Hoy tuve un día agotador, estuve ayudando a una amiga que vive en Bolivia con la renovación de su pasaporte y me lo caminé todo, menos mal que ya casi todo está listo y mi amiga ya va de vuelta para La Paz en un bus que salió con casi dos horas de retraso, ¡ah, la informalidad!.
Aprovechaba de contarme como es la vida por allá, ella está entrando a la universidad este año y me decía que en el colegio los profesores de historia le preguntan la "opinión" a los alumnos sobre temas de política contingente y si la opinión no es la correcta -o sea la favorable al MAS- la mala nota está asegurada. Me contaba de un profesor de matemáticas que le gustaba mucho la ecología y durante todo un año en lugar de hacerles clases de matemáticas los sacaba de paseo al lago y hacer trabajos comunitarios: si no barrían bien o si pintaban mal una muralla reprobaban matemáticas. Obviamente en Bolivia no se hace prueba PISA ni nada por el estilo así es que cada profesor enseña más o menos lo que se le antoja, siempre y cuando se alabe al gobierno de Evo Morales.
El país está repleto de abogados porque es una carrera gratis, muy politizada y fácil de aprobar, pero me decía que hay cinco abogados en Bolivia que jamás han perdido un juicio porque están bien conectados. Si uno de esos abogados te entabla una demanda lo mejor es irse solito a presentar a la cárcel. Por otro lado hay decenas de miles de abogados sin trabajo y en su pequeña ciudad hay más de 150 notarios que apenas sobreviven. La burocracia es una pesadilla porque los empleados públicos trabajan cuando quieren o cuando les pagan, que es tarde, mal y nunca.
Igual me decía que es un excelente lugar para vivir porque la gente es muy alegre, amigeros y fiesteros, donde todos los días es fiesta, las discos y bares pasan llenos. Me consta porque cuando fui a Santa Cruz de la Sierra pasé las dos semanas en fiesta sin interrupción y otros amigos chilenos que viven allá me han dicho lo mismo. Ah, me dieron ganas de conocer Sucre y el país minero: Oruro y Potosí que es la parte de Bolivia donde nunca he ido. Algún día, con un poquito de suerte, les estaré contando mis nuevas aventuras en Bolivia. Quien sabe, me encanta ese país.
Una de las mejores cosas de vivir en Arica es que debe ser la ciudad más cosmopolita de Chile, a diferencia de Santiago u otras ciudades del sur que solo reciben migrantes económicos. Acá tenemos representantes de todas las clases sociales del Perú y Bolivia lo que nos permite entenderlos mucho mejor y vivir sin los estereotipos provincianos tan comunes en nuestro país. El chileno de La Serena al sur es muy primitivo y vive mirándose el ombligo en su mundo de prejuicios, convicciones absurdas, creencias. Cuando me fui de Santiago a Chiloé me chocó mucho la mentalidad de pueblo chico de allá, pero en Santiago también existe esa mentalidad de pueblito perdido de la mano de Dios, solo que ni se dan cuenta, beben de sus prejuicios igual que el pescado bebe agua, ni lo sospechan.
Giacomo Becattini es un economista italiano contemporáneo aún no muy conocido. que ha hecho contribuciones bien importantes a las teorías del desarrollo regional, actualizando la antigua idea de los distritos marshallianos. Alfred Marshall escribió sus ideas alrededor de 1870, cuando estaba en pleno auge la idea de las grandes industrias con integración vertical (o sea que hacían ellos mismos casi todos los procesos necesarios para su producto) basados en la idea que lo más grande es mejor debido a las economías de escala. Era el modelo de Henry Ford que soñaba con controlar todo el proceso de producción partiendo por fábricas de caucho y acero hasta llegar al auto terminado. La idea de las economías de escala eran casi un dogma indiscutido en esos años.
Marshall notó que también había otro modo de producción opuesto a las economías de escala, basado en el encadenamiento de varios talleres pequeños e independientes que contribuían a integrar un producto final. Mientras que las economías de escala tenían la ventaja obvia que al trabajar con volúmenes altos bajaban los costos, estas empresas enormes tenían el defecto de los dinosaurios, su capacidad de adaptarse a los cambios era pésima y solo funcionaban bien cuando los negocios y la demanda eran muy estables.
Esta idea cayó en el olvido por muchos años e indirectamente Michael Porter y otros la reflotaron en su teoría de clusters, con la diferencia que los clusters generalmente eran orientados al crecimiento y las economías de escala. Becattini en cambio notó que los distritos marshallianos se interpretaban mucho mejor en el agrupamiento de empresas muy pequeñas, particularmente aquellas que hicieron de Italia la capital mundial del diseño.
