro, un gato o lo que sea.

¿En qué reside esta diferencia que nos hace sentirnos fundamentalmente superiores? Algunos podrían mencionar el lenguaje, pero prácticamente todos los animales se comunican y muchos de manera bien sofisticada. Existe otra cosa más importante, que crea esta diferencia fundamental, los seres humanos, que básicamente somos uno más de los cientos de miles de especies tenemos algo único y distintivo: somos los únicos que podemos pensar en cosas que no existen-

No es el lenguaje lo que nos distingue, por más sofisticado que nos parezca, lo más importante y exclusivamente humano es la capacidad para creer e imaginarnos cosas que no existen, la capacidad de inventar historias y mitos, eso es lo que realmente nos distingue de todos los demás animales. Leo en el estupendo libro Sapiens de Yuval Noah Harari

Cualquier cooperación humana a gran escala (ya sea un Estado moderno, una iglesia medieval, una ciudad antigua o una tribu arcaica) está establecida sobre mitos comunes que solo existen en la imaginación colectiva de la gente. Las iglesias se basan en mitos religiosos comunes. Dos católicos que no se conozcan de nada pueden, no obstante, participar juntos en una cruzada o aportar fondos para construir un hospital, porque ambos creen que Dios se hizo carne humana y accedió a ser crucificado para redimir nuestros pecados. Los estados se fundamentan en mitos nacionales comunes. 

Dos serbios que nunca se hayan visto antes pueden arriesgar su vida para salvar el uno al otro porque ambos creen en la existencia de la nación serbia, en la patria serbia y en la bandera serbia. Los sistemas judiciales se sostienen sobre mitos legales comunes. Sin embargo, dos abogados que no se conocen de nada pueden combinar sus esfuerzos para defender a un completo extraño porque todos creen en la existencia de leyes,justicia, derechos hum anos... y en el dinero que se desembolsa en sus honorarios.

Años atrás hice un curso online que se llamaba "Contar historias para el cambio" y la idea era que los cambios nunca ocurren en el vacío, primero debe existir una historia, un cuento. No se trata simplemente de la manipulación del lenguaje, sino de la construcción de una historia, un encadenamiento de cosas mayormente ficticias, que permite crear sentimientos comunes para unificar a mucha gente que no se conoce ni les interesa conocerse, sin embargo a través de un mito común llegan a actuar y hasta sentirse como hermanos.

Pocas veces nos damos cuenta que vivimos sumergidos en un mundo imaginario de historias y ficciones, que son infinitamente más que las que existen en el mundo físico. Todo lo que es más importante y preciado para nosotros son cosas  que no existen realmente, están solo en nuestra imaginación. Nuestros valores, las simpatías, nuestros afectos y odios son todas construcciones imaginarias, historias que intercambiamos, unas las creamos y otras las creemos, pero todo es ficticio, no tiene existencia en el mundo físico, solo en nuestra mente.

¿Que cosa más ficticia que una sociedad de responsabilidad limitada o una sociedad anónima? Ford Motor Co. no existe en ninguna parte, no son las instalaciones, ni los ejecutivos, ni siquiera los dueños porque Henry Ford murió hace muchos años y hoy la propiedad está atomizada entre cientos de miles de accionistas que pueden morirse todos y la ficción legal seguirá existiendo, como si nada, conservará sus obligaciones y hasta puede seguir creando riqueza.

Y si vamos un poco más lejos, no existe nada más ficticio que el dinero, o en general todos los activos financieros así como la riqueza. Jamás se ha podido explicar de manera completa la naturaleza del dinero, pese a que grandes economistas como Galbraith y Friedman han escrito libros sobre eso, siempre terminan concluyendo que el dinero solo existe en la imaginación de las personas, no es "real".

Milton Friedman cuenta, en su libro "El Dinero" que se han usado muchas otras cosas aparte de los billetes para representar el dinero, como cigarrillos, metales y cosas por el estilo, pero uno de los casos más curiosos fue de una isla del pacífico donde se usaban como dinero unas piedras que eran bastante raras en el lugar. Resulta que la familia más acaudalada tenía una piedra enorme y una vez, moviéndola en canoa desde una isla a otra se les hundió. Sin embargo no dejaron de ser ricos, porque todos sabían que eran los dueños de la piedra hundida y cualquier otro que intentara rescatarla cometería un robo. La riqueza no estaba disponible para tocarla pero si en la mente de las personas, exactamente lo mismo que pasa con la banca fraccionaria y su multiplicador.

En mi entrada anterior escribía sobre la importancia del patriotismo, mucha gente básica no alcanza a entenderlo y dicen, como Einstein -que tenía las ideas políticas de un niño de 12 años- que "el nacionalismo es una enfermedad de juventud, como el sarampión de las naciones". Esa es una estupidez mayúscula, amparada por la popularidad de Einstein. Resulta que los mitos que forman una nación son parte fundamental del sentido de pertenencia de las personas, ese que nos permite actuar en comunidad, defender y sacrificarnos más allá de nuestra familia cercana y amigos. La gente más decente expresa esos sentimientos como patriotismo, los rufianes con la selección nacional o el equipo de fútbol de sus amores, bah, solo bromeo, es más o menos la misma cosa, pero sin duda algunos sentimientos son más nobles que otros.

