Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Refrito del sábado: una cuestión de prestigio

sábado, 11 de noviembre de 2017

No pensé que mis opiniones sobre la Universidad de Tarapacá iban a traer tan virulenta reacción de un par de profesores mediocres. Las universidades son buenas no por las auto-alabanzas que se hacen en cada aniversario, sino por la calidad y mística de sus profesores, allí está todo. Profesores mediocres y cínicos forman alumnos iguales, eso perjudica a la institución y le quita el alma. Seguramente por eso se enojaron tanto con esta humilde opinión, al parecer les cayó el poncho personalmente.

Por lo mismo vuelvo a publicar esta entrada de 2011. Seis años después creo que puede ser valiosa si hace reaccionar a alguien, o al menos lo pone a pensar. La escribí con la mejor intención y sin ningún interés personal, porque a la universidad la quiero y tiene un enorme potencial desperdiciado. En fin, para irritación de los que yo sé , aquí va de nuevo mi opinión -ligeramente retocada- sobre el asunto. La escribí en medio de la larga huelga del 2011, que hizo perder todo el año a los estudiantes y terminó de una manera muy indecorosa.


¿Para que estudiamos? en todos estos meses de protestas sobre el sistema educativo, algunos amigos gringos -de esos que se toman todo literalmente y creen que los chilenos hablamos en serio- me habían comentado que la juventud chilena es admirable porque es el único país en el mundo donde los estudiantes están dispuestos a hacer sacrificios y perder el año para tener una educación de mejor calidad.

Que ingenuos, por eso cuando un gringo llega a Chile, si no tiene alguien que le explique las cosas es hombre muerto. Cree que todo lo que escucha lo dicen en serio y entonces entiende todo al revés. Porque los chilenos, tal como el resto de los latinos, hablamos al revés, cuando decimos que nos preocupa la calidad eso quiere decir que no nos preocupa la calidad, cuando a alguien le decimos "mira amigo" esa es una expresión muy inamistosa y cuando decimos "la verdad es que..." es seguro que vamos a decir alguna mentira.

Volviendo a la pregunta original ¿para que estudiamos? como en Chile hablamos al revés obtendremos muchas respuestas menos la verdadera: estudiamos para ganarnos la vida. Pueden haber miles de declaraciones por las que estudiamos; vocación, sed de conocimientos, curiosidad intelectual y muchas otras, pero la razón real es que estudiamos para poder trabajar y tener para vivir y costearnos algún vicio, todo lo demás es adorno.

Si a los estudiantes realmente les preocupara la calidad de la educación, estarían demandando más exigencia, más horas y mejores clases, para que sus títulos les ayuden a encontrar el trabajo que desean, nada más que eso. El valor de un título profesional o un grado académico es hoy un asunto casi exclusivamente de prestigio. Por eso es ridículo que los tipos reclamen porque la universidad en que estudian gaste demasiado en marketing, el título y el nombre de la universidad es un asunto fundamentalmente de marketing, realmente no entienden nada.

Eso lo saben perfectamente en universidades como la Católica, Adolfo Ibañez o Federico Santa María y también en universidades como la Chile y otras donde el propio estado gasta miles de millones para reforzar la marca. Las acreditaciones son fundamentalmente procesos de reforzamiento de marca, donde evalúan metros cuadrados, laboratorios y credenciales de los profesores. ¿Que otra cosa sino venta de prestigio son los viejos edificios de Cambrigde o de Oxforf con paredes de piedra, cubiertas de hiedra? Un amigo que estudió en Oxford me contaba que hay dos maneras de entrar: pagando una fortuna o encontrando a alguien que te regale una escasísima beca, no hay otra, el 90% o más simplemente pagan y casi todos salen titulados, igual que en Harvard, que tiene una bajísima tasa de reprobación.

Como una imagen de marca implica grandes gastos, una educación en universidad "de prestigio" no puede ser barata. A fines de los ochentas un amigo fundó la Universidad Contemporánea de Arica, una típica universidad garaje con muy escasos medios de infraestructura, aunque con los mejores profesores de la plaza. Como había sido decano en la Universidad de Tarapacá y tenia buenos contactos se consiguió un buen cuerpo de profesores, entre ellos muchos exonerados por razones políticas. Antes que la cerraran durante la Concertación, alcanzo a salir un par de generaciones que, hasta donde he visto, en su mayoría están trabajando.

