Eso de que la historia no se repite pero rima es un cliché, pero como todos los lugares comunes no deja de tener razón; al fin y al cabo, la naturaleza humana no parece haber cambiado una pizca en toda la historia que conocemos, así es que, inevitablemente, muchas cosas se repiten.
Por eso resulta entretenido tratar de encontrar estas rimas, tal como lo hizo Plutarco cuando escribió sus "Vidas paralelas". En esta entrada trataré de encontrar coincidencias entre lo que fue el Imperio romano y los Estados Unidos.
No soy el primero, pero trataré de hacerlo tan breve y profundamente como sea posible; tal vez eso nos sirva para entender algunas cosas que están pasando y otras que podrían pasar.
Ambas civilizaciones nacen de impulsos muy parecidos: las aspiraciones de libertad individual y el odio a los monarcas absolutos. Es algo que ha persistido hasta hoy en lo que conocemos como el "Mundo Occidental"
En sus años más remotos, Roma era un lugar de campesinos, pequeños terratenientes agrupados en clanes familiares y regidos por un monarca que lo era principalmente en lo religioso por un mecanismo primitivo de elección popular. Fueron "los reyes agrarios".
Luego vinieron los reyes comerciantes seguidos, inevitablemente, por los conquistadores. El poder militar potenciado por las guerras de conquista dio paso casi natural a los tiranos. Todo esto independientemente de las formas de gobierno o elección.
Todo comenzó con un rechazo visceral a la tiranía. Roma nació como República tras expulsar al último de sus reyes, Tarquinio el Soberbio, jurando que ningún hombre volvería a ostentar el poder absoluto. Los Estados Unidos nacieron de una ruptura similar, con el motín en Boston contra el rey Jorge III de Inglaterra.
Estos intentos por impedir la aparición de tiranos llevaron a establecer en Roma el conocido *Senatus Populusque Romanus* (SPQR) y en la democracia de Estados Unidos el sistema de *Checks and Balances*. En ambos casos la idea era fragmentar el poder.
De esta manera —se pensaba— sería imposible que un mandatario o autoridad acumulase el poder total: siempre estaría limitado por otros poderes. En Roma era el Senado contra el Tribuno de la Plebe; en Estados Unidos, los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, independientes entre sí.
La República en Roma duró más de 400 años y terminó en guerras civiles y anarquía hasta que Julio César terminó estableciéndose como "dictador perpetuo". Fueron los éxitos militares y las conquistas exitosas las que terminaron con la República en Roma, que pasó a convertirse en un Imperio.
Estados Unidos ha pasado por procesos parecidos después de la Segunda Guerra Mundial y la caída de la Unión Soviética. Al igual que Roma, Estados Unidos no siempre buscó la conquista territorial, sino más bien la hegemonía e influencia global.
Ambos lo alcanzaron, pero no de manera continua y definitiva, sino más bien a saltos, con muchos vaivenes y episodios locales de crecimiento, tiranía, decrecimiento y grandes tensiones internas: marchas y contramarchas.
Creo que los que pintan estas cosas como procesos lineales de crecimiento, dominio y decadencia pintan la historia de manera muy superficial. Ningún proceso social se mueve en línea recta; todos están llenos de ripios, avances y retrocesos.
Por eso es interesante comparar a algunos personajes históricos que han sido clave. Por ejemplo, yo veo analogías entre Julio César, que se convirtió en dictador perpetuo creando el Imperio, y Franklin Delano Roosevelt, que hizo algo bien parecido en los Estados Unidos.
Ojalá tuviese yo la paciencia para leer e investigar la biografía de esos dos y poder escribir una versión moderna de sus "Vidas paralelas", pero eso está mucho más allá de mis capacidades.
Sin embargo, insisto, ambos tuvieron un papel bien parecido. Si bien FDR no se proclamó como dictador perpetuo, sí lo fue en la práctica, ya que murió en el cargo tras gobernar por cuatro períodos consecutivos.
