01 enero 2026

Operación Sitio Parte 1: La historia fideligna

En los años 50 y 60, Chile enfrentó un problema de vivienda gigantesco. El país era muy pobre y la infraestructura, en su mayoría, había sido construida en el siglo XIX; gran parte de las casas eran de adobe.

Mis primeros recuerdos son de la calle Gálvez y, más tarde, del barrio Recoleta. Todas las casas en las que viví esos años eran de adobe del siglo pasado. Resulta que el país sufrió, por esos mismos años, grandes terremotos e inundaciones que dejaron a cientos de miles de personas sin techo.

Entre esas familias estábamos mi mamá y yo. El gran terremoto de La Ligua —el más violento que recuerdo— no solo botó nuestra casa, sino las más de cien viviendas de fachada continua que se alineaban en la calle Juárez Larga. Hoy esa calle es la más fea de Chile.

Cayeron todas las casas como fichas de dominó. Y no solo en esa cuadra; en la mayoría de los barrios de clase media y baja de Santiago pasó lo mismo. De un día para otro, éramos decenas de miles de damnificados sin un lugar donde cobijarnos.

El origen de las "poblaciones callampa"
Pero había otro problema. La crisis del salitre en los años veinte había movilizado a decenas de miles de personas desde el norte hacia Santiago. Estos grupos se asentaron en las orillas de ríos y canales, como el Canal San Carlos, el Mapocho y el Zanjón de la Aguada.

Esa gente vivía en la extrema pobreza; algunos habitaban rucos y otros incluso cavernas excavadas en el Cerro Blanco. A estos asentamientos se les llamó "poblaciones callampa". La mayoría se dedicaba a la mendicidad, a la delincuencia o a trabajos miserables.

Con el terremoto de La Ligua, muchos de clase media baja quedamos en la calle. Sin embargo, no teníamos relación con la gente de las poblaciones callampa; existía un pequeño peldaño social que nos separaba del lumpen.

Organización política y tomas de terreno
Los habitantes de las poblaciones callampa venían de las salitreras y casi todos habían sido parte de sindicatos. Conservaban lazos con el Partido Comunista, el Partido Socialista, grupos anarquistas y, a partir de los sesenta, con el MIR.

Eran las bases de esos partidos, que obtenían de allí sus votos, pero también fueron quienes empezaron a organizar usurpaciones de terrenos. Así aparecieron las primeras grandes "tomas".

La toma de La Victoria, en 1957, fue la primera usurpación masiva a nivel iberoamericano, y a esa le siguieron muchas más. Eran ocupaciones ilegales muy bien organizadas por los partidos políticos.

Los comités de pobladores avanzaban de noche hacia terrenos agrícolas instalando sus rucos. En cada uno ponían una bandera chilena, pues se creía que, con ella, Carabineros no se atrevería a desalojarlos.

A veces funcionaba, pero muchas otras no. El "Grupo Móvil" de Carabineros los desalojaba por la fuerza, provocando el escándalo de los partidos de izquierda que estaban detrás de las usurpaciones.

La respuesta del gobierno: Operación Sitio
Por otra parte, el gobierno de Eduardo Frei Montalva enfrentaba la crisis de los damnificados por desastres naturales. El ministro de Vivienda, Modesto Collados, lanzó la "Operación Casa", que consistía en entregar sitios con casas prefabricadas.

Aunque la Cámara Chilena de la Construcción estaba muy satisfecha, la solución era inviable por su altísimo costo. Collados propuso entonces una "solución mínima": entregar sitios y fomentar la autoconstrucción.

La izquierda atacó violentamente esta idea, calificándola como "Operación Tiza", en referencia a los sitios vacíos marcados solo con tiza. Alegaban que era una propuesta indigna.

Frei Montalva había prometido 360.000 viviendas, pero con este plan apenas se construyeron unas 7.000. Tras la renuncia de Collados, el nuevo ministro, Juan Hamilton, intentó cumplir la promesa, dándose cuenta de que la única forma era mediante loteos con lo mínimo indispensable.

Mi experiencia en Población Santiago
Volvió a decantar la idea de la "Operación Sitio", criticada por la izquierda como "Operación Media-agua" y por la derecha como indigna. Mientras tanto, los damnificados de 1967 seguíamos sin casa y estábamos dispuestos a recibir lo que fuera.

En 1967, pasaron maquinaria pesada sobre un terreno agrícola cerca de Pedro Aguirre Cerda y lotearon terrenos de 9 por 18 metros, con una media-agua y un pozo séptico, pero sin electricidad.

El primer año fue espantoso. Las lluvias convirtieron la población en un pantano de barro. Cocinábamos con kerosene y había un solo pilón de agua por cuadra. Ir a buscar agua era el gran acontecimiento social del día.

Al segundo año, las cosas mejoraron: urbanizaron, pavimentaron y construyeron casas de asbesto y volcanita. Para nosotros, comparadas con la media-agua, eran un palacio. La felicidad fue inmensa. ¿Valió la pena el sacrificio? ¡Claro que sí!

Raya para la suma
Hace poco vi en Google Earth mi antigua casa; todavía está en pie después de 68 años. El gobierno de Frei entregó finalmente 80.000 de las 360.000 casas prometidas. El resto de las poblaciones se consolidaron por esfuerzo propio.

Lamentablemente, muchas de esas tomas organizadas por la izquierda, como La Victoria o La Legua, terminaron convertidas en núcleos de lumpen y delincuencia. Se les prometió "dignidad" a través de la usurpación, pero muchos quedaron perpetuados en la pobreza.

Algo que se menciona poco es que las familias de la Operación Sitio tuvimos que defender nuestros sitios con palos contra los "comités" políticos que intentaban tomárselos de noche. Fue una batalla olvidada.

Años más tarde, en 1980, vivimos un proceso similar con la "Población 11 de Septiembre", una especie de Operación Sitio mejorada. El programa de casetas sanitarias de los años 80 finalmente erradicó las poblaciones callampa de Chile.

Creo que una "Operación Sitio 3.0" es la única solución real al problema de los campamentos hoy en día. Le dedicaré más entradas a explicar por qué veo aquí la única solución real y viable a la crisis actual, que se parece muchísimo a la de los años 60.

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