La Universidad de Tarapacá, donde yo estudié, es estatal con prestigio medio-bajo a nivel nacional, por su tamaño y su calidad de universidad de provincia. Sin embargo tiene un buen prestigio en Perú porque ha invertido muchos años en dictar cursos de postgrado,  donde tiene una presencia de marca mayor que la mayoría de las universidades chilenas.

En un país tan hipócrita como es Chile, todo el mundo habla de las universidades como templos del saber superior, sin embargo lo que realmente quieren es una institución que les venda un pedazo de cartulina con filigramas, estampillas y letras góticas para obtener algún prestigio que les ayude a conseguir trabajo. Además que casi todo lo que se necesita saber para trabajar se aprende trabajando.

Los inicios de las universidades siempre han sido modestos. Recuerdo la Universidad del Norte en Arica, origen de la Tarapacá, que a fines de los sesenta era un caserón viejo con unos diez profesores. Así es como empezaron todas las universidades del mundo, con artesanos y maestros enseñando un oficio a los estudiantes, toda esta loca carrera por el marketing y el prestigio vino mucho después y no estoy seguro de cuan buena puede haber sido.

En los sesenta la idea de "universidad para todos" era muy distinta de la realidad de hoy, donde ya existe universidad para casi todos. En esos años significaba bajar las universidades de las torres de marfil académico y convertirlas en talleres populares para las distintas especialidades. Como decía el himno de la Universidad del Norte:

Horadar en la áspera cantera
tras el neto perfil del desierto
y estrechar la mano del obrero
para unir la luz con el sudor.

Hoy muchas universidades son empresas de marketing que venden certificados. Ambas ideas fueron malas, el marketing y las carreras populares terminaron convertidas en en una venta de ilusiones.

Yo soy de la idea que se debe abrir la competencia sin ninguna restricción para crear nuevas universidades. Así se hizo a mediados de los ochenta cuando se permitió la aparición casi irrestricta de universidades privadas ¿que tienen de malo las universidades garage si todas las tradicionales partieron de esa manera? El valor de una universidad no está en sus metros cuadrados o la calidad de los laboratorios, sino en sus profesores y su proyecto educativo. Creo que la proliferación de muchas más universidades seria lo mejor para la calidad, si es que a alguien le importara. La buena calidad solo puede surgir del afan de lucro y la competencia porque nadie se esfuerza a cambio de nada y menos si no se siente amenazado.

20 Comments:

Blogger EDO said...

Te falto un punto importante: Los alumnos.

No es lo mismo un estudiante PUC que un estudiante de la universidad aplaplac. Muchas ues estatales mediocres se salvan pq aun reciben los mejores alumnos de colegios publicos/subvencionados los cuales son los que luego obtienen buenas pegas.

Para que decir la PUC que recibe a la elite de la elite y por eso muchos de sus egresados terminan trabajando en el extranjero en empresas/ues TOP. La PUC la unica universidad capaz de competir a nivel internacional.

10 de noviembre de 2017, 22:12

 
Anonymous Anónimo said...

Yo también me formé en una unidad académica nueva. En los 80 iban a hacer el equivalente argentino de Itaupú, la represa Paraná Medio, por acá, y empezaron a acumular profesionales de hidráulica y afines en el área. De ahí surgió que una vieja universidad regional, la UNL, creó un Departamenteo de Hidrología General y Aplicada, e inventaron un par de carreras.
Al principio estudiábamos en un edificio viejo. Y cuando nos mudamos al nuevo eran cuartos anexos a un galpón donde construían la maqueta a escala del proyecto. Nacimos a la sombre de un megaproyecto de ingeniería.
..que al final fue cancelado: su financiación era astronómica e imposible para la economía bamboleante del país. Su impacto ecológico era desconocido y ciertos puntos dejaban muchas dudas. Pero para ese entonces ya éramos una Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas y generábamos una buena cantidad de profesionales con poca perspectiva de empleo rápido. Agregaron una carrera de informática a la oferta y otra de agrimensura y con eso salvaron la nave.
Para ese entonces yo usaba mi hidrológica formación para fabricar azúcar. Una carrera laboral bien sudamericana. Uls

11 de noviembre de 2017, 06:08

 
Anonymous Anónimo said...

