La Revolución Francesa
Todos saben de mi aversión hacia buena parte de la cultura francesa y mi desprecio más profundo por ese hecho histórico aberrante que fue la Revolución Francesa, así como las ideas no menos aberrantes que aparecieron como efectos de la Ilustración.
La Comuna de París
La Revolución fue en el año 1789 y terminó en el baño de sangre que ya conocemos. Pero resurgió 82 años después, en 1871, cuando en París hubo una especie de estallido social, como dirían hoy, donde la Guardia Nacional se tomó el gobierno durante 72 días, instalando de nuevo un gobierno de acuerdo a las ideas jacobinas de la Revolución.
Para quienes no lo saben, en la Revolución Francesa está el origen ideológico del comunismo, ya que Marx y Engels se inspiraron en la Comuna de París para poner nombre a su partido: Partido Comunista. También viene de allí parte del fascismo, nazismo y del liberalismo.
Los asaltos violentos al poder como actos racionales de justicia
Tanto la Revolución Francesa como la Comuna de París fueron de los primeros asaltos al poder por camarillas radicales que usaron la demagogia y las turbas, el lumpen armado, para usurpar el poder por la fuerza; ambos experimentos terminaron de la misma manera: con locura, anarquía y muchos muertos.
Los bolcheviques comunistas tomaron ese mismo modelo para tomar el poder en Rusia, lo mismo que los fascistas en Italia y los nazis en Alemania. La receta de la Revolución Francesa siempre fue la misma: violencia callejera desbordada, saqueos, incendios, muchedumbres armadas de lumpen-proletariat; siempre igual.
La Ilustración
Esas fueron las manifestaciones visibles, pero detrás había un concepto que no es muy conocido: el de las vanguardias organizadas, que siempre son minoritarias pero se atribuyen la autoridad moral para destruir el sistema imperante en nombre del pueblo.
Ni los jacobinos, ni los bolcheviques, ni los nazis, ni los fascistas fueron mayorías nunca; era imposible para ellos llegar al poder en elecciones limpias porque no tenían apoyo popular. Pero la vanguardia organizada, comandando a una masa crítica de violentistas, sí pudo hacerlo por medio de la violencia.
Los sueños de la razón producen monstruos
¿Cómo justificaron los revolucionarios que, siendo minoría, tenían derecho a tomarse el poder a la fuerza? Por medio de la razón; armaron un argumento —convincente o no— que les permitió presentarse como justicieros en lugar de lo que eran: unos bastardos usurpadores.
El sustento intelectual de todo esto viene de tres franceses chiflados: Montesquieu, Voltaire y Rousseau. Su programa era disipar las tinieblas de la ignorancia y el fanatismo mediante las "luces" de la razón. Bueno, tal como escribió Goya: "El sueño de la razón produce monstruos"... y qué monstruos.
El racionalismo ridículamente ingenuo de esos años produjo toda clase de ideas estúpidas, como el positivismo de Comte, que afirmaba que lo único real era lo que podíamos percibir con nuestros sentidos.
Una ilusión muy ingenua
Otros chiflados decían que la física era la ciencia suprema y que, entre la gravitación universal y la termodinámica, ya no había nada más por descubrir. Incluso algunos orates formaron una religión newtoniana.
Desde los antiguos griegos era sabido que la razón nos puede llevar a toda clase de trampas y engaños. Los sofistas eran los filósofos más apreciados en su tiempo porque podían demostrar lo mismo en un sentido u otro, solo usando razonamientos.
Pero mientras la Ilustración daba sus frutos podridos, también influenció a las colonias para que en la Revolución Americana surgiera la democracia moderna, como la conocemos hoy.
La Revolución Americana
Aunque los Padres Fundadores de Estados Unidos tomaron mucho de la retórica republicana francesa, sus influencias mucho más profundas fueron del liberalismo inglés, que fue una implementación mucho más práctica y decente que la de los franceses.
Este modelo, que también se conoce como democracia liberal, lleva 243 años y ha sido tan exitoso que en casi todo el mundo se considera el gold standard. Incluso los gobernantes más crueles y totalitarios tratan de hacerse pasar por "demócratas" y hasta Corea del Norte se hace llamar "República Popular".
