(Publicado originalmente el 12 de noviembre de 2005)
Vuelvo sobre el clasismo, resulta que conocimos con un amigo a un gringo que andaba mochileando y este amigo chileno me comentó "se nota que es de un estrato social bajo" .
Me pareció curioso porque en USA un "estrato social alto" es algo reservado a las celebridades o millonarios, todo el resto son clase trabajadora y no hace demasiada diferencia social si eres carpintero, electricista o haces clases en una universidad. Claro que hay jerarquías pero no eres menos por tu trabajo o posición social.
De ese comentario pasé a pensar que en Chile algunos trabajos son menos dignos que otros: un carabinero o militar -si no es oficial- es menos que un profesor primario. Un profesor primario es menos que un dentista o un ingeniero y así sucesivamente.
En la cumbre de la escala están los políticos, rentistas y en general los que ganan plata sin hacer nada , ese es el non plus ultra, el ideal heredado de los hidalgos españoles. Y claro, el trato de "tu" o "usted" se encarga de marcar la posición en este curioso sistema de estratificación social.
Hay trabajos que se consideran derechamente indignos como por ejemplo todo lo que tiene que ver con la limpieza: la persona que trabaja barriendo o limpiando se considera en nuestro país por el fondo de la escala social. Es algo no solo curioso sino que medio freudiano.
No tenemos el racismo de USA u otros paises europeos pero en su lugar el clasismo se encarga de mantener la ilusión que somos superiores a otros, parece que esta es una necesidad psicológica muy importante que de una u otra forma es llenada.
Leía en el blog de Felipe Contreras su desesperación por lo poco que aporta la educación a los alumnos. Es cierto pero hay un dato adicional, en Chile la educación formal es más que todo un asunto de estatus: un título universitario tiene mucho más valor como credencial de estatus que como certificado de competencia.
No importa si el médico es bueno o malo, lo importante es que posee un título de una carrera cara lo que le da una ventaja de entrada en un país profundamente clasista y credencialista como el nuestro.
Las familias se oponen a que sus hijos trabajen, porque quieren que sean más en la vida -ojo con el lenguaje- que sean más , no que ganen más. En Chile trabajar es indigno, el ideal es mandar para que los demás trabajen.
La experiencia del trabajo no vale socialmente, la credencial si que vale y por eso todo el sistema educativo se ha convertido en una venta de credenciales: es lógico, eso es lo que compra la gente y hay un gran mercado para eso.
Fíjense como los políticos de izquierda más exitosos son los que vienen de "buena familia" (ojo con el lenguaje nuevamente, en Chile hay buenas familias ),
Lagos debe gran parte de su popularidad a sus aires de patrón de fundo y lo mismo se aplica a muchos otros. La gente vota por la izquierda siempre y cuando los candidatos no sean "rascas". De hecho las clases baja y media baja son las más furiosamente clasistas.
Tenemos mucho de España en esto, incluso los que están en el fondo y no pueden ser clasistas se convierten en picaros , el malabarista, el "cuida" autos, el mendigo, bordean la delincuencia igual que el Lazarillo de Tormes, cuando no roban engañan porque sin tener a quien despreciar por menos, desprecian a todo el resto por ser más.
Ojo con el clasismo, puede ser un cancer mucho peor que la propia pobreza.
aparte de clasistas, racistas, apreciamos lo que viene de afuera en especial si es europeo, son taras nuestras, en terminos históricos recién estamos en la fase adolecente como nacion, no somos naciones o pueblos milenarios como los chinos, aunque igual ellos tienen sus complejos, en fin humanos al final
ResponderBorrarLos humanos tendemos a empatizar y sentirnos mejor con los semejantes, colocolinos con colocolinos, comunachos con comunachos, "trabajador manual" con idem, mina cariñosa con sus iguales, etc.
ResponderBorrarSolo cuando eso se traduce en discriminacion, o desprecio, si tenemos un problema. Creo que en chilito aun tenemos un cierto "olorcito" a eso, felizmente poco y en disminucion.
"colocolinos con colocolinos, comunachos con comunachos"
BorrarPor algo la frase "simio no mata a simio"
“Birds of a feather flock together”, dicen por ahí, algo como “pájaros de similar plumaje vuelan juntos”, pero queda mucho mejor en su versión original.
BorrarSaludos,
El Triministro.
Me gustó eso último: tenemos una especie de necesidad de tener a alguien a quien mirar para abajo, no para despreciarlo realmente (ese otro puede que nunca se entere), sino para sentirnos mejor nosotros mismos.
ResponderBorrarAl mismo tiempo, cuando somos las víctimas de esas miradas, se paran todas las espinas y aparece el chovinismo tipo “y qué te creís vos, si (agregue alguna crítica cliché)”.
Es bien distinto a la cultura estadounidense, que privilegia la realización personal por sobre otras consideraciones. Los personajes de películas de acción, tipo Rambo, tienen mucho de eso del “self made man”.
Un pequeño ejemplo se ve en la película “Good Will Hunting”, donde el protagonista, un genio de nacimiento pero pobre, que trabaja limpiando en el MIT, discute con un alumno de Harvard y lo destroza con sus argumentos y conocimientos, ridiculizándolo por hastarde una fortuna para aprender lo mismo que en una biblioteca pública gratis. Entonces, el de Harvard le dice “sí, pero tendré un título, mientras que tú estarás sirviéndole helados a mis hijos en un centro de ski”.
Saludos,
El Triministro.
Curioso que gente como Vallejo y el mismo Boric, de "buenas familias" pregonan la igualdad mientras que se comportan como los elitistas que son. La "izquierda caviar", como dicen..
ResponderBorrarBueno, el clasismo existe en todas partes pero raramente se manifiesta en la forma tan burda como es a versión Chilena.