Estimado Tomás,

Hay una cosa que nombró Edo y que tiene mucha razón, la principal diferencia entre las universidades es el nivel de los alumnos. Hoy en día formar una planta con profesores de buen nivel no es demasiado difícil, después de todo en estos momentos hay un montón de gente doctorándose fuera del país en instituciones prestigiosas del primer mundo. Pero conseguir buenos alumnos es muy difícil, ya que el suministro supongo que sigue la ley de Pareto 80/20 y ese 20% de buena calidad se lo distribuyen entre la PUC y la Uchile.

Espero, además, que tengas razón de que lo necesario para ser un buen profesional se aprende en el mismo trabajo. En estos momentos, por una parte, los alumnos entran a la universidad cada vez sabiendo menos (la reforma de la psu fué nefasta y el primer año de universidad en realidad es quinto medio) y por otro lado hay una exigencia en disminuir la duración de las carreras lo que significa recortar cursos y quitar contenidos por todos lados.

Saludos,
Carlos C.

11 de noviembre de 2017, 07:11

 
Blogger Jose Cornejo said...

El prestigio bien ganado con hechos es el que realmente importa. lo demás es solo ser petulante. Es cierto que hay profesionales y profesionales, como profesores y profesores. no es lo mismo un Alumno de la PUC como uno de la UFRO o la UTA, pero un buen profesor hace un buen alumno y viceversa, independiente de donde salga y de los recursos que tengan.

11 de noviembre de 2017, 10:31

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Hola Carlos, José. EL argumento de los "malos alumnos" yo lo he escuchado por años en boca de los profesores mediocres y cómodos: es la explicación favorita de los profesores de escuelas y liceos municipalizados para justificar la pésima calidad de su enseñanza y también lo he escuchado en muchos profesores, no solo de la UTA sino también de universidades más grandes como la U de Chile, me parece que es un argumento muy peligroso para el sistema porque termina llevando a aberraciones como la "la tómbola" y la actual "Ley de inclusión escolar", ambas estupideces se fundan precisamente en ese argumento.

En el fondo es la teoría progresista que asocia nivel socioeconómico con capacidad intelectual, falsa y perversa. En todo el mundo se ha demostrado que escuelas y universidades en sectores pobres pueden sacar profesionales excelentes, edn las empresas esa ya es una idea muy desprestigiada (se usan ideas de cosecha de talento y liderazgo), lamentablemente en educación es una idea que sigue viva.

La distribución de Pareto se da en todo grupo humano, es falsa la idea que el 20% se concentre en universidades de elite, partiendo por que la calidad de "buen alumno" se obtiene a partir de un solo indicador, que es el puntaje obtenido en la PSU y está sujeto a cientos de factores imprevisibles. Hay puntajes nacionales que tienen mal rendimiento universitario y viceversa. Ese es el peligro de simplificar y concentrar todo en un ranking, pasa lo mismo que esos rankings de las universidades, que incluso toman el puntaje promedio de los alumnos que ingresan para rankear a la universidad, un criteriop absurdo y circular.

Esos criterios torpes son los que desvían el foco de la educación en todos sus niveles porque resultan muy cómodos para los profesores y se termina con lo que tenemos hoy: un sistema educacional centrado en la comodidad y los intereses de los profesores en lugar de los estudiantes.

Esa idea, de profunda raíz progresista es muy regresiva y actualmente produce una segregación mucho mayor a lo que había antes de que tanto charlatán llegara a envenenar la educación con sus prejuicios. En mi opinión los problemas actuales de la educación nacen de esas ideologías deterministas y añejas, que han deformado a todo el sistema.

11 de noviembre de 2017, 13:01

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt, parece que fuimos la primera generación en experimentar los cambios acelerados del mundo laboral, yo también estudié electrónica cuando en Arica estaba el boom de las empresas electrónicas, que desaparecieron de un día para otros al cortarse los sunbisdios.

Un par de generaciones antes de la mía, muchos vivieron ejerciendo exactamente la misma profesión que estudiaron, hoy eso es cada día más raro y las "profesiones" se están convirtiendo en un concepto obsoleto incluso en carreras tan tradicionales como el derecho o la administración.

Es más inseguro, pero también mucho más entretenido, lo maleo es que en colegios y universidades todavía no se enteran de lo que está pasando y siguen "enseñando" las mismas tonteras, como si nada.

