Soñé con el sur, hoy equivocadamente me levanté temprano así es que después de almuerzo me quedé dormido como piedra. Solo me acuerdo de los sueños cuando duermo siesta porque no sueño historias como la mayoría de las personas sino puras imágenes desconectadas.
Y soñé con Ancud, con el glorioso Liceo de Hombres -quien sabe como se llama ahora- donde tuve tan buenos amigos que me salvaron del manicomio, aunque estuvieron a punto de dejarme con cirrosis, ah que manera de tomar. Me acuerdo un poco que soñé con ese olor a perro mojado, con que uno anda todo el día, soñé con La Huillincana, única cueca decente que he escuchado en mi vida, pero no la basura almibarada de Bordemar, sino con la verdadera, cantada por el "cuncuna" Borquez su compositor, al que ya casi nadie recuerda.
La chica que me gusta/la huillincana si
la chica que me gusta/la huillincana si
te besa por las tardes y en la mañana
te besa por las tardes y en la mañana
¡Como han prostituído el folklore chilote! la huillincana es una
cueca violenta, se baila bien borracho, justo antes de empezar a darse de trompadas, con los años llegaron unos colijuntos a hacer
esta porquería. No es nada nuevo, en los setentas ya habían unos tipos que se dsifrazaban de huasos
"los de Ramón" que hicieron estúpidas canciones como
"quiero comer curanto con chapalele", que basura Dios mío.
El mítico Cucnuna, Liborio Borquez era una leyenda viva, compositor y poeta popular de Chonchi: yo lo conocí y lo escuché cantando, con media botella de licor de oro en el cuerpo... del hachazo al otro día no quiero acordarme. Ah que tiempos más divertidos, claro que es lo que recuerdo ahora porque entonces tenía más problemas que una monja con atraso.
Bueno, muchas palabras acerca de nada, pedazos de un sueño nada más, mejor paso a otra cosa.
Bah, no puedo, me quedé pegado con San Carlos de Ancud, Altiva, Fuerte y Leal dice su escudo porque la Isla fue el último reducto donde se atrincheraron los españoles y se mantuvo leal a la corona española después de la independencia de Chile. El famoso marino Lord Thomas Cochrane trató de recuperarla en 1820 y le dieron paliza. Los insurrectos chilenos tuvieron que esperar hasta 1826 para tomarse la isla.
Hay apellidos chilotes-españoles clásicos: Barría, Barrientos, Almonacid, Vera, Cárcamo. Tambien algunos chilotes-huiliches: Rain, Huenteo, Raimapu, Guenchuman. Y claro los alemanes, que son huasos brutos, pero rubios y de ojos azules: Niklitcheck, Mutter (mi amigo Kurt!), Roth, Ortloff, Falbaum, esos son los chilotes-alemanes.
La isla es enorme. De punta a punta son como 180 kilometros y tiene mucho territorio virgen, toda la costa del pacífico es inaccesible. En ese punto empieza el Chile adonde todavía no llegan las empresas forestales, no se ve ni un pino radiata, pero si enormes plantas de nalcas, el monte, donde no entra el sol, está lleno de maderas nativas: alerce, cipres, luma, ulmo, ciruelillo, mañio, coihue, tepa y otras que ya no me acuerdo.
Mi padre era maderero, teníamos aserraderos en Quellón y barraca en Castro, en los años de vacas gordas -que por supuesto yo jamás conocí- era dueño de la riquísima Sociedad Explotadora de Ciprés de Guaitecas "no se pudre, no se apolilla, dura 100 años" decía la propaganda, vaya a saber uno si era cierto.
Mis mejores recuerdos de Chiloé son de Ancud, la ciudad donde estudié y los peores de Castro, donde llegué una noche, no conocía a nadie y no tenía donde dormir, es una experiencia horrible, que no le recomiendo a nadie. Como el protagonista de El Vaso de Leche, igualito.
En Quellón iba a pasar las vacaciones, arrendábamos una casa viejísima en la costanera, pero era lejos la mejor casa en que he vivido. Yo tenia una pajarera en el entretecho con mi dormitorio, una pieza para dibujar donde dolían los ojos de ver el paisaje, con el volcan puntiagudo justo al frente. El patio era tan grande que los vecinos nos mandaban vacas y corderos para que se comieran el pasto, un verano con mi mamá sembramos papas, plantamos un saco y recogimos más de diez ¡era como la pesca milagrosa! Estaba lleno de frutales que daban unas manzanas ácidas y enanas, una mugre.
En fin, yo iba a escribir de otra cosa pero la maldita siesta me cambió el tema, no es mi culpa, fue la siesta. A propósito encontré este buen video de los muchachos del Liceo de Ancud en toma este año. Me imagino que seguirán igual de borrachos como éramos nosotros, tienen un legado que cuidar. Hasta mañana.
Toma y Marcha de Estudiantes Ancud 2011 from PIXELAUDIOVISUAL on Vimeo.
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