04 febrero 2026

El tiempo como una alucinación

Esto lo vi en uno de esos videos del falso Richard Feynman que están haciendo con inteligencia artificial. Iba a escribir una entrada más completa buscando en qué parte dijo Feynman esas cosas pero me dio flojera; solo colocaré la idea que me pareció muy interesante.

La cosa es que dice que el tiempo no es una entidad que exista fuera de nosotros, no fluye como un río ni mucho menos corre igual para todos. Por el contrario, está bien probado experimentalmente que cada uno de nosotros lleva su propio reloj.

Ese reloj personal tampoco corre siempre con el mismo ritmo, porque se adelanta o se atrasa según la altura a la que estemos (más precisamente, la distancia entre nosotros y el centro de la Tierra). Cada vez que subimos una escalera, el tiempo corre más rápido.

Por eso las señales de los GPS que están en los satélites deben corregir su reloj; de no hacerlo, las medidas de ubicación se equivocarían por kilómetros. También el tiempo se deforma cuando nos movemos y, mientras más rápido vamos, más lento pasa nuestro tiempo.

Bueno, eso de las dilataciones en el tiempo es algo conocido, pero hay otra conjetura mucho más atrevida que podría explicar las contradicciones que aparecen con los viajes en el tiempo y cosas así. Es la idea de que el tiempo es puramente psicológico y solo existe dentro de nuestras mentes para que podamos movernos entre los eventos que ocurren.

Con esta idea me vienen dos cosas a la cabeza. Una es ese poema de Henry Austin Dobson que dice: "Time goes, you say? Ah no! / Alas, Time stays, we go" (¿El tiempo se va, dices? ¡Ah, no! / Por desgracia, el tiempo se queda, nosotros nos vamos).

Lo otro es esa frase que le atribuyen a Einstein cuando le pidieron que explicara por qué el tiempo es relativo: "Cuando pasas dos horas sentado con una chica agradable, te parece que solo ha sido un minuto; pero si te sientas sobre una estufa caliente un minuto, te parecerán dos horas. Eso es la relatividad".

Bueno, ambas frases insinúan, al menos, que el tiempo lo percibimos influidos por la mente, aunque en el caso de Dobson fue una frase ingeniosa y en el de Einstein una broma.

Pero hay algunos indicios de que este tiempo que se deforma en nuestra mente parece ser tan real como las deformaciones por causa de la gravedad y de la velocidad; insinuaría que el tiempo no existe como un ente externo a nosotros, aunque todos los seres vivos tenemos esa experiencia.

Le pregunto a Gemini y me dice que, efectivamente, Feynman habló de eso pero no desde el punto de vista de la física sino de la biología; se refería a algo que se conoce como la teoría de la proporcionalidad. Según Gemini, se trata de lo siguiente:

Para un niño de 5 años, un año representa el 20% de toda su vida. Es una eternidad.

Para un adulto de 50 años, un año es solo el 2% de su vida.

Feynman, que era un apasionado de cómo funciona la mente, mencionaba a menudo cómo el cerebro procesa la información. Cuando somos jóvenes, todo es nuevo y el cerebro registra muchos detalles, lo que hace que el tiempo "se sienta" más largo al recordarlo. De viejos, entramos en rutinas y el cerebro "comprime" los recuerdos, haciendo que parezca que los años vuelan.

Creo que esa es una experiencia psicológica común. Ahora entiendo cosas que me costaba mucho explicarme, como los tres años que pasé viviendo en la Población Santiago; entre los 11 y 13 años los recuerdo como si hubiesen sido diez años, me acuerdo de cada detalle; en cambio, los diez años entre 2010 y 2020 me parecen menos de un año, pasaron volando.

Creo que todos tenemos experiencias parecidas. Unos pueden pensar que es una alucinación como tantas que crea nuestra mente, por ejemplo, la ilusión de continuidad de eventos discretos (cuando vemos un video, por ejemplo) o cosas así.

El propio Feynman no lo relacionó con la física; es entendible porque le habría complicado muchísimo las cosas. Una de las bases fundamentales del pensamiento científico es el principio de causalidad: primero vienen las causas y después los efectos.

Si el tiempo es una alucinación útil, la causalidad no estaría tan asegurada; solo se sostendría en experiencias y, como ya sabemos, las experiencias pueden engañarnos y no son inmutables. Por eso la ciencia no está escrita en piedra.

Alguna vez leí de un científico —no recuerdo quién— que decía que eso de preferir siempre la explicación más simple era un prejuicio; no hay razón para creer que algo es verdadero por ser la explicación más sencilla.

El principio de causalidad (la segunda ley de la termodinámica, creo), ciertas leyes de conservación y otras cosas por el estilo se dan por ciertas porque siempre se han cumplido y no se conocen excepciones a ellas.

La idea newtoniana del tiempo universal, independiente de todo, se consideró evidente durante siglos, hasta que empezó a mostrar excepciones que hubo que explicar. La explicación fueron los trabajos de Einstein en relatividad.

Pero eso todavía considera el tiempo como algo externo al ser humano y a los seres vivos. Ni Einstein, ni Feynman ni nadie que yo sepa ha intentado o propuesto la conjetura de que el tiempo sea solo producto de nuestra biología.

El problema de considerar el tiempo como una alucinación de los seres vivos es que enredaría terriblemente la ciencia. Como si no estuviese suficientemente enredada ahora.

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