
José Piñera lo hace de nuevo, leo su propuesta de Cuentas de Ahorro para la Salud (CAS) como complemento al sistema de seguros de salud que administran las Isapres, me parece que la idea es volver a que cada cual se haga responsable de su propio cuidado ahorrando en cuentas individuales, al estilo AFP, para que llegado el momento de necesidad pueda pagar en efectivo por sus tratamientos, sin pasar por administradoras o instituciones estatales que o se gastan la plata o se quedan con la parte del león. Copio a continuación los twitter originales de lo que yo pienso que podría ser una innovación tan revolucionaria como la de los fondos de pensiones:
Se podría usar cotización de 7% ya sea para pagar una prima de seguro (como hoy) o para depositarla en CAS y pagar desde ella gastos salud.
Quienes optaran por sistema CAS deberían contratar un seguro catástrofico mínimo (hoy aprox. 1% sueldo) para cubrir enfermedades mayores.
El otro 6% crece en CAS. Fuerte incentivo a vida sana, prevención y sólo consultas necesarias. Acumulación de capital para salud en vejez.
Opción CAS atenuaría relación confrontacional, inevitable en seguros, entre cliente e ISAPRE, pues habría alternativa a uso de cotización.
Debería existir máxima competencia en administración CAS y libre entrada(ISAPRES, AFPs, Cajas, etc). Trabajador libre de optar y cambiarse.
Habrían mejores incentivos y efecto positivo sobre sistema entero salud pues consumidor buscaría alternativas reduciendo costos para todos.
Quien prefiere su 7% a seguro actual (ISAPRE o FONASA) sigue igual. Otros se van a CAS. Se trata de competencia, más competencia mis amigos.
Es hora de completar el esquema original. Más libertad para todos, mejores incentivos, más competencia, y mayor legitimidad salud privada.
Algunos comentarios, la idea está basada en entregar incentivos y señales correctas, que incrementen la eficiencia en lugar de los actuales incentivos que alientan el fraude, el abuso del sistema y las ineficiencias. El talón de Aquiles de todos los sistemas de salud actuales es la idea subyacente de que "nadie paga", que "conviene aprovecharse del sistema porque sino todo lo aportado se pierde", donde todos tienen un hipotético "derecho a la salud" aunque no pongan ni uno y que rara vez reciben de manera satisfactoria.
No hay que darle muchas vueltas a los sistemas de salud previsional para darse cuenta que en el esquema de seguros no sirve, los únicos que ganan al final son las aseguradoras e isapres, pero en los grandes números la mayoría de los aportantes deben perder como pasa con cualquier tipo de seguro donde se paga una prima "para protegerse", da casi lo mismo que sea estatal o privado, claro que sistema estatal es casi garantía de un peor servicio, solo vean el Hospital de Talca .
Lo ideal es que cada cual pague de su bolsillo los tratamientos con médicos privados, y si quiere perder plata que se asegure contra enfermedades catastróficas que de otro modo no podría costear. ¿Que mejor idea que en lugar de contratar seguros esa plata se vaya a una cuenta de ahorro individual para prestaciones de salud? a mi me parece genial porque un sistema así daría todos los incentivos correctos, tanto a los aportantes como a clínicas y médicos. Pero en fin, en el país de los tontos siempre existirá la mayoría de los que se creen pillos preferirá un sistema donde "otros" pagan. Si volaran no veríamos la luz del sol.
Avanzo a paso de tortuga en mi trabajo sobre la economía del agua, que cosa más árida y aburrida. La contabilidad todavía ni la miro, se pone cuesta arriba el camino, tan bien que íbamos. La Pilar vuelve esta noche de Valparaíso porque se le terminaron las vacaciones, ah los funcionarios públicos, con vacaciones pagadas con plata de mis impuestos. Para colmo hoy no nos alcanzamos a coordinar con Joe y no pude ir a pescar, por esta vez se salvó el Casillero del Diablo aunque dudo que dure mucho.
Me contaba un amigo muy desanimado de los problemas que tiene con su hijo, le salió bueno para la droga y a los 21 años ya ha estado preso por tráfico, que desgracia. Me preguntaba que podría hacer, probablemente no hay nada que hacer, ya es su vida, se llevan pésimo y hace más de un año que no se hablan, mi error fue querer ser su amigo, me dice, tal vez tenga razón. Pero conozco padres pésimos, manipuladores, mentirosos, mitómanos y que tienen hijos excelentes, no sé hasta que punto influirá la crianza, en la mayoría de los casos deben ser fallas de fábrica, eso creo yo.
Las personas reaccionan distinto ante los problemas, mientras unos se endurecen o adquieren confianza, otros se quiebran y se convierten en pobres diablos, problemáticos y antisociales. Parece que ni siquiera tiene mucho que ver con los padres. Pobres o ricos todos tenemos problemas, cada día salimos a pelear contra un mundo de porquería que nos ataca y si no tenemos problemas los inventamos, es como si necesitáramos tenerlos. La diferencia es que algunos no lo aceptan, se quiebran, buscan pasárselos a otro o echarle la culpa a otro ¿quien mejor que los padres?.
Mis padres vivieron separados hasta que yo tenía 13 años. mi mamá nunca me hizo mucho caso ni tampoco se preocupaba por mi, por alguna razón que se me escapa tenía una confianza ciega de que yo iba a ser capaz se salir de cualquier lío. Por eso experimenté cosas bien peligrosas pero siempre salí más o menos ileso, creo que gracias a esa despreocupación yo siempre tuve más confianza que el resto de mis amigos, tenía problemas enormes pero sabía que al final iba a poder salir. Con mi papá tuve una relación mucho más distante, prácticamente ni nos conocimos aparte de las discusiones políticas muy educadas y que duraban horas, no recuerdo haber hablado nada interesante con él. Debí haber sido un niño problema pero me acuerdo de puros momentos felices, creo que cuando chico fue cuando lo pasé mejor.
Lo más difícil es despegarse de los hijos, yo extraño mucho los buenos ratos que pasé manipulando al Tomás Jr. cuando era chico, tal como describí en
mi cumpleaños 46:
El hijo
Pienso que podemos aprender mucho de los niños. Dominar sicológicamente a un niño, para conseguir que obedezca a nuestros caprichos es una actividad intelectualmente fascinante. Ellos por su parte también pueden darnos clase de manipulación y chantaje sentimental.
Creo que eso es, cuando el niño es chico constituye un juguete extraordinario para los padres, después el maldito crece y ya no quiere jugar con uno, que se vaya al diablo.
Bah, nada interesante que contarles hoy, un domingo tan aburrido como todos en que he pasado perseguido por un montón de pequeñas cosas desagradables, como piedras en el zapato que son lo que tengo que hacer y no he hecho, mil pequeñas molestias a veces resultan peores que una gran tragedia, en fin.
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