Porter en su teoría de clusters se dedicó a estudiar y tratar de explicar fenómenos como Silicon Valley y otros parecidos. Su pensamiento está muy influeciado por estrategias basadas en conceptos militares, donde ganar la guerra significa aniquilar al enemigo, o aplastar la competencia en este caso. Según este pensamiento toda empresa debe buscar el monopolio, o por lo menos tomar la posición dominante en el mercado superando a los competidores.
Claro que en un sistema de mercado resulta muy difícil mantenerse por siempre en la cresta de la ola por lo que las recetas de Porter pueden servir para llegar a la posición dominante (desarrollando una ventaja única) pero difícilmente se puede mantener esa ventaja única por mucho tiempo. La solución de Porter a esta inestabilidad sistémica es la innovación constante y los mejores ejemplos son el marketing de Apple o Google. De allí sale todo ese yaba-daba acerca de la innovación. Según la idea de Porter solo la innovación permite conservar el monopolio o la posición dominante.
El pensamiento de Becattini en cambio es de nicho: busca un nicho desatendido donde seas especialmente bueno y dedícate a atenderlo. Esto sigue más las ideas clásicas de las ventajas comparativas y la división del trabajo. Basta con ser exitoso en una sola cosa que tenga que ver con ventajas más o menos innatas relacionadas con el lugar donde se vive. Italia tuvo un desarrollo monopólico, dominante y de economía de escala durante el Imperio Romano, luego vino el derrumbe, la edad media y el renacimiento que ya no fue en Roma como capital del mundo sino en pequeñas ciudades-estado: Florencia, Venecia, Milán y los estado pontificios.
El surgimiento del made-in-Italy como llamó Becattini al auge industria,l basado en pequeños talleres después de la Segunda Guerra Mundial, tiene que ver con ventajas específicas de Italia desde la época del renacimiento que le permitió desarrollar productos únicos desde los diseños industriales y la moda hasta el neorealismo y los spagetti western en el cine. Son productos que solo pudieron surgir en Italia y ninguna teoría tipo Porter sobre planificar una toma de posición de mercado puede explicarla.
La Teoría de clusters de Porter, dedicada a explicar Silicon Valley y otros desarrollos similares tiene validez para esos fenómenos específicos, pero no es la única clase de aglomeraciones industriales que existe. Porter menciona mucho el capital humano e intelectual como detonante de este éxito y como su modelo es basado en la innovación constante arma un gran caso en torno a las universidades del área, sin embargo yo creo que hay otros factores más o menos casuales, como fue el establecimiento de Intel en el área, que tal vez tuvieron mucho más que ver que las explicaciones teóricas elaboradas después.
El problema es el prestigio de Porter como best seller, gurú y profesor de Harvard, han llevado a que nuestros aborigenes conciudadanos les compren la teoría a ojos cerrados creyendo que basta con traer el complejo de universidades del Sur de California o .peor todavía- con importar "emprendedores" para que tengamos el Silicon Valley en Valparaíso en un par de años. Esa es una estupidez enorme, típica del pensamiento superficial de los que no pueden identificar cuales son causas y cuales efectos.
Mucho mejor estudiaran a Becattini y se dedicaran a observar cuales son las actividades económicas que están resultando bien. Mirando los micro negocios se puede comprender adonde están las fortalezas verdaderas que nos permitirían desarrollar un nicho. Chile no tiene espaldaspara pensar en economías de escala, tal vez con la única excepción de la minería y para eso necesitamos empresas extranjeras si no queremos que nos pase lo que a Bolivia. Estudien mejor a Becatinni giles, Porter funciona para los Estados Unidos.
Y una postdata antes que se me olvide. Creo que uno de los peores negocios que ha hecho Chile ha sido integrarse a la OECD. Si bien es cierto tiene la ventaja de obligar a algunos procedimientos de estandarización muy necesarios (las normas contables internacionales por ejemplo), la OECD es una versión moderna de la CEPAL, esa burocracia nefasta que fue culpable de la década perdida para América Latina.
Resulta que no es una organización sin ideología, tienen un cuerpo de economistas que bajo una capa de liberalismo están completamente alineados con el voluntarismo político y la planificación estatal. La OECD es una nueva CEPAL y puede causarnos tanto o más daño seguir ideas que hoy están de moda en USA y en Europa, lugares en profunda crisis económica por culpa de décadas de politicas igualitaristas. Gran error integrarse a la OECD, en unos años más lo estaremos lamentando. Hasta mañana.
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