Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. "Be yourself, but bigger"

Cuando vivía en Chuchunco City

jueves, 17 de octubre de 2019



En la jerga chilena existe el dicho "eso queda en Chuchunco City" o "donde el diablo perdió el poncho" para referirse a un lugar sumamente alejado y de difícil acceso, bueno, resulta que leyendo el librito "Memoria Social de la Población Santiago (1965-2017)" me acabo de enterar que yo viví y pasé mis años más felices precisamente en Chuchunco, que era el nombre de la hacienda que antiguamente quedaba en los extramuros de la ciudad, con los años, parte de ella pasó a llamarse Población Santiago.

El librito no es bueno, en realidad es una especie de libelo donde los curas jesuitas se dedican a su actividad preferida, que es hablar maravillas acerca de si mismos, en este caso de la maravillosa obra que hicieron en la Población Santiago desde sus inicios. Yo tengo muy buena memoria de los cuatro años que vivimos allá, entre 1965 y 1968, recuerdo casi cada detalle, igual que de los cuatro años que viví en la Isla de Chiloé porque son los dos períodos que más me marcaron en mi vida y puedo decir con seguridad que jamás vi un solo cura en la población.

Si recuerdo a varios voluntarios del Cuerpo de Paz que vivían en la Población Nogales pero siempre llegaban a nuestra casa, pero ni un solo cura. Seguramente llegaron o se hicieron notar después del golpe militar de 1973, porque los jesuítas siempre tuvieron un especial olfato para llegar donde podían organizarse conflictos políticos. A propósito mi mamá era militante de la Democracia Cristiana y muchos políticos importantes llegaban a tomar el té a la casa y organizar sus reuniones, pero jamás vimos a un cura. Eso es extraño, porque lo curas estaban especialmente aliados a la Democracia Cristiana en esos años.

Como ya dije el libro es una fábula, típico de esos cuentos que arman los sociologos, historiadores y curas de izquierda para ganar fondos públicos y cierta notoriedad reescribiendo la historia de acuerdo a los intereses políticos del poder de turno. Pero me desvelé anoche leyendo cada una de las 144 páginas con la esperanza de rescatas algunos recuerdos de ese lugar tan lindo donde teníamos todo, menos plata.

Encontré muchas cosas interesantes, pude reconstruir las fechas y algunas cosas que pasaron en los primeros años de la pobla de la que me enorgullece haber sido de las familias fundadoras. Estuvimos allí desde el primer día, cuando no había nada de nada, el lugar era un terreno agrícola al que le habían pasado maquinaria pesada para dejarlo plano y marcado los sitios de unos 130 metros cada uno, marcados con estacas, una "media agua" consistente en dos piezas de madera en bruto con techo de cartón alquitranado (fonolitas) y un pozo séptico.

Cada dos o tres cuadras había un pilón donde íbamos a recoger en balde el agua potable. Eso era cuando llegamos y duró más o menos un año y medio en que vivimos en las "media-aguas" sin electricidad ni pavimento, lo que hizo un primer invierno especialmente duro. Cocina a parafina (kerosene) lo mismo que la iluminación, para calentarnos un brasero y en la noche se paseaban unas ratas del porte de gatos, que al principio me daban bastante miedo, pero pronto nos acostumbramos.

Esas condiciones que hoy parecen horribles era como se acostumbraba a vivir en el campo en Chile, y donde nos trasladamos era justamente campo, en los extramuros de la ciudad. Mi mamá siguió trabajando al principio, pero después de un tiempo lo mandó al diablo, porque el microbus, "Pila-Cementerio" llegaba a más de 10 cuadras de la casa y había que atravesar de noche la temible Población Nogales, al principio lo hacía escoltada por una amigo mío, "el Bistec" pero después lo metieron preso y mi mamá prefirió quedar cesante a ser cogoteda: "Dios proveerá" dijo y efectivamente, así fue.

Me entretuve mucho leyendo los recuerdos de otros fundadores y me doy cuenta de lo frágil que es la memoria de alguna gente. En el libro se habla de migraciones de gente muy pobre buscando casa, eso no es cierto, la población Santiago se construyó específicamente para dar casa a la mucha gente que nos quedamos en la calle después del terremoto de La Ligua el 28 de marzo de 1965.