El patriotismo se arma en base a mitos nacionales, historias heroicas que se transmiten de generación en generación. La mayoría de los chilenos nos sentimos en cierta forma herederos de Arturo Prat, así como los peruanos de Grau o Bolognesi, los hechos en estos caso pasan a segundo plano, lo importante son las historias que se van construyendo, no por casualidad y al azar, al contrario los mitos reflejan muchas cosas de nuestra fundamental manera de ser. Los héroes de algunos países son superhombres repletos de ego, en otros son modestos, sobrios y estoicos, en cada país son un reflejo de como es, o como quiere llegar a ser su gente. Sigamos leyendo Sapiens de Harari

Esta es la razón por la que los cínicos no construyen imperios y por la que un orden imaginado solo puede mantenerse si hay grandes segmentos de la población (y en particular grandes segmentos de la élite y de las fuerzas de seguridad) que creen realmente en él. 

El cristianismo no habría durado 2.000 años si la mayoría de los obispos y sacerdotes no hubieran creído en Cristo. La democracia estadounidense no habría durado 250 años si la mayoría de los presidentes y congresistas no hubieran creído en los derechos del hombre. El sistema económico moderno no habría durado ni un solo día si la mayoría de los accionistas y banqueros no hubieran creído en el capitalismo.

Creo que eso deja bien claro la importancia de crear historias, buenas, convincentes y movilizadoras. Cualquier ideología, cualquier idea en realidad, no es otra cosa que una historia lo suficientemente convincente, que llega a ser ampliamente aceptada.

Así es que más respeto con los cuenteros ¿ya?.

13 Comments:

Blogger EDO said...

Storytelling en pleno. Vean lo que pudo hacer Hitler haciendo creer a los alemanes que son la raza superior.

Respecto del dinero cada dia este se hace menos importante y lo que valen son las ideas y contactos....y la imagen (marca) y el storytelling detras...asi Hitler, un soldado razo hijo de un funcionario, llego a dominar el mundo.

22 de mayo de 2017, 23:00

 
Anonymous Wilson said...

Varys: (Juego de Tronos), el poder reside donde la gente cree que reside. Es una sombra, es un cuento, y sin embargo organiza la vida en sociedad, la rige, y castiga/premia la adhesion.
No es poco para un cuento...

23 de mayo de 2017, 01:05

 
Blogger Nervio said...

El poder de un mito hizo que tipos que recien venian inmigrando a USA se pusieran a pelear contra los mexicanos, por el norte o el sur, contra los indios... Acá en el sur se nos ocurrió ser chilenos, argentinos o peruanos y diferenciarnos. Con el relato, los irlandeses se mantuvieron irlandeses y suma y sigue.

Sin el mito la vida pierde algo. Se pierde la continuidad con los que se fueron y con los que vendran, por ejemplo.

23 de mayo de 2017, 01:35

 
Blogger Enrique Ojeda said...


Estimado Tomás,

A veces es necesario un desastre natural para que los vecinos nos conozcamos unos a otros, compartamos una taza de té y entablemos - por fin - una debida conversación.

Para que yo supiera de esta casa fue necesaria toda una crisis, y aquí estoy, agradeciendo el pan que usted ofrece.

Un cordial saludo

23 de mayo de 2017, 09:13

 
Blogger Enrique Ojeda said...


Estimado Tomás,

A veces es necesario un desastre natural para que los vecinos nos conozcamos unos a otros, compartamos una taza de té y entablemos - por fin - una debida conversación.

Para que yo supiera de esta casa fue necesaria toda una crisis, y aquí estoy, agradeciendo el pan que usted ofrece.

Un cordial saludo

23 de mayo de 2017, 09:13

 
Anonymous Anónimo said...

Que entrada mas notable. Gracias por la información. Saludos.

23 de mayo de 2017, 09:48

 
Blogger Jose Cornejo said...

"All the Gods, All the Heavens, All the Hells are within you"
(Todos los dioses, los cielos y los infiernos están dentro de ti"
(Joseph Campbell, The Power of Myth)

Estoy hojeando este libro desde hace un tiempo, gracias a la Pelicula "13 Horas" y llegué a la conclusion de que muchas de nuestras grandes creencias se basan en mitos y leyendas, pero más que nada está nuestra capacidad de creer y creernos el cuento de que somos de alguna manera lo que decimos que somos y hasta que punto podemos controlar eso.

Las religiones, las ideologias, las tendencias y las corrientes de pensamiento tienen mucho o poco de eso, pero existe esa cuota o dosis de "mito" detrás de lo que nos enseñan o inculcan.

