La conmoción de 2026: ¿Un nuevo 1933?
El 30 de enero de 1933, Hitler fue nombrado canciller del Reichstag alemán y pocas personas —tal vez nadie— se dieron cuenta de lo que venía. A partir de enero de 2026, han estado pasando cosas quizás igual de importantes a las que todavía no les tomamos el peso.
La conmoción de Estados Unidos
Donald Trump, por una parte, ha exagerado su comportamiento incoherente, debido —en mi opinión— a la demencia senil que le borra, cada día más, los frenos e inhibiciones.
Solo unas pocas muestras: en el discurso de Davos, provocó un terremoto tan grande en la OTAN que ese mismo día tuvo que retractarse. Los llamados a medianoche a senadores republicanos y la filtración de un audio donde afirmaba que los senadores trabajaban bajo sus órdenes y que el Senado no valía nada.
Bueno, resulta que eso le ha costado el descuelgue de varios de los que eran sus senadores más leales. Esto se venía gestando hace tiempo, junto con el desplome de su popularidad en las encuestas y las malas noticias sobre inflación y empleo.
El apoyo de Trump en las elecciones, que antes era fundamental, ha pasado a ser un lastre, y eso hace crecer la amenaza de impeachment incluso antes de que las elecciones de midterm quiten la mayoría a los republicanos, como indican todas las señales.
Esto no implica que Trump esté a punto de ser destituido, como aseguran los videos alarmistas de propaganda en YouTube; la verdad es que se necesitan dos tercios de los votos para eso y, por más que los republicanos le hayan dado la espalda, todavía parece lejano el escenario de alcanzar ese cuórum.
Pero hacia allá va la cosa. El problema es que el propio Trump, actuando como el emperador loco Calígula, está cavando su propia tumba porque cada día dice o hace algo para ganarse a un nuevo enemigo o restarse apoyo. Es un acto de suicidio político en tiempo real.
Solo a alguien enfermo de la cabeza se le puede ocurrir amenazar e insultar a los únicos que pueden destituirlo; eso no es un comportamiento normal, solo muestra cómo está creciendo la espiral de demencia en la que se ve envuelto.
Cuando les digo que pongan ojo en J. D. Vance, me refiero a que cada día crecen las probabilidades de que Trump pierda la presidencia, porque su estado mental se está volviendo tan delirante que podría llegar el momento de un colapso en funciones. Su presidencia es hoy más precaria que nunca.
A propósito, hay solo cuatro mecanismos por los que puede perder la presidencia: por muerte, renuncia, impeachment (juicio político del Senado) o por declaración de incapacidad para ejercer sus funciones (Enmienda 25).
Parece que Trump ya sospecha que le pueden aplicar la Enmienda 25, porque ya está hablando de que tiene "vacíos legales". Para aplicar esta enmienda, basta con que el vicepresidente y la mayoría del gabinete envíen una carta al Congreso declarando que el presidente es incapaz de seguir en funciones.
Tras esa carta, pierde todos sus poderes automáticamente, los cuales son asumidos a plenitud por el vicepresidente. Entonces, el Congreso convoca a una votación y, si se consiguen los dos tercios, el presidente es destituido.
Yo creo que ese es un evento muy probable, porque la enfermedad de Trump parece avanzar cada vez más rápido; el deterioro no es lineal, sino que se acelera cada vez más.
Se queda dormido en reuniones, tiene actividad frenética en horas de la madrugada y su falta de frenos lo ha llevado a aumentar los actos de corrupción personal sin preocuparse por las consecuencias. Y son muchas las consecuencias que se están acumulando.
En suma, yo creo que nos estamos acercando a que, por primera vez desde Richard Nixon, un presidente de los Estados Unidos sea despojado de su cargo antes de cumplir el mandato. Por eso me parece indispensable poner el ojo en la segunda línea que podría pasar al poder: J. D. Vance y Marco Rubio.
Ninguno de los dos es un verdadero MAGA y creo que podrían ser de los primeros en renegar de Trump. Vance es el rompehielos de los gigantes tecnológicos de Silicon Valley; él mismo es alguien que se hizo una fortuna con eso. Rubio es más un político de carrera, ambicioso a más no poder.
¿Qué pasará? Nadie puede saberlo. Hasta podría ser que Trump recobre la cordura y termine su mandato, aunque de todas las posibilidades, esa es la que me parece más improbable. A mi modo de ver, va a empeorar y tiene fecha de vencimiento marcada; algunos le dan hasta antes de septiembre.