Es el terremoto más violento que yo he estado y barrios completos de casas de adobe, que eran mayoría en Santiago, se derrumbaron completamente. Fueron miles de familias que nos quedamos sin casa y en la calle "Juarez Larga" de Recoleta, que haciendo honor a su nombre era casi un kilómetro de fachadas continuas, no quedó una sola casa en pie. Entonces para capear la emergencia, el gobierno de Eduardo Frei Montalva ideó la "Operación Sitio" y así se trasladaron barrios completos al nuevo lugar.

Lo más bonito es que las "visitadoras sociales", que en esos años si trabajaban bien, tuvieron el tino de ubicarnos en exactamente el mismo orden en que vivíamos en as casas antiguas, sabiendo que íbamos a pasar un par e inviernos muy duros, pensaron -con razón- que lo mejor sería que los antiguos vecinos lo siguieran siendo en el nuevo lugar. Así en mi cuadra, que tenía solo cuatro casas, quedó la casa de don Orlando que era carnicero, luego la casa nuestra, al lado la de don Mario Soto y en la esquina la de nuestros mejores amigos, la familia Merino Grey.

Dicen algunos antiguos pobladores, en sus recuerdos, que "ocuparon las media-agua antes para evitar que otros se tomaran los terrenos", yo no lo recuerdo así y creo que están en un error. Lo que si es real es que en esos años se puso de moda tomarse terrenos y secuestrar aviones, dos cosas que se pudieron hacer durante u tiempo con completa impunidad y en el primer invierno hubo un intento de toma en las chacras donde todavía no se había expropiado.

Lo que yo recuerdo es que un día esos terrenos aparecieron con gente asentada levantando banderas chilenas en la chacra, que -si mal no recuerdo- era todavía de particulares y se plantaban hortalizas. Según recuerdo bien, fueron los carabineros del "grupo móvil" ayudados por los propios vecinos quienes sacaron a patadas y palos a los ocupantes.

Las "tomas de terreno" eran instigadas y organizadas por el Partido Comunista, igual que hoy y la mayoría de la gente no los quería cerca por indeseables y malvivientes. Hay que notar que los que llegamos allá, aunque vivíamos en condiciones miserables, no éramos de la extrema pobreza ni el lumpen que muchas veces llegaba a las tomas, sino gente de clase media baja, que nos habíamos quedado en la calle por el accidente del terremoto.

Recuerdo que apenas llegamos se empezó a instalar la empresa constructora INGAS y entonces nos dieron a elegir por sector si aceptábamos la casa construida por la empresa o si las hacíamos por auto construcción, cada cual a su gusto con ayuda del gobierno. Nuestro sector, que estaba en el núcleo, eligió las casas de la empresa y los sectores del perímetro optaron mayoritariamente por la auto construcción, esas decisiones colectivas se hacían fáciles porque los sectores se tenían gran amistad y confianza, por haber sido vecinos en los barrios antiguos y por pasar el primer invierno en condiciones muy duras.

Lo que mejor recuerdo era la amistad y el sentimiento de unión que había entre todos los vecinos, obviamente que había discusiones, pero lo habíamos pasado demasiado difícil como para romper la unión entre nosotros, era un poco asunto de supervivencia. Los recuerdos del primer invierno son un mar de barro y cuando dejaba de llover y salía el sol, el techo de cartón alquitranado "lloraba" gotas de alquitrán. Dormíamos y tapábamos todo con plástico en la noche, por si acaso. Pero en realidad lo único malo de ese invierno fue que se murió nuestro fiel y loco perro "Beppy", que nos había acompañado desde que yo tenía 5 años, "el muerto al hoyo y el vivo al bollo" dijo alegremente mi mamá. Y sin más o fuimos a tirar al canal del Zanjón de la Aguada, que quedaba a unos pocos metros de la casa

La construcción de las casas, con armazón de madera e internit de (yeso-cartón por dentro asbesto por fuera) fue increíblemente rápida, en un año o tal vez menos habíamos pasado desde una choza a un palacio, al menos a mi me parecía un verdadero palacio esa casa, absolutamente nueva y con lujos asiáticos como electricidad y llaves de agua en la cocina y el baño. Llegó la felicidad de un día para otro, el primer año fue duro pero valió la pena. En esos años llegaron mis primos, primero Camilo que venía de una gran aventura en Argentina y después Mario que se arrancó de la casa y llegó donde nosotros. Mi felicidad fue completa.

