23 enero 2026

Refrito: el Gluckpfennig


(Publicado originalmente el 5 de julio de 2006)
Sentado frente a mi escritorio, atestado de cosas inútiles, me pongo a escribir mi entrada de hoy 5 de julio, son las 12:08 AM. Acaba de empezar un nuevo día y que mejor manera de saludarlo que escribiendo alguna tontera en el blog. 

Como cada aburrida noche de invierno la ciudad está en completo silencio, solo escucho el tictac del reloj que me avisa como me va corriendo el tiempo, las teclas y nada más, ni un maldito grillo cantando en el patio, nada.

En fin, esto me da tranquilidad para divagar y escribir sobre cualquier cosa que se me pase por la cabeza. Por ejemplo hoy en la mañana leyendo las trivialidades de un Psicology Today (el Reader´s Digest del siglo XXI) me encuentro con esta observación: 

La mayoría de las personas tienen expectativas exageradas sobre su apariencia física y rara vez se encuentran contentas con la manera en que lucen, este descontento viene de la comparación entre su entorno, lo que suponen como una buena apariencia y lo que ven diariamente en el espejo, es curioso que en cuanto a las expectativas de inteligencia a casi nadie se le ocurriría compararse con Einstein, sin embargo en cuanto a apariencia si hacen la comparación con supermodelos o celebridades..

El caso es que hasta yo, que no soy muy vanidoso igual me preocupo de la pelada. Que estupidez más grande, un día me voy a pelar al cero y me liberaré definitivamente de esa maldita piedra en el zapato

Pero como dijo San Agustín, "Dios mío, hazme casto.... pero no todavía", creo que dejaré la pelada al cero para más adelante.

Y a propósito de Dios yo nunca he sido un tipo religioso pero si estoy lleno de supersticiones, soy de esos que dicen no soy supersticioso porque trae mala suerte y ciertamente rezo cada día con la fe del carbonero que tengo desde hace muchos años. 

Me dan risa ambos: tanto al tipo que habla de Dios como si le hubiera dado la mano y también el ateo que asegura que Dios no existe con sus patéticos ejemplos "racionales". 

Ya quisiera ver a estos racionales enfrente de un milagro que -a propósito- yo he visto varios. Pero ya me estoy desviando del asunto principal que son mis supersticiones.

Mi primera superstición es que la suerte viene en series, las cosas buenas o malas nunca pasan solas, van en ráfagas como la ruleta. 

Otra idea más o menos racional es que en cosas de suerte, en los grandes números, deben pasar más o menos igual número de cosas malas que buenas así es que si me va ben un tiempo, luego tiene que irme mal, para reestablecer el equilibrio, y viceversa. 

Otra superstición que tengo es que los muertos me pueden ayudar, siempre que estoy en un lio gordo me acuerdo de mis amigos y parientes muertos: santo remedio. 

También tengo supersticiones menores como no pasar debajo de una escala, algún amuleto de buena suerte como el chachito que me regalaron en 1991 cuando estuve en la peor de mis ruinas. Todavía le prendo cigarros y ya está todo comido por la nicotina.

Y a propósito de amuletos, una vez vino un primo mío que importaba camiones de Alemania a buscar unos que había embarcado por Arica, bueno, fue una gran alegría porque no nos veíamos desde unos 20 años y cuando llegaron los camiones me dijo que por que no le ayudaba a limpiar las cabinas. 

Al principio le dije que no -ni siquiera me gusta limpiar mi auto- pero después de un rato me convenció y me puse a barrer la enorme cabina de uno. Entonces, detrás de un asiento me encontre un "Gluckpfennig" idéntico al de la foto.

¡Un penique de la buena suerte! que son unas monedas alemanas de fantasía con un trebol de cuatro hojas y todo eso. 

Mi primo -todavía más supersticioso que yo- me dijo que como el camión era de él, era el dueño del penique, yo le contesté cordialmente que se lo pidiera a su abuela porque yo me lo había encontrado y era mío. 

En fin, la discusión cordial que empezó como una broma, pasó a otra no tan amistosa y mi primo se fue muy enojado. Desde hace unos 10 años nunca más nos hablamos.

¿Y como me fue con el Gluckpfennig? Los años que siguieron fueron mi época de oro, en dos años gané varios millones que me permitieron comparar al contado mi casa, el CRX y muchas otras cosas. 

Luego la moneda se me perdió, y entonces me fuí definitivamente a pique ¿coincidencia? Quien lo sabe En fin, espero que al que lo encontró le haya traído tanta buena suerte como a mi y que a mi primo se le haya pasado la bronca.

P.D. actualización al 2026: mi primo Ricardo murió de cáncer hace como 10 años, o tal vez más. Nunca nos abuenamos.

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