La hegemonía socialdemócrata
Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se consolidó como superpotencia y exportó la democracia liberal por todo el mundo. Las monarquías europeas empezaron a desaparecer o quedaron reducidas a roles ceremoniales y se estableció la socialdemocracia como el nuevo hegemon.
La socialdemocracia tuvo su época de oro entre 1946 y 2000, más o menos. Con el cambio de siglo empezó a deteriorarse por la aparición de los vicios de la democracia que no son nuevos; están bien descritos desde los antiguos griegos, pero a todos se les habían olvidado.
El declive
Luego de algunas décadas de civismo y gobiernos estables, las elecciones empezaron a corromperse en todo el mundo, no solo por fraudes físicos sino por otra cosa peor: la demagogia y la inevitable oclocracia que siempre la sigue. Primero manipulan al populacho y enseguida los peores llegan al poder.
Lo hemos visto en todos los países: gobiernos corruptos y abusivos que no representan a nadie más que a una camarilla audaz, pero dicen gobernar en representación de todos. El resultado es que en todo el mundo la democracia se ha ido desacreditando.
El falso dilema
Creo que fue Churchill el que dijo que "la democracia es el peor sistema político que existe, con excepción de todos los demás". Eso es una majadería, una completa estupidez. Si mal no recuerdo, Stuart Mill fue el que advertía del peligro de "la tiranía de las mayorías". Bueno, hoy lo estamos viendo en vivo.
La verdad es que no existen sistemas políticos que sean per se mejores que otros. En la historia hemos visto democracias espantosas y autocracias muy buenas, y viceversa. Y siempre que la democracia muta a su degradación, lo que es inevitable, aparecen propuestas para reemplazarla.
La Ilustración Oscura
Es el nombre de un ensayo del filósofo inglés Nick Land donde critica las "ineficiencias" de la democracia. No es el único, porque el programador que se hace llamar Mencius Moldbug (Curtis Yarvin) y varios más han escrito ensayos en el mismo sentido.
Gemini me dice que se trata de un movimiento "de extrema derecha". Bueno, para los socialdemócratas cualquier cosa que amenace sus fetiches es catalogado de extremista. En realidad, me parece una crítica válida a los fracasos que ha tenido la democracia liberal para ser un representante real de la voluntad del pueblo.
Critican a la democracia formal porque genera incentivos para que aparezcan las peores prácticas, que llevan a un sistema dominado por la demagogia y la ineficiencia.
Critican la tiranía de la corrección política que ha implementado el hegemon socialdemócrata desde todos sus espacios de poder en la educación, los medios de comunicación y el establishment que llaman "La Catedral".
Critican al igualitarismo por antinatural y por ser una ficción totalmente desconectada de la realidad. Notan que no hay dos seres humanos iguales y que los mejores esquemas de poder son los aristocráticos y meritocráticos.
Eso es más o menos el resumen de sus ideas. Yo, como buen lector de solapas, no he leído ni uno solo de sus ensayos, pero a partir del resumen de Gemini me parece que son ideas bastante afines con las mías, que detesto la Ilustración y soy bien escéptico hacia la democracia actual.
Los peligros
Pero no todo me parece color de rosa y, aunque concuerdo con todo eso, creo que esta reacción contra la socialdemocracia encierra el peligro de desbocarse y convertirse en demagogia de derecha, que inevitablemente desemboca en alguna forma de fascismo.
Por ejemplo, se dice que mucha gente que rodea a Donald Trump tiene esas ideas, y el demente Trump es —en mi opinión— la peor forma en que se ha reaccionado ante los excesos de la democracia liberal, la socialdemocracia y la ideología woke.
No me hace ninguna gracia eso de caer del fuego a las brasas, salir de algo malo para llegar a algo mucho peor, como es el fascismo.
Pero igual creo que son ideas que vale la pena tener en cuenta. Tarde o temprano la descomposición de la actual democracia va a desembocar en algo, y esperemos que sea en algo mejor, evitando caer en manos de algún demente. Eso ya pasó en el siglo XX con el fascismo y el nazismo; no hay que olvidarlo nunca, ni por broma.
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