Teníamos una excelente casa, yo tenía en mis primos a dos hermanos mayores y mejores amigos, el círculo de la perfección se cerró cuando llegó, no se de donde, un gato negro y feo como el diablo, ya teníamos reemplazo para el Beppy, mi mamá lo bautizó como "Marat-Sade" por una obra de teatro que era muy popular en esos años, era un nombre muy ad-hoc porque cuadraba perfectamente con el aspecto y la personalidad del bicho.

Los mejores años fueron 1967 y 1968, yo cambié el Liceo Valentín Letelier por la Escuela Nº 67 en Diagonal Santiago, a pasos de mi casa: cruzábamos la calle y llegábamos a la escuela, mi mamá se hizo amiga del director que vivía con su familia en la misma escuela ¡y tenía un televisor! Así pasábamos las tardes viendo "Cine del recuerdo" argentino" y en la noche "Batman", "El show de Luis Dimas", "Viaje a las estrellas", "¿Quien soy yo?" o las divertidísimas "Mister Ed, el caballo que habla", "Perdidos en el espacio", "La isla de Gilligan" y tantas otras. En fin, los que disfrutaron de esos programas sabrán de lo que hablo.

Hasta que en 1968 se acabó la buena suerte. Se murió el gato y todo empezó a ir de mal en peor, culpa de nadie, simplemente se fueron encadenando malos eventos uno tras otro. Pero tengo el recuerdo de esos cuatro años y todavía quedan muchos de mis amigos de entonces, mis primos, claro, Valeria, Jimmy, Osvaldo, vecinos y mejores amigos. Han pasado tantos años que ya no tenemos mucho de que hablar, las historias de cada uno han tomado su propio camino, pero eso no importa porque estamos conectados por el recuerdo de los años maravillosos, no necesitamos conversarlo porque lo vivimos y sabemos como fue.

Los buenos recuerdos no son solo para sentirnos bien o ponernos sentimentales, también tienen una utilidad práctica de limpiarnos de la cabeza el pesimismo. Cuando la cosa se pone mala, como me está pasando ahora me acuerdo de ese invierno que pasamos en 1966, demás podría volver a repetirlo, no me asusta para nada. Los problemas de plata no son problemas reales, los crea la imaginación para meternos miedo.


10 Comments:

Blogger Roberto61 said...

Preciosa entrada, me retrotraes a mis recuerdos de Cauquenes, ya estabamos en la casa y pobla nueva, un palacio al lado de la mejora que se criaron mis hermanos mayores. También habían unas casas de emergencia de los terremoteados del 60 que vivian su epilogo.
La gente pobre pero honrada orgullosa y feliz. Animo cooperativo se hacían muchas cosas con casi nada de plata, por ej.el estadio municipal, una maravilla con capacudad para unas 10 a 12 mil personas, oara llenarlo tenía que ir más del 50% de todo Cauquenes, y se llenaba.
Una gran época mucha mística, todo se fue a las pailas con la politica zurda y su guerra de clases.

16 de octubre de 2019 a las 21:09

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Si Roberto, yo tuve la suerte de vivir en esa época en que todos remábamos para el mismo lado y la política era una especie de deporte. Los partidos comunista, socialista y otros grupúsculos hicieron mucho mal metiendo cizaña , resentimiento social y desunión, al menos así fue en muchas otras partes y supongo que en la población debe haber pasado lo mismo, pensándolo bien, menos mal que yo no estuve allí para verlo, aveces cosas que nos parecen malas son para mejor

17 de octubre de 2019 a las 01:16

 
Blogger Jose Cornejo said...