Pensando a raiz del atentado ocurrido en Manchester ayer, siempre llego a la pregunta acerca de que tan capaces somos de controlar nuestras pasiones y cual es el límite que puede tolerar una persona para no caer en el fanatismo ciego, ya sea ideológico, religioso, politico e incluso deportivo. Es una línea tan delgada en la cual uno termina vuelto loco, cuan quijote luego de leer mucho libro de caballeria.

Garay fue un chanta cuentero que se creía su historia totalmente, y logró convencer a muchos armando una imagen creible, de confiabilidad absoluta, tenia un muy buen discurso, sabia engrupir pues ya manipulaba las mentes de sus "colaboradores" haciendoles soñar con el fruto de su confianza. Los politicos embaucan del mismo modo. En las religiones, la sola idea de la "vida eterna", la gran cena, el cielo y otras cosas, (72 vírgenes? cagaron los islámicos desde la muerte de Lemmy Kilmister de Motorhead), el Valhalla para los Vikingos, la trascendencia para los budistas, etc. la sola creencia de "otra vida" más alla de la muerte hace pensar en algo menos doloroso que vivir esta vida.

Lo mismo con los emblemas patrios, tienen ese "encanto" de representar a una nacion guerrera, victoriosa, etc. Para mi no hay nada más glorioso que ver mi bandera flamear en lo alto al sonar del himno nacional. Los mitos son poderosos, y atraen por su aura de misterio, incluso te incita a saber si realmente pasó o no pasó lo que dijo que pasó. El problema es cuando el mito es derribado por los llamados "porfiados hechos".

23 de mayo de 2017, 10:33

 
Anonymous Anónimo said...

Tombrad...

Ya tienes el mito creado....ya eres un mito...tienes credibilidad, adherentes...estas listo para formar tu iglesia...y tu el iniciado...
con humor..
INTIateo

23 de mayo de 2017, 11:03

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Amigos todos, efectivamente, sin historias, mitos, invención ni imaginaciones no somos seres humanos, esto vale a nivel social como dicen así como nivel individual.

Anónimo, chas gracias, Inti, te voy a excomulgar!

23 de mayo de 2017, 11:09

 
Blogger Leus said...

La historia de las piedras Rai ayuda muchísimo a comprender el concepto del dinero. Efectivamente, las piedras usualmente se exponían en la entrada de tu casa, y simbolizaban tu riqueza; si tenías dificultades, cambiabas tu piedra por otros bienes. Pero como las piedras son enormes, muchas veces cambiaban de dueño pero no de lugar, efectivamente creando el concepto abstracto del dinero nominal. De ahí la historia de la piedra hundida en el mar que sigue teniendo valor, igualito a a nuestro dinero (almacenado por ahí en la memoria de un servidor de un banco).

23 de mayo de 2017, 11:46

 
Blogger Frx said...

Aún con todo, hay historias más realistas que otras, pero efectivamente al final todo se reduce a qué tan fuerte es la convicción de la gente en algo y eso es un hecho.

23 de mayo de 2017, 12:06

 
Anonymous Anónimo said...

Pero la organización de mitos es compleja. Ser un milico analfabeto gaucho en un fortín en el borde del territorio indígena, convencido de ser la defensa de la cristiandad frente a la barbarie, bajo una bandera, viviendo en un mundo brutal y simple, es una cosa, y tener una vida urbana moderna es otra porque te cruzan:
- el mito religioso, pero ya en un mundo donde no quemamos a los que son de otras religiones como corresponde, sino que los toleramos.
- El mito nacional que se alimenta desde la escuela pública y el canal de televisión estatal y promueve el cobrador de impuestos.
- el mito capitalista, o liberal, o socialista, todos internacionalistas, porque creen en una civilización que trasciende lo nacional y cuyos valores, si vivimos en países periféricos, vienen de los centros civilizados (Europa)
- mito de libertad personal, rock and roll, búsqueda del placer, que son mitos del "superhombre" o del hombre moderno que se ha liberado, en realidad, del yugo religioso y sus normas.
- mito de la racionalidad o de la ciencia, porque ahora nos consideramos poseedores de información privilegiada que nos permite desafiar a casi todos los mitos previos en base a la "razón"

Así es complejo, porque resulta difícil ser simplemente patriota, devoto, moderno, librepensador, racionalista o "ciudadano del mundo" sin ser un poco de todo lo demás.

23 de mayo de 2017, 12:38

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Leus no sabía el nombre de las piedras, Grax!
Frx, Ulschmidt, es el poder de convencimiento que tienen las historias, si la historia no convence y no prende, entonces desaparece muy rápido, todos se olvidan. Fabricamos y consumimos historias todo el día, pero solo algunas sobreviven.

Y claro, tenemos una tremenda mezcla incluso de historias que se contradicen, vivimos sumergidos en un mar de historias, nadie es totalmente racional o totalmente idealista: somos choleados.

23 de mayo de 2017, 14:00

 

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