Gobernó por decreto, muchas veces de manera arbitraria y abusiva. Pero sobre todo estableció la hegemonía global de los Estados Unidos por medio de la expansión militar, económica y el establecimiento de la socialdemocracia y el llamado "Sistema Internacional", de las Naciones Unidas y sus muchos organismos asociados.
Cuando Julio César estableció lo que serían las bases del Imperio romano, ese fue el inicio de una fase de expansión y gran prosperidad, no solo para Roma sino a nivel global. Es curioso ver que pasó lo mismo después de que FDR estableció la socialdemocracia como el estándar de oro en el mundo.
¿Y qué podríamos decir de los gobiernos que han venido después de FDR en Estados Unidos? ¿Se podrá encontrar alguna rima en esta historia?
Los presidentes que yo recuerdo personalmente son: Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton, Bush, Obama, Trump, Biden, Trump. ¡13 presidentes, qué viejo estoy! Recuerdo perfectamente que escuché la noticia en la radio cuando asesinaron a Kennedy, a la hora de almuerzo.
Bueno, ese detalle es solo para resaltar que he visto muchos cambios y si algo tengo claro es que nada ha sucedido de manera lineal, ninguna tendencia inmutable de la historia, ni un "proceso social" claro como sueñan algunos tontos. Solo marchas y contramarchas, ayer y hoy.
Siguiendo con las rimas, creo que desde el gobierno de Obama —que consolidó el wokismo— hasta hoy, entramos a algo similar a la época de los emperadores locos romanos. Especialmente con Trump que —con sus excentricidades— se parece mucho al gobierno de Calígula.
Trump —a mi modo de ver— es el equivalente de un emperador loco. Sus admiradores dicen que es un gran negociador que usa "la teoría del loco" para sacar ventajas; yo estoy convencido de que esa es una gran estupidez. Simplemente está enfermo de la cabeza, esa es la explicación más sencilla y probable.
Y tal como la historia popular demonizó a Calígula, mientras muchos historiadores dicen que no era para tanto y solo fue un tipo torpe y excéntrico, bien puede pasar lo mismo con Trump.
Por su edad y su actuar, yo pienso que tiene un problema de demencia senil, potenciado para mal por una personalidad narcisista y tal vez maligna. Una pizca de locura y una pizca de maldad natural, creo que eso es lo que caracteriza al personaje.
¿Y podría ser que esto inicie un ciclo de emperadores locos que termine derrumbando al Imperio? Yo lo dudo muchísimo, porque estas cosas no son lineales. A cada acción le sigue su correspondiente reacción.
No todo lo que ha hecho Trump es malo —yo me alegré mucho cuando se capturó a Maduro—, pero lo mismo se podría decir de Calígula o Nerón: no existe un solo ser humano que sea absolutamente malo, nadie es perfecto. El punto es si es más malo que bueno o viceversa.
Bueno, quería hacer este paralelo entre Trump y los emperadores locos porque creo que algo hay de eso y es interesante ver las rimas de la historia. Además, no creo que Trump sea un gran peligro; ya está viejito y se va a morir, o quedará incapacitado, o será destituido si pierde mayoría en el Congreso.
Lo mejor es que no alcanzó a hacer escuela, es único en su clase. Creo que ninguno de los que lo secundan en el gobierno tiene ese nivel de locura; en su mayoría solo son payasos o incompetentes incondicionales, están allí solo por el poder.
A los que abren la champaña para festejar el derrumbe de los Estados Unidos en manos de un emperador loco, yo les diría que calma; no vayan tan rápido porque las cosas no funcionan así. Hay marchas y contramarchas.
Después de Calígula vino Vespasiano, Trajano (el mejor de la historia de Roma), Adriano y Marco Aurelio, todos excelentes gobernantes. Si es verdad eso de que la historia rima, creo que tenemos hegemonía de los Estados Unidos para rato.
W. Wilson podría ser equivalente de Silas....un pre-Cesar o FDR,
ResponderBorrarMarcelo
¡Cierto! Son como 7 siglos de Roma bien documentados así es que hay harto material para buscar vidas paralelas
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