Hay una brecha enorme entre la educación y las capacidades requeridas en el mundo del trabajo, al final todos nos terminamos educando a nosotros mismos.

11 de noviembre de 2017, 13:10

 
Anonymous Anónimo said...

... pues si, yo recuerdo que una prima segunda que trabajaba en un centro de cómputos provincial - y me regalaba toneladas de papel "con agujeritos", ya usado, con los que armaba cuadernos para mis apuntes - era algo así como "perito graboverificadora" - que era una suerte de taquígrafo de computadoras, porque en la era antediluviana de las computadoras había que agujerar unas tarjetas de cartón que representaban ceros y unos. Eso era programar o cargar datos. Por supuesto, si ella no se hubiera aggiornado una y mil veces no hubiese continuado su carrera en el área informática.
Ni las "profesiones del futuro" duran durante mucho futuro.

11 de noviembre de 2017, 13:53

 
Blogger Frx said...

2011, año en que el todo gratis estaba en su máximo apogeo. A estas alturas creer que la financiación de la educación cambiará su calidad es un dogma de fe.

11 de noviembre de 2017, 13:56

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt, yo he contado varias veces acá sobre mi suegro que era experto operador de código Morse, cuando la radiotelegrafía pasó de moda no trabajó más en su vida, gran valor.

Frx, si, otra idea absurda es creer que se trata de un problema de plata o que se va a resolver inyectando más plata a lo mismo, es todo lo contrario

11 de noviembre de 2017, 13:58

 
Blogger Jose Cornejo said...

Pensar que la "gratuidad" va a mejorar la calidad en la educacion, es una estupidez propia de quien no sabe dar valor a algo tan importante como la formacion. Muchos de los llamados "genios" se han formado en base a la práctica mas que la teoría, mientras que muchos "académicos" especialmente en el area de la economía dan remedios para los callos siendo que tienen juanetes y ni a cañones siguen esos mismos remedios que recetan.


"en mi vida he conocido genios sin colegio e idiotas con doctorado" esa frase le cae como anillo al dedo a las generaciones post dictablanda que han salido de las ues. en su mayoría mediocres que solo se valen de sus redes de contactos y afiliaciones politicas para surgir, tener un buen empleo muy lejos de su "formacion academica".

11 de noviembre de 2017, 15:33

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Hay muchos ejemplos de eso. Andrés Velasco era decano de la Escuela de Gobierno de Harvard antes de venirse a Chile, si le hacemos caso a los loros que repiten y se engolosinan con las credenciales, debió haber sido el ministro de hacienda y el político más importante del país. Sin embargo cuando tuvo que trabajar en el mundo real como misnistro hizo puras estupideces, desplomó el crecimiento, borró la regla del superhabitr fiscal, abriendo la puerta a la actual situación de endeudamiento, y el país tuvo un crecimiento miserable. Luego se dedicó a la política y hoy es uno del montón, ni siquiera en eso justificó sus pergaminos.

Mejor se hubiese quedado haciendo clases y enseñando a sus ingenuos alumnos como "se deben hacer" las cosas.

Hay cientos de casos parecidos

11 de noviembre de 2017, 15:39

 
Blogger Adelino D. said...

Lo que dice tanto Tomás como Ulschmidt me recuerda un poco donde estudié yo la carrera: un galpón que ahora han ido adecentando para crear una Universidad con un campus estilo anglosajón. Así empezó la Escuela de Ingeniería de la universidad donde estudié en Galicia.

Es algo, por lo que veo, bastante común en el desarrollismo de la segunda mitad del siglo XX hasta la crisis energética de los 80.

11 de noviembre de 2017, 16:21

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Adelino, es muy importante recordar que todas las universidades han tenido un origen humilde, tan importante como recordar que todos nacimos desnudos y que vestir un terno Hugo Boss no te hace más ni menos del que usa ropa barata. La gente que mide y rankea a las universidades según su infraestructura son tan ignorantes y superficiales como los que juzgan a las personas por su ropa.

Recuerdo un amigo que me dijo una vez "esa mina es tan, pero tan tonta, que basta que llegue un tipo en rica moto, bien vestido y con un reloj caro para que le acepte veinte cheques sin fondos, uno tras otro, se guía por las apariencias y es incapaz de aprender"

11 de noviembre de 2017, 16:30

 
Blogger EDO said...