La conmoción en China
Apenas aparece en las noticias; este silencio mediático es lo más raro que he visto en mi vida. No existe país más oscuro en el mundo en cuanto a información que China: todo se mueve por rumores que nadie confirma y desapariciones que nadie explica, hasta que el asunto estalla y aparece alguna información oficial inesperada.
En el mes de enero recién pasado se produjo lo que debe ser la purga militar más grande en la historia de China. Se encuentran desaparecidos el general Zhang Youxia, vicepresidente de la Comisión Militar Central (CMC) y, hasta hace poco, considerado el aliado más cercano y amigo personal de Xi Jinping. Parece que ya no son tan amigos.
Además, el general Liu Zhenli, jefe del Estado Mayor Conjunto, uno de los pocos generales en China con experiencia real en combate.
La Comisión Militar Central, cúpula de las fuerzas militares, ha sido descabezada completamente. De sus siete miembros solo quedan dos, incluyendo a Xi Jinping. Las fuerzas armadas chinas hoy no tienen mando supremo.
Este es un problema que se arrastra desde 2023 y que, en lugar de resolverse, ha ido creciendo. Su origen es que toda la cúpula militar —y supuestamente los altos mandos que están por debajo de ellos— ha venido criticando a Xi Jinping tanto por su conducción política como militar.
La crítica política se refiere a la crisis económica gigantesca que está arrastrando el país desde hace años, tapada con propaganda y encubrimiento financiero. Pero lo que no se puede tapar en esta crisis son las quiebras y el alza masiva del desempleo, tampoco los problemas enormes del sector financiero e industrial.
También han criticado a Xi por su política exterior agresiva, por fiascos como la "Ruta de la Seda" (mega inversiones en otros países con objetivos políticos) y, sobre todo, por el propósito anunciado de la "reunificación" con Taiwán para 2026.
Los militares, al parecer, opinan que sería una locura y que las FF. AA. no están preparadas para eso. En todo caso, con esta purga el poder militar de China se ha debilitado enormemente; siempre las purgas en los mandos debilitan los ejércitos, mucho más si son masivas.
La conmoción en Rusia
Si le creemos a YouTube, Putin está al borde del colapso y Rusia a punto de derrumbarse militarmente. Gran parte de eso son simplemente mentiras y exageraciones, propaganda y noticias fabricadas.
Aun así, en estos años de guerra Rusia ha sido fuertemente golpeada. Ucrania está hoy en su momento de mayor peligro, pero ha mostrado que militarmente es muy superior y probablemente podrá seguir aguantando y causando grandes daños al enemigo, incluso sin ayuda de Estados Unidos.
Rusia es la obstinación estalinista de un tirano que gobierna a un país amedrentado. La burocracia, la centralización, la corrupción, la falta de motivación e ingenio los tienen atascados en el mismo pedazo de tierra del que se apoderaron hace años, sin poder avanzar.
Incluso podrían perder Crimea; son muchas las cosas que en esa guerra se consideraban impensables pero que se están viendo. Ucrania sigue motivada y ha fortalecido su maquinaria de guerra. Tiene mejor tecnología, mejores tácticas y cada día fortalece más su industria de material bélico.
Eso es lo que les ha permitido mantener el empate e incluso conseguir ventajas tácticas espectaculares. Por eso, como nunca antes, Putin empieza a dar señales de que podría acceder a un alto al fuego bajo ciertas condiciones porque, a diferencia de Trump, no está demente. Solo es un rufián como Hitler.
Sobre todo la situación económica en Rusia se está volviendo cada vez más asfixiante. Por ahora es en las grandes cifras: inflación y déficit; pero se acerca el día en que no podrán pagar pensiones a las viudas ni sueldos a los soldados, empiecen a cerrar las fábricas y a crecer el desempleo.
Todo parece ir en ese sentido. Enero de 2026 ha sido un mes pivotal; todo puede cambiar y tal vez en el futuro sea recordado como recordamos hoy a enero de 1933. Acuérdense que las cosas malas vienen siempre de a tres... pero también las cosas buenas.
Esta vez podría ser Trump, Xi y Putin; ojalá que así sea, que se cumpla el refrán y que en el futuro recordemos 2026 como el año en que nos salvamos de una grande. Ojo con J. D. Vance.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
"Send me a postcard, drop me a line
Stating point of view
Indicate precisely what you mean to say
Yours sincerely, wasting away
Give me your answer, fill in a form
Mine for evermore
Will you still need me, will you still feed me
When I'm sixty-four"