Que bella columna, Tomas! Me acordé de mis primeros días en la Poblacion Simón Bolivar, durante el GM, la calle primero con un empedrado que provocaba más de una caida en bici, hasta que en 1984 se pavimentó con cemento. Recordaba esos 18 y fines de año cuando reuniamos las lucas para la ornamentación (que era un largo cable con soquetes y ampolletas pintadas con tempera o pintura para vidrios hechos por nosotros mismos (nos tenian bien entretenidos haciendolo) así como también el mural que todos los años hacía un "artista designado" para la ocasion.

Lindos recuerdos.

17 de octubre de 2019 a las 10:53

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro, antes había mucha vida de barrio, sin juntas de vecinos ni nada la gente se juntaba y hacían de todo, se ayudaban, etc. Todavía queda algo de eso en algunos barrios, en la Población Santiago entre otros donde hay familias que han vivido por décadas, aunque ya no es lo mismo

17 de octubre de 2019 a las 10:57

 
Blogger Javier Bazán Aguirre said...

Muy buena tú columna.
NPor lo que escuché en un canal de Youtube, las Juntas de Vecino nació de un jesuita que influyó mucho en Chile. Decían que agente de la CIA.
Si la gente se conoce por décadas, no se necesita ese tipo de organización.
El trabajo de la izquierda es crear conflicto donde no los hay.

17 de octubre de 2019 a las 11:43

 
Anonymous Anónimo said...

Me provoco nostalgia cuando vivia en la Poblacion Nueva Victoria en IQQ., poblacion creado por los cierres de las salitreras.

Cuando no teniamos alcantarillado y el agua potable lo teniamos de 07:00 a 08:30 mañana y despues de las 18:00 hasta las 21:00.

Viviendo en una casa de cholguan....donde te cagabas de calor en verano y frio en invierno.....pero teniamos patio...jajaja

Marcelo

17 de octubre de 2019 a las 12:12

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

JAvier, seguro te refiers a Roger Vekemans, un jesuita bastante turbio que tuv enorme influencia en la Democracia Cristiana por esos años, creo que era holandés o algo así.

Efectivamente, él organizó todo el cuento de las juntas de vecinos ylos centros de madres, que eran parte de un proyecto que se llamaba en esos años "promoción popular", era para inyectar la política en los barrios y poblaciones, es probable que haya sido agente de l CIA como ha sido acusado, claro que eso de "agente de la CIA" es una categoría tan amplia que a estas alturas le cae a mucha gente.

Marcelo, ess eran condiciones de vida bastante normales en los sesentas y setentas, muchos copitos de nieve hoy ni se lo imaginan, pero muchísimos de nosotros vivimos así. Y no era nada muy terrible, como políticos y curas hoy predican interesadamente, incluo diría que la vida de barrio que se perdió con el enriquecimiento de las personas, era bastante buena

17 de octubre de 2019 a las 13:19

 
Anonymous Wilson said...

Yo escuche a Vekemans que el cerraria las universidades para producir la revolucion, pues estas eran una escala social y captaban a los mas lucidos popularicos y los desclasaban...
Probablemente estaba asociado a la Cia, como parte de la estrategia tercerista del Dpto. de Estado, era financiado por belgas, alemanes, italianos,gringos, y seguro Satanas que debe haber disfrutado de sus tonteras :-) . Fue en apariencia anticomunista, pero en los hechos fue su compañero de ruta y facilitador, si los jesuitas no estaban ya pervertidos por la izquierda, con el fueron penetrados definitivamente.

17 de octubre de 2019 a las 16:46

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

¡De veras que tu fuiste de los que bebieron las enseñanzas de esos frutos podridos! jajaja

Llegaron varios curas alemanes y belgas en eso años que tuvieron una influencia y medios desproporcionadaente grandes, fueron los precursores del globalismo y todas estas ideologías de mierda que hoy nos infectan.

17 de octubre de 2019 a las 16:58

 
Blogger Jose Cornejo said...

Se me habia quedado en el tintero, hace unos días volví a ese barrio y ahora me llega a dar pena. Frío, lugubre y tomado por los narcotraficantes...

17 de octubre de 2019 a las 17:18

 

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