Velasco no lo hizo mal como Ministro de Hacienda. Recordemos que le toco la crisis del 2008 la mas importante luego de la 1929 y supo controlar a los que querian mas gasto. Si lo vemos en perspectiva Velasco fue infinitamente mejor que Arenas.

Respecto de los alumnos aqui es donde los distintos gobiernos no han querido ver que no todos los estudiantes no son iguales y por ende deben ser ayudados de forma distinta segun su desempeño por eso el error garrafal de financiar con plata estatal un alumno mediocre que entra a una u de mala muerte de la misma forma que financia un alumno brillante que entra a ues de elite.

Ojo que las empresas y sobretodo muchas empresas TOP en chile aun contratan segun ues de egreso. Tienen claro que la materia prima que sale de esas ues es lo mejor para sus empresas.

11 de noviembre de 2017, 20:48

 
Blogger Javier Bazán Aguirre said...

Mientras apiñaba diarios, me encontré con la noticia de la que Universidad de Chile estaba en paro o la Escuela de Derecho. Sin embargo, tantas veces has dicho que esa universidad siempre aparece como la primera del país, pese a los paros. En realidad, no cuadra.

Lo peor que las universidades tradicionales agrupadas en su club no quieren competencia.

11 de noviembre de 2017, 22:22

 
Anonymous Wilson said...

Derecho de la Chile ya no es lo que era. Basta ver el par de cretenses, candidatos salidos de ahi, tan malos que ni llegaron a la cedula,
http://www.latercera.com/voces/pio-ix-santa-maria/

11 de noviembre de 2017, 23:47

 
Blogger EDO said...

Hace rato que en derecho de la chile se cuecen muuuchas habas y el olor ya no se aguanta.

12 de noviembre de 2017, 00:31

 
Anonymous Anónimo said...

Una anécdota sobre "calidad universitaria": me tocó ser contraparte de un estudio encargado a una universidad regional, que consistía en hacer la evaluación social de un importante proyecto de inversión pública. Supuestamente, es una universidad de "reconocido prestigio"...

Al presentar sus conclusiones, el director del estudio, que es el decano de la facultad de economía de esa universidad, dijo una sarta de burradas, como que "la mayor recaudación fiscal es un beneficio social del proyecto", así como la plusvalía. Al cuestionarle eso, insistió en que sí lo eran, porque "es más plata para el Fisco, que redunda en programas sociales y otros beneficios".

Por supuesto que lo hice trizas en mi informe de observaciones, pero quedé muy preocupado de ver cómo el DECANO de ECONOMÍA ¡¡no tiene idea de evaluación social de proyectos!! Y, claro, se produce el fenómeno de "como lo dijo el decano, debe ser cierto"...

El pobre Fontaine debe estar bailando samba en su tumba...


Saludos,
El triministro.

13 de noviembre de 2017, 10:14

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Triministro, nada de raro. algunas escuelas de economía, adminsitración y negocios donde hay tipos que pasan su vida enseñando planificción estratégica, nunca han sido capaces de hacer un plan estartégico coherente para la propia escuela o para la universidad. Cuando tienen que formular proyectos de inversión reales, parece que se les borran todos los conocimientos (o tal vez no tienen ni un solo conocimiento útil) porque los proyectos presentados son horribles, con barbaridades como las que comentas o peores.

No es tan raro después de todo si piensas que lso hermanos Parisi, doctores en economía (uno en finanzas) no fueron capaces de controlar un modesto flujo de caja cuando tuveron un par de colegios. Para que hablar de otras mamitas como Landarretche hijo y otros que mejor ni nombrar

13 de noviembre de 2017, 16:59

 
Anonymous Anónimo said...

Así es, pero los casos que mencionas tienen que ver más con la diferencia entre teoría y práctica; en mi caso, es más grave aún, porque se trata de un académico (decano) que no entiende conceptos básicos de la disciplina que enseña. Es como si el decano de odontología no supiera la diferencia entre una muela y un colmillo (molar y canino, por si pasa algún dentista por aquí), porque, total, "todos sirven para comer", por poner un ejemplo algo burdo.

Saludos,
El triministro.

13 de noviembre de 2017